CAPITULO 7: SEGÚN SIRIUS

Sirius Pov

Volviamos del pasillo riéndonos a carcajadas por nuestra maravillosa broma. Hacia tanto rato que no nos divertiamos con los Slytherins que ya lo estaba extrañando. Que suerte que se tuve esa maravillosa idea y como no, mi fiel amigo Cornamenta me apoyó, al igual que Colagusano.

Se me ocurrió uno de esos dias aburridos en los que James se pasa detrás de Evans (con la excusa de ser Premio Anual), Colagusano desaparece con su chica y Bella estudia para alguna asignatura. Estaba en las afueras hablando con algunas chicas de Hufflepuff cuando una de éstas comenzó a gritar porque habia en el árbol, según ella, una "asquerosa araña gigante". Miré hacia el lugar buscándola, y la encontré en su telaraña donde comenzó a comer una mosca que estaba atrapada. Entonces mi maravillosa mente pensó; "que bueno seria dejar atrapados a varios Slytherins molestos para que se los coman y desaparezcan."

Claro que no podia dejar que nada se los coma o me mandarian directamente a Azkaban (como podria dejar a mis pobres chicas sin Sirius Black) por lo que opté por, por lo menos, desacerme de ellos por un buen rato. Cornamenta enseguida consiguió un hechizo para fabricar telarañas, asi que aprovechamos este mediodia para ir y hechizar la entrada de la Sala Común de Slytherin que está en las mazmorras, mientas éstos estaban almorzando. Luego, esperamos a que llegaran debajo de la capa invisible (por suerte llegó primero mi grupo favorito; Snape, Rosier y companía), y los vimos quedarse pegados al tratar de entrar. Al principio miraban para todos lados confusos. ¿Mencioné ya que la telaraña tenia la característica de ser invisible?

Fue fantástico verlos atravesar distintas etapas; confusión, miedo, furia, desesperación. Y lo mejor de todo fue escucharlos gritar como niñas. Que suerte que las mazmorras no es un lugar muy concurrido.

Y asi, luego de deleitar nuestra vista (y oidos), nos fuimos lo tres Merodeadores victoriosos, con cada chica que cruzamos suspirando por nosotros.

Asi es, dije tres Merodeadores, porque mi querido-nótese la ironia-amigo Remus ya no encuentra tiempo para nosotros. Es que su perfecta novia Granger tiene ocupado cada uno de sus segundos.

¿Pueden creerlo? Remus y Granger juntos!. Al principio me sorprendí bastante, es más, hasta me disgustó, pero no porque me importe la vida de Granger. No. Sólo atribuyo mi enfado a la poca simpatía que le tengo a esa chica. No quiero que nadie haga nada malo a mis amigos y ella definitivamente no seria nada bueno para Remus. ¡Si nisiquiera tienen una relación de novios! No les he visto besarse nunca. Más bien son como mejores amigos o algo así..

Pero mira si atraparlo al pobre de Remus de esa forma. Novios. Lunático nunca ha tenido una novia y por lo que dijo estaba interesado en McKinnon y ella en él, intuyo. En realidad, no nos dió ninguna explicación coherente cuando le preguntamos porqué nos había dicho que no le gustaba Granger y al otro día nos enteramos que estaban de novios.

Ven, otro punto a favor mio. Como pudo Granger intervenir en esa bonita futura relación. Yo nunca me interpondria entre Cornamenta y Evans, por supuesto que no, ni entre Remus y McKinnon. No les digo yo que es una mala influencia..

Y ademas no sé que le vió. Bueno, reconozco que en algún momento yo también me deje llevar por sus ojos y sus.. todo eso desaparece al conocer lo exasperante que puede llegar a ser. Con su amada biblioteca y esa idea loca de averiguar como conseguir esa estúpida piedra.

Lunático deberia saber que ella es asi, despues de todo ambos solían ser buenos amigos desde que recuerdo. Bueno, pensándolo mejor ambos tienen varias cosas en común. A los dos les gusta leer, pasar horas en la biblioteca, desperdiciar el día en la Sala Común.. Que va!, son tal para cual!.. Pero justo ahora Lunático tenias que estar con ella! Perdiéndote la mejor broma del año..

-Hey Canuto, me escuchaste?- Me preguntó James entre divertido y enfadado, sacándome de mi nube. Peter decidió comunicarme de que estaba hablando al ver mi cara de desconcierto

-James decía que iría a la cocina ya que se perdió el almuerzo. Yo tengo que subir a terminar unos trabajos asi que no puedo acompañarlos-Dijo mientras yo asentía- Creo que hoy pasaré hambre. Pero valió la pena; tuviste una excelente idea- Agregó alegre.

Yo sonrei orgulloso

-Es que Sirius Black es el mejor- Respondí altanero, recibiendo una colleja por parte de James

-¡Oye no tomes todo el mérito; fui yo quien buscó el hechizo!- Me dijo mientras nos despedíamos con la mano de colagusano, para tomar el pasillo hacia la cocina.

-Bueno, talvez tu ayuda sirvió un poco...- Dije sonriéndole mientras me fulminaba con la mirada.- Esta bien; mucho- Agregé para que sonriera sinceramente

Me alegró verlo contento. Hacía tiempo que no lo veía sonreir tan a gusto. Desde que su relación con Evans empeoró... Mujeres! No pude evitar que se me escape un gruñido que mi amigo notó.

-¿Sucede algo Canuto?- Me preguntó inocente, mientras los elfos nos llenaban las manos de comida apenas entramos a la cocina.

-Estaba pensando... en las mujeres

Me miró desconcertado, pero luego atisbé una sonrisa irónica formándose en su rostro

-En como las mujeres sólo hacen mal, como te hace Evans a ti- Aclaré rápidamente antes de su cabecita se deje llevar por cualquier locura. Ví como su mirada se endurecía

-Lily no me hace mal- Aseguró con un deje de disgusto en su voz. Yo sólo bufé

-Si, claro. Por eso se me hizo tan raro verte sonreir hace un rato- Sostuve mientras le daba un bocado a una pata de pollo sin mirarlo. No me contestó.

James dejó la comida a un lado y salió de la cocina sin decir nada. Lo seguí desorientado

-¿Dije algo muy malo?- Pregunté. Recalqué el muy, porque sabia que cualquier cosa mínima en contra de la pelirroja sería lo suficientemente irritante para él.

Negó despacio, y luego murmuró sonriendo

-Es sólo que me resultó desagradable reconocer algo que no quería ver en realidad.- Al parecer vió en mi mirada pura incredulidad, por lo que siguió explicándose- Aunque ya llevo molestando a Lily por tanto tiempo, nunca fue eso un obstáculo en mi vida. A pesar de que me atraía, seguía saliendo con otras chicas, molestando a Snivellus, haciendo mi vida como siempre. Pero este año las cosas cambiaron. En las vacaciones sólo pude soñar con ella, y cuando la volví a ver fue como si fuera el día más feliz de mi vida. Algo ha cambiado, pero no puedo decir exactamente qué, y tampoco siento que me agrade. No sé si he madurado en cierto sentido, o talvez por que sea el último año. Pero lo siento como mi ultima oportunidad, entiendes?

Lo aprobé aunque sin decir nada. Eso es lo bueno entre mi hermano y yo. No hace falta hablar, sólo con mirarnos basta para saber lo que el otro piensa.

-Quiero. No, Necesito- Se corrigió-, que Lily termine junto a mí este año, o siento que perdería algo grande. Es por eso que he estado algo apenado. No entiendo que es lo le hice esa noche para que me esquive de ese modo. Eso me frustra. Y me molesta aún más que mi vida cambie por esa razón.

Pasé un brazo por sus hombros y le sonreí

-No te preocupes hermano, Evans pronto se dará cuenta de lo que se está perdiendo. Te lo aseguro- Vi en sus ojos que creyó en mí. Yo lo haría. Haría cualquier cosa para hacer feliz a mi hermano, y si eso era conseguir que Evans lo notara, pues me pondría en marcha. Era un proyecto suicida pero lo conseguiría cueste lo que cueste.

Estaba tan concentrado ideando un plan, que me distraje sólo cuando escuché a Cornamenta dejar escapar una risa, casi llegando a la Sala de Gryffindor.

-¿De que te ries?- Pregunté confundido

-Me preguntaba cuando te darás cuenta tú...- Murmuró con una sonrisa, mirando distraidamente por las ventanas

-¿Me daría cuenta de que?- Le pregunté desconfiado. No había que ser mago para saber que algo tramaba

-Cuándo te darás cuenta de que no es a Bella a quien quieres.- No me gustó nada el giro que dió nuestra conversación, por lo que apresuré el paso sin contestarle. Le oí reirse para luego alcanzarme

Luego de la desastroza fiesta de las Tres Escobas, James me preguntaba cada noche que podía el porqué de mi reacción de ese día. Charlábamos varios minutos hasta que la conversación siempre concluía en la misma persona: Granger.

Cornamenta insistía que debía sentir más que desagrado hacia ella para reaccionar como lo hice. Y cada noche yo le explicaba una y otra vez que sólo era eso; anitipatía. Pero nunca lograba convencerlo, ya que debíamos dejar de hablar cuando Remus subía a dormir.

Era una idea descabellada. La última noche que hablamos al respecto, James llegó a insinuar que ella hasta me gustaba, pero que no queria admitirlo. Imaginen todas las cosas que le dije en su momento, que no volvió a sacar el tema nunca más.

Hasta ahora.

Justamente el día que mi mente decidió recordar lo mismo. A ella.

Me encontre maldiciendo el don que tenemos para saber lo que el otro esta pensando y que hasta hace unos minutos apreciaba tanto. Seguramente habia leido en mis ojos lo que pensaba cuando volvíamos de las mazmorras, y por alguna razón lo recordó ahora.

-Como vuelvas a insinuar algo de eso te advierto que inventaré algo que (te juro) hará que Evans no se te vuelva a acercar en la vida- Le susurré mientras atravezábamos el retrato de la Dama Gorda. James rió con ganas ante mi falsa amenaza, pero enseguida la voz de mi amigo se apagó al escuchar a cierta pelirroja. Como no, la prefecta Lily Evans estaba regañando a unos, seguramente, pobres niños de tercero.

-Evans mi amor- Le dijo James a modo de saludo. Ella se limitó a rodar los ojos y dirigirse hacia donde estaban sentadas sus amigas. McKinnon con su insistente mal humor bufó para luego continuar con una redacción, mientras que Alice nos saludó con una sonrisa. James y yo nos sentamos en unos sillones cerca de ella.

-¿Por que esa cara de felicidad James?- Pregunto Alice con aparente curiosidad

James le guiñó un ojo, ganándose un gruñido de mi parte.

De pronto percibí como extrañamente McKinnon se sobresaltó en su sitio y comenzó a apretar la pluma al escribir, más de lo necesario. Al segundo entendí el porque, al ver sentarse en el sofa de mi lado a Remus con su novia.

Ambos saludaron, y yo hice un pequeño gesto para no quedar descortés. James en cambio comenzó a hablar animadamente con la castaña. ¿Pero es que todo el mundo se lleva bien con ella ahora? Si es realmente insoportable. En fin, unas manos tapando mi visión hicieron que deje de pensar en el asunto.

Saludé a mi novia con un beso luego de que me dejara verla con una sonrisita adornando su rostro. Apesar de ser una Slytherin (la única que soporto) insistió en que le dijera las contraseñas de mi Sala Común para poder venir a visitarme cada vez que me extrañaba, y para que no haya problemas acepte aunque a regañadientes. Ya no me parecía nada atractivo tener a una misma persona todo el dia detrás de mis huesos y sin dia de descanso. La senté a mi lado, e inmediatamente comenze a opinar sobre la conversación de James, sin olvidar por supuesto de ignorar a la novia de mi amigo licántropo. La oí bufar y darse la vuelta para hablarle a Remus. Bella interrumpió mi conversación diciéndome que se le había recordado que debia terminar no-sé-qué, y que luego volvia conmigo. Asentí y la besé antes de que se vaya, para luego volver a prestar atención a James

-Desde hace tiempo que no hacemos cosas juntos como hoy- Me dijo mi mejor amigo, sacándo algún tema para hablar. (y no repitiendo el de hace un rato por suerte)

-Sí, lastima que algunos tengan cosas mas importantes que hacer que estar con sus amigos- Le respondí malintencionado y mirando a Remus. Lunático que tiene el don de escuchar todo, apesar de estar hablando animadamente con Granger me miró a los ojos contrariado.

-Me enteré de lo que hicieron- Me informó- Si me hubieran avisado, hubierda ido- Dijo mirando ahora a Cornamenta, quién se encogio de hombros. Seguramente se lo había contado Colagusano cuando subió.

-Ya habrá muchas oportunidades- Le dijo James sonriendo

-Pero no como esta. Te lo has perdido Lunático, ha sido la mejor broma de la historia de Hogwarts- Aseguré mientras levantaba un puño en señal de victoria-Y por supuesto, fue obra mia- Rematé con una sonrisa

-Siempre tan modesto Black- Comentó Granger. Pasé de ella y seguí hablando con mis amigos, pero no sin antes dirigirle una mirada asesina. Al parecer le disgustó porque comenzó a hablar con Remus con un tono demasiado fuerte de lo normal. Evidentemente para que yo la escuchara

-Ya termine de leer el libro, pero lamentablemente no habla mucho del asunto. Parece que es algo que no puede estar en un libro al alcance de cualquiera- Comentó con su voz de sabelotodo a Remus, quien asintió. Cornamenta y yo nos miramos interesados, y fingimos seguir hablando aunque en realidad les prestábamos atención a ellos. Seguramente estaría hablando sobre el diamante, del cual Remus estaría obviamente enterado ya. Sonreí al ver a James tratando de hablar y escuchar a la vez.

-Es verdad, en la biblioteca no hay nada sobre eso- Corroboró Lunático. Si Lunático decia que no estaba en la biblioteca, definitivamente no estaba alli.- En realidad Hermione, no creo que deberías seguir buscando. Es algo arriesgado- Advirtió.

Por fin algo de sentido común!

James dejó de hablar un momento para escuchar mejor, y evidentemente me tocaba responderle a mi. Pero tampoco quería perderme nada. Esa tonta de Granger seguía empecinada en encontrar ese peligroso diamante.

-Aún no he mirado en la Sección Prohibida- Informó Granger visiblemente enfadada.- Y no es nada arriesgado si voy a tomar tomas las precauciones posibles- Comentó mirándonos de reojo a James y a mi, quienes volvimos a hablar de Quidditch de inmediato.

-Esta bien..- Respondió mi amigo vagamente observando hacia McKinnon. Era tan obvio! Como podía pensar James que me podría gustar alguien como Granger?; Una persona tan egoísta que se interpone en medio de otra relación, Y tan cabezadura como para seguir buscando esa piedra maldita.

-¿Terminaste ya tu redacción?- Le preguntó Granger al ver hacia su rubia amiga.- Estás muy distraido ultimamente. Si quieres ve a terminarla, yo tengo que hacer algunas cosas...- Ofreció sin que desaparezca el disgusto en su voz.

Oí como él le respondía afirmativamente y luego se saludaban. Granger salió de la Sala Común rápidamente, mientras que Remus subió a la habitación.

-Oye Cornamenta, creo que he olvidado mi libro de Pociones afuera esta mañana, mejor voy a por el- Comenté a James. Me miró con una sonrisa pícara, pero lo ignoré caminando lo más rápido que pude hacia afuera de la Sala.

Miré hacia ambos lados del pasillo, hasta vislumbrar una cabellera castaña en el final del pasillo derecho, que doblaba hacia el camino que conducía a las afueras del castillo. Aceleré el paso procurando hacer el menor ruido posible.

Debía hablarle, pero no por interés. Es que era extraño encontrar a Granger sin Lunático y yo quería comentarle algunas cosas. Sobre todo por el bien de mi amigo. Ambos sabíamos con quien debía de estar él, y si Granger no se daba cuenta, sería yo quien se lo haría hacer notar.

Y además debía saber porqué seguía buscando ese estúpido diamante. Yo no tengo ningún problema en decirle las veces que sea necesaria lo peligroso que es.

-Que extraño verte sin compañía, Granger- Le dije a sus espaldas. Ella se giró rápidamente con cara contrariada. Abrió la boca, pero no llegó a emitir sonido. La cerró y su rostro se tornó enfadado. Al parecer estaba pensando que era lo mejor para decirme.

-¿El gran Sirius Black decidió hablarme por fin?- preguntó al rato sarcástica- ¿A que le debo este honor majestad?

Yo reí y ella se disgustó más. Pude ver que sus ojos emanaban tristeza. Al parecer no lo había notado antes al estar ignorándola todo el tiempo.

Decidí inconscientemente dejar algunos temas para otro momento.

-En realidad no es que deseara hablarte- Comenté, por lo que se dió la vuelta y continuó su camino. La alcancé rápidamente y me puse adelante de ella haciendo que parara- Espera, no quise ofenderte- Dije sinceramente

-¿Quieres algo?- Inquirió con cara de no entender nada- No estoy de humor para discutir contigo hoy.

-En realidad si, pero mejor salgamos. No quiero que Remus nos vea- Alzó una ceja pero caminó junto a mi hasta llegar hasta un lugar donde habíamos estado alguna vez juntos, cerca del lago.

-¿Que quieres?- Preguntó desconfiada cuando paramos. Yo me senté, y ella hizo lo propio con cierta duda.

-Es sobre... tu asunto...- Repetí su palabra para que me entendiera, la vi observar al lago como un reflejo.

-¿Que sucede con ello?- Inquirió recelosa y mirándome con ojos amenzadores. Sonreí levantando las manos como defensa

-No voy a atacarte ni decirte nada malo- Dije riendo- Es sólo que te oí hablar con Lunático sobre el tema. ¿Aún no encuentras nada?

Dudó un poco, pero me contestó

-Aún no...- Vaciló mirándome otra vez con tristeza- Lo del lago no es seguro asi que no quiero arriesgarme hasta saber más. Pero el problema es que no hay nada por ningún lado, talvez sólo sea una leyenda o algo asi..- Dijo con la vista perdida en el agua.

Se sentía demasiado extraño mantener una conversación medianamente civilizada con Granger después de tantos años de odio. Se sentía extraño, pero de una forma bonita. Definitivamente me sentía muy raro. Pero no quería que aquello termine, por lo que le dije:

-Bueno, talvez.. yo podria ayudarte-

Volvió a mirarme desconfiada, y subió sus hombros hasta que murmuró un "creo que estaría bien"

-Pero sólo porque no quiero que cometas una locura- Me defendí, aunque innecesariamente.

-Seguro- Afirmó algo enfadada- Como si yo no pudiera cuidar de mi misma

¿Por que tenía que ser tan terca? ¡Yo solo quería ayudar!

-Lo hago por Lunático- Expresé comenzando a enfadarme.

-Oh, por Remus..- Repitió con ironía

Traté de interpretar lo que habia querido decir con ese comentario, pero no pude. Ella era tan indescifrable. Asi que opté por preguntar directamente

-En realidad queria hablarte de Lunático- Expliqué mirándola a los ojos

-No necesito que nadie se meta esto Black- Dijo advirtiéndome, y comenzando a pararse

-Espera- La detuve- Sólo queria comentarte algunas cosas sobre su relación..- Parece que la duda le ganó ya que se acomodó a mi lado. Estaba a punto de comenzar, pero su voz me interrumpió bruscamente. Se la notaba molesta.

-Escucha, sé que tu no eres tonto- Sonreí y ella puso cara de fastidió pero continuó- ni eres mi amigo como para confiar ciegamente en mí, pero lo mejor que puedes hacer por tu amigo Remus es no intervenir.

-¿Están de novios realmente?- La ví alzar los ojos, pero no respondió- ¿Vas a decirmelo o tendré que vigilarlos y descubrirlo por mi cuenta?

La duda me ganó. Aunque pareciera descortes y aunque no me interesara en lo más minimo su vida, algo dentro de mi, hizo que le preguntara.

-Como si no fuera demasiado obvio ya!- Exclamó apoyándose en el árbol de detrás de nosotros

Eso me tomó de sorpresa. ¿Me estaba diciendo ella que todo era una farsa?

-Entonces... ¿Por que?- Pregunté casi murmurando, sin dejar de verla a los ojos.

Ella me miró por un momento y sonrió tiernamente.

-Como si tu no harias cualquier cosa para que James sea feliz...- Recordé lo que habíamos hablado sobre él y Evans, y como le prometí que yo haría que ellos terminarían juntos. Cueste lo que cueste.

-¿Entonces es eso? ¿Estás ayudando a un amigo?- Pregunté casi sin poderlo creer. Ésta no era la Granger egoísta que yo pensaba que era.

No me respondió, pero lo pude ver en sus ojos. Un fuego se incendió en mi interior. Era ira. ¿Como podía Lunático permitir algo así? Que Hermione tuviera que pasar por tantos malos momentos con su propia amiga, sólo por él. Sólo a beneficio de Remus.

-En verdad no necesito que nadie se meta en esto- Me repitió como adivinando mis pensamientos

-Pero no es justo, McKinnon también es tu amiga, él no puede-- Comenzé, pero fui interrumpido

-Ambos son mis amigos y no puedo fallarle a ninguno. Remus me lo pidió primero y no tuve otra opción que ayudarlo...Si Mar me hubiera solicitado algún favor antes, seguramente también se lo hubiera concedido.- Explicó tranquilamente

Alzé los hombros, comprendiendo un poco más. Sentí como se levantaba y la miré preguntando en silencio

-Descuida, no le comentaré nada a Remus sobre nuestra conversación- Aseguró con una sonrisa.- Ahora tengo que irme a seguir buscando, talvez...- Dijo, aunque más para ella misma que para mi

Me levanté enseguida. No quería que se fuera. Hablar con Granger no había sido tan irritante como pensé. Es más, había sido de lo más agradable.

-Quizás pueda comenzar a ayudarte hoy- Le dije sonriendo. Vi como se sorprendía, pero al mismo tiempo asintió

-De acuerdo, vamos- Dijo comenzando a caminar.