D: los personajes son de Stephenie Meyer.

Pov Nessie

Despúes de una larga charla con mi papá sobre los Vulturis, vampiros no-vegetarianos y Alec, porsupesto, me fuí a jugar con mi gatito, claro está era de peluche porque no podría tener uno de carne y hueso en una casa de vampiros, pero en realidad quería uno, creo que me podría controlar pero una vez le pregunté a Carlisle si por lo menos él sería capaz de resistir a la sangre de un gatito y me dijo que si, pero que se esforzaría mucho, y los demas miembros no resitirían y acabarían con la vida del felino.

Ya me aburrí de jugar con el gatito y me puse a conversar con mi abuela Esme, ella siempre muy amorosa me escuchó y desahogué toda la ira que tenía con mi papá llorando en sus hombros y justo en ese momento pasaba por mi lado Emmet y me gritó: "chilletas", que atrevido era, pero Esme lo hizo quedar mal y le recordó que el dia en que yo le dañé el osito panda casi se pone a llorar, sino que no lo hizo porque es vampiro.

Ahora mas tranquila, me fuí a dar una ducha, el agua estaba tibia y era muy relajante, me vestí a la ligera con unos Jeans negros y una blusa azul turquesa sencilla; salí de mi cuarto y ví que Emmet estaba ebrio, si era un completo desastre sobrio ¿se lo imaginan borracho? apena me vió, salió corriendo y se puso a mi lado y me pregunto:

–¿Nessie, los labios de Alec son sexys y suaves?

–¡Emmet¡-–grité

–¿Qué dije de malo?–habló con voz tierna

–Que no dijiste de malo, deja de ser entrometido o sino...–me interrrimpio con un azotón de puerta.

–Jaja, mírate pareces el tomate que me acabo de comer.

Nooooooo, ¿quien se lo pudiera aguantar? con la pregunta que me salió, hasta se comió un tomate, era un ser extraño, muy extraño, de ahora en adelante le llamaré "alienígena".

– Si Emmet , son sexys y suaves, tal y como se ven–dije en un susurro, nadie me escuchó,por lo menos ese creía–, solo que Edward emitió un gruñido.

–Jaja, Renesmee te oí-–gritó el gorila desde la cocina.

–Si, Alice ese vestido esta perfecto–Le dije a mi tia un poco aburrida de buscar el vestido que me hiba a poner a la invitación de Alec al cine.

-No, Nessie no me gusta ese pequeño botón.

-Ayy, tia es el único que me ha gustado de todos estos, mira ya la hora esta muy tarde y van a cerrar la tienda, mejor compremos ese y en la casa lo arreglamos.

Mientras Alice abria la puerta de la mansión yo miraba el hermoso carro de ella, como si fuera la vez en que lo compró, recuerdo que había adquirido hasta ahora 10 carros de esos mismos, si, el porsche 911 turbo, yo siempre había querido ese auto pero no me lo compraban porque pensaban que me haría daño, ohh si, que la taza de porcelana se rompería.

Estaba tan cansada, que me entré corriendo, sin saludar, directo a mi habitación y me quedé profundamente dormida, sinceramente amaba esos dias en que dormía plácidamente, ademas tuve un lindo sueño y a la mañana siguiente me levanté con mucho entusiamo, corrí hacia el baño para darme una ducha y me puse a arreglarme antes de que llegara Alice, pero fue demasiado tarde, cuando me estaba probando el vestido para la noche ella llegó en un abrir y cerrar de ojos.

-Nessie, comienza ya a arreglarte.

-Oye, se te está pegando lo Emmet ¿o que? la pelicula es a las 9 de la noche y mira la hora: 9 de la mañana, faltan 12 horas.

-Pero...-dijo con cara de niña

-NADA- Interrumpí con un grito

-Jojojo, feliz navidad-Gritó Emmet y casi me mata del susto.

-!Emmet¡ por favor deja la joda-Gritó Alice con mucha autoridad, no creí que de alguien tan pequeño pudiera salir esa exclamación.

Creo que el médico de esta familia deberia de darle una medicina a Emmet, esta fuera de control, no se que vamos a hacer.

Despues de pasar horas leyendo mis libros favoritos, llegó el momento de alistarme para la invitación; estaba tan ansiosa que me arreglé en menos de media hora y como siempre Alice llegó, deshizo mi peinado y mi maquillaje, y me animó:

–Estas espléndida, Ness.

No se que emoción es la que tengo en este momento, ni la quiero saber; me siento feliz, angustiada, nerviosa...

Oí la bocina de un auto ¿Alec tenía carro? ¿donde lo consiguió? lo único que fuí capaz de hacer era salir corriendo sin despedirme de nadie, a excepción de Alice, me encontré con el vampiro más hermoso en medio de la oscuridad, vestía un pantalon gris y un saco negro, estaba elegante y a la vez descomplicado, me miró con expresión cálida y me invitó a subir a su nuevo fabuloso auto: Un Ferrari color negro espectacular.

–Buenas noches señorita Cullen, ¿dónde desea usted ir? – Me susurró con voz seductora

–A donde usted quiera, eres el que invita, ¿cierto? – Le seguí la corriente

En el camino la carretera estaba oscura y había poca visibilidad, Alec conducía un poco más despacio que mi familia, sabía que era para protegerme; él detuvo el auto para examinar algo extraño en la carretera que venía hacía nosotros, los latidos de mi corazón se incrementaban poco a poco cuando la criatura extraña se acercaba más; ya estando tan cerca la criatura Alec me haló hacía su regazo,para protegerme y pude distinguir que era un lobo, pero no era de la Push, de eso estaba segura, era uno de otro clan, uno malvado y tal vez más poderoso que los vampiros, sus ojos negros ardían de furia y Alec se levantó rápidamente para llevarlo hacia el bosque, que estaba a orillas de la carretera, bueno eso pensaba yo, de un momento a otro el lobo dejo de tener esa mirada furiosa y se acostó en el medio del camino, NO había entendido hasta que vi que Alec ponía sus manos en las sienes y se concentraba, había usado su don con el lobo.

–Alec, me salvaste – mi respiración era cortada.

–Hubiera peleado, de no saber, gracias a mi experiencia con los vulturis, que este animal tenía una cualidad especial: Se clonaba en máximo 3 especímenes iguales. Temía en dejarte sola mientras la criatura venía y te hacía daño.

No, mi mundo no podia ser más extraño y aunque pareciara raro, no fuimos a mi casa a advertirles a todos, tal y como lo dijo Alec, sino que nos fuimos al teatro; allí nos vimos una película las nubes de infierno, en medio de la función le cogí la mano a Alec y estaba más helada que nunca, el me correspondío con un leve agarrón hasta que el frio me paralizó la mano y lo solté.