Capitulo 9.
Me abracé un poco más al pecho desnudo de Jake. La cama era bastante cómoda, y Jacob estaba bastante calentito. El sonrío levemente.
-¿Tienes frío? - preguntó en un susurro.
Negué con la cabeza, cerrando los ojos y sonriendo también.
-Que va. Tu irradias calor por todas partes, cielo. - dije, mirándole fijamente a los ojos negros.
El soltó una pequeña carcajada.
Se produjo un pequeño silencio antes de que Jacob volviera a hablar.
-Sabes que me gustaría ha…
-Ya. - dije, tímida. No me gustaba hablar de ese tema con Jake, aunque en el fondo, quería hacerlo. Hacerlo con el sería como tener mi primera vez, aunque fuera la segunda… Pero hasta que no volviera nada no volvería a tener… bueno, eso.
-No te avergüences. Se supone que llevamos un mes juntos. - comentó, aunque el también estaba sonrojado.
-Sabes lo tímida que soy con respecto a eso.
-Cuando lo hayas hecho conmigo desearás hacerlo muchísimas veces más. - dijo con altanería.
Cerré los ojos, sonriendo. Pero al pensar en sus palabras, los abrí repentinamente.
-¿Qué has querido decir con eso? O sea, espera. - dije, incorporándome y mirándolo desde arriba directamente a sus ojos, celosa. -¿Cuántas han pasado por esto?
-Ninguna. - me aseguró. Supe que no mentía, pero quería seguir con el juego - Con ninguna ha sido tan especial como contigo.
Cerré los ojos, fingiendo frustración aunque en realidad me estaba derritiendo por dentro.
-Eres mi primer amor, Bella. - me aseguró, con una pequeña sonrisa. - El resto solo eran tonterías.
Fruncí los labios y le di un pequeño beso. Me acurruqué a su lado otra vez y me tapé con la manta.
-¿Crees que soy una sosa? - pregunté con voz débil, mientras describía círculos sobre su pecho bien formado.
El se alteró un poco.
-Para nada. Bella, de verdad… pienso que deberías dejar de creer cosas tontas, como esa.
-¿De verdad?
-De verdad. Ey, yo te quiero, yo nunca pensaría mal de ti.
Cerré los ojos ante sus palabras amorosas. Puse mi mejilla en su hombro.
-Quizás tengas razón - admití conteniendo una risa.
-¿Quizás? - rió, y, sin poder evitarlo, reí yo también. - Tengo razón.
Solté un bufido. Jake era un poco altanero. Pero me gustaba. Me gustaba todo de el.
Di una vuelta en la cama mientras los rayos de sol del amanecer entraban por la ventana, iluminando la estancia y confiriéndole un aire cálido.
Hacía un poco de frío y encima no tenía a Jake para que me calentase un poquito. Así que lo único que podía hacer era taparme hasta el cuello con la enorme manta afelpada.
Cerré los ojos. Me había pasado toda la noche observando a el angelito que era Jacob cuando dormía. Esbocé una pequeña sonrisa.
Entonces escuché unos golpes suaves en la puerta, supuse que era Jake o tal vez Juana, la cual, tenía un poco olvidada la pobre.
-Adelante. - dije, incorporándome. Abrieron la puerta y era Juana. Mi sonrisa se desvaneció un poco, aunque igualmente me sentía feliz.
-Buenos días - dijo con una enorme sonrisa mientras ponía una bandeja de desayuno repleta de comida rica sobre la cama. Se sentó frente a mi - aquí tienes tu desayuno, hija.
-Gracias, Juana. - dije, devolviéndole la sonrisa.
Cogi un poco de zumo y bebí.
-¿Y Jacob? - pregunté, tras darle otro sorbo a la bebida.
-Está abajo. Estaba analizando unos papeles, ya sabes, todo el rollo del tratamiento - dijo, con tono jovial. Le sonreí levemente.
Desde que me había enterado que Jake podía curarse de su enfermedad estaba ansiosa porque llegara el día en que entrase en el hospital y saliera andando por su propio pie, dedicándome una sonrisa llena de felicidad…
-No sabes cuanto deseo que llegue el día en que se cure. - dije, mordiéndome el labio.
-Yo también.-dijo ella, condescendiente.
-Oye, Juana, siento haber hablado tan poco contigo últimamente. Hacia tiempo que no nos sentábamos así a hablar. - dije, sonriendo levemente.
-Tienes razón, pero te entiendo perfectamente, así que no te preocupes. La vieja Juana tendrá que acostumbrarse. No puedo quejarme cuando haya niños correteando por la casa.
Sonreí.
-Bueno, tampoco estas tan vieja, Juana, no exageres - le reñí.
-Oh, si que lo estoy. Ya nadie me mira como loco deseoso de tocar mi cuerpo, y eso se nota, chica, quieras o no. No sabes cuanto me gustaría tener tu edad.
Reí un poco.
-Buenos días… - susurré en el oído de Jacob. Le di un beso en la mejilla.
-Hola. - dijo el también susurrando, con una pequeña sonrisa. -¿Qué tal has dormido?
-Bien. ¿Y tu?
-Genial. -dijo, mientras seguía mirando los papeles que tenía frente a el.
-Me ha dicho Juana que son sobre el tratamiento.
-Si. - siguió rebuscando entre los papeles, como si hubiera uno que se le olvidara.-¡Vaya! Me falta uno… Iré a buscarlo - dijo, separándose de la mesa tras acariciarme la espalda.
-Iré yo. - me ofrecí. -¿Dónde están?
Rebusqué en el cajón en el que Jake me había dicho donde estaba el papel que le faltaba, un análisis que se había hecho hacia unos días.
-Debe de ser este - dije para mi misma cuando lo encontré. Vislumbre un papel que caía al suelo. -Ups, vaya. - dije, agachándome para recogerlo.
Me interesé. Era sobre el dia en que Jacob había sufrido el accidente, el cual aun no me había dicho cuando había sucedido.
Casi todo el papel hablaba sobre los informes clínicos y la enfermedad que habían detectado en Jacob. Abrí los ojos, sorprendida, cuando leí que Jacob había estado ebrio mientras conducía.
Bajé los ojos hasta el día en que se había producido el accidente.
23 de septiembre. 23:30 horas.
El mismo día en que mi padre había fallecido.
Fin del capitulo.
