CAPITULO 2: EVAN ROSIER

Los Granger solían ser una familia de muggles común, hasta que por obra del destino hace cuatro años la madre de Hermione tuvo un accidente y falleció. Fue un golpe duro para Hermione, Bellatrix y su padre, pero poco a poco lo fueron superando. Hacía menos de un año su padre conoció a una mujer y la llevó a vivir con él. Bella estuvo casi tres meses sin hablar a su padre, hasta convencerse de aquella relación y terminar aceptándola. Por otra parte la castaña no habría tenido problemas a no ser por el pesado hermanastro que ahora debía soportar.

Su nombre es Evan Rosier, y se podría decir que es una de las personas (junto con Black) que Hermione más detesta. Durante todas las vacaciones, él y Bella quienes comparten su amor y orgullo Slytherin, encontraron cualquier tipo de excusa para molestarla. Es por ello que el volver a Hogwarts la había ilusionado tanto hasta el hecho de hacerla olvidar su fama. Y la gente que debía soportar diariamente como a los Merodeadores, por supuesto.

El primer día de clases, Hermione bajó directamente a desayunar sin siquiera despertar a Lily o a sus otras amigas. El pequeño accidente del día anterior con Malfoy y los Merodeadores le hicieron recordar que tampoco se sentía tan a gusto en Hogwarts como recordaba.

Recorrió el castillo, hasta llegar al Gran Salón para luego sentarse sola. Aun era muy temprano y solo había tres o cuatro alumnos en cada casa. Comenzó a desayunar hasta que sintió como alguien le tocaba el hombro.

-¿Levantada tan temprano Hermione?- Preguntó Remus con una sonrisa al tiempo en que se sentaba a su lado. El último año habían pasado mucho tiempo juntos por ser prefectos y se habían convertido en buenos amigos. Ambos sabían muchas cosas del otro. Y Hermione sabía perfectamente porqué estaba allí. Remus se preocupaba mucho por sus amigos.

La castaña encogió los hombros como respuesta y continuo sirviendo su desayuno. Aún seguía enfadada porque ni él ni la que se hacia llamar su mejor amiga, Lily Evans, la habían defendido en el tren de Black y sus estúpidos comentarios. Remus no se merecía que le contara lo que ocurría.

-Ah ya veo, hoy no estas con ganas de hablar.. Esta bien, creo que me quedare aquí.. solo.. sin ninguna AMIGA que me escuche..ni una sola AMIGA a la que le importe más yo que su orgullo..- Balbuceaba el licántropo mientras revolvía lentamente su té.

"Este maldito sabe como hacerme sentir culpable". Hermione sacudió su cabeza y lo miró exasperada.

-Ya, ¿que quieres?

-Solo saber que te sucede

-¿Y quien ha dicho que me ocurre algo en especial?

-Bueno, el hecho de que bajaste a desayunar sola sin Lily, a estas horas de la mañana y que aún no has probado mas de un bocado me sugiere algo- Remus reía por dentro, sabia que su amiga no podría decir nada ante su argumento.

-Esta bien Remus no hay quien te gane- Se dio por vencida- Es solo por que estaba recordando a mi (ahora) desastrosa familia, y por... nada

Había decidido "omitir" la parte de que estaba así también debido Black, y por el estúpido Slytherin. No debería darles el gusto a esos idiotas.

-¿Y por Malfoy?- El nombre salio de la boca del merodeador como si estuviera entarado de lo que había ocurrido.

"¿Cuándo aprendió Remus a leer la mente?. Espera, no sabe hacerlo"

La castaña lo miro sorprendida

-Tu no eres la única que pasea por los vagones del expreso, solo que tu lo hacías por gusto, y yo por mi obligación de prefecto- Dijo el chico a modo de respuesta

-No lo hacia por gusto.- Gruñó Hermione desviando la mirada- Era por la culpa de tu amigo.

El recordar a Sirius hizo que algo dentro de si se encendiera. Era el rechazo que sentía por el, por lo estúpido que había sido al insinuar que el podría gustarle. ¡Gustarle! Black a ella, imposible.

-No va al caso- La corto para no acabar en una pelea- Escucha Herms, lo que te diga ese Slytherin tiene que--

-¡no me interesa lo que me diga Malfoy!- Chillo la castaña- ¡En realidad no me interesa lo que me diga a mi o lo que diga en general ese estúpido!

Los alumnos que desayunaban, los que iban llegando, más los profesores se quedaron mirando el espectáculo que la Gryffindor estaba dando mientras gritaba a Lupin con los brazos extendidos y roja de la ira. Definitivamente aquellos incidentes la habían alterado más de lo habitual.

-Ya calmate Hermione que estas dando un espectáculo- Gruño Remus mientras prácticamente le obligaba a sentarse

Cuando logro sentarla sintieron como alguien chasqueaba la boca, en señal de desaprobación, a sus espaldas.

-Mal hecho hermanita, no te conviene estar en contra de Lucius, puede ser peligroso para ti- Decía Evan Rosier, hermanastro de Hermione, asomando una sonrisita arrogante de lado.

Hermione lo miró levantando una ceja. Remus no pudo más que ponerse serio.

-ja, como si te importara lo que pueda pasarme Rosier

-¿Aun llamándome por mi apellido Hermione?

-¿Aun metiéndote en mi vida Rosier?- Contestó la castaña a modo de respuesta- Mejor vete con tu grupito y dejame en paz. Y saluda a Bella por el camino, ya que tu pareces ser mas hermano de ella que lo que fui yo en toda nuestra vida.

-No te ofendas conmigo porque eres tan extraña, desde que tu madre murió, que no puedes tener una relaciona estable ni siquiera con tu propia hermana

Hermione se levanto de un salto al tiempo en que Remus hacía lo propio. Nadie se iba a meter con su vida. Nadie. Y menos alguien que valiera la pena hechizar y obtener un castigo.

La Gryffindor lo apunto con su varita mientras Evan hacia lo mismo. Era una suerte (o mala suerte) que fuera tan temprano y que ningún profesor había bajado a desayunar todavía.

Remus maldijo interiormente por haberse olvidado la varita en la habitación.

-¡Ya basta ambos! Les quitare puntos a sus casas- Fue lo único que se le ocurrió decir al licántropo. Le había molestado por demás lo que le había dicho a su amiga, Aún más sabiendo todo lo que ella había sufrido. Pero esa serpiente no se merecía que la impecable conducta de Hermione, lo único de lo que estaba orgullosa, se manchara.

Los alumnos, que no llegaban a la docena, se amontonaron al rededor de ellos.

-¡Quita cuantos quieras Lupin, No me interesa!- Vociferó Hermione al tiempo en que se daba vuelta para señalar a su hermanastro- Estoy cansada de este idio--

Pero no pudo terminar de hablar ya que en ese momento vio como un hechizo iba directamente a ella. Cerró los ojos rápidamente esperando que el impacto, sin embargo un fuerte escudo hizo que éste se desviara y rompiera unas cuantas vajillas de la mesa de Revenclaw

-¡Expelliarmus!- Gritó Sirius Black al llegar con James y Peter al lugar. Las varitas de Evan y Hermione salieron volando a quien sabe donde.

El Slytherin lo miró con odio (no sin antes dar un vistazo al rededor buscando apoyo) a lo que Sirius le dedicó una gran sonrisa.

-Te aconsejo que salgas de aquí inmediatamente si no quieres terminar como esos platos.

-Esto no se va a quedar así Black- Murmuró antes de irse lo más rápido posible. Sirius miro a la castaña quien aún estaba sorprendida de que la haya ayudado.

Hermione no despegó la mirada del suelo por unos cuantos segundos, pero cuando lo hizo se encontró con la mirada gris de Black.

Sin pensarlo caminó unos pasos hasta donde él estaba, se acercó a su cuerpo y terminó por darle un abrazo que dejó al Gryffindor con los ojos como platos. En ese momento le pareció algo absurdo tantos años de peleas e insultos que en realidad no tenían motivo. Black había sido su compañero por siete años y jamás habían mantenido una conversación civilizada, pero aún así no había dudado en ayudarla. Aunque hacía dos minutos no lo hubiera reconocido, y probablemente luego no lo había, Sirius Black era una muy buena persona.

-¿Que ha pasado aquí?- Preguntaron Lily y la profesora McGonagall al mismo tiempo al entrar y ver el desastre y el amontonamiento de gente. Hermione se separó inmediatamente unos cuantos metros de Sirius.

-Nada profesora.. Es que..- Extrañamente al ojigris no podía inventar ninguna buena excusa. Su mejor amigo decidió ayudarlo un poco

-Es que estábamos-- Empezó James, pero Hermione lo interrumpió-

-Estaba practicando un hechizo que aprendí durante las vacaciones y se los estaba mostrando. Pero al parecer no le he aprendido tan bien como pensaba..- Mintió la castaña aún sonrojada por su propio atrevimiento.

-¿Es cierto eso, Lupin?- Inquirió la profesora mirando al que parecía mas responsable de los cuatro

-Si, es cierto Profesora.- Respondió Remus también algo nervioso

-Bien entonces la espero luego de clases en mi despacho señorita- Al ver que Hermione iba a protestar, continuó- La magia en los pasillos, y por supuesto en el Gran Salón esta terminantemente prohibida Granger, así que aunque sea una de mis alumnas prodigio, lo lamento, pero debo castigarla

Hermione asintió lentamente.

-Y a usted también Black- El aludido la miro sorprendida

-¿Por que yo?

-Por que usted también está con su varita afuera, cuando no hay motivo para ello según me ha explicado Granger- Sirius no pudo decir nada así que solo se limito a asentir- Bueno, en ese caso, los espero alumnos.¡Todos vuelvan a desayunar!- Hermione siguió con la mirada a la profesora hasta que se sentó en la mesa de profesores a desayunar. Aún no había ningún profesor, excepto Dumbledore.

"Dumbledore.. ¿desde cuando que esta ahí?" Se pregunto Herms. El director la miraba con una sonrisa en el rostro que la hacia pensar que en realidad el había visto todo.

Los alumnos volvieron a acomodarse en su respectiva mesa y el desayuno continuó. En la mesa de Gryffindor ni Hermione ni Sirius dijeron una sola palabra. Los demás no se percataron del silencio de sus amigos, ni de las miradas furtivas que se echaban de vez en cuando.

-No sabia que Rosier era tan violento..- Comento Lily cuando le contaron lo sucedido, mientras repartía los horarios a sus compañeros de curso.

-Ya ves como te equivocas con las personas Evans. Te has equivocado al pensar que Rosier es una buena persona, y te equivocas cada día al pensar que yo no te amo- Dijo James arrogantemente, dejando de observar su horario.

-Ya Callate Potter. El día que tu me demuestres que lo que sientes por mi es mas que una obsesión estúpida por tener lo que no puedes, ese día estaré contigo.

A James se le iluminaron los ojos por un momento.

-Te lo demostraría de mil formas si tu me dejaras..

-Ya empezó a decir tonterías- Murmuró Peter mientras rodaba los ojos- Historia de la Magia un lunes a primera hora, que podría ser peor?

Hermione repentinamente se levanto, agarrando su mochila y salio de allí. Ya no soportaba tener la mirada de Black en ella todo el tiempo. La hacía sentir culpable por todos esos años de agresión para con él.

Caminó por los pasillos hasta que sintió como tomaban su mano y la obligaban a darse vuelta.

-Si vienes a que te agradezca, esta bien. Gracias Black por ayudarme- Dijo Hermione sin mirarlo a los ojos. Podía sentir su aroma desde hacía unos cuantos metros.

-Yo no quería eso.. Solo te quería dar esto- Contesto el animago extendiéndole su varita. Hermione se sintió como una tonta y enrojeció repentinamente.

"¿Como voy a olvidar mi varita? ¡Hermione en que estas pensando!.. Es más ¿Como piensas que Black te pida que le agradezcas algo que haría por cualquiera? Creo que levantarte tan temprano ha afectado a tu cerebro Herms" Se reprendía mentalmente

-Gracias..- Fue lo único que atino a decir. No quería mirarlo, ni que le preguntase el porque de aquel abrazo. Ni siquiera ella lo sabia.

-Adiós Granger- Le dijo altivamente se volvía hacia el Gran Salón

Hermione comenzó a caminar por el pasillo pensando aún en todo su día. Un niño de tercero la chocó con su mochila sin siquiera pedirle perdón, haciéndola salir de su ensimismamiento. Observó por un momento a su alrededor maldiciéndose. No se había dado cuenta que había caminado de más y que ahora ,para llegar a tiempo a Historia de la Magia, tendía que atravesar un pasillo habitualmente vacío que siempre procuraba evitaba.

Suspiró sin remedio y emprendió su camino hacia el aula. Caminaba rápidamente y muy nerviosa, como si supiera que nada bueno podría salir de allí. Cuando ya vislumbrada el final del pasillo, se sintió mejor y dejo escapar una sonrisa. Pero su alegría no duro mucho ya que por segunda vez en el día, sintió como alguien jalaba de ella haciéndola quedar contra la pared

-¿Que quieres ahora? ¿No has tenido suficiente ya?

-Contigo nunca es suficiente, Hermione- Contesto su hermanastro

-Ya te dije que no me llames por mi nombre. No hay confianza entre nosotros ni nunca la habrá- Respondió tajante

-Ojala eso que dices no se cumpla nunca..- Dijo Evan mientras miraba hacia el piso. Hermione no entendió lo que quiso decir con eso. Estaba a punto de preguntarle sobre que rayos estaba hablando cuando sintió como su hermanastro levantaba su rostro y juntaba sus labios con los de ella.

La Gryffindor no respondió al beso pero tampoco se alejó. La sorpresa era muy grande. Cuando Evan se sintió satisfecho, se separó y la miró a los ojos. En cuando la soltó, Hermione solo atinó a mirar el piso muy sonrojada. No sabia que decir.

Evan volvió a tomar su rostro, obligando la a mirarlo directamente a sus ojos negros y esperando algún gesto de parte de ella. El Slytherin esperaba ver en sus ojos odio, rencor, o sorpresa, pero su mirada sin embargo reflejaba...¿culpa?¿remordimiento?. En ese momento se percató que en realidad no lo estaba mirando a él, sino que miraba "algo" detrás de él. Se dio vuelta encontrándose con la figura de Sirius Black.

Soltó a la chica y se alejó tranquilamente por el pasillo. Ninguno habló hasta que Rosier estuvo muy lejos ya.

-Sirius, yo--

-No tienes nada que decir Granger- Interrumpió haciéndole gestos con la mano. Hermione notó su rostro un tono más colorado de lo normal.

-Pero es que yo--

-No te preocupes. Es tu vida Granger y puedes hacer de ella lo que sea. Sólo avisame la próxima vez que tengas problemas de pareja así no me meto entre ustedes como hoy- Contestó dándose media vuelta y saliendo de allí a grades zancadas.

Hermione se dejó caer apoyada en la pared hasta sentarse, tomó su piernas y hundió la cabeza entre ellas. Nunca hubiera imaginado algo así de Evan. Sabía que se llevaban mal, pero ¿besarla? ¿sólo para humillarla?

Había pasado un límite. Ni siquiera había podido reaccionar por la sorpresa. Tampoco hubiera pensado jamás que se sentiría tan mal porque Sirius Black la hubiera visto besarse con él.

Tal ves era el hecho de que por primera vez en años había decidido comenzar a tratarlo bien y dejar aquellas niñeces atrás. Y ahora no podría hacerlo. Lo había visto en sus ojos, él estaba muy enfadado con ella. Se había ganado un castigo por ella, la había defendido en frente de todos, y luego la veía besándose con Rosier.