Notas: Disculpen algunos errores que tuve en el primer capítulo – nunca suban historias a las 2 de la madrugada- y les agradezco muuuuuucho los reviews, enserio los precio, solo que la baka de mi no se contestarlos- necesito intervención divina- espero que les guste el capítulo, y por cierto, actualizo rápido porque la historia ya está escrita, solo que me gusta dejar el suspenso aunque sea unas horas XD.
Disclaimer: Hetalia no es mío.
Advertecias: Sangre (poquita), lagrimas, confesiones – no se emocionen, aun no es esa confesión XD – nombres humanos y un Feliciano intuitivo y un poco – risa nerviosa- agresivo.
~º~
Alfred F. Jones, era un joven de 27 años con una vida tranquila y sin muchos problemas. Había crecido en un orfanato con su hermano gemelo, Matthew, después de la muerte de sus padres. Nunca se había sentido en verdad solo, ya que en el orfanato siempre había estado acompañado de otros niños y su mismo hermano.
Cuando había tenido la edad suficiente, sin embargo, había decidido irse del lugar que alguna vez había considerado su hogar, y que ahora, solo le traía recuerdos dolorosos de aquel que había considerado una gran parte importante de su infancia.
Cuando recordaba aquellos días de su niñez donde corría por el parque, siendo seguido por un agitado Matthew rogando porque le esperase un poco, la nostalgia lo invadía, en especial al caer en que la razón por la que no quería perder ni un segundo para llegar a "casa" eran unos hermosos ojos verdes que siempre le recibían con una alegre sonrisa y unos scones recién horneados y con un sabor peculiar – horriblemente peculiar-. Siempre reía al recordar las palabras del francés amigo de Arthur "un día de estos los terminaras matando a todos con esas cosas asquerosas".
Sin embargo, y a pesar de las protestas, Alfred siempre había terminado comiendo los Scones del mayor.
"Pero todo cambio", fueron sus pensamientos al recordar también, la mañana del 19 de Junio, cuando al despertar, había encontrado a Elizavetha, la encargada del orfanato, hablando con unos hombres de aspecto lúgubre, "policías" había pensado al ver su uniforme.
Matthew, su pequeño hermanito, estaba llorando desconsolado en los brazos de Francis, quien tenía la mirada perdida y parecía perturbado por algo. Fue entonces que algo dentro de él comenzó a fracturarse, ¿sería posible que…?
- Doctor Jones, le busca unas personas-
Alfred fue repentinamente sacado de sus pensamientos por la voz de su secretario, quien le hablaba por el comunicador.
- ¿No tienen cita?- preguntó distraídamente, oprimiendo el botoncillo rojo mientras bebía un sorbo del liquido contenido en su taza, la cual tenía grabado "The Hero of the Word", regalo de uno de sus pacientes. "Asco, es té, le diré a Toris que solo me sirva café la próxima vez".
- No creo que sean pacientes, doctor Jones- la voz de Toris tenía un ligero timbre de preocupación.
- Que pasen, de todas formas, creo que mi próxima cita es hasta dentro de una hora… ¡oh!, por cierto Toris, ¿podrías traerme un Mc trió de McDonald?, grande por favor, ya me dio hambre-
- Esta bien Doctor- Toris dejo escapar un suspiro cuando corto la comunicación con su jefe, a veces sentía que trataba con un niño, en vez de con uno de los mejores pediatras de área de New York- Pueden pasar – dijo dirigiéndose a los hombres parados frente a él.
- Gracias, ve~-
~º~
Después de comer con Feliciano, Ludwig había hecho unas cuantas llamadas para lograr localizar al tal Alfred. Había leído en el informe que era un joven de 16 años que vivía en el orfanato cuando Arthur fue asesinado, hermano gemelo de Matthew.
En esos momentos, se encontraba en un parque con Feliciano esperando la respuesta de su hermano mayor, Gilbert, quien también trabajaba con él en el departamento de investigación, siendo la mano derecha del jefe.
Gilbert era capaz de sacar información hasta de una piedra, siendo un genio en informática y experto en interrogatorios. Ambos habían llegado de Alemania juntos, con su abuelo Germania después de que sus padres se separan, siendo Ludwig un adolecente de 15 años. En Alemania, su abuelo había sido un gran detective, por lo cual, admirados ambos por esto, decidieron trabajar muy duro para ser iguales que su awesome y viejo abuelo según palabras de su hermano.
- Hey, Lud, ¿aun no te llama Gilbert?
- No Feliciano, aun no – estaba algo irritado, era la quinta vez que Feliciano preguntaba lo mismo en menos de media hora.
- ¿No crees que se está tardando?, normalmente no tarda tanto
- De seguro está molestando a Roderich- el sonido de su celular le llamo la atención, sacándolo de su gabardina negra para contestarlo- Detective Beilschmidt.
- West, tengo tu encargo, disculpa por la tardanza, pero mi awesome persona estaba algo ocupada con cierto señorito- Ludwig alcanzo a escuchar algo parecido a "esa no es forma de hablar de tus superiores" del otro lado de la línea.
- ¿Y bien?
- Pues, tu sospechoso es un pediatra de 27 años… vive en la ciudad, pero ahora debe estar en su consultorio, no tiene infracciones contra la ley, pero si se ha visto envuelto en revueltas y manifestaciones de diversas causa como el hambre mundial, la violencia contra animales, al parecer tiene complejo de héroe o algo así –
- Mándame la dirección de su casa y su consultorio…
- Ya la mande, ¿Quién me crees, West?, pereciera que no me conoces, ahora si me disculpas, tengo asuntos pendientes- y sin darle oportunidad de decir algo mas, Gilbert corto la llamada.
Después de esa platica, junto con Feliciano se dirigió al consultorio de Alfred. Unos minutos más tarde, se encontraban parados frente a un lujo edificio de oficinas cerca del centro de la ciudad. Feliciano parecía algo ansioso por interrogar al sospechoso, tenía que admitir que había hecho un buen trabajo sacándole información a Matthew , tal vez Kiku tenía razón al decirle que Feliciano era muy intuitivo… ¿intuición italiana?
Cuando el secretario de Alfred les dejo pasar, señalándoles la puerta blanca frente a ellos, se apresuraron a pasar. El consultorio era tan grande y espacioso como la sala de espera, tenía un diván negro al fondo, una camilla y junto a esta, modernos aparatos de revisión. Tan bien, había un librero grande repleto de libros y fotos; la que llamo la atención del alemán fue una donde se podían ver a dos adolecente de ojos azules muy parecidos, uno de los cuales identifico como Matthew, quien tenía una sonrisa algo forzada mientras el otro, Alfred obviamente, pasaba un brazo por sus hombros y lo apretaba contra si, tras ellos, y con una radiante sonrisa, un joven de ojos verdes, mayor que ellos, miraba a la cámara con una expresión divertida.
Ludwig conocía a ese joven, lo había visto en fotografías, aunque no con la misma expresión, claro, no era como si un cadáver pudiera sonreír. Ante tal pensamiento, Ludwig sonrió amargamente, Arthur tenía toda una vida por delante cuando había sido asesinado.
- Buenas tardes- La voz de Alfred le saco de su mente, fijo su vista a donde provenía la voz, encontrándose a un sonriente hombre de ojos azules y lentes sentado detrás de un lujosos escritorio. -¿en qué puedo servirles?-
- Necesitamos hablar con usted sobre Arthur Kirkland- respondió Feliciano como si del clima se hablara. La sonrisa en el rostro de Alfred fue reemplazada por un gesto confundido, para volver rápidamente a sonreír, solo que esta vez más forzadamente.
- Hace mucho que no hablo de él con nadie, y ciertamente no se en que podría ayudarles, les dije todo lo que sabía a los policías en ese entonces.
- ¿Les dijo también que estaba dispuesto a hacer lo que fuera, incluso a obligarlo para que no se fuera a Inglaterra?- el tono empleado por Feliciano al decir esto fue muy casual, pero Ludwig pudo descifrar por su expresión, lo que su compañero pretendía.
Alfred sorprendido, repaso mentalmente el nombre de las personas que sabían eso, y callo que solo una pudo haberles dado esa información.
- ¿Así que fueron a hablar con Matty, eh? , pues, supongo que les dijo en el estado en el que me encontraba cuando dije eso, realmente ¿Qué puede hacer un chico de 16 años, atarlo a una silla y encerarlo en un armario?
- ¿Qué tal golpearlo hasta la muerte con un tubo de metal?- sorpresivamente, tanto para Alfred como para Ludwig, Feliciano saco de su gabardina café unas fotos y la puso en el escritorio de Alfred.
Este por su parte, al ver las fotos, se puso pálido y sus ojos se abrieron hasta el límite, para después llenarse de lágrimas.
- N-no, Arthur…- la escena que se presentaba en las fotografías era aterradora, el cuerpo de Arthur en todas ellas salía lleno de sangre y con muchos golpes, sin embargo lo que más le sobresalto fue ver esos ojos verdes que tanto adoraba mirando a la nada y sin el brillo habitual de ellos.
- Feliciano…
- ¿Y bien? ¿Realmente atarlo a una silla es lo único a lo que estabas dispuesto?
- ¡Basta!, ¡yo hubiera sido incapaz de hacerle eso!- las lagrimas comenzaban a salir de sus azules ojos, no soportaba ver esa escena.
- ¡Pero estabas desesperado, lo perderías, y posiblemente nunca lo verías de nuevo! – Feliciano elevo su voz, sin embargo, siguió conservando el tono infantil, por su parte, Ludwig estaba de verdad sorprendido y no sabía si debía detenerlo o dejar que continuase hasta que Alfred confesara algo.
- ¡No, yo no le hubiera lastimado!, ¡Nunca, porque yo…!- el llanto no permitía a Alfred seguir gritando, en esos momentos, frente a los detective, parecía haber no un hombre de 27 años, sino un niño de 16 que lloraba por haber perdido algo muy preciado - …yo lo amaba-
- ¿Ve~?- Feliciano miro confundido a Alfred incapaz de decir nada mas, volteo su vista a Ludwig y fue cuando se dio cuenta de la mirada severa que este le dirigía.
- Nosotros… mejor venimos otro día, le dejaremos tranquilizarse un poco, de todas formas, si recuerda algo que nos pueda ayudar…-
- Claro que se algo que les puede ayudar – corto de repente Alfred a Ludwig, mientras se quitaba las gafas un poco más tranquilo y se limpiaba las lagrimas que aun salían de sus ojos – y se lo dije a la policía después de que Arthur murió, pero claro ¿Quién le hace caso a un mocoso de 16 años?-
- ¿y qué era eso?-
- El tenía problemas con un compañero de la escuela, Iván no se que, tenía un apellido raro, era ruso creo, el punto es que siempre, cuando terminaban las clases, Arthur iba por Matty y por mí a la secundaria, pero, un día, poco antes de la fiesta que le organizaron como despedida, el no se aparecía por ningún lado, así que pasamos a su escuela que quedaba cerca- una sonrisa melancólica se dibujo en su rostro, por el cual aun caían algunas lagrimas – Matty me obligo a ir, yo realmente no le hablaba desde que supe que se iría…-
- Matty, déjalo, de seguro esta haciendo sus maletas en casa, es más importante para el irse a Inglaterra que venir por nosotros, además ya no somos unos niños pequeños para no saber regresar solos a casa- Alfred caminaba junto a su hermano por una calle abarrotada de gente, se dirigían a la universidad a la que asistía su "hermano mayor".
- Pe-pero Al, ya sabes que también tu estas preocupado, no seas necio, y deja de decirme Matty, por favor-
- Matty tengo hambre, vámonos a casa – ignorando completamente a su hermano, Alfred siguió caminando en dirección a donde supuestamente podría estar Arthur, probablemente ordenando los papeles que necesitaría en Inglaterra.
- Llegamos- la vocecilla de Matthew apenas y se escuchaba con todo el ruido provocado por el montón de jóvenes dentro de un edificio que parecía una gran – muy grande- biblioteca; todos parecían ataviados y corrían de un lado a otro, seguro para llegar a sus respectivas clases.
- ¿Alfred, Matthew? ¿Qué hacen aquí?- un rubio con acento francés les llamo, deteniendo su rápido andar al ver a los gemelos parados a mitad del pasillo.
- Francis, nosotros buscábamos a…
- ¿Has visto al cejotas? – la voz de Alfred más fuerte que la de su hermano, llamo a atención de Francis, quien les indico donde podía estar Arthur.
Tras perderse unas dos veces, los gemelos escucharon a lo lejos la voz de Arthur, sin embargo, al acercarse, se toparon con una desagradable escena.
- Entonces, ¿Cuándo piensas pagarme el dinero que te preste?- un joven de cabellos claros, casi blancos, y ojos violeta, con una sonrisa inocente en el rostro, tenía a Arthur contra una pared de un pequeño patio de no más de cuatro por cuatro metros, con una mano le torcía el brazo por la espalda y con la otra le apretaba del cuello para evitar que gritara como momentos antes había hecho.
- Y-ya te d-dije que a-ahora no puedo- Arthur hablaba con un esfuerzo sobrehumano, por el agarre a su cuello, el oxigeno casi no llegaba a sus pulmones.
- Pero sabes que soy impaciente, ¿da?, además, si tan solo me dijeras que es lo que piensas hacer con el…-
- E-eso, no es de tu in-cumbencia- Arthur trataba de soltarse del agarre, de verdad sentía que le hacía mucho daño.
- Entonces no me dejas alternativa - Iván volteo violentamente a Arthur para que ahora le diera la cara, sin embargo, alzo un puño dispuesto a golpearlo.
- ¡Déjalo en paz!- Alfred, con Matthew aferrado a su brazo por el miedo e incapaz de seguir soportando ver aquello, salió de su escondite para ayudar a Arthur.
- A-Alfred…- Matthew trataba de evitar que su hermano hiciera alguna estupidez y lo jalaba para tratar de retenerlo por si se le ocurría aventarse a golpes con Iván.
- ¿Quién eres tú?- aun con una sonrisa en los labios, Iván volteo a ver a los gemelos con curiosidad, teniendo a Arthur aun sujeto de un brazo.
- ¡So- soy el Héroe que te dará una golpiza, así que suelta a Arthur! – a pesar de que por dentro Alfred se moría de miedo, no pensaba permitir que siguieran hiriendo a Arthur.
- ¿Héroe, da?-
-Déjalos en paz, el problema es conmigo, a ellos no los metas- Arthur, aprovechando la distracción de Iván, se soltó de su agarre y se dirigió velozmente con los dos jóvenes, haciendo retroceder a Alfred.
Iván, viendo su "diversión" arruinada, hizo un puchero infantil y dándose la vuelta agrego:
- después arreglaremos cuentas, Arthur ¿da?
- ¿Eso dijo? –preguntó Feliciano cuando Alfred termino su relato.
- Si, después supe por Francis que ese tipo era uno de los más temidos en la universidad, se rumoraba que había mandado a varios tipos al hospital.
- Ok, gracias por su cooperación y disculpe las molestias.
Tras la despedida, Alfred se quedo viendo a la nada en su consultorio, pensando aun en las fotos que Feliciano le había mostrado.
- Toris, cancela mis citas de hoy, me siento mal, creo que iré a casa…y comunícame con mi hermano, por favor.
~º~
Gilbert estaba molesto, eran las 7 de la noche y estaba en pleno apogeo de su awesome cita con el señorito cuando su hermano le había llamado para que le consiguiera información de un tal Iván; los únicos datos que le había dado eran su nombre y que en 1999 había estudiado en la universidad de New York.
Para su awesome persona eso no requería reto alguno, lo hacía incluso en cinco minutos, el problema había comenzado cuando hace cinco minutos – lo que le requería encontrar la información, joder- su, ya no tan querido amigo Antonio había llegado de improviso a su departamento, lugar donde llevaba a cabo su awesome cita con el señorito, y para colmo, se había puesto a llorar sobre su teclado ya que su "Lovinito" lo había corrido de casa.
- Antonio, maldición, ten dignidad.
- ¡Pero, Lovino, mi hermoso Lovinito!, ¿Qué hice mal, Gilbert, que?- Antonio seguía llorando a moco tendido, ensuciando aun mas, dicho sea de paso, todo el teclado de Gilbert.
- ¿Qué hiciste mal, Antonio, que?- pregunto exasperado el albino.
- ¡Solo le comente que Feli y tu hermano hacían buena pareja!
- ¿Tomaste en cuenta que tu novio odia a Ludwig?
Ante la sorpresiva pregunta de Roderich – quien aún seguía en el departamento de Gilbert- Antonio puso cara de puro terror.
- ¡Maldición!
Mientras Antonio seguía llorando sentado en su awesome silla, ensuciando su awesome teclado y siendo observado tranquilamente por el señorito, tubo en claro dos cosas: la primera, Antonio no se iría hasta que Lovino le permitiera regresar a casa- que por cierto, era en realidad casa de Antonio- lo cual ocurriría según sus awesomes cálculos en unos dos días y la segunda, que West tendría que esperar hasta el día siguiente si quería su información.
Resignado y soltando un suspiro – un awesome suspiro- tomo el teléfono y tecleó el numero que se sabía de memoria.
~º~
Feliciano estaba algo cansado, había estado todo el día concentrado en el caso y apenas podría tomar un respiro en ese momento, o eso pensaba el…
- ¿¡Donde demonios estabas! ¡Maldición!
Nada más salir del ascensor del edificio en el que vivía, Feliciano se encontró con su mellizo, Lovino, sentado frente la puerta de su apartamento.
- Hermano, ¿Qué haces aquí? ¿Dónde está mi hermanito Antonio?
- ¡No me menciones a ese idiota! Mejor apresúrate a abrir, llevo horas sentado aquí, se me entumió el trasero, tengo hambre y quiero ir al baño- Lovino se paro del piso para permitir que su hermano menor le abriera.
Hacia un rato, Gilbert les había llamado diciéndoles que no podía buscar la información del tal Iván por que Antonio se encontraba en su casa abarcando la computadora – Feliciano se preguntó si la de Antonio tenía algo mal- y tendrían que esperar hasta al día siguiente.
Después de eso, Ludwig lo había invitado a cenar y después le había dejado en el edificio donde vivía, diciéndole que pasaría por el temprano para ir en busca de Iván.
Jamás se imagino encontrar a su hermano fuera de su departamento. Una vez dentro, Feliciano se dirigió a la cocina a prepararle algo a su hermano, mientras ente se dirigía presuroso al baño.
- ¿Qué fue lo que paso hermano, ve~?
- Corrí al idiota de Antonio de la casa, y como no está, no hay quien me alimente, así que vine aquí.
- Pero esa es casa de Antonio.
- ¡Lo sé maldición!, pero él me hizo enojar, sabe que odio que insinué que tu y el macho patatas son pareja.
- Pero lo somos hermano.
-¿¡Que!
Lovino comenzó a gritar y lanzar ligeros golpecitos a su hermano, mientras que Feliciano lloraba mientras confundido pensaba cual habrá sido la razón para que su hermano se pusiera así con él, si solo había dicho lo obvio, Ludwig y el eran pareja, Roderich los había asignado juntos para resolver casos.
~º~
A la mañana siguiente, muy temprano, Ludwig recibió una llamada de su hermano.
- El tipo se llama Iván Braginski, es dueño de una importante empresa de vodka, su oficina esta a las afueras de la ciudad; al parecer tiene un historial un poco turbio, mando a unos cinco chicos al hospital, sin embargo es algo extra oficial, no hubo demanda ni nada, ¡no sabes lo difícil que fue averiguar eso! Aunque fue más sencillo que quitar a Antonio de mi computadora.
- Bien, mándame la información y….
- West, que ya te la mande, por dios, no aprendes de tu awesome hermano; oyes, por cierto, el señorito me dijo que tu víctima había muerto por golpes con un objeto metálico, como un tubo de hierro.
- Si, ¿Por qué?
- Porque según averigüe, para herir a sus víctimas usaba un grifo de agua.
~º~
A Feliciano le dolía todo el cuerpo, su hermano había insistido en que no pensaba dormir en el sillón, así que el que se jodío termino siendo él.
Mientras preparaba el desayuno, recibió una llamada de Doitsu diciendo que pasaría por él pronto, así que esperaba que estuviera listo. Feliciano se apresuro a dejar el desayuno para su hermano, se dio una ducha y se vistió para el trabajo.
- ¿Ya te vas?- Lovino, que se despertó por el ruido que su hermano hacia al arreglarse, miraba a Feliciano acomodarse la corbata desde la entrada del baño- ¿Me dejaste el desayuno?
- Ve~
- Más te vale- Se escuchó como tocaban el timbre y Feliciano se apresuro a abrir la puerta, no quería que su hermano se pusiera a discutir con Ludwig tan temprano en la mañana.
- Ve~, ya me voy hermano, nos vemos después.- y sin más, salió del departamento.
Ya fuera, caminando hacia el auto, Feliciano parecía muy contento con empezar otro día de trabajo.
- Ve~ Doitsu, ¿tienes la información?
Ludwig solo pudo soltar un suspiro al pensar que entre West y Doitsu pronto todos se olvidarían de su nombre y tendría que cambiar sus datos del acta de nacimiento.
~º~
Bueno, esto es el capítulo de hoy, estoy pensando que solo sean tres capítulos.
Como dato curioso sobre la elaboración del fic – y algo inútil XD – Cuando lo plantee, ya sabía quién iba a morir, pero cambie una cinco veces el asesino, y al final, termine dejando al primero que había pensado.
Bueno, en fin, creo lamento si hay algunas imperfecciones, y…. pues supongo que agradezco que sigan leyendo esta pequeña historia intento de novela detectivesca XD. Les dejo con unas preguntas para refleccion:3
¿Qué les espera a Feli y a Lud con Iván?
¿Lud tendrá que cambiar su nombre?
¿Qué pintaban Antonio y Lovino aquí?
Y la pregunta más importante que se estarán haciendo:
¿Qué paso con el Bad Frends Trio? … ok, no era esa XD
¿Quién mato a Arthur?
Nos leemos~
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