Disclaimer: Sí les había quedado alguna duda de si Hetalia era mío, lamento informarles que, desgraciadamente, no me pertenece, es propiedad de Himaruya Hidekaz. No intento ganar nada con su creación, esto es sólo con fines de entretenimiento.

Ah! Finalmente, aquí esta, luego de mucho tiempo el 6 capítulo. Lamento la tardanza, pero me fui de vacaciones y pues… no había internet U_U y cuando quise ir a un cyber mi queridísima mamá me dijo que no me iba a dar dinero y pues ni modo, los dejé una semana colgados.

Pero lo bueno es que tuve buen tiempo para escribir n_n lo único malo es que la siguiente semana entro a la escuela y tal vez vaya a tener más problemas para publicar, pero si no me dejan mucha tarea seguiré por aquí cada semana.

Bueno, sin más preámbulos disfrute el capítulo!

-.

Cambio de Cuerpo

Capítulo 6: Encuentros inesperados

~Can't read my

No he can't read my poker face

(she's got to love nobody)

P-p-p-poker face, p-p-poker face

(Mum mum mum mah)

P-p-p-poker face, p-p-poker face

(Mum mum mum mah)1~

Algo empezó a sonar y a vibrar en algún lugar del gran escritorio. Rusia abrió varios cajones del escritorio del americano buscando la fuente del molesto ruido que lo había sacado de su ensoñación. Finalmente, dentro del tercer cajón encontró un pequeño celular negro de última generación y con un pequeño colgante de Superman. Durante el trascurso de la semana le habían estado llamando a la casa, pero él no había querido contestar debido a que tenía una gran oportunidad en las manos y no iba a desperdiciarlo, por supuesto que no. Desconocía la situación exacta de los demás, sólo sabía que había sido algo como un intercambio a nivel global, y eso simplemente hacía su de su plan algo más fácil de realizar.

Pero había algo nuevo con esta llamada, para empezar era la primera que entraba al celular, y en segundo, era un código de emergencia: 388327-64. No, más bien un código de rastreo, y el último par de números, le indicaban que era una llamada desde alguna casa de campo de China. El hecho de que la llamada hubiera entrado a su celular significaba que era desde cerca de la casa del norteamericano.

La cara se le iluminó a Rusia, una llamada desde China, simplemente perfecto. Para poner en marcha su plan iba a necesitar un par de aliados, principalmente había pensado en su propia casa, sus hermanas y los bálticos, pero China era un pez gordo que tampoco debía dejar escapar, especialmente en esta situación.

Presionó el botón verde de contestar.

-¿Bueno?

-Estados Unidos-san, que bueno que contesta –Japón estaba aliviado, al fin una voz amigable.

Pero para Rusia era casi como si le estuvieran saliendo las mejores cartas en el juego. El había escuchado definitivamente la voz de China, pero había un pequeño cambio que el ruso notó casi enseguida, el timbre y el tono eran más suaves, más reservados, además estaba la falta del sufijo característico del asiático, no había duda, ese era Japón. Sin embargo decidió seguir con el juego.

-¿China? ¿Eres tú? –Dijo con un inocente tono divertido, mientras miraba por la ventana. De verdad que nuca se cansaba de ese hermoso paisaje, siempre lleno de flores y de vida, con los rayos del sol cayendo suavemente y colándose juguetonamente por entre las hojas de los manzanos, creando sombras maravillosas sobre el césped.

-Eh… no, es algo un poco complicado –Empezó nerviosamente Japón, no sabía bien como le podría explicar la situación, parecía algo tan irreal, tan imposible, que pensó que nadie le podría creer, de hecho, ni el mismo lo creía aún.

Rusia estaba gratamente sorprendido. Según lo que escuchaba, Japón no tenía ni la menor idea de lo que estaba sucediendo, tampoco parecía saber que él no era el único que estaba en la misma situación.

-¿Por qué? –Preguntó Rusia inocentemente, era esencial que siguiera el juego. Así sería más fácil atraer a Japón.

-Eh… pues parece que estoy atrapado en una situación un poco extraña, no entiendo lo que sucedió, pero puedo decir que no soy China, bueno, sí es el cuerpo de China, pero no soy él… bueno, técnicamente sí, pero… umm… quiero decir que en realidad… oh bueno… emm –El pequeño nipón estaba teniendo problemas para explicarse, ya que ni el mismo comprendía que pasaba. Del otro lado de la línea, Rusia lo escuchaba entretenido- ¡Oh por Kami-sama2! soy Japón, por extraño que eso suene –Japón terminó su oración no muy convencido, se había escuchado a sí mismo pronunciar esas palabras, y no le sonaban para nada cuerdas o normales, pero ¿qué en esa situación era normal?

-Vaya, eso sí que es extraño –Respondió el ruso sin perder su característico tono inocente pero tranquilo, algo que en el cuerpo del norteamericano era muy raro.

-¿Me… me cree? –Preguntó incrédulo Japón, escuchando atentamente.

-¿Por qué no habría de hacerlo?

-Emm… no lo sé, ¿tal vez porque suena como un completo disparate?

-No te preocupes por eso –Aseguró Rusia, aún mantenía la sonrisa en su rostro y no apartaba la vista de la ventana. Para Japón significaba una grandiosa oportunidad de conseguir ayuda y salir de su complicada situación, pero había algo que se le hacía muy raro en la actitud del supuesto norteamericano- ¿Dónde te encuentras?

-Pues no lo sé, llevo perdido todo el día –Respondió Japón tristemente.

-No te preocupes, rastrearé la llamada y mandaré a alguien a buscarte –Dijo el ruso mientras oprimía el botón del interfón para llamar a sus subordinados.

-¿En… en serio? ¡Arigatou3! –Finalmente lo sacarían de ese lugar, finalmente podría saber que era lo que estaba sucediendo, y más importante que eso, finalmente podría saber que era lo que le había pasado a su cuerpo y a su casa.

La llamada se cortó luego de que Rusia logró localizar al japonés, le aseguró que la ayuda ya iba en camino y se encargó de que algunos de los agentes del servicio secreto fueran por él.

Rusia dejó el celular en la mesa, ahora sólo necesitaba encontrar a…

-Excuse me –Uno do los subordinados de Estados Unidos llamó desde el otro lado de la puerta del estudio de su patria. Rusia se giró bruscamente y observó como la puerta se abría apenas un poco para dejar paso a la cabeza del hombre- We have a problem sir4.

Le costó un momento al ruso comprender lo que el americano le decía. Había un problema, ahora entendía, pero ¿qué clase de problema podría haber?

-¿Qué sucede? –Preguntó Rusia observando detenidamente al sujeto, intentando adivinar cuál sería el motivo de su presencia.

-Acabamos de recibir un reporte de un barco de pasajeros hundido en el atlántico, poco antes de llegar al puerto de Nueva York.

-Eso es grave ¿qué sucedió? –Eso era inquietante, ¿podría tratarse de un ataque terrorista o algo por el estilo? Sólo esperaba que no fuera nada como eso, era lo que menos necesitaba el ruso en esos momentos.

-Pues aún no lo sabemos bien, parece que fue una especie de boicot interno.

-¿Boicot interno?

-Sí, parece ser que fue obra de uno de los pasajeros, estamos intentando descubrir si era un ataque terrorista.

-Es extraño –Dijo Rusia pensando en voz alta, tranquilamente sentado con una mano bajo el mentón. Una visión un tanto extraña para el subordinado, que veía a un Norteamérica tranquilo, pensativo y tomándose las cosas con calma- ¿Quién podría hacer algo así?

-No lo sabemos, lo único que logramos descubrir fue esto –Dijo el hombre mientras de alguno de los bolsillos de la chaqueta que llevaba puesta, sacaba lo que parecía un largo cuchillo de cocina con mango negro y bien afilado.

En cuanto el ruso colocó la mirada sobre ese objeto de brillante superficie, se le fue el alma a los pies. Pudo sentir como toda su sangre huía de su rostro y un perlado sudor frío empezaba a bajarle por la frente. En todo el mundo ese objeto era especial, mortalmente especial, y el dueño de ese cuchillo era todavía peor que el arma misma. No era necesaria una investigación, él ya sabía de quien se trataba, no era un ataque terrorista, era algo que Rusia consideraba peor.

Belarús. Su loca, enamorada y psicópata hermana menor que, en comparación, lo hacía ver como la persona más normal del planeta. Pero no había tiempo para quedarse asustado como colegiala, debía de seguir con su plan, no podía olvidar que su hermana era una valiosa aliada.

-¿Qué… qué… qué hay de los pasajeros? –Logró articular luego de tragar saliva pesadamente. El subordinado se había quedado pasmado viendo el duelo interno de su nación, su momento de shock y ese terror controlado que aún lo parecía dominar.

-Pues, los rescatistas acudieron muy rápido y todos los pasajeros lograron ser rescatados… bueno, casi todos –El hombre dijo esto con una mueca de incomodidad, como si no le gustara hablar de eso.

-¿A qué te refieres? –Preguntó Rusia temiendo la respuesta.

-En el barco viajaban 273 pasajeros, sólo encontramos a 271. Dos siguen perdidos.

Muy bien, eso era algo inesperado, el ruso sólo había previsto a su hermana, desconocía quién podría ser la otra persona que seguía desaparecida. Lo único que Rusia esperaba era que en la locura de su hermana no se hubiera llevado a algún inocente civil. Aunque ahora que lo pensaba con cuidado, ¿para qué demonios habría tenido su hermana que hundir un barco? ¿Qué beneficio le aportaba eso? Sólo Dios lo sabía.

Ahora, en lo que se debía de preocupar era en encontrarla y lograr que le apoyara en sus planes, aunque eso no debería ser muy difícil de conseguir teniendo en cuenta el amor que su hermana le profesaba. Sí se lo pensaba con cuidado, detrás de esa cortina de fanatismo y amor malsano, existía en Belarús una persona noble, confiable e incluso tierna, definitivamente era una buena aliada y Rusia la necesitaba.

El ruso dejó caer la cabeza en el escritorio mientras un aura negra de pesimismo le cubría. ¿A quién demonios engañaba? La mujer estaba loca y punto. El subordinado, que aún no se había movido de la puerta, observaba a su patria deprimida con alarma, ¿tan grave era la situación con el barco como para que Estados Unidos se deprimiera?

-¡Holy crap5! Esto debe ser peor que lo del 11 de septiembre –Dijo en voz baja.

Mientras tanto, China…

-¡Diablos! Creo que ya pase por esta calle-aru.

…se perdió.

Luego de la reunión, este se había apresurado en la búsqueda de su pariente asiático. Así que, cómo no podía recordar donde había sido el último lugar en el que había estado, había decidido empezar por las casas que se encontraban en su continente, aunque claro, eran tantas, que probablemente le llevaría días.

En ese momento ya había buscado en tres de sus casas y no había logrado encontrar nada, ni siquiera una pista, y lo peor del caso era que ya tenía hambre. Claro, antes de dejar su cuerpo él ya había comido, pero Japón apenas estaba por hacerlo, así que tenía el estomago vacío.

Vagó por varias de las calles, indeciso de que comer. Todos los escaparates anunciaban comida china, pero él no tenía precisamente ganas de comer eso, así que siguió pasando sin destino fijo hasta que finalmente se salió del barrio chino y se perdió. En algún lugar de Turquía.

-Sí, ya pase por esta calle, recuerdo esa mancha-aru –Dijo a sí mismo señalando una gran mancha de humedad en la pared de ladrillo más cercana a él- Y también recuerdo a ese sujeto… ¿aru?

Acababa de notar a un sujeto cerca de él que se escondía entre la multitud y que se había escondido detrás de una pared luego de que notó la mirada del chino, el mismo sujeto que había visto en la calle pasada, y en la pasada, y cuando había pasado por esa pequeña plaza… muy bien, ahí había algo raro.

El corazón de China se aceleró, ¿acaso lo estaban siguiendo? ¿Acaso pensaban hacerle algo malo? ¿Lo querían robar? ¿Lo querían secuestrar? ¿Sería por dinero? ¿Por poder? Mientras todas estas preguntas se agolpaban en su mente como abejas furiosas, China había acelerado el paso, observando con horror como el sujeto también aceleraba su paso y lo seguía de cerca. En eso, se detuvo de golpe, con el corazón en un hilo, el chino decidió que lo mejor era enfrentar al sujeto y lentamente se dio la vuelta para encararlo.

A su lado había un gran escaparate con un gran y lustroso ventanal, el reflejo que este le devolvió captó la atención de China, su aspecto pequeño, su cara suave y pequeña, esa expresión de inocencia, su cuerpo delgado cubierto con esa gigantesca ropa que lo hacía ver incluso más pequeño de lo que era. Era verdaderamente lindo.

Y fue con ese último pensamiento que la idea le cruzó por la cabeza, ¿y si no era por dinero ni por poder? ¿Y si era por…?

Sus ojos se abrieron de par en par por la sorpresa y la sangre huyó de su rostro. Ahora encarar al sujeto no sonaba tan bien como antes. Se dio la vuelta con más rapidez que antes y, dándole la espalda al sujeto, se echó a correr. Sin embargo su indeseable sombra se pegaba a él como un chicle Clorets recién lanzado al piso.

Todo lo que China deseaba era que ese hombre dejara de seguirlo, necesitaba perderlo en algún lugar, y que mejor lugar que entre la gente. Se metió rápidamente entre las calles más grandes y llegó hasta la misma pequeña plaza por la que antes había pasado. Pese al temor que le oprimía el pecho, no pudo evitar enojarse, era la segunda vez de pasaba por esa plaza, ¿acaso lo único que sabía hacer era caminar en círculos? Mientras refunfuñaba, se olvidó del camino que iba siguiendo y, antes de que pudiera hacer algo, una pared le salió de la nada chocando duramente contra él. El golpe le sacudió la cabeza y lo desorientó hasta que perdió el equilibrio y, mientras caía, pudo sentir dos hilillos de sangre que resbalaban por su labio saliendo de su nariz y dándole un sabor salado a su legua. Chocó fuertemente contra el duro suelo adoquinado y perdió el conocimiento.

Los rayos del sol le daban duramente en la cara haciéndole más difícil abrir los ojos, tenía un fuerte dolor de cabeza y sus extremidades se quejaban por la dureza del lugar en la que se hallaba recostado, también le dolía la nariz, que parecía aún derramaba algo de sangre. Aún así, logró abrir los ojos y, tras parpadear un par de veces, logró enfocar. Delante de él sólo había un brillante cielo azul y un imperdonable sol. Se logró erguir hasta quedar sentado y se dio cuenta que se encontraba en el parque cercano a la plaza donde se había desmayado, acostado sobre una banca de parque y a un lado de él estaba aquel sujeto que lo seguía profundamente dormido.

-¡Diablos-aru! –Exclamó este intentando alejarse de su acosador lentamente, haciendo todo lo posible para no despertarlo pero, mientras se bajaba cuidadosamente de la banca donde había estado descansando, pisó la cola de uno de los diez gatos que dormitaban debajo de ellos.

Ante el estruendoso chillido el hombre dormido a un lado de él se despertó de golpe y miró a todos lados confundido.

-¿Qué…?

China se quedó como de piedra, capturado infraganti en su huída y con diez gatos que le bufaban desde el suelo.

-Oh, ya has despertado –Dijo el hombre lentamente y con voz monótona. El chino se relajó instantáneamente al descubrir quién era la misteriosa figura que lo había estado siguiendo.

-¡Turquía! Me habías espantado-aru.

-No soy Turquía –Respondió sencillamente este, viéndolo a través de la máscara que le cubría el rostro mientras recogía al gato al que China le había pisado la cola.

-¡Ah! Ya –Dijo el chino comprendiendo, de todos modos, ellos también habían estado en la reunión.

Mientras todo esto ocurría, cierto italiano rompía todas las reglas que le habían dicho.

-Vaya, es una tarde tan bonita –Exclamaba este mientras paseaba felizmente por las calles de la casa de Alemania. Era una de esas tardes de verano, poco antes de que el sol se ocultara, cuando el calor del día ha disminuido pero aún sin el típico frío de la noche.

Había mucha gente en la calle, disfrutando de los últimos rayos del sol, compartiendo historias acerca de sus días con sus vecinos, o preparándose para la ajetreada vida nocturna, algunos bebían, otros disfrutaban alguna golosina y los niños aún jugaban en los parques.

A Italia todo esto le encantaba, ver tanta gente y tanta algarabía, era simplemente encantador. Y claro, no había podido resistirse a salir a pasear un rato. Aunque claro, pasear para él significaba perseguir a un gato por casi tres cuadras, impresionado por cuanto podía correr sin cansarse, platicar con cada muchacha linda que se le cruzaba en el camino y perder casi la mitad de los ahorros de Alemania en una partida de póker con unos vecinos, aunque ni siquiera sabía cómo jugar. Ahora simplemente se paseaba tranquilamente por unas calles menos concurridas, preguntándose a donde se podrían haber ido los perros que se suponía estaba paseando y a los que había perdido cuando se fue de tras de ese gato.

-Qué extraño, me pregunto ¿a dónde se habrán ido? –Se dijo a sí mismo mientras buscaba detrás de un árbol- Espero que sepan como regresar a casa.

Se dejó caer en una banca cercana, intentando no pensar en lo que Alemania le haría si llegaba a perder a alguna de sus mascotas. El sol ya se había ocultado por completo, y ya habían empezado a aparecer algunas estrellas, ya iba siendo hora de regresar a casa, a cenar, a cenar un poco de pasta… y a rogar que los perros ya estuvieran allí.

Apenas si había pensado en eso, cuando un sonido le llamó la atención, era apenas un sonidito casi inaudible, como el pillar de un pájaro, pero más suavecito. Italia empezó a buscar el origen del sonido, hasta que dio con una diminuta cosita amarilla que le miraba desde la rama del árbol detrás del cual había intentado hallar a sus mascotas extraviadas.

-¡Qué bonito! –Dijo levantándose de la banca y acercándose a la rama donde estaba posado el pollito- ¿Qué haces aquí solito?

El pollito le respondió con un nuevo "pio" un poco más fuerte y mirándolo con curiosidad.

-¿Acaso estás perdido? –Italia acercó las manos para tomar al pollito pero al parecer este no estaba dispuesto y, cuando las yemas de los dedos del italiano se acercaron lo suficiente, el animalito le soltó un buen picotazo- ¡Auch! ¿¡Por qué hiciste eso! –Lloriqueó el italiano alejando las manos y con el dedo afectado en la boca. El ave sólo aleteo felizmente y siguió observándolo.

-Malo pollito, malo pollito –Regañó Italia- No debes hacer eso.

Italia iba a seguir regañando al animalito cuando un grito inesperado a sus espaldas le llamó la atención. Por la esquina acababa de aparecer un hombre alto, de mirada malévola y ojos rojos.

-¡Gilbird! ¿Dónde estás? –El hombre se detuvo al ver a su hermano peleándose con su pollito mascota- Oh, West ¿qué estás haciendo?

¡Tsuzuku!

1Canción, Poker Face de Lady Gaga. (Había pensado en alguna de Britney Spears pero, nah, esta me gustó más.)

2Kami-sama, es en japonés Dios.

3Arigatou significa gracias, también en japonés.

4Excuse me, we have a problema sir, significa perdone, tenemos un problema señor.

5Holy Crap, literalmente traducido como santa porquería. Es una frase comúnmente usada para expresar sorpresa o desconcierto. Viene siendo algo así como el Sacre Bleau francés.

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Bien, espero que les haya gustado, y quiero agradecer a todos los que comentaron. ¡Gracias! ¡Thanks! ¡Grazzie! ¡Merci! ¡Danke! ¡Spaisíva! ¡Arigatou! ¡Tack! ¡Shie shie! ¡Dziakuju! ¡Dyakooyu! ¡Dekoju! ¡Paldies! ¡Köszönom!

Bueno, ahora voy a contestar algunos comentarios.

Izumi-chan: Y estoy planeando que se ponga mejor juju, tengo tantos planes macabros! Dios, soy mala xD.

PopcornD123: (Muy ocupada comiendo galletas) Sí… galleta! Jeje bueno, aquí el siguiente capí espero que también este tan bueno como para merecer galleta (ojitos de cachorrito) lo hice con cariño jeje.

artemisav: Sí, yo también espero que alcance a Austria y pues esa llamada sí va a servir para algo, pero no le va a servir precisamente a Japón, más bien le va a servir a Rusia.

Mikaelaamaarhcp: No te preocupes, aunque a Italia le prohibieron ser Italia, no lo puede evitar, es algo que se lleva en la sangre xD jajá. Y aquí sí sale, también mí querido, Iván. Él va a tener un muy importante papel en la historia.

MyobiXHitachiin: Sí, ese definitivamente fue mi capi favorito, pero pues este tampoco me quedó tan mal, aunque no tiene tanta comedia -_- Pero ni modo, se pone mejor.

Maestro jedi: Jajá los sé, la pequeña y linda Lily con mente de Hungría, sigo riéndome cuando lo imagino jajá. Sobre tus dudas, no te preocupes, obtendrás las respuestas a esas y otras más en el siguiente capítulo de Cambio de Cuerpo! xD

MomokoBoom: A no te preocupes, la escuela es primero, aunque nos duela admitirlo -_- yo también ya estoy próxima a entrar, pero espero que no me dejen mucha tarea. Tomate tu tiempo, estoy segura que me vas a deslumbrar cuando por fin acabes el dibujo, animo!

Bueno, eso es todo por hoy. Hasta el siguiente miércoles (sí es que no me dejan mucha tarea verdad)

TsChÜs!