Nee~ aquí traigo el – muuuuuy retrasado- capitulo. Sé que había dicho que serian 3 y que ya estaban escritos, pues bien, lo estaban, pero se borro el archivo y por la frustración me negué a escribir hasta hace dos semanas, que me llego la inspiración tan de golpe que me maree horrible XD, termino quedando más largo – o eso quiero pensar- así que no entretengo mas, este es el penúltimo cap. – ahora si XD- y espero lo disfruten.
Una cosilla, me preguntaron por ahí si habría AlemaniaxItalia, pues en estos momentos, ellos están mas ocupados en el caso pero supongo que algunos toquecillos habrá XD
Advertencias: Las de siempre, un Feliciano intuitivo, nombres humanos, etc…
Hetalia no es mio, si lo fuera, hace muuucho que habría metido a los países Latinoamericanos ¬¬
~º~
Yao Wang era alguien muy tranquilo, adoraba la paz a decir verdad, así que había momentos del día en los que no podía hacer más que preguntarse ¿Qué demonios hacia con alguien como Iván Braginski?.
Lo había conocido en la universidad y desde entonces el ruso había empezado a tenerle algo parecido a la obsesión; tampoco es como si le hubiera molestado – le había atraído Iván desde su primer encuentro – pero, el tener que soportar todos los días a las hermanas locas de él, los momentos en los que parecía que se convertiría en un autentico homicida y las constantes situaciones embarazosas en las que se había visto metido por su culpa, le estaban comenzando a pasar factura, no cualquiera soportaba más de once años de eso.
Era por eso, que con toda la decisión del mundo, Yao se dirigió esa mañana al despacho de Iván para hablar seriamente con él, sin imaginarse siquiera lo que encontraría ahí.
Al entrar en la lujosa mansión que fungía como centro de reuniones y matriz de la empresa que su pareja manejaba, se encontró con dos desconocidos, ambos vestidos de gabardinas, uno rubio y alto, el otro castaño y un poco más bajo que su acompañante, discutiendo con el asistente personal de Iván, Eduard von Bock.
- ¡Ya se los he dicho, el señor Braginski no los puede atender!
- Y ya te dijimos nosotros que venimos de parte de la policía de New York, del departamento de investigación, y si no nos dejas pasar, podemos arrestarte por obstruir la ley – al escuchar esto del rubio, Yao no pudo más que soltar un sonoro suspiro mientras pensaba en que se habría metido su pareja esta vez.
- Disculpen, ¿entonces son detectives?, ¿Qué hizo Iván esta vez, aru? - Eduard, que se estaba comenzando a poner realmente nervioso, agradeció mentalmente la oportuna intervención del chino.
- Investigamos un caso de hace once años, el homicidio de Arthur Kirkland
¿Arthur?, hacía muchos años que Yao no había oído de él, de hecho, ellos nunca habían sido cercanos ni nada, solo le había saludado un par de veces y habían intercambiado algunas palabras de vez en cuando.
Sin embargo, con los años que llevaba conociendo a Iván, no le extrañaba que le hubieran ido a buscar, estaba más que acostumbrado a eso. No estaba muy seguro de cómo, pero algo le diecia que el también terminaría involucrado.
"Siempre termino involucrado aru"
Yao no se podía creer su suerte, pero en esos momentos nada podía hacer.
- Eduard, llama a Iván por favor, dile que lo buscan-
- Pe-pero, el señor dijo específicamente que…-
- Dile que yo lo mande llamar, que si tiene alguna queja que me la diga a mí- el tono serio que uso Yao hizo estremecer no solo a Eduard, sino también a los detectives.
- Esta bien señor – Eduard sabia perfectamente que peor que ver a Iván enojado, era ver a Yao enojado, tal vez el joven era incluso mas temible que Iván.
Mientras que el joven secretario se dirigía hacia las escaleras, Yao se acerco a los detectives, había algo de todo el asunto que no terminaba de comprender, habían pasado once años de la muerte de Arthur, ¿Por qué hasta ahora se abría nuevamente el caso?
- ¿Por qué hasta ahora?
- ¿Ve ~? - la pregunta le tomo algo desprevenido a Feliciano, quien tan distraído como podía llegar a ser, no comprendió el significado de esta.
Ludwig, sin embargo, se quedo pensando un poco, entendiendo a lo que Yao se refería. Se podría decir que la razón era algo clasificado, así que no podía ir dando esa información a cualquiera, pero algo - una corazonada tal vez – le dijo a Ludwig que decírselo a Yao no seria mala idea.
- Encontramos una nota escrita por Arthur, creemos que el asesino sabia de esta nota, pero hasta ahora no hemos tenido mucha suerte.
- ¿Reabren un caso de hace once años solo por una nota? – una pequeña risa se escapo de los labios del chino – como se nota que se la pasan aburridos en el departamento de…-
El repentino silencio de Yao llamo la atención de Ludwig. La expresión de Yao paso rápidamente de divertida a una pensativa, para después volverse algo molesta. Soltando un sonoro suspiro, Yao se dirigió a las escaleras y se aseguro de que no hubiera nadie, regreso con los detectives.
- Escuchen, no pienso decir que Iván seria incapaz de matar a alguien, por que seria mentir; pero se que no mato a Arthur, el estuvo conmigo todo el día, lo pueden corroborar si buscan en los registros del hospital general, estuvo internado como por dos días después de la fiesta de Arthur
- ¿Por qué?
- Solo digamos que tuvo un pequeño accidente – "Claro, pequeño accidente, si se le puede considerar así el molestar a un perro y que este casi te arranque la pierna" – Bueno, el punto es que yo se que pudo pasar con la nota…
La música estaba a todo volumen y Yao estaba más que arto, quería irse pronto de ese lugar, alejarse de todo alboroto, el hubiera preferido mil veces quedarse en la tranquilidad de su casa viendo películas o leyendo un libro, dormir incluso sonaba bien; sin embargo, desde hace tiempo que no podía hacer algo así. Desde que Iván había entrado a su vida – hacia poco más de un año- esas cosas habían quedado en el olvido, ahora, lo mas relajante que podía hacer con Iván cerca era correr para intentar huir de los problemas que aveces el ruso le acarreaba.
En esos momentos, Yao renegaba mentalmente del momento en que conoció a Iván, llevaba más de cuarenta minutos buscándolo para poder irse a casa; había buscado en la cocina, patio trasero, planta alta, baños y dormitorios e incluso sótano de la enorme casa que hacía de orfanato, pero no había encontrado ni rastros de él.
La fiesta estaba en su apogeo, sin embargo para Yao eso solo aumento más su molestia, ¡él apenas y conocía a Arthur!, no se explicaba cómo había terminado en su fiesta de despedida "oh cierto, culpa de Iván". Iván se había puesto especialmente pesado al insistir en que le acompañara a esa fiesta, decía que necesitaba hablar con Arthur.
Yao soltó un profundo suspiro de resignación – se habían empezado a hacer muy frecuentes últimamente – y tomo una decisión: simplemente irse. Los parpados le pesaban, tenía ganas de dormir y no soportaba el ruido. A esas alturas, ya no importaba irse con o sin Iván.
Comenzó a caminar rápidamente a la salida, esquivando personas embriagadas de alcohol que caminaban con extrema dificultad tambaleándose y empujándolo o urgidos sin pareja deseosos de pasar un placentero rato con algún desconocido - ¡incluso le habían tocado el trasero unos malditos pervertidos! – y logro llegar a la puerta.
Al salir, el frio aire de la noche le golpeo en el rostro, despertándolo un poco. Caminó con un poco de dificultad debido a la oscuridad, y que la única luz era de unas farolas lejanas y de una ventana de la casa de al lado, pero esa luz era bloqueada por el grueso tronco de un árbol.
Por el excesivo frio, casi por acto reflejo, Yao se llevó las manos a su cuello, sintiendo la suave tela que lo cubría. Lo había olvidado; de camino a la fiesta, el clima había sido particularmente frio, y había olvidado su chamarra, así que Iván le había prestado su bufanda, un acto que Yao había calificado como lindo, ya que sabia del aprecio que el ruso le tenía a esta.
Presa del remordimiento por estar abandonando a Iván, Yao detuvo su andar y tras pensarlo unos segundos, decidió regresar sus pasos a la casa para volver a buscar a su pareja, esperando encontrarlo esta vez.
No obstante, no necesito sino voltear su vista hacia el árbol que quedaba frente a la ventana de la casa vecina para ver a dos personas al parecer hablando, distinguiendo a pesar de la escasa luz, a una de ellas como Iván.
Sin importarle quien era la otra persona, o si podría interrumpir algo impórtate, Yao se acerco lentamente al árbol, cuidando de no tropezar.
Cuando estaba lo suficientemente cerca, alcanzo a distinguir que la otra persona no era otra más que Arthur. Pretendía acercarse lo suficiente para que Iván notara su presencia, pero a mitad del camino, algo de la conversación le llamo la atención.
- ¿Entonces se lo darás?
- Ya te dije que si, vete tranquilo – Iván estiraba una mano hacia Arthur, como esperando que este le entregara algo. Arthur miro con algo de desconfianza a Iván antes de maldecir en voz baja, pero audible, y entregarle lo que a Yao le pareció un pedazo de hoja doblado.
- Que quede claro que te lo doy a ti porque no quiero regresar a la casa, hay demasiado ruido. Y no la leas – dicho esto, Arthur comenzó a caminar hacia la calle, pasando a un lado de Yao sin siquiera mirarlo.
Iván se quedo mirando la hoja unos segundos, para después levantar la vista hacia Yao, quien estaba un tanto extrañado con la situación.
- ¡Ah, Yao, supongo que ya te querrás ir!, espera un momento quieres, necesito hacer algo - Yao, aun sin comprender, observo como Iván con una sonrisa en el rostro se dirigía hacia la casa y desaparecía de su vista…
- Después de eso entro y salió como en cinco minutos aru –
Feliciano se que do pensando un rato, entonces, había la posibilidad de que Iván haya leído la nota, tendrían que confirmar lo de su estadía en el hospital.
-¿Entonces no sabes a quien iba dirigida esa nota?
- No logre escuchar a quien se referían…-
- Pero tal vez yo pueda ayudar en eso – Un hombre alto se encontraba parado junto a ellos, no se habían dado cuenta de cuando había llegado, así que les tomo por sorpresa. El hombre sonreía divertido, sin embargo inspiraba un aire siniestro. Casi por reflejo, Feliciano se coloco rápidamente detrás de Ludwig. Yao miro molesto al recién llegado, como si le estuviera reprochando algo con la mirada.
- ¡¿Por qué siempre termino metido en medio de tus problemas aru?
- Yao pareces enojado –Iván hizo el amago de abrazar a Yao por la espalda, sin embargo el chino se movió rápidamente evitando el contacto –Realmente estas enojado, ¿no?
Para sorpresa de los detectives, Yao comenzó a gritarle un sinfín de cosas a Iván, quien no hacia más que sonreír ante los insultos de su pareja; Eduard, por el contrario, parecía acostumbrado a esas "muestras de cariño" entre sus jefes, por lo cual solo suspiro y se dirigió nuevamente a su puesto, detrás de un gran escritorio de roble, que quedaba en medio del salón. Ludwig carraspeo un poco para llamar la atención de los presentes.
- Señor Branginski, necesitamos hablar con usted – Feliciano seguía detrás de Ludwig, escondiéndose de Iván, ese hombre no inspiraba precisamente confianza.
- Por lo que alcance a escuchar, es sobre Arthur ¿no es así?
- Así es, necesitamos saber a quién iba dirigida la nota que Arthur le dio –
- Mmm, era para ese niño… ¿Cuál era su nombre?, no lo recuerdo bien ahora, solo recuerdo que él no se la podía dar por que el niño no quería hablar con Arthur, o algo así me dijo él.
- ¿Se refiere a Alfred?
- Creo que sí, quería que se la diera, al parecer era urgente.
- ¿Leyó la nota?- A Ludwig le sorprendió el repentino tono serio que empleo Feliciano; cuando se trataba de trabajo, el Italiano podía ser serio.
- No, realmente no tenia porque.
- Alfred dice a ver visto como usted… molestaba a Arthur en la universidad, al parecer tenía problemas de dinero con él.- Iván los miro divertido, era obvio que creían que él había matado a Arthur; no le molestaba realmente, era más bien divertido, pensaba seguirles el juego un rato, pero a ver la expresión de fastidio de Yao se la pensó dos veces, era mejor no hacerlo enojar.
- Si los tenia, por eso fui a la fiesta, para hablar con él, pero lo vi discutiendo con Alfred y pensé que el sufrimiento que le provocaba eso era más que suficiente para mí, después de todo, no hay nada mejor que el sufrimiento psicológico- La sonrisa de Iván se hizo más siniestra al mencionar esto, o eso le pareció a Feliciano – Además, me dijo lo que había pasado con el dinero y que tan pronto como se terminara de instalar en Inglaterra me pagaría.
Ludwig se quedo pensando un rato, la idea de que un tipo como le parecía ser Iván se quedara así tan tranquilo le parecía extraña, sin embargo, prefirió no profundizar más el tema, ya le pediría a Gilbert que investigara después.
- Entonces la nota la tenia Alfred – los ojos de Iván se posaron en Ludwig, lo miro como decidiendo si responder o no. Desvió la mirada rápidamente cuando Yao lo golpeo en las costillas, como advirtiéndole que parara con eso.
- Yo dije que la nota iba dirigida a él, pero nunca dije que se la hubiera dado, de hecho, fui a buscarlo cuando Arthur se fue pero…-
Había vuelto a entrar a la casa, ahora buscaría a Alfred. Tenía que apresurarse, Yao parecía fastidiado e Iván no quería que se enojara con él. Camino hacia las escaleras, la ultima vez había visto a Alfred dirigirse hacia lo que Iván pensó era su cuarto.
Cuando estaba a medio camino, sin embargo, se topo con un rubio de cabello ondulado.
- Hola Francis-
- Iván- Una pequeña sonrisa nació en su rostro al caer en el tono despectivo que uso Francis, era tan entretenido - ¿Qué quieres aquí?
- Solo estoy haciéndole un favor a Arthur, busco al niño con el que hablaba hace rato, creo que está arriba
- ¿Alfred?, bueno, ¿Qué tipo de favor?, Arthur se va mañana
- No tengo por qué decirte Francis – Iván seguía algo divertido con la situación, pero sabía que debía apresurarse, Yao estaba muy impaciente; comenzó a caminar escaleras arriba nuevamente, pero Francis lo tomo del brazo, impidiéndole continuar.
- Sea lo que sea lo hare yo, así que habla-
Iván medito su respuesta; podría decirle que no y alargar mas la discusión, pero…
- Esta bien, toma, dáselo a Alfred –le extendió la hoja de papel, para después bajar por las escaleras- recuerda no leerlo, ¿ok?
Lo último que vio Iván fue a Francis posando sus ojos con curiosidad sobre el papel…
- ¿Entonces Francis se quedo con la nota? - Ludwig estaba sorprendido, había entrevistado antes a Francis, ahora, era obvio que había mentido.
– Ve~ Doitsu, tendremos que ir y hablar con Francis otra vez –Feliciano, con más confianza, salió totalmente detrás de su escondite y con una sonrisa, miro a Ludwig
- Si, supongo. Muchas gracias por su tiempo, aun así, tendremos que asegurarnos que usted realmente estuvo en el hospital genera el día del asesinato, con permiso –
- Ve~ Doitsu, espera, tengo curiosidad, ¿paraqué necesitaba Arthur el dinero que le prestaste? –
Iván lo miro unos segundos, pensándose si contestar o no. La sonrisa infantil volvió a aparecer en su rostro, volviendo a intimidar un poco a Feliciano.
- Díselo aru- Yao le dio un golpe en la nuca, mirando amenazadoramente a Iván.
- Ah, Yao, le quitas lo divertido a la situación- dijo el ruso usando un fingido tono de reproche infantil –Bueno, pues al parecer Arthur no pretendía viajar solo; según me dijo, al principio usaría el dinero para unos arreglos del orfanato, pero considero más importante al niño ese, así que le compro un boleto de ida a Inglaterra; por eso pospuso su viaje un día más, creo que nadie más lo sabía.
~º~
Gilbert estaba que se volvía loco, no solo tenía que soportar a Antonio en su casa, sino que ahora tenía que soportar al fastidioso hermano mayor de Feliciano en su trabajo. Desde que había llegado al departamento de informática criminal preguntándole por su hermano, Gilbert sabia que sería mala idea responderle, pero él awesomente le había dicho donde estaba; aunque el problema termino siendo el con quien. A partir de ese momento tuvo a un italiano pegado a su espalda, insistiendo en quedarse a esperar a su hermano.
- No sé como Roderich no te hecha
- Solo le dije que podría estar aquí contigo esperando a mi hermano o con el fastidiándolo en la oficina
- Ese maldito señorito- Definitivamente, no tener a Antonio para molestar le afectaba a Lovino. Maldijo por enésima vez a su amigo español por la grandiosa estupidez de dejar que Lovino lo echara de su casa.
Miro su reloj desesperado, había pasado media hora desde que West le había llamado pidiendo que confirmara unos dato; también le había dicho que tardaría unos cuarenta minutos en llegar, así que le pidió que mandara a Kiku y a Heracles - compañero del japonés- a que fueran a recoger a un sospechoso. Solo esperaba que no tardara mucho, si no terminaría dejando a su queridísimo amigo sin novio.
~º~
Francis estaba algo confundido, habían llegado a su casa unos investigadores y le habían pedido que le acompañaran a la estación de policías. A pesar que estuvo por negarse a ir, Matthew le había sugerido que no se resistiera y que fuera.
Una vez en la sala de interrogatorios, el detective con aspecto japonés que lo había llevado entró, seguido por su compañero que parecía más dormido que despierto en esos momentos, y que Francis noto llevaba en el hombro un… ¿gato?
- Soy el detective Kiku Honda, mi compañero es Heracles Karpusi; supongo que sabe por qué esta aquí, ¿no es así, señor Bonnefoy? - a pesar de que la voz del detective era firme, su expresión era relajada, por lo que le inspiro algo de confianza a Francis.
- Algo tiene que ver con Arthur, ¿me equivoco?, ya le he dicho a sus compañeros que yo no fui; me entere como todos lo del orfanato de su muerte cuando los policías fueron el día siguiente a la casa a decírnoslo- por un momento, Francis recordó lo mal que se lo habían tomado el pequeño Matty y Alfred cuando se habían enterado, su rostro se ensombreció, ellos, incluyéndose, nunca habían terminado de superar la muerte de Arthur. Había sido su amigo por tanto tiempo, a pesar de las continuas peleas, siempre lo había extrañado – es más, ni siquiera sabía que había pospuesto su viaje, siempre creí que se iría después de la fiesta.
- Entonces, ¿Qué le paso a la nota que le dio Iván?- Heracles, que a pesar de parecer dormido estaba más que despierto, noto como Francis se estremeció al oírle mencionar la nota.
- N- no sé de qué me hablas – Francis desvió el rostro, ahora si fue notorio que estaba nervioso.
- Lo sabe perfectamente, su nerviosismo lo delata; usted quería esa beca, la cual Arthur se había ganado, así que cuando leyó la nota, vio una oportunidad de hablar con el respecto a esta, pero algo salió mal ¿Qué fue? ¿Acaso Arthur se rió de usted?- la voz de Heracles era somnolienta, pero tenía un toque de frialdad que dejo sin apalabras a Francis
- No, yo no…
- ¿Se negó a cederle la beca? Por eso usted se desesperó, es entendible, usted era mejor que Arthur, pero aun así él lo supero, es frustrante ¿no?
- Yo no lo mate, el era mi único amigo, se lo dije a sus compañeros, mi relación con el era difícil; aun así, el y yo éramos casi como hermanos, todo el día discutiendo, peleando por cosas sin sentido, pero cuando uno estaba en problemas, nos apoyábamos el uno en el otro; éramos los más grandes del lugar, así que era nuestra responsabilidad dar el ejemplo.
- Entonces, ¿Por qué no nos dice que hizo con la nota?- Kiku por fin volvió a hablar, era rara la reacción de Francis, había estado a punto de quebrarse, totalmente, pero se tranquilizo enseguida, recuperando su compostura.
- Si se los digo, prométanme que harán lo que puedan para ayudarlo, solo era un niño ese entonces, era normal su reacción
- Haremos lo que esté en nuestras manos- Kiku miro a Heracles, quien tras decir eso, recostó su cabeza en la mesa y pareció dispuesto a dormir con el pequeño gato ronroneando encima de él.
- Se la di a Alfred al siguiente día. Fui a su habitación en la noche, pero estaba dormido. No se la quise dar a Matty porque supuse que era algo que tenía que tener directamente Alfred. Espere al desayuno y se la di.
- ¿Eso es todo? ¿Por qué no lo quería decir antes?
- Por que leí la nota. Cuando fueron los policías, y nos dijeron donde había muerto, supuse que ese era el lugar secreto del que hablaba: un parque abandonado, frente a un lago. Además, ¿Quién mas, sino Alfred sabría de el? Como su semi hermano mayor, no podía permitir que encerraran a Alfred; se que no fue lo correcto callar, pero, aun así, estoy seguro que Arthur no hubiera dejado que eso pasara.
~º~
Ludwig había recibido una llamada de Kiku pidiéndole que fuera en busca de Alfred. Al parecer, ahora la investigación estaba totalmente dirigida hacia él. Su instinto le decía que estaban cerca de llegar a la verdad.
- Ve~ Doitsu, ¿ya casi llegamos?
Lástima que el instinto de su compañero solo sirviera en interrogatorios y no en carreteras.
~º~
Bueno, esto es todo por hoy, XD
Seeeeeeeee, soy mala, pero ahora sí, actualizare a mas tardar el domingo (como se nota que no tengo nada mejor que hacer).
Y pues quería comentar algunas cosas:
Verán, hace tiempo me lleva rondando la idea de otra historia de misterio (como esta) pero de con los nórdicos (los adoro), ya tengo la idea principal, el culpable y todo eso XD, el problema es que ¡No sé el nombre de Islandia, Dinamarca y Noruega! Y hasta donde sé, Hidekaz no ha dicho sus nombres, entonces, si alguien me podría sugerir respecto a eso estaría eternamente agradecida :D
Gracias~
