Hetalia no es mío

Por favor lean los comentarios al final :)

¡Que disfruten!

~º~

Alfred se encontraba en su consultorio algo apurado acomodando unos expedientes, Matthew le había llamado algo nervioso y le había dicho que unos policías se habían llevado a Francis; estaba preocupado y confundido, ¿Por qué Francis?

Trago saliva mientras unas gotas de sudor frio cruzaban su frente, necesitaba ir a la estación de policías lo más rápido posible, su hermano ya se encontraba ahí, debía estar con él, pero más que desear ir por Matthew, deseaba saber que ocurría.

Tomo los expedientes que estaban en la mesa y los acomodo en una caja. Su nerviosismo iba en aumento, lo notaba pues sus manos temblaban. Exasperado, cerró la caja y se quito los lentes, masajeándose el puente de la nariz.

"¿Por qué?, ¿Por qué Francis? ¿Por qué Arthur? Tantos años tratando de borrar eso de mi mente, tantos años sufriendo, ¿Por qué simplemente las cosas no se quedaron como estaban?" Alfred se limpió las lágrimas saladas que se perdían en sus mejillas. Se levantó de la silla y se dirigió al librero.

Miró la fotografía donde salían Arthur, Matthew y él, sonrió amargamente al recordar el día que había sido tomada esa foto, unas semanas antes de que se enterara que Arthur se iría…

Alfred corría por el pequeño parque de regreso de la escuela, Francis, Arthur y Matty lo seguían de cerca, Matty le insistía en que dejara de jugar, mientras que Francis y Arthur hablaban de sus cosas. Últimamente ambos habían estado muy ocupados con unos exámenes de la universidad, lo cual le extrañaba a Alfred, no era tiempo de exámenes; además, aunque era normal para el ver a Arthur esforzándose para estos, esta vez, parecía especialmente decidido a pasarlos con excelente calificación.

Sin embargo, Francis parecía igual de estresado que Arthur por esos exámenes, ya que una noche lo había encontrado estudiando junto con Arthur hasta tarde; el resto importancia al asunto cuando pensó que no era otra cosa más que algún tipo de competencia entre ellos como era normal.

Alfred siguió corriendo feliz por el parque, hasta que recordó algo que tenía en su mochila y que no había podido usar antes, por la falta de tiempo. Se detuvo para sacar una cámara negra que había sido regalo de Arthur en su cumpleaños pasado, la llevaba siempre con el ya que no quería dejarla en su cuarto, lo consideraba lo más valioso que tenía solo por el hecho de haber sido regalo de Arthur.

¡Hey Matty, voltea!

¡Que no me digas "Matty"! – Molesto por el cómo había sido llamado, Matthew volteo para darle la cara a su hermano, pero quedo algo desorientado cuando un flash le segó la vista unos segundo – ¿¡Que haces!– Mas no recibió respuesta, pues su hermano ya se encontraba yendo hacia Arthur y Francis.

¡Sonrían!– Alfred reía como niño pequeño jugando con su nuevo juguete - aunque no estaba muy lejos de la realidad - y no dejaba de sacar fotos de todo lo que se movía.

Arthur por su parte, miraba como Alfred se divertía, en un momento, sus verdes ojos se cruzaron con los azules de Alfred; la sensación que les invadió a ambos fue de lo mas reconfortable, las mejillas de Alfred se tiñeron de un hermoso color carmín - a vista de Arthur- y solo atino a desviar la mirada avergonzado.

Estuvieron un rato mas así, Arthur sentado bajo un árbol al lado de Francis hablando de cualquier trivialidad y Matthew sentado en un viejo y algo desgastado columpio mirando a su hermano divertirse con su cámara; aun que un rato después Alfred se percato de que solo quedaba una fotografía por tomar. Algo decepcionado, se pregunto qué haría con la última fotografía, entonces, una idea llego a su mente.

Hey Francis, ¿nos tomas una foto a Arthur y a mí?

Claro, pónganse en pose, una sexi de ser posible

¡Cállate Wine bastard! Solo toma la foto – Arthur se levanto de su lugar para colocarse al lado de Alfred, quien sonriendo se coloco al lado del mayor y le paso un brazo por el cuello, provocándole un ligero sonrojo, del cual solo Francis se percató.

¿Listos?, una, dos…

¡Espera!– Alfred se había separado rápidamente de Arthur, ambos, tanto el inglés como el francés lo miraron extrañados.

Alfred rápidamente se dirigió a su hermano, lo había visto sentado en el columpio algo solitario, pensó que sería buena idea que saliera en la foto también. Al llegar junto al menor, lo jalo del brazo sin preguntar y lo llevo donde los otros dos, volviéndose a colocar al lado de Arthur.

Ahora sí, adelante Francis– Algo divertido por la expresión de Matthew, Arthur no pudo contener una pequeña sonrisa, mientras que Alfred sujetaba a su hermano que intentaba escapar de la foto. Francis solo espero unos segundos a que Matthew pusiera algo que se podría considerar una sonrisa- aunque fuera forzada- para apretar el botoncito negro y guardar ese momento para siempre…

– Señor, lamento interrumpir, pero lo buscan los mismos detectives de la última vez– Alfred salió de su ensimismamiento al escucha la voz de Toris por el intercomunicador.

– Diles que pasen

Unos segundos después, la puerta se abrió, dejando ver a Feliciano y Ludwig. El castaño parecía especialmente emocionado, como un niño pequeño que acababa de descubrir un gran secreto.

– Buenas tardes, Alfred

– Buenas tardes, para ser sincero me sorprende su visita, después de todo acabo de enterarme que Francis está detenido.

– Precisamente por eso hemos venido, Alfred, hay algo que necesitamos hablar contigo– Feliciano se coloco al lado de Alfred; desde que habían entrado, Alfred no le despego la vista a un retrato que se encontraba en el librero, lo cual le llamo la atención. Cuando sus ojos se posaron en la foto Feliciano se quedo mudo unos minutos, pensando detenidamente – ¿Dónde fue tomada esa foto?

– En un viejo parque cerca del orfanato, era algo así como nuestro escondite secreto, los únicos que sabíamos de él éramos Arthur y yo, claro, Matty y Francis iban con nosotros, pero ellos no sabían la importancia que ese lugar tenia, para ellos era solo un parque abandonado enfrente de un lago; Arthur me llevaba ahí cuando era pequeño y no podía dormir, las estrellas reflejadas en el lago eran hermosas y las luciérnagas brillando eran todo un espectáculo– los ojos de Alfred se iluminaron por segundos al recordar esos dulces momentos de su niñez junto con la persona que más había llegado a amar alguna vez.

– Su escondite secreto… Alfred, ¿acaso supiste alguna vez donde fue encontrado el cuerpo de Arthur? – Esa pregunta salió por si sola de sus labios; en el fondo, algo le decía a Feliciano que tal vez estaban yendo tras la pista incorrecta, que algo no encajaba del todo, por eso, quería estar seguro de algo antes que nada.

– No, nunca quise saber, y hasta que tú me enseñaste esas fotos tampoco sabía cómo había muerto –

– ¿Sabes? , la razón por la que reabrimos el caso fue una nota, pequeña, creo que de menos de un renglón y estaba escrita en un pedazo de hoja, ¿quieres verla? – Algo dudoso, Alfred asintió con la cabeza, despegando sus ojos de la foto. Mientras Feliciano buscaba el pedazo de papel en su gabardina, Ludwig lo miraba atentamente, algo le decía que Feliciano tenía todo bajo control y que lo que hacía tenia fundamentos, solo esperaba no equivocarse.

Cuando el italiano encontró la nota, que estaba protegida por una pequeña bolsa marcada como evidencia –Ludwig ignoraba como fue que Feliciano logro conseguir la nota sin que Roderich lo supiera– se la entrego a Alfred, quien sorprendido, solo pudo abrir y cerrar la boca sin saber que decir.

– Esto es… imposible ¿¡Donde consiguieron esto!

– Estaba en una habitación de orfanato, fue encontrada por la dueña del orfanato antes de que lo derrumbaran, ¿te es familiar?

– ¡Claro!, lo busque sin descanso, era lo último que tenia de Arthur y no sabía donde había quedado, ¿pero porque reabrieron el caso por esto? ¿Qué dice?

Feliciano y Ludwig se miraron sorprendidos, ¿no había dicho Kiku que Francis confeso haberle dado la nota a Alfred? Entonces, ¿Por qué este no sabía lo que decía? Algo no encajaba ahí…

~º~

Antonio estaba cansado, le dolía todo el cuerpo y tenía unas ojeras enormes, producto posiblemente de estar lloriqueando toda la noche. Pero no lo podía evitar ¡Su Lovi lo había echado de casa! ¡De su casa! Sabía que tenía parte de la culpa - y aunque no la tuviera sería lo mismo - pero Lovi a veces exageraba - que nunca se lo dijera por miedo a su reacción era distinto –

Hacia aproximadamente quince minutos que Gilbert le había pedido que fuera a su trabajo en la el departamento de detectives, no estaba seguro de porque, pero se oía muy molesto.

Llego al enorme edificio y subió al piso ocho, donde se encontraba la oficina de Gilbert.

– Hey Gilbert, llegue…– se quedo estático en la puerta cuando vio que frete al escritorio de Gilbert estaba ni más ni menos que su pequeño dolor de cabeza personal – ¿Lovi? ¿Qué haces aquí?

– ¿¡Tu qué demonios haces aquí!

– ¡Ustedes dos me tienen hasta la coronilla con sus nada awesome problemas! ¡Tu Antonio, ayer arruinaste mi cita con el señorito! ¿Sabes lo que cuesta convencerlo para que vaya a mi awesome casa? ¡Además pareces idiota llorando por este tipo! ¿¡Es que acaso no tienes cerebro! ¡Y tu mocoso, llevas toda la maldita mañana jodiendo mi awesome vida! ¡Prefiero tener a Feliciano gritando "Pasta ~" por la maldita oficina que a ti sentado aquí! – Gilbert estaba muy molesto, odiaba quedar en medio de los problemas amorosos de Antonio porque sabía que el problema se lo llevaba el, pero esta vez habían sobrepasado su resistencia.

Antonio y Lovino lo miraron sorprendidos, se miraron entre ellos, y luego dirigieron su vista nuevamente a Gilbert. Se quedaron así unos segundo más, hasta que Lovino hablo por fin.

– ¿¡Y tu quien mierda te crees para insultar así a Antonio! – Tanto Gilbert como Antonio se quedaron con la boca abierta – ¡Tú y tú maldito ego me tienen arto! ¡No eres más que un narcisista, estúpido y arrogante! ¿¡Se supone que eres un genio! ¡Eres peor que el macho patatas que tienes como hermano! – Gilbert no supo que decir, nunca había visto a Lovino así de enojado.

"Bueno, por lo menos defendió a Antonio, ya es algo"

– ¡Y tu, bastardo! ¿¡Que haces ahí parado con cara de imbécil! Vámonos a casa que tengo hambre

Y así, sin decir nada mas, Antonio y Lovino se fueron de la oficina de Gilbert, dejándolo en semi - shock. No sabía si alegrarse por haber hecho que Antonio y Lovino dejaran de fastidiarlo, o enojarse por lo que Lovino le había gritado.

"Bueno, por lo menos esos dos dejaran de molestarme un rato"

~º~

– Kiku, ¿aun tienes detenido a Francis?

Si, Ludwig-san, aun lo tengo detenido

– Ok, vamos para haya, por favor, no le dejes ir, creo que tenemos al culpable

Me alegra oír eso, los estaremos esperando

Ludwig conducía deprisa por las calles de New York, una sonrisa de satisfacción adornaba su rostro; a su lado, Feliciano no dejaba de recitar sus tan acostumbrados "Ve~", por fin habían llegado a una conclusión segura, algo le decía que así era, y su plática con Alfred minutos antes lo confirmaba…

¿Qué acaso tu no leíste la nota?– la duda embargaba a Ludwig, algo no encajaba e iba a averiguar que era.

No, no tuve oportunidad

¿Ósea que Francis te la dio?– La expresión en el rostro de Feliciano era de confusión, al igual que la de Alfred.

Si, el me la dio el día después de la fiesta de Arthur, pero estaba molesto, a esas alturas creí que él estaba ya en el aeropuerto, que esa nota no era más que una despedida, así que no la leí en el momento. Francis me la dio en el desayuno; cuando termine de desayunar, recuerdo que la señorita Elizabetha me pidió ayuda con unas cajas, y deje la nota en la mesa; cuando regrese no estaba. Al principio no le di importancia, pero al día siguiente cuando nos dijeron de la muerte de Arthur, la busque como loco.

Alguien la tomó – Feliciano lo medito un poco. Por lo que Kiku informó, Francis leyó la nota. El la pudo haber tomado, leído he ido donde Arthur. Entonces, Francis había mentido… – ¿Quién más sabia que ese parque era tu escondite secreto?

Nadie, solo Arthur y yo, es imposible que alguien más lo supiera.

¿Estás seguro? ¿Nadie te escucho hablando con Arthur de ese lugar?

¡Te digo que…!– Alfred se calló al instante, recordando un incidente de tiempo atrás, antes incluso que Arthur entrara a la universidad – El nos escucho, nos pregunto y Arthur le dijo de ese lugar, solo porque no tenía opción.

¿Quién? …

– Nee, Doitsu, ¿Cómo le aremos confesar?

– No te preocupes, tengo un plan

~º~

Llegaron rápido al departamento de detectives y se dirigieron a la sala de interrogatorios, donde ya se encontraba Francis acompañado de Matthew, quien había insistido en querer estar con su pareja.

– ¿Hasta cuando me piensan mantener aquí?

– Hasta que confieses, Francis –Ludwig se coloco delante de Francis, sosteniendo la bolsita con la nota – hablamos con Alfred, aseguró que nunca leyó la nota, y además nos dijo que tu sabias donde quedaba ese escondite secreto al que Arthur se refería.

– ¡Pero yo le di la nota!, además, no sabía de qué escondite secreto hablaba.

– Pues el no la leyó, así que te puedes ir preparando para enfrentar por lo menos cincuenta años en prisión. – La sonrisa en el rostro de Feliciano al decir esto congelo a Francis. Todos estaban expectantes, Kiku y Heracles detrás del cristal estaban listos para intervenir según el plan de Ludwig si era necesario.

– Yo no mate a Ar- Arthur… – con la mirada derrotada y las lágrimas desbordándose por sus ojos Francis comenzó a sollozar bajo la atenta mirada de los detectives y Matthew, quien había permanecido callado mirando como su novio se desmoronaba poco a poco.

– ¿Eso es todo lo que tienes que decir?, en ese caso, suerte con el jurado, no creo que solo eso logre convencerlos – y apenas mirándolo, Feliciano dio la señal a Kiku y a Heracles para que entraran.

– Levántese por favor – Sin ningún miramiento, Heracles tomo las manos de Francis y las esposó, llevándolo a la fuerza a la salida.

– Pa-paren, déjenlo, el no mato a Arthur – Todos voltearon su mirada hacia la mesa, donde aun en su silla, Matthew los miraba con los ojos llorosos y jugueteando con las mangas de su sweater.

– Pues, toda la evidencia apunta hacia él, no hay más alternativa – la frialdad en la voz de Ludwig pudo haber congelado a cualquiera, sin embargo Matthew permaneció "tranquilo".

– Fui yo

Ante esto, Francis quedo en shock mirando al canadiense, Kiku medito un segundo lo dicho por Matthew y le indico con la mirada a Heracles que podía soltar a Francis; Ludwig soltó un suspiro y Feliciano solo sonrió complacido.

– Matthew, tu… ¿Por qué?, por favor no mientas, no por mi… - Francis se dirigió donde Matthew y le abrazo, provocando que el llanto de Matthew se desatara.

– Per- perdón Francis, por favor perdóname– Matthew se aferraba desesperadamente al francés mientras que este, aun atónito y si creerlo seguía tratando de consolarlo.

Feliciano los miraba, el plan de Ludwig había funcionado, presionar a Matthew a través de Francis…

Una noche cuando yo tenía diez años no podía dormir, así que le pedí a Arthur que fuéramos al parque; al regresar, nos encontró Matthew, y nos pregunto a donde habíamos ido, intente engañarlo, pero a los días el nos escucho hablando del tema. Así que le rogo a Arthur que le dijera de que se trataba, Arthur se lo dijo para que no se sintiera desplazado. Aun así, ¿Qué tiene que ver con esto?

Feliciano en respuesta abrió la bolsita y saco la nota, extendiéndosela a Alfred. Cuando Alfred la leyó, quedo confundido un momento, para después pasar entender lo que los detectives querían decir.

Matthew no pudo… es imposible

No hay otra respuesta, a menos que alguien más haya sabido del escondite secreto, Matthew es culpable

Pero… ¿Por qué?

Eso es algo que no sabemos, pero lo averiguaremos- tras decir estas palabras, Feliciano se dirigió hacia la salida, seguido de Ludwig.

Esperen por favor. Hay algo que aun no entiendo- Los detective detuvieron su andar y miraron a Alfred, sus ojos estaban cristalinos y su expresión era de dolor – ¿Por qué Arthur quería verme? ¿Por qué no se fue ese día?

Ludwig volteo hacia Feliciano, ¿sería correcto decirle?

Feliciano solo sonrió y volvió su vista a Alfred.

– ¿Por qué lo hiciste Matthew? – Francis seguía abrazando a Matthew, sin embargo quería saber, necesitaba saber porque su pequeño había hecho tal cosa.

– Porque siempre me desplazaba por Alfred. Ese día, fui a desayunar y te vi dándole la nota, me dio curiosidad, pero cuando se la iba a pedir a Alfred fue a ayudar a Elizabetha, así que solo la tome. Cuando recordé que yo aun la tenía y quise regresársela faltaba poco para las seis, y no lo encontraba, así que solo decidí ir…

Eran las seis con cinco, Matthew apresuro el paso para llegar pronto, se sentía avergonzado, había tomado la nota sin permiso y para colmo, había olvidado regresarla; ahora tendría que ir y disculparse con Arthur.

Al llegar al parque abandonado – alias escondite secreto- vio a Arthur parado junto al árbol donde solía sentarse cuando iban los cuatro juntos. Tenía la mirada perdida en el lago; de repente miro su reloj algo impaciente.

Al ver esto, Matthew se apresuro a llegar a su lado.

Arthur – su voz salió como un susurro, lo que provoco que a pesar del silencio de lugar, Arthur tuviera que agudizar el oído para escucharlo.

¿Matthew? ¿Qué haces aquí, acaso acompañaste a Alfred? – Arthur miro por detrás del ojiazul esperando ver a un enfurruñado Alfred – ya que seguro no podía estar de otra forma – sin embargo, se decepciono un poco al no verlo.

¿No ha querido venir? – el tono de decepción usado por Arthur al no ver a Alfred provoco una pequeña punzada de celos a Matthew.

No es eso, es solo que no leyó la nota, la tome y no se la puede regresar; él no sabía que estarías aquí, lo siento.

En el rostro del mayo se reflejo alivio ante las palabras de Matthew.

Esta bien Matthew, no te preocupes; la culpa es mía por no ser directo con él; supongo que tendré que ir yo a hablar con él. – Arthur le sonrió a Matthew y se dirigió por el camino que llevaba al orfanato.

Arthur, ¿puedo saber por qué querías ver a Alfred? – Matthew seguía de cerca a Arthur, aunque por poco y se cae de boca, ya que en el pasto habían restos de juegos y otros fierros rotos tirados que hacían el andar difícil.

Ok, te lo diré, pero prométeme que no se lo dirás a Alfred, quiero que sea una sorpresa – Arthur paro su andar para mirar divertido a Matthew con una gran sonrisa en el rostro

E- está bien, no se lo diré

Pues… resulta que conseguí un boleto extra para viajar a Inglaterra, así que le pediré que valla conmigo; además, estuve investigando y arregle todo para que el pueda estudiar halla, ¿no es grandioso?... – Arthur continúo hablando de los preparativos que había hecho para que Alfred se fuera con él, pero Matthew realmente había dejado de escuchar.

Sus ojos de humedecieron, a pesar de que trataba de controlar sus ganas de llorar. Siempre había sido así, Arthur todo el ponía a su hermano por sobre todas las cosa, por mucho que se esforzara por hacer las cosas mejor, el inglés solo tenía ojos para Alfred.

Tantos años auto engañándose a sí mismo, diciéndose que Arthur los veía a ambos con los mismos ojos y ahora el mayor le acababa de demostrar todo lo contrario. Matthew sintió como algo dentro de él se rompió completamente y sin poderlo retener más, las lágrimas comenzaron a emanar de sus azules ojos.

¿Matty? – algo desconcertado por las lagrimas del menor, Arthur intento acercar su mano al rostro de Matthew, sin embargo el de ojos azules la apartó con un fuerte manotazo.

¿Por qué?, ¿Qué tiene Alfred que no tenga yo? ¡Siempre para todo es Alfred, en nuestro cumpleaños siempre le dabas los regalos más grandes, si-siempre jugabas co-con él, yo solo los ve-veia jugar y - y ahora quie- quieres llevarlo contigo a Inglaterra! ¿¡Por qué él y no yo! – el llanto le quebraba la voz y las lagrimas nublaban su visión, Arthur lo observaba con tristeza, ¿tanto daño le había hecho a Matthew sin darse cuenta? Era cierto que de cierta forma le prestaba más atención a Alfred, pero eso era algo que ni siquiera el sabia explicar, era una necesidad enorme de protegerle que le embargaba cada que lo veia que sin darse cuenta había desplazado totalmente al pequeño Matthew.

Matty, perdóname, yo no quería lastimarte– Arthur intento acercarse a Matthew, para abrazarlo y apaciguar un poco su llanto, sin embargo, no conto con que el menor rechazaría el contacto, forcejeando por apartarlo, terminando así los dos en el suelo.

Arthur al caer, se golpeó la cabeza, aturdiéndolo un poco y dejándolo sin equilibrio para poder levantarse; Matthew había caído encima de unos fierros y tubos oxidados, lastimándose el brazo, ante el dolor y con la mente completamente nublada, tomo entre sus manos uno de los tubos y levantándose, se dirigió con él a Arthur.

Nunca seré lo suficientemente bueno como lo es Alfred para ti ¿verdad?

Ma- Matty, por favor… – Arthur no logro terminar su frase, ya que sintió el duro golpe del metal contra su brazo. Horrorizado, trato de levantarse del suelo, sin embargo Matthew lo detuvo dándole otro golpe, esta vez en el estomago.

¿¡Que pasa, acaso esperas que el idiota de Alfred venga a tu rescate! – parecía como si a cada palabra su furia aumentara, los golpes eran más fuertes y los gritos de dolor de Arthur se podían escuchar por todo el parque…

"La frustración que guardaba en mi durante años salió…"

Después de un rato, aun con la respiración agitada, Matthew contemplo a Arthur, quien tendido en el suelo, cubierto de sangre, lo miraba con sus ojos verdes inundados en lágrima…

"Sus lagrimas eran provocadas por el dolor…"

¿Ar- Arthur?

La ira se había ido, trayendo a cambio el sentido, dándole el poder de apreciar con horror lo que había hecho, Arthur a sus pies y él con el tubo en sus manos, manchado de sangre. Se arrodillo frente al mayor, abrazándolo.

Mat- Matty, ve po- por ayu- ayuda, me si- siento ma- mal

"… pero su dolor, era provocado por saber que me había lastimado tanto tiempo…"

Ya he- he llamado u- una ambulancia – pequeños sollozos salían de los labios de Matthew, se sentía miserable, no se atrevía a pedir ayuda, no quería que nadie viera lo que había hecho.

N- no sabía el da- daño que te hacia – la reparación de Arthur se hacía cada vez más agitada y pesada – ¿ya vi - viene la ambu - lancia? Me du- duele el cuerpo

Matthew aun sostenía a Arthur en sus brazos, podía sentir perfectamente los pequeños espasmo que daba su cuerpo, las heridas derramando sangre y su mirada verde clavada en su rostro.

"… le deje morir aun sabiendo eso…"

Ya lle- ga, ¿escu- escuchas? Es la sirena – poniendo una sonrisa forzada trato de tranquilizar a Arthur. Nunca escucharía la sirena, ya que nunca llegaría la ambulancia, pero deseaba que Arthur estuviera tranquilo, era lo mejor que podía hacer en esos momentos.

"… y aun así…"

Perdóname, Matty

"… él no me culpo nunca."

El cuerpo ahora sin vida de Arthur yacía en el suelo, hacia unos minutos una ligera lluvia había comenzado, como si el cielo llorara su muerte.

Matthew miro unos instantes el rostro de Arthur antes de levantarse alejándose de él, tomó el tubo y lo arrojo con fuerza al lago.

Era noche ya, por lo cual, cuando llego al orfanato con sus ropas teñidas de carmesí y sus ojos anegados en lágrimas, nadie noto su presencia.

Aveces es bueno ser invisible para el resto – comento al aire con tono amargo.

Después de eso todo fue rápido, Ludwig arresto a Matthew por homicidio mientras Francis miraba desde su asiento incrédulo lo que había ocurrido.

Feliciano sentía compasión por el joven canadiense, en esos momentos solo veia en Matthew a un chico de dieciséis años caminando con la mirada gacha y un deseo enorme de ser querido por alguien.

Arthur tal vez había cometido un error al tratar tan distinto a los hermanos, sin embargo eso no justificaba a Matthew, el italiano solo podía mirar y esperar que el jurado tuviera algo de clemencia con él.

~º~

Después de resuelto el caso, Ludwig considero bueno invitar a cenar a su compañero, que se encontraba particular mente contento.

– Ve~ Doitsu, ¿no es genial?, hemos resuelto nuestro primer caso juntos

– ¿Cuántas veces tengo que decirte que mi nombre es Ludwig? Lu-dw-ig le remarco el alemán su nombre, enserio que a pesar de ser bueno con los casos, su compañero podía catalogarse de idiota.

– ¡Claro Doitsu! – Ludwig se dio una palmada en la cara mental, no podía, Feliciano era único y definitivamente todo un misterio, pero debía admitir que de cierta forma, era eso o que le atraía de él. Su sinceridad al hablar y su torpeza eran casi… ¿adorables? –… y entonces le dije a mi hermano que tu y yo somos pareja y se molesto y comenzó a golpearme –

Ludwig tuvo que abstenerse de escupir la cerveza que tomaba en esos momentos ¿¡que había hecho que! Tan perdido había estado en sus pensamientos que no se dio cuenta cuando el italiano había comenzado a hablar de nuevo y para su desgracia, solo había logrado captar la última frase.

Un ligero sonrojo se poso en sus mejillas y un tic apareció en su ojo derecho cuando cayó en cuenta del significado real de la frase.

– Feliciano, ¿te había dicho que si dices que "tú y yo somos pareja" el contexto se entiende amoroso y no laboral, verdad? – a pesar que trato de suavizar su voz al decir aquello, no pudo evitar sonar algo exaltado y con un toque de frustración.

– La verdad no recuerdo…– Feliciano callo cuando el mesero llego con un plato lleno de pasta y otro con ensalada de patatas y salchicha– ¡Pasta~!– sin esperar nada, el italiano comenzó a engullir feliz su delicioso platillo.

– Ve~ Doitsu, ¿ya te platique de la vez que fui a casa de Kiku?, ¡Había un robot que repartía te!, deberías de ir con nosotros la próxima vez ¡seria la cosa más rara que veras en tu vida!

Ludwig volvió a suspirar pesadamente.

"Pensé que la cosa más rara que veré en mi vida está sentada a mi lado comiendo pasta"

~º~

Era una hermosa noche, había luna llena y las luciérnagas jugaban entre el pasto; el lago reflejaba las estrellas y la fresca briza con un dulce aroma a flores inundaban los sentidos.

Alfred contemplaba el paisaje con una sonrisa radiante, de esas que desde hacía años no mostraba; y sin embargo, su corazón estaba siendo estrujado fuertemente por una fuerza invisible.

Aun no podía creer que la persona que le había arrebatado a ese ser tan amado de su lado no era otra más que aquella persona que tanto quería y más le importaba en el mundo. Y se sentía enormemente culpable, aun así, sabía que nadie había tenido la culpa realmente de eso. Ni Matthew, ni él, ni mucho menos Arthur.

Arthur…

Eso le recordaba lo que Feliciano le había dicho esa misma tarde…

El había comprado un boleto para ti, quería que fueras a Inglaterra con él, por eso pospuso su viaje y por eso quería que fueras a verlo.

Se había sentido tan feliz, y a la vez tan desdichado; si tan solo hubiera leído la nota en cuanto se la había dado Francis, si tan solo hubiera tratado de buscar mejor.

Soltó un suspiro profundo, sacudió la cabeza y la sonrisa que se borro por unos segundos de su rostro regresó.

– Pero lo hecho, hecho esta, ¿no, Arthur?

Frente a él, parado contemplando la luna, se encontraba el recuerdo de quien alguna vez fue Arthur Kirkland, quien volteando hacia Alfred, sonriéndole de aquella forma dulce que siempre hacia cuando se trataba del rubio, desapareció convirtiéndose en una brisa que cayó con la delicadeza de una caricia sobre el rostro de Alfred, llevándose la lagrimas que comenzaban a rodar por el.

~º~

Closed Case

Comentarios:

Este fue el ultimo capitulo, realmente lamento la tardanza pero en tiempo no alcanza con tantas practicas, escuela y trabajo (al parecer no tenia tanto tiempo libre como pensé XD)

Agradezco infinitamente los Reviews, para mí son muy valiosos, y también a aquellas (os) que agregaron mi historia a favoritos, y me agregaron a autor favorito (XD) Y obviamente a quienes siguieron la historia desde el comienzo.

¡Grazie!

Unas cosillas:

- La historia con los nórdicos, ya está la idea, trama, nombres (gracias por sus sugerencias, fueron utilísimas) solo falta tiempo (sorry ¬¬ u) pero no se desesperen para quellas personas que vallan a leer mi pequeña mascotita personal llamada ficky (ok, eso es rarísimo hasta para mi XD)

- Se que el asesino era súper obvio (eso dijeron mis amigas) pero no se preocupen, mejorare. Una cosilla, no tengo nada en contra de Matty ¡lo adoro!, pero fue lo mejor que se me ocurrió XD

- Como dato que nada tiene que ver pero igual lo cuento XD: la parte de "la cosa más rara" nació gracias a mi amiga Soni-chan (te odio niña XD) una vez cocinando le conté de las leyes d Murphy "será la cosa más rara que veras en tu vida" y ella respondió "pensé que la cosa más rara que vería esta a mi lado cortando cebolla ¬¬" no sé por qué, pero me sonó romántico XD

- Ultimo XD, dije al inicio del fic que la trama la invente después de ver mucho "Cold Case", pues bien: esto es como un collage de muuuuuuuchos capis, mucha imaginación mía y mucho chocolate (o.o?) pero no pude evitar poner una parte que me encanto de la serie (no importa si no has visto la serie) que es la de la ambulancia, en particular me encanto como le da el avión con lo de pedir ayuda y al final lo deja morir, por eso no pude resistirme y lo pase de la serie, pero el resto, créanme, es un total collage XD

Bien, pues hasta aquí le dejo, muchísimas gracias, y hasta la vista :)