CAPITULO 8: ENTRE CHOCOLATE, VOCES Y SLYTHERINS.

Mar Pov

-Llegaremos tarde- Exclamó mi amiga Lily mientras corríamos por el pasillo de la tercera planta del castillo. Lily Evans es una pelirroja hechicera hija de muggles, muy linda pero con mucho cáracter. No querrían nunca que Lilian se enfade con ustedes. Se los digo seriamente.

-Tarde será poco- Respondí molesta. Mi amiga ni me miró; ya se había acostumbrado a mi mal humor que definitivamente NO es a causa cierto merodeador.

Me presento. Mi nombre es Marlene McKinnon y tengo 17 años. Mis amigos me llaman Mar, ya que si alguno se atreviera a llamarme Marlene no viviría para contarlo. Provengo de una familia de magos cuyo rasgo distintivo es el color de nuestro cabello. Creo que no tengo ni un solo primo, tío o abuelo que no sea albino. No es algo que deteste, pero a decir verdad puede ser molesto. Tenes que lidiar con eso de que "todas las rubias son huecas" o tomar demasiadas precauciones al estar bajo sol. Y si a eso le sumamos una torpeza hereditaria...imagínense.

Desearía tener el cabello negro y no ser torpe.

Y también desearía llegar a tiempo a clase de Encantamientos. Cuando entramos el aula estaba repleta y el profesor Flitwick ya había comenzado a explicar. Agrecí a Lily por ser tan buena alumna y que el profesor nos haya ignorado al entrar diez minutos más tarde por quedarnos en la Sala Común terminado mi redacción sobre esos inútiles encantamientos silenciosos (esos que nunca me salieron bien). Al mismo tiempo me reprendí mentalmente por ser tan irresponsable y dejar todos los trabajos para último momento.

En realidad fue la estúpida voz dentro de mi cabeza la que me regañó. Si, la voz. Pensarán que estoy loca pero yo les diré que traten de vivir un tiempo con la familia McKinnon y luego verán como soy de lo más normalita. Les decía, esa voz fastidiosa, que suena casi igual que los chillidos de mi madre y que me persigue todo el tiempo, me dijo algo como: Marlene McKinon ya es tiempo que dejes de ser una insensata e imprudente y comiences a hacer tus deberes a tiempo en vez de estar paseando por el castillo todo el día.

Tendrán que acostumbrarsea ella, o hacer como yo y tratar de ignorarla hasta que coma mi dósis diaria de chocolate. Eso es lo único que la calla.

Me sentí muy avergonzada al entrar y sentir todas las miradas en nosotras. Recorrí con la vista el aula repleta de Gryffindors y Revenclaws, no sin antes detenerme (inevitablemente) en el sector donde sabía que estaría él. Lo encontré al lado de Potter, un merodeador de cabello indomable color azabache, con gafas, sumamente ególatra, y por si fuera poco, mi capitán en Quiddtich. El centro de mi atención (Léase Remus J. Lupin) se encontraba como de costumbre observando su libro de Encantamientos, aunque sin prestarle demasiada atención.

Remus Lupin... ¿Como describir a Remus Lupin?

Un cerdo machista que te mintió, respondió la voz por mí. Cállate, le espeté furiosa (aunque con mis pensamientos).

Continuando sin interrupciones, diría que Remus es otro de los Merodeadores pero a su vez muy diferente a ellos. De pelo castaño claro, ojos miel y estatura mediana. Es muy responsable y sensato, lo que lo diferencia de sus amigos. Es prefecto desde el año pasado y desde entonces siempre que lo veo está ayudando a alguien. Su cara es simplemente insuperable y siempre relajada aunque hoy se ve contrariado, talvez un poco enojado.

En medio de mi monótona descripción, Remus levantó su cabeza y nuestras miradas se cruzaron un momento. Mis latidos se aceleraron, haciéndome sintir un poco mareada. En seguida aparté mis ojos de los castaños de Remus y maldije en voz baja.

¿Es que nunca dejará de tener efecto en tí? Comentó la inorputuna voz en mi cabeza.

Me senté con Lily en el primer lugar libre que encontré, no sin antes chocar con el pupitre de junto haciendo gala de mi torpeza innata. Saludé con la mano a Jake (un Revenclaw con el cual tendría que salir este fin de semana a Hogsmeade), y saqué rápidamente todos los libros. En el pupitre de junto (con el cual antes habia chocado) Alice nos miraba insistentemente. Me volteé hacia ella en cuanto el profesor se distrajo un momento con una de sus historias. Lily hizo lo propio.

-¿Que sucede Al?- Le preguntó la pelirroja en un susurro

-¿Que les sucedió a ustedes?- Inquirió nerviosa. Alice Smith, proveniente de una familia de magos, tiene cabello excesivamente rubio, casi gris, y ojos marrones. Es muy bondadosa, tal vez demasiado. Al punto de decirles que es amiga de Potter y Black!. También es algo tímida, especialmente en cuestiones del "amor", de lo cual yo suelo molestarla.

Le mostré inmediatamente mi redacción de Encantamientos a modo de respuesta. Ella asintió al entender y volvió a prestar atención a la clase. No sabia exactamente porqué, pero Al se veía distinta el día de hoy.

Volví a posición original, antes de notar a Lily sonreir pícara a mi lado. La observé inquisidoramente por lo que me señaló hacia Alice con un gesto y prononció un bajito "Mira a Al"

Giré hacia Alice pero no le encontré nada más raro que hacía un segundo. Esforcé la vista un poco más prestando atención a los detalles, y pude notarla un poco tensa. Su cuerpo estaba extrañamente (e incomódamente también, déjenme decirles) rígido; la espalda derecha, los brazos a los costados inmóviles y los músculos de su cara tensos. Examiné mejor su rostro apreciando que sus mejillas se encontraban ruborizadas. ¡Eso es!. Me asomé un poco más hacia adelante para poder ver mejor y me encontré con el cabello castaño de Frank Longbottom al lado del casi-gris de Alice.

Sonreí al comprender a Lily y ella cambió su mirada por una de desconcierto. Repentinamente mi amiga frunció sus cejas y su boca en un claro gesto de preocupación.

-¿Que ocurre?- Le susurré intranquila, pero esta vez la pelirroja no me contestó. Comenzó a mirar hacia todos lados, y yo la imité tratando de entender.

Encontré la respuesta a mi propia pregunta casi al mismo tiempo que Lily la encontró a la suya. A pocos pupitres del nuestro mi amiga Hermione estaba sentada sin mover siquiera un pelo. A su lado se encontraba Black más relajado que de costumbre, y con una brillante y arrogante sonrisa adornando su rostro.

Hermione Granger es.. Una traidora, opinó la voz de mis adentros. Tocí un poco para acallarla y continué:

Hermione es otra de mis amigas, aunque ultimamente no estemos pasando "un buen período". Es, como Lily, hija de muggles. Tiene un cabello castaño, ondeado y algo enmarañado, y ojos miel. Es linda aunque no muy llamativa

Lástima que precisamente consiguió llamar la atención de la persona que tú querias que sólo te viera a tí.

Definitivamente mi voz interior hoy no está de mi lado. No es saludable saltearse el chocolate de la mañana.

Sirius Black; el tercer Merodeador, cabello oscuro, ojos grises y aún más narcisista que Potter. Todo el tiempo luciéndose con sus hechizos y conquistas. Y por supuesto molestándome a mi y a mis amigas, como ahora, que fastidiaba a Hermione mientras mantenía su brazo en torno al asiento de la castaña. De pronto entendí la actitud de Remus.

Lily me distrajo al empujarme un poco para poder hablar a Alice, y yo le bufé molesta

Aquí vuelve tu mal humor, Aseguró la voz. Negué volviendo a bufar aún mas irritada. Estúpido trabajo de la estúpida clase de Encantamientos que me hizo olvidar que coma mi estúpida dósis del estúpido chocolate que hace que se calle esta estúpida voz.

Escuché un 'Te lo dije' en mis adentros, pero lo ignoré.

-¿Que hacen ellos juntos?- Preguntó la pelirroja lo más discreta posible en cuanto Al la miró

-Llegaron apenas un minuto antes que ustedes, yo pensé que Herms estaba con vosotras. Al verme a mi con Frank,- Se ruborizó un poco y yo no pude evitar sonreir a pesar de que mi mal humor reapareciera- se sentó sola, pero Black la siguió y se acomodó a su lado- Terminó mientras levantaba los hombros desconcertada.

Lily y yo nos miramos por un momento, pero la voz del pequeño profesor nos interrumpió. Pronunció un hechizo para que todas las redacciones volaran hacia su escritorio y luego nos habló:

-Ya veo que la clase está muy distraida hoy- Comentó con su voz chillona y pasando su vista por nosotras- Así que he decidido tomarles un trabajo sorpresa para ver si así pueden concentrarse mejor

Toda la clase estalló en murmullos y quejas

-No es justo profesor, aún falta para los examenes y no hemos estudiado nada aún- Se quejó Potter despeinándose al mismo tiempo. Nunca estuve más de acuerdo con él (a excepción de en el Quidditch). Justo cuando iba más atrasada que de costumbre (bueno, lo admito, siempre voy atrasada con los deberes) se le ocurre al profesor más despreocupado de Hogwarts que su clase se torne algo serio.

-No encierres a todos en tu mismo grupo Potter- Contestó Lily molesta. Recé por dentro a Merlin para que Lily callara

-Oh es que la señorita perfecta estudia hasta cuando duerme- Contraatacó Black sonriendo. La clase rió, mientras a su lado Hermione reaccionó pegándole con el codo.

-Algunos nos dedicamos a estudiar, ya que es supuestamente para eso que venimos a Hogwarts y no sólo para "merodear"- Escuché como le decia, y el ojigris sólo subió los hombros

Remus levantó la mano educado y comenzó a hablar diplomáticamente.

- Es verdad que algunos sabemos todas las practicas como debe ser, pero la mayoria estudia sólo al acercarse los exámenes. Es un método de estudio y es tan válido como cualquier otro- Comentó serio y mirando especificamente a Hermione. La castaña lo miró sorprendida, para luego voltearse molesta.

-¿Se han peleado Remus y Granger?- Escuché que preguntaba una Revenclaw a su amiga

Un deje de esperanza, no alentado por mi conciente, recorrió mi cuerpo. En teoría debía de estar feliz por el noviazgo de mi amiga y por la felicidad del chico que me gusta, pero en realidad nada desearía más de que Remus estuviera conmigo.

Cuando comenzó todo esto, aquella noche, mis amigas me dijeron que todo era un malentendido. Que Remus y Hermione no se gustaban, y yo decidí creerles y dejar pasar un tiempo para comprobarlo. Aún así mi enfado me hizo hacer tonterias y salir con cualquier chico que me lo pida sólo para dar celos a Remus. Pero al menos fue de esa forma como descubrí que lo de ellos era cierto. Remus dijo que Hermione era su novia delante de todos y toda duda de que hubiera algun fraude se esfumó.

Desde entonces intento olvidarlo pero se me hace algo imposible. Todo de él me llama la atención, y yo sólo lo veo una y otra vez con Hermione. No se separan. Admito que a veces mi única defensa es estar de mal humor, pero que quede claro que NO es siempre por su culpa.

Gracias a Merlin tengo amigas que lo soportan todo.

Los comentarios fueron acallados otra vez por la chillona voz del profesor Flitwick

-Para complacerlo, señor Potter, le diré que el trabajo será en pareja asi les será mucho más facil realizarlo. Necesito que se paren y se ubiquen en parejas por favor. Intenten que no sea compañeros habituales.- Pidió desde arriba de su pila de libros (donde se para en todas las clases para poder ver a todos los alumnos). Ningún alumno dió indicios de moverse.- No me hagan elegir yo mismo las parejas- Exclamó

Inmediatamente todos los de la clase nos paramos y yo me coloqué al lado de Lily, aunque Hermione se acercó (casi corriendo) y se paro junto a nosotras. Potter caminó hasta Lily, la tomó de un brazo a pesar de sus quejas y la alejó un poco.

Hermione y yo nos miramos para luego caminar cada una en direccion contraria. No es que estuviera enojada con ella, pero desde que sale con Lupin no hemos tenido "mucho tiempo" para convensar, al menos a solas. Ni tampoco creo que ninguna de las dos tenga intenciones de hacerlo.

Traidora, repitió la voz en mi cabeza. No es traidora, le expliqué pacientemente, ella no sabía que a mi me gustaba Remus cuando lo besó. Creo..

Pero luego tuvo que darse cuenta de que sucedía algo entre ustedes dos, y aún así siguió con él como si su amistad no importase, Recriminó la fastidiosa voz.

No tuvo que darse cuenta de nada porque yo actué normalmente, Aclaré muy poco segura

Oh, si claro. Es por eso que desde hace semanas que nadie se te puede acercar porque lo atacas con tu mal humor, no?, Observó con su molesta voz.

-Oh Callate- Le dije exhausta. Ya me estaba cansado. Una voz interior tenía que estar a favor de uno, no recriminándolo por todo.

-¿Hablando sola McKinon?- Me preguntó Black riéndose al pasar por mi lado. Yo enrrojecí completamente y caminé hacia otro lado.

Atisbé como Remus se estaba por levantar y enseguida lo miré. Se dirigió hacia Hermione, aunque ella sólo se limitó a ignorarlo y cambiarse de lugar.

Black rió desde algún sitio. El profesor terminó de acomodar los trabajos de toda la clase y nos miró pensativo

-De acuerdo, veo que algunos quedaron solos..- Murmuró- Tendré acomodar a aquellas personas que tengan problema para elegir pareja- Informó clavando sus ojos diminutos en mi.

¡Mierda! Tenía que conseguir pareja rápido para no tocar con alguien como... Black. Miré hacia un lado buscando a alguna amiga, pero sólo hallé a una Alice muy sonriente al lado de Frank. Volteé esta vez hacia el otro lado encontrándome con Lily. furiosa junto a Potter que se esforzaba por mantener su mano tomada. Remus se encontraba cerca, pero desvié la mirada de allí ya que era algo imposible.

Hermione estaba indecisa en medio del pasillo, seguramente teniendo la misma prisa por encontrar a alguien como yo. Nos miramos y por segunda vez en el día nuestras miradas tomaron caminos diferentes.

Pasé mi vista por Black, Pettigrew (el cuarto Merodeador, bajito, redondo y bastante influenciable) y una Revenclaw solitaria pero no me apetecía estar con niguno de ellos en verdad.

Me di por vencida, esperando la sentencia de Flitwick. Talvez tendría suerte y escogería a Remus como mi pareja.

Seguro, con esa suerte que tienes siempre

Interrumpi a mi voz: Si que tengo algo de suerte, le dije con esperanza

-Muy bien, Veamos.. Pettigrew juntate con Wilkes por favor- Dijo el profesor mientras una extraña rubia de Revenclaw se acercaba a Peter - Granger con Lupin- Informó rápidamente, ambos se acercaron aunque sin muchas ganas - Y tú, McKinon - Comentó pensativo. Yo cerré los ojos resignada, pensando en que ya no estaría con Remus de todas formas - ve con Black.

Que suerte llevas.. Me dijo la voz, picándome, y decidí ignorarla

Me acerqué a su lugar, cerca de Remus. Black ya no traía una sonrisita sino que parecia molesto

-Ahora que ya estan todos listos es preciso que se sienten- Los alumnos hicimos lo que el profesor nos pidió. Acerqué una silla y me senté muy quieta esperando más instrucciones- Se trata de un encantamiento de repaso, ningún problema para ustedes. Sólo deberán modificar el cabello de su compañero a su gusto. Claro, que para hacerlo más divertido no deberán pronunciar el hechizo

Empezé a dudar seriamente de mi suerte. Esta bien, el cambiar el cabello era algo fácil, pero aún no dominaba bien eso de los encantamientos silenciosos, y si yo no lo hacía Black menos. Además seguramente él haría algo de lo cual se reiria todo Hogwarts de mi por una semana. ¡Ni tomando diez botellas seguidas de wisky de fuego dejaría que me hechize!

A mi alrededor la mayoria tenía dudas, aunque algunas excepciones como Alice y Frank estaban encantados con esa forma de demostrar "confianza" en el otro.

Lily, que se encontraba en la misma situación que yo, se debatía delante de Potter entre dejarse hechizar o no

-Vamos Lily, te haré algo bonito- Le decía James meloso

-Soy Evans para ti Potter- Corrigió- Y no estoy segura de que tus gustos sean los adecuados..

-Me gustas tu, ¿que mejor que eso?- Respondió sonriendo. Lily rodó los ojos y acabó rindiéndose.

-En estos momentos lo que menos hago es confiar en ti Remus, si se te da por atacarme delante de todos no sé lo que harás cuando me hechizes- Escuché decir a Hermione. Intentaba sonar tranquila, pero no lo lograba del todo. La miré de reojo cuando la curiosidad me venció.

-Déjame decirte que compartimos el sentimiento- Le respondió el castaño con voz enfadada. Hermione lo miró incrédula

-¿Tu? ¿Se puede saber porque--

-Dices ser mi novia pero sin embargo te pasas toda la tarde con Sirius y luego vienes y te sientas con él abrazados- No podía verle la cara pero se lo notaba demasiado celoso, lo que me hizo sentir demasido triste.

Intenté distraerme y hacer el ejercicio, pero parecía que a Black le interesaba más la charla de Remus y Hermione que cualquier otra cosa. Los miraba descaradamente sin perderse detalle, con los labios fruncidos

-¿Me estas hablando en serio?- Preguntó Hermione incrédula y bajando la voz

-¡Por supuesto que si!- Exclamó aunque en voz baja. Hermione lanzó una risita de incredulidad

-Tu no tienes derecho a hacerme ninguna escena Remus, pero si lo tuvieras no creo que deberías desconfiar de tu propio amigo- Recriminó.

¿No tenía derecho?

-Yo sólo te digo lo que veo, Hermione- Le respondió aún más enfadado

-Y yo sólo te digo que esto ha llegado demasiado lejos- Contestó mirándolo a los ojos

¿Que cosa ha llegado demasiado lejos?

-¿Que quieres decir?

-Que creo que deberíamos acabar con todo esto- Respondió secamente, mirando hacia otro lado.

¿Estaban terminando?

ufff! deja de hacer preguntas estúpidas, Ladré a mi voz interior mientras intentaba no perderme ningún detalle.

Remus se quedó callado por un momento, como midiendo sus palabras. Luego soltó un "como quieras" y se cambió de sitio con Pettigrew. Hermione observó a su nuevo compañero de trabajo para luego recorrer el aula con su mirada en busca de posibles testigos de su escena. Inmediatamente me propuse mirar a Black y hacer el trabajo de una buena vez.

-¿Vamos a hacer esto o no?- Le pregunté. No me había dado cuenta que en algún momento Black dejó de ver hacia la "pelea" y ahora se encontraba pensativo y sin mirar algo fijo. Parece que reaccionó ante mi pregunta ya que me miró y emitió una risita

-Claro. Me encantará hacerte parecer bella McKinnon- Comentó para fastidiarme mientras lo fulminaba con la mirada- Pero como soy un hombre considerado, te dejaré escoger...¿de que color quieres tener el cabello?- Me preguntó con una sonrisa tonta

-Castaño- Contesté inmediatamente y sin saber bien porqué. El castaño era un color común, y por ser rubia siempre quise tener el pelo negro. Pero yo le dije castaño...Talvez mi inconsciente quería hacerme parecer a Hermione, y que Remus...

No, Basta. Tu vida no tiene porque girar siempre en torno a Lupin, Cortó la voz, con la cual estaba extrañamente de acuerdo esta vez.

-De acuerdo- Asintió rápidamente Black antes de que pudiera cambiar mi elección. Con un leve movimiento de su varita mi cabello se volvió castaño. Busqué en mi bolso un pequeño espejo de mano y me miré en él. Era casi del mismo color que Hermione, aunque un poco más largo.

Me molestó un poco que Black si pudiera hacer encantamientos silenciosos y yo no. Ahora sabía que pasaría mucha verguenza.

-Bonita elección- Comentó Remus atrás mío con cara de pocos amigos. Yo subí los hombros tratando de ocultar mi felicidad. La felicidad que hizo que no me diera cuenta de el tono irónico que utilizaba Remus, pero que por supuesto mi voz interior me recalcó

-Lo hizo el mejor- Dijo Black mirando a Remus en forma altiva. No pude dejar de sonreir al ver a Black tratando de resaltar siempre en todo. En Quidditch era exactamente igual. O peor.

-Tú no tienes porque estar orgullosa como él McKinnon.- Dijo agresivamente Remus. ¿Estaba regañándome?

Lo miré un momento escéptica. Remus Lupin a debido tener un mal día para que trate a la gente así

Deja de justificarlo, me sermoneó la voz de mi cabeza.

Por segunda vez en el día le dí la razon. Miré a Lupin con cara de pocos amigos (cosa que me costó bastante) y me concentré exclusivamente en mi compañero de clase.

-Y bien Black, ¿que eliges?- Inquirí molesta.

-Dejaré que elijas tú- Me dijo dejando de mirar a su amigo y recostándose en la silla. Remus volvió con su compañera de trabajo.

-De acuerdo...- Murmuré, pensando una buena elección para Black. Siempre me gustó esto de hacer ver mejor a las personas, mis amigas lo sabían bien. Repasé la cara del Merodeador un momento para luego mover mi varita hacia su dirección. Gracias al cielo tropesé en mi propio asiento y una luz proveniente de mi varita chocó en la pared, haciéndola pedasos.

Miré a Black que me devolvía una mirada aterrada. El profesor arregló la pared en un segundo.

-Lo siento- Le dije avergonzada y bajando la vista. Como no me contestó, volví a mirarlo y lo encontré riéndose

-No sabía que no podías hacer un hechizo tan simple como cambiar el cabello- Me dijo con burla.

-Claro que sé hacer eso, lo que no puedo es... hacer encantamientos silenciosos- Susurré sintiendo como mis mejillas me ardían.

-Oh, no es muy dificil- Informó- Sólo tienes que concentrarte bien. Pensar sólo en las palabras que dirías si no fuera un encantamiento silencioso. Prueba- Me dijo animándome a seguir

-¿Y si te hago daño?- Pregunté no muy convencida

-No es muy fácil lastimar a Sirius Black- Observó inflando el pecho

-De acuerdo..- Asentí. Hice lo que Black me dijo. Me concentré en las palabras. Cerré los ojos y enclamé el hechizo en mi mente. Luego de lanzarselo, y con miedo, abrí los ojos lentamente. Para mi sorpresa el hechizo me había salido a la perfección

Black cogió mi espejo de mano y se miró juntando las cejas

-Esto es muy Remus- Me dijo acomodándose un mechón rebelde. Yo negué estando desacuerdo. Un bonito cabello castaño claro corto nada tenía que ver con Lupin- Mmmm, como sea, se me ve bien todo- Emitió peinándose un poco

Cuando el profesor dió por terminada la clase me levanté y salí del aula para esperar a mis amigas en el pasillo. Lily se me unió feliz con su melena colorada casi intacta. Potter sólo había hecho que crezca hasta su cintura, por donde Lily siempre quiso tenerlo. Por otra parte, el Merodeador de gafas exhibía por todos lados su perfecto (y peinable) cabello oscuro que Lily había hecho para él. Detrás de él, salió Remus con cabello rubio platinado y su compañera Revenclaw cuyo cabello era en ese momento castaño y muy, muy enmarañado.

-No estuvo tan mal después de todo- Comentó Lily sonriente

Alice, ahora morocha, se despidió de Frank (colorado) y se encaminó hacia nosotras.

-Sí, claro. A ti porque te tocó con Potter, no dirías lo mismo aguantando a Black una hora seguida- Le dije ásperamente. Me miró un momento, pero no pude hacer desaparecer su excelente humor.

-Estoy de acuerdo contigo- Asintió Hermione a mi lado. Su cabello había pasado de ser castaño a un tono azabache, estaba un poco menos enmarañado que de costumbre, y hacia que se parezca asombrosamente a su hermana Bella.

-Lindo cabello Granger- Opinó Black al pasar por nuestro lado con Potter, camino al vestuario del campo de Quidditch

Hermione rodó los ojos aunque su rostro estaba más colorado de lo normal.

-Yo creo que el profesor Flitwick ha tenido una maravillosa idea- Comentó Al. Hermione y yo la fulminamos con la mirada, antes de empezar a caminar.

-Será mejor que vayamos a buscar las cosas para terminar la redacción de Pociones de mañana.-Aconsejó la siempre estudiosa Lily Evans

-Lo siento, tengo entrenamiento- Me disculpé. Lily me miró como solía hacerlo mi madre cuando no quería salir con un chico rico.

Que pena que nunca me hiciste caso, murmuró la voz que ahora, estaba segura, era la de mi madre.

-Quidditch- Murmuró la pelirroja alzando los ojos

Sonreí a modo de disculpa y me encaminé hacia las afueras del castillo mientras mis amigas tomaban el camino a la Sala Común. Caminé un buen rato tarareando una canción de una banda muggle que le gustaba a Lily, hasta caer en la cuenta de que todo mi equipo de Quidditch se encontraba en mi cuarto, ya que la última vez que practicamos me lo había llevado para estrenar el quitt de limpieza que me había regalado mi hermano en mi último cumpleaños.

Miré rápidamente mi reloj de mano. Sólo faltaban 15 minutos para que el entrenamiento comienze y no lograría atraversar en ese tiempo medio castillo. Rocé mi varita con mi mano pensando en traer mis cosas con un accio, pero Lily que estaría ya en la habitación se daría cuenta de lo que hice y me hecharía una bronca grande. Heché un vistaso al reloj nuevamente. Si iba corriendo talvez llegaría a tiempo..

Sin perder un minuto más me lanzé rápidamente hacia los pasillos hasta llegar a las escaleras, las cuales atrevesé corriendo y deseando que no sea la hora en que cambiaban de lugar. Tomé el atajo más corto y caminé (ya cansada, aunque a paso apresurado) por él hasta que escuché unas voces gritando que provenían del final del pasillo. Parecían estar discutiendo y si me veían espíandolos seguramente me metería en problemas. Paré en seco mientras decidía si seguía por allí para ver que pasaba, o me daba la vuelta y tomaba el camino largo hacia la Sala Común.

Mi espíritu Griffindor ganó, ya que me acerqué un poco. Pude ver a siete Slytherins discutiendo entre ellos y con las varitas en alto. Por un lado estaba Bella, Malfoy y tres Slytherins más, una mujer y dos hombres, de los cuales no sabia el nombre. Y enfrentándose a ellos se encontraban Rosier y Snape.

-No seas estúpido Evan y déjanos pasar de una vez- Gritó Bella a Rosier muy malhumorada. Rara familia; Bella es la insoportable hermana de Hermione y Evan Rosier su hermanastro (igual de irritante). Siempre pensé que ellos se llevaban bien, pero en estos momentos parecían enemigos.

-No lo haré hasta que lo prometan- Dijo el chico manteniendo su varita firme

Malfoy, un vil Slytherin que se cree el rey del mundo, rió fuertemente mientras abrazaba a la Slythering rubia cuyo nombre desconocía. Rosier lo observó frunciendo las cejas

-Lo que quieres es que no le hagamos daño a tu hermanastra sangre sucia- Reflexionó en forma despectiva. Me molesté al escuchar que hablaba de esa forma de Hermione

Tonta, Me calificó la voz de mi madre en mi mente.

-Ni tampoco a Lilian Evans- Dijo Snape interrumpiendo. Otro Slytherin de mala fe, ex amigo de Lily, con pelo grasiento y nariz ganchuda.

Malfoy lo miró un momentó con el semblante serio por haberlo interrumpido, pero luego volvió a reirse sinicamente.

-Es verdad, tampoco a Lily Evans- Afirmó bajando su varita. Aparentaba que la estaba guardando, pero no lo hacía realmente.- Lo siento, tengo órdenes que cumplir y no se me mencionó nunca que hubiera distinciones- Les dijo con voz tranquila

Ambos Slytherin apretaron los puños molestos pero no dijeron nada.

Cobardes, Pensó esta vez mi correcto inconsciente.

-Son unos traidores, están relacionadose con los sangre impura- Sentenció la rubia retorciéndose en brazos de Malfoy

-Calma Narcissa. Ellos saben que esto es mucho más serio que andar detrás de unas polleras- Dijo Malfoy con voz severa y retándolos a contradecirlo.

-¿Ahora nos dejarán pasar de una vez por todas?- Preguntó de pronto un robusto Slytherin

-Aguarda Rodolphus. Si ellos pieden eso, entonces yo tampoco quiero que le hagan daño a Sirius- Interrumpió Bella aparentemente armándose de valor, mientras fijaba su vista en Malfoy.

El único Slytherin que aún no había hablado comenzó a reirse ruidosamente. Tenía cabello negro y ojos grises, y sus rasgos se me hacían familiares.

-¿Como quieres que hagamos esto, Lucius, si la mitad de nosotros está enamorado de sangres sucias y traidores?- Le preguntó con tono arrogante. Un tono arrogante que me hacía recordar a Black. Claro, se trata del hermano menor de Black, hacía tanto tiempo que no le veia..

Ese sería un buen chico para ti. Aprende y abre los ojos a ver si encuentras uno como la gente la próxima vez, Parloteó de nuevo la voz mi madre.

Cállate, no es tiempo para esto, Espeté tratando de agudizar el oido y así poder escuchar mejor

Malfoy lo miró un momento para luego dirigirse hacia Bella. Le acarició el mentón suavemente

-Lo siento, mi querida Bella, pero son órdenes increbrantables, tú lo sabes. Además tu amante y su grupito están dañando constantemente el honor Slytherin y eso no se lo vamos a permitir- Acabó con voz un poco más brusca y apretando cada vez más fuerte el mentón de Bella

En cuanto Malfoy la soltó, la Slytherin retrocedió un paso y agachó la cabeza sin volver a emitir sonido.

-Bien, ahora que está todo aclarado, procedamos- Dijo Malfoy volviendo a su sonrisa, y encaminándose hacia la Sala Común de Gryffindor

Bella, Evan y Snape dudaron un momento, pero luego lo siguieron.

Estaba paralizada. Ningún órgano de mi cuerpo respondía, exceptuando mi corazón. No sabía que hacer. Analizé mis opciones: ir a la Sala Común a advertirle a mis amigas que los Slytherins harían algo (de lo cual no sabía exactamente qué), o correr al campo de Quidditch y pedir ayuda a los únicos que podrían enfrentarse a esas serpientes sin salir gravemente lastimados: los Merodeadores.

No podía seguir este atajo porque me toparia con los Sly, aunque si daba la vuelta y tomaba otro camino no llegaría a tiempo. Y si lo hacía, mis amigas y yo sólo seríamos un blanco fácil para ellos. Por lo tanto, lo mejor que podía hacer era avisar a Potter y seguramente él sabría que hacer. Sólo esperaba llegar a tiempo.

Corrí lo más rápido que podía mi cuerpo, aún más que hacía un rato. Estaba preocupada, aterrada. Temía por mis amigas y por lo que esas serpientes eran capaces de hacer.

Repentinamente sentí como mi cuerpo chocaba contra otro. El golpe fue seco, por lo que caí hacia atrás golpeando mi cabeza contra el frío piso, y doblándome la mano.

Me tomó un segundo acordarme hacia donde iba. La cabeza y la mano dejaron de importarme, y me paré con la intención de ir al campo de Quidditch lo más rápido posible.

-¡Aguarda!- Me dijo Remus, jalándome del brazo cuando estaba a punto de comenzar a correr.

Con los nervios, ni siquiera había mirado con quien había chocado.

-Siento haber chocado contigo, es que no te vi...Y siento también no haberte hablado bien hoy- Me dijo el Merodeador apenado y mirando al suelo. Dudé un momento sin contestarle. El golpe en la cabeza ahora me dolía bastante y ya no podía pensar en otra cosa.

-Yo.. ya me voy...Toma esto como disculpa- Pronunció con un deje de tristeza en su voz. Sacó un chocolate de su bolsillo y me lo entregó para luego comenzar a caminar. Lo guardé en el bolsillo de mi túnica sin pronunciar palabra.

Es a los Merodeadores a quienes más necesitas en este momento y ahora que tienes a uno en frente tuyo te quedas sin palabras!, Me regaño la voz de mi madre

Se había alejado unos pasos cuando pude reaccionar.

-¡Espera!- Le grité. Remus se dió vuelta extrañado y yo corri los pasos que nos separaban.- Acabo de escuchar a los Slytherins, ellos planean hacer algo en contra de los Gryffindors. En estos momentos se dirigen hacia la Sala Común Malfoy y su grupo- Resumí casi sin aliento.

La cara de Remus se transformó inmediatamente.

-¿Estas segura?- Me preguntó visiblemente alarmado. Yo asenti rápidamente- De acuerdo, yo iré para la Sala Común. Tú vé y avisale a James.-Determinó.

Lo miré preocupada, pero asentí sin remedio. Vi como comenzaba a correr hacia la Sala Común, por lo que me di la vuelta y me dirigí lo más rápido que pude hacia el campo de Quidditch

Al llegar noté como ya todo el equipo estaba en el aire practicando, y como en las gradas se encontraba Pettigrew admirando a sus amigos. Me precipité hacia el centro del campo con el fin de llamar la atención de Potter. Cuando intenté frenar, tropezé y caí.

No sé porqué eres tan torpe, comentó la voz de mi madre en mi mente. Cuando le recordé que era una herencia de parte de su familia enmudeció.

Me lavanté y comenzé a gritar el nombre de mi capitán, el cual se acercó enfadado.

-¿Donde has estado McKinnon? El entrenamiento ya empezó hace mucho- Me regañó

-Escucha James, no hay tiempo- Le dije seriamente. Noté como se preocupaba por mi tono de voz (sólo en raras excepciones le llamaba por su nombre) y descendía de la escoba- Malfoy y sus amigotes están camino a nuestra Sala Común. Los escuché planear algo en nuestra contra. Lily y las demás están allí.- Informé. Sirius se había acercado y lanzó una palabrota al aire al escucharme.

-Vamos para allá- Exclamó de inmediato. Él, Black y yo hechamos a correr.

Ambos Merodeadores se me adelantaron un poco. No porque fueran más rápidos, sino debido a que tropezé varias veces. Tuve la precaución de comer el chocolate que Remus me había dado en el camino para que la voz de mi madre no me interrumpiera más.

Varios metros antes de llegar a la Sala Común, escuchamos unos gritos. Bajamos la velocidad y nos miramos, para luego dirigirnos hacia ellos. Nos encontramos con Remus, Hermione, Lily y Alice enfrentándose a los Slytherins, que ahora eran seis, ya que Bella no estaba. Eran menos, y estaban mucho más lastimados.

Me acerqué a ellos deprisa, seguida por Black y Potter. Los tres desenfundamos las varitas.

-¿Están bien?- Preguntó James, mientras los Slytherins nos miraban entre sorprendidos y enfadados. Ahora eramos más.

Alice asintió aterrada. Noté como ella y todos los demás volvían a tener su color normal de cabello. También ví como Al tenía una gran cortadura en su mano. Eso me hizo recordar mi propia mano y mi cabeza, que volvieron a doler.

James se paró delante de Lily, que parecia no estar lastimada. Mientras que Sirius se colocó entre Remus y Hermione (ambos tenían algunas heridas)

-¿Que hacen aquí ustedes?- Exclamó Rosier confundido y con desprecio

-Indiscutiblemente tenemos un traidor entre nosotros- Aseguró Regulus Black mirando a su hermano. Evidentemente hacía referencia a Bella.

-Somos más y mejores, ¿por que no se van de una vez por todas?- Expresó Sirius con arrogancia

-Tú quisieras- Murmuró Rosier

-¿Que es lo que quieren?- Preguntó una enfadada Hermione. Al observarla noté como tenía un gran moretón en su mejilla y los brazos con cortes.

-Venganza- Dijo Malfoy arrastrando las palabras

-Si quieren venganza metánse con nosotros- Contestó James enfadado, mirando a Malfoy directamente a los ojos

-Todos pagarán por su culpa, ya lo verán- Anunció el tal Rodolphus alternando los ojos para mirar a Potter y a Black

-Pues traten- Dijo Lily desafiándolos con valentía.

-Todo a su tiempo- Pronunció Malfoy mirándola con desprecio. Giró sobre sus talones y comenzó a caminar alejándose de allí.

Al darse cuenta de que estaban en desventaja, los Slytherins se dieron la vuelta y comenzaron a irse. Guardamos nuestras varitas. Sabían que ninguno que nosotros los atacaría por la espalda. Suspiré aliviada por que esto no hubiera pasado a mayores.

Estaba por preguntar a Lily que había ocurrido antes de que llegara, cuando divisé un rayo de luz que pasaba por mi costado. Lo seguí con la vista rápidamente y pude ver aterrada como le daba de lleno a Sirius. El ojigris no estaba alerta, por lo que calló al piso desmayado cuando el hechizo le llegó.

-Mi hermano es el primer herido de esta guerra. Prepárense porque ninguno quedará en pie ante el Señor Tenebroso.- Aseguró Regulus antes de desparecer de nuestra vista junto con su grupo.

Potter, Hermione y Lily corrieron hacia el cuerpo inerte de Black.

-Sirius, Canuto despierta- Exclamó James preocupado. Lo tomó de los hombros y lo sarandeó un poco.

-Espera James, así sólo vas a lastimar a Black- Le dijo Lily nerviosa separándolos. Puso una mano en la frente del ojigris y negó preocupada.

-Llamaré a algún profesor- Informó Alice para luego salir corriendo.

-¿Qué le lanzaron?- Pregunté al aire, ya que ninguno me prestaba atención

-Creo que un Dasmaius o un Flipendo- Comentó Remus a mi lado. Yo asentí mientras veía como Hermione sacaba su varita para apuntar a Sirius.

-Ennervate- Pronunció la castaña. Black se llevó las manos a la cabeza lentamente y comenzó a quejarse

-¿Como estás Canuto?- Le preguntó James en cuanto abrió los ojos

-Bien..- Susurró. Estaba completamente pálido y ojeroso. Lily comenzó a ventilarlo con sus manos cuando Black intentó pararse.

-No, será mejor que te quedes quieto un rato- aconsejó Hermione reteniendolo con su brazo. Oí bufar a alguien.

-¿Señor Tenebroso?- Inquirió Lily luego de un rato de silencio. Seguía ventilando al merodeador, preocupada.

-Debe ser el mismo psicópata que anda reclutando gente y matando muggles por doquier- Dijo Potter con desprecio

-No me sorprendería que Regulus se hubiera aliado con gente así- Opinó Black comenzando a mejorar el aspecto de su rostro.

-Ya veo que estas mejor..-Dejo escapar Lily algo alividada

-Claro, pellirroja. Es más, yo creo que Cornamenta te necesita más a ti que yo- Dijo sonriendo. Yo negué la cabeza entre aliviada y divertida.

En ese momentó llegó Al acompañada del profesor Dumbledore y la profesora McGonagall. Alice nos recorrió con la vista asegurándose que no hubiera pasado nada en su ausencia.

-Señor Black, ¿se encuentra usted bien?- Preguntó la profesora preocupada

-Sí, estoy mejor- Contestó parándose. Lily, Hermione y Potter le imitaron.

-La señorita Smith ya nos informó lo ocurrido. Señor Black, sea tan amable de dirigirse hacia la enfermeria para que Poppy lo revise. Señor Potter acompañélo- Dijo Dumbledore, mientras Sirius y James asentían.- Los demás también pueden ir para que les curen las heridas. Cuando todos se recuperen hablaremos sobre el asunto- Informó con su armoniosa voz

-Regulus Black habló sobre un tal Señor Tenebroso, eso no puede esperar profesor- Opinó James. La profesora McGonagall lo reprendió con la mirada.

-Es verdad señor Potter. Pero tampoco podemos postergar la salud de el señor Black y sus amigos- Aseguró pacientemente. James terminó aceptándolo algo molesto.

Nos dirigimos hacia la enfermería todos juntos. Los profesores se excusaron en la mitad del camino y doblaron por el pasillo que terminaba en el despacho de Dumbledore.

-¿Que te pasó en la mano?- Me preguntó Lily cuando estabamos por llegar. Me observé la mano, que ahora estaba hinchada y tenía un color violáceo.

-Me la doblé cuando tropecé- Dije. Lily negó con la cabeza mientras me sonreia

-¿Y a ustedes?- Pregunté haciendo referencia a los cortes de sus brazos

-Oh.- Exclamó Lily como acordándose- Snape nos lanzó un hechizo.. creo que se llamaba Sectusempra. Por suerte Remus nos protegió con Protego a tiempo, o hubiera sido mucho peor.

Lucía triste, seguramente por haber sido su ex amigo Snape quien quiso hechizarla. Decidí no preguntarle más sobre el asunto por el momento.

-¡Niños pasen! El director ya me avisó lo que ocurrió- Dijo Madam Ponfrey en cuanto llegamos a la enfermería.

Entramos inmediatamente y nos sentamos agotados. Uno a uno nos fue curando (¡¿Que te ocurrió en esa mano?!, me preguntó alarmada cuando llegó mi turno) hasta que todos tuvimos permiso de irnos.

-¿Vamos al despacho de Dumbledore?- Nos preguntó Alice

-No. Mejor vayamos a descansar un rato. Mañana hablaremos con Dumbledore más tranquilos- Opinó James. Todos asentimos.

En el caminoa nuestra Sala Común, Remus se me acercó un momento.

-Fuiste muy valiente. Gracias a ti ninguno está herido de gravedad- Me comentó sonriendo

Yo le devolví la sonrisa agradecida, al mismo tiempo que intentaba que los latidos de mi corazón descendieran su ritmo.

Nunca cambiarás, desaprobó una voz dentro de mi cabeza

Evidentemente una tableta no era comparable con mi dósis diaria de chocolate.