Disclaimer: Nada de Crepusculo me pertenece.

Capitulo 4.

Me abracé fuertemente a Ángela. Ella era mi conexión con el mundo exterior, mi única amiga.

-¡Bella! -dijo, abrazándome ella también. No había cambiado mucho en la ultima semana en la que le había dejado sola. Sonreí, estaba muy guapa con su traje color vino. -¿Cómo estas? -preguntó, mirándome con una amplia sonrisa.

-Bien, genial ¿y tu? - pregunté, con la misma sonrisa.

-Perfectamente. Bueno, ¿qué, vamos a la fiesta? - dijo, guiñándome un ojo.

Bajé lentamente del coche intentando no caerme ni tropezar con los tacones. Cuando me hube dado cuenta, había montón de chicos y chicas a mi alrededor.

-¡Bella! - dijo la falsa voz de Jessica, acercándose a mi y dándome un abrazo cien por cien falso. -Cuanto tiempo, eh … bueno… am, si quieres algo de beber por allí - se giró señalando una mesa al fondo del jardín de su casa. - están las bebidas.

Se marchó y todos sus sucesores la siguieron.

De repente, sentí la extraña necesidad de que Jacob estuviera ahí, conmigo. Sacudí rápidamente la cabeza, despejando esos pensamientos.

Ángela se puso a mi lado, me sonrió y caminamos juntas hasta la mesa de las bebidas.

Estaba tomando un trago de ponche cuando, de repente, una mano se posó en mi hombro. Me giré algo sobresaltada y me maldije a mi misma. Mike Newton.

-Hola, Bella. Cuanto tiempo sin hablar. - dijo el, intentando deslumbrarme con su sonrisa.

-Si, la verdad. - repliqué, construyendo una sonrisa falsa, pero era imposible para mi. Tendría que pedirle consejo a Jessica. Opté por hacer una mueca.

-Y bueno… ¿qué has hecho durante todo este tiempo? -preguntó.

-Bueno, eh … tengo un trabajo. - le expliqué, intentando parecer interesante, pero no resultaba. Con Mike no se podía ser interesante, dado que el tenía que ser siempre el centro de atención.

Agaché la cabeza, suspirando.

-Vaya… menuda compañía. -dijo Mike, de repente. Lo miré.

-¿Qué pasa, quién es? - le pregunté, curiosa. El dio una cabezada hacia el sitio exacto.

Dejé de respirar.

Jacob.

Apagué la televisión. Los programas eran bastante aburridos sin las risas de Bella de fondo. Suspiré levemente.

-Jacob, ¿aún no te has acostado? -preguntó Juana, poniendo una mano en mi hombro.

-No, estaba viendo algo de televisión. -expliqué, señalándole de una cabezada suave el televisor.

-Ah, entiendo … - Juana empezó a reír. La miré. - Jake, Bella no vendrá hasta tarde, así que no la esperes despierto.

-No la estoy esperando a ella. -le espeté con tono hostil.

-Bueno, como digas… - suspiro ella, saliendo del salón.

Aunque… quizá si la estaba esperando a ella…

Bella.

¿Cómo demonios había llegado a aquella fiesta? Me giré, agobiada, deseaba salir de, lo que antes eran 20 chicos , ahora me parecía una multitud.

-Bella. - dijo su voz, fría y suave. Como el hielo. -¡Bella, espera! - me instó, mientras yo me abría paso entre la gente a empujones.

-¡Bella! - dijo otra voz, la de Ángela. Me cogió del brazo y paré repentinamente.-Bella, no te vayas por el. -me suplicó, mirándome fijamente. -Yo … le dije a Jessica que no le invitara por lo tuyo, pero … parece que no me hizo caso. - dijo, con conmoción.

Me mordí el labio inferior. Yo no tenía porqué sufrir tanto.

-Por favor, quédate. -me dijo. -No te preocupes por Edward, creo que habrá entendido tu reacción. - dijo, intentando comprender por lo que yo estaba pasando en aquel instante.

-Esta bien. -dije, intentando tranquilizarme. Quizás había exagerado mucho…

-Bella, ¿podemos hablar un momento? -dijo a mi espalda la voz de Edward. Me giré lentamente.

-Sé que te hice mucho daño cuando te dije que no podía ayudarte. - comenzó, sentándose a la orilla del lago que se encontraba tras la casa de Jessica.

Lo miré repentinamente. Luego agaché la cabeza lentamente hasta apoyarla en mis rodillas dobladas. -Pero creo que tu y yo … nos merecemos otra oportunidad.

"¿Tu y yo? ¿Nos merecemos? ¿Qué es lo que he hecho yo para merecerme también una oportunidad? Increíble."

-Por eso, Bella… quiero volver contigo. - Lo miré, enfurecida. ¿Y qué había de la otra chica que estaba con el aquel día? ¿Acaso iba a jugar con las dos al mismo tiempo? No. Conmigo no jugaría, no lo permitiría.

-Edward, yo…

-No, Bella. No quiero oír un no por respuesta. - dijo, levantándose del suelo. Me levanté con el. Se acercó hasta mi y me cogió las manos. Sentí el impulso de soltarme rápidamente, pero me contuve. Lo miré con odio.

-¿Qué quieres decir con eso? - le pregunté.

-Vámonos a otra parte. - dijo, mirando al cielo estrellado. No me había percatado de la hora que era. Seguramente medianoche.

-Llévame a mi casa. - le ordené.

-De acuerdo.

Por el camino, Edward se mantuvo bastante callado. Parecía serio, diferente. ¿Y si ….? No, no podía ni quería darle otra oportunidad. Ya no sentía nada hacia Edward.

Jacob.

Eché un vistazo desde la ventana de mi habitación. La noche era algo fría. Algo llamó mi atención desde el jardín. Era Bella y … un tío.

Presté atención a lo que decían.

-No es necesario, Edward. - decía Bella, rechazando el abrigo que el tal Edward le ofrecía. Pero al final acabó aceptándolo. Los miré fijamente. ¿Quién sería ese … en la vida de Bella? -Bueno, ¿me explicarás que querías decir con lo de que no aceptarías un "no" por respuesta? -preguntó ella.

Edward la cogió de las manos y sentí un repentino fuego interno recorrer todo mi pecho.

-Bella… yo… te amo. -escuché que decía, con pasión.

Me alejé rápidamente de la ventana, ignorando el fuego intenso que me quemaba por dentro.

Bella.

Miré a Edward, con los ojos muy abiertos por la sorpresa. ¿De verdad estaba hablando en serio? No quería creer lo que me estaba diciendo, lo que estaba sintiendo por dentro.

Se suponía que yo ya no estaba enamorada de él.

-Edward, yo… - pero no pude terminar, dado que el me besó apasionadamente.

"Jacob" pensé, de repente. Abrí los ojos, temerosa de lo que acababa de pensar.

¿Porqué pensaba su nombre, en él, justo en aquel momento?

Me separé de Edward.

-Edward, no, por favor… - le supliqué en un susurro. El me miró fijamente con sus ojos dorados, ardientes del deseo.

-Piénsalo… sólo te pido eso. -dijo. Dio media vuelta - Volveré en una semana. -se marchó.

Suspiré, casi sin aire. Aquello no era normal.

¿Porqué había pensado en Jacob como si lo estuviera traicionando? Tal vez porque Jacob hacia mucho tiempo que no salía de aquel sitio ni conocía a mujeres ni tenía la misma oportunidad que yo para besar a alguien.

"¡Qué estupidez!" Me dije a mi misma. Pero ojala que fuera esa la razón.

Recordé repentinamente lo que había dicho Edward. Una semana. ¡Una! Me mordí el labio y entré en la casa.

Desperté a la mañana siguiente con un agudo dolor de cabeza. Era insoportable.

Me duché rápidamente y bajé las escaleras para desayunar. Me encontré a Juana y a Jacob desayunando tranquilamente, como todos los días.

-Buenos días. - dije. Agradecí el que mi voz no sonase débil. No tenían que preocuparse por mi.

-Buenos días. -dijo Juana, pero Jacob ni siquiera saludó. Tampoco me miró. Me asusté. ¿Y si los cambios que había experimentado Jacob sólo habían sido un sueño?

Cogí el tenedor, pero cayó repentinamente sobre la mesa.

-Ah … -susurré, llevándome las manos a la frente. Otro pinchazo…

-¿Ocurre algo? -dijo Juana, mirándome preocupada. Sin saber porqué, buscaba la mirada de Jacob, una mirada que no se mostrase fría, sino cálida, como la noche anterior. Pero no la vi. La mirada que me dirigía era tan careciente de sentimientos que me hacía sentir peor.

-No… - musité. - Es sólo que me duele un poco la cabeza. - expliqué. Volví a coger el tenedor, pero se me escapó de la mano. No tenía fuerza …

-¿Bella, estás bien? -preguntó Juana de nuevo. Asentí con la cabeza. Cogí el vaso de agua fría y bebí un poco. Me sentí algo mejor. -¿Bebiste anoche? - comentó. Negué con la cabeza. Sólo había bebido un poco del ponche que me había dado Jessica pero … el ponche…

Inspira, espira.

Con la repentina aparición de Edward había olvidado que era alérgica al ponche. Por eso… la noche anterior había tenido fiebre y escalofríos … y Jessica me lo había dado a pesar de que…

Sentí nauseas. Iba a vomitar de un momento a otro. Pero repentinamente las nauseas desaparecieron.

-Uf creo que… ya está. -dije, respirando sin dificultad.

Juana sonrió levemente. Jacob dejó la comida a un lado y se deslizó hacia atrás, alejándose de la mesa.

-¿Te vas ya, Jacob? - preguntó Juana, mirándolo con curiosidad.

-Si, Embry llegará de un momento a otro. - explicó.

-¿A dónde va, señor Jacob? - pregunté, extrañada, aunque contenta. Estaba bastante bien que Jacob saliese de casa y tomase un poco de aire.

-Al médico. -contestó el. Su voz sonaba robótica pero su mirada era tan … diferente… parecía como dolida.

-¿Al médico? ¿Por qué, ha pasado algo? - pregunté, nerviosa.

-Tengo que hacerme unos análisis. - dijo, simplemente. Luego se marchó, sin despedirse si quiera.

Recordé el detalle de los pendientes y miré a Juana.

-Ah, Juana, gracias por los pendientes, son preciosos y el detalle me gustó mucho. -le dije, con cariño.

-¿Los pendientes? Ah, sí, los pendientes. -dijo ella, aunque su tono de voz la delataba.

-¿Ocurre algo? -pregunté, extrañada por su comportamiento repentinamente nervioso.

-No, nada. -dijo ella. -Bueno, voy a recoger.

-Te ayudo. -dije levantándome rápidamente. De repente, me volví a marear, esta vez más fuerte. Caí sobre la mesa, clavándome pequeños trozos de cristales rotos. Me desmayé.

Fin Del Capitulo.

Hasta aqui. Bueno, ¿que os ha parecido? ^^ Espero que os haya gustado. Besos y dejadme reviews!