CAPITULO 10: SÓLO ÉL Y ELLA.
Recostado sobre su cama, pensativo. Mientras todos y cada uno de los alumnos de Hogwarts (que tuvieran un minimo de vida social) se encontraban alistándose para el baile de Halloween, él, el alma de todas las fiestas yacía sobre su cama. Inmutable.
-Vamos Canuto, si no te apresuras no llegarás a tiempo para admirar nuestra broma- Exclamó James alegremente, al tiempo en que salía del baño.
En verdad no tenía ningun ánimo de ir. Pero si no lo hacía, sería muy sospechoso. Sirius Black jamás se perdería una fiesta. Se levantó lentamente y se dirigió al baño a terminar de cambiarse. Cuando salió, sus tres amigos ya estaban casi listos.
-¿Estás seguro de que McGonagall no descubrirá que fuimos nosotros?- Se escuchó preguntar a Peter por lo bajo. Se encontraba colocandose sus zapatos.
-Por supuesto que sabrá que nosotros lo hicimos Colagusano- Afirmó Remus tranquilamente- Sólo espero que no nos vuelva a imponer un castigo que dure todo un mes, sólo porque James es Premio Anual... Luego no me queda tiempo para leer nada
James rodó los ojos, mientras que Sirius volvió a recostarse en su cama.
-En estos momentos me alegra tanto ser Premio Anual, que nada podría arruinarme el día. Ni siquiera un castigo de un mes de McGonagall- Comentó el Merodeador de gafas anudándose la corbata
-Mira lo que causa Evans..- Murmuró Peter. Todos menos James rieron
-Te recuerdo, Colagusano, que ahora es 'Lily' para mi- Informó con voz solemne. Sirius volvió a reir.
-¿Y tú eres Jamsie-Pooh?- Preguntó con maldad desde su cama. Su mejor amigo lo fulminó con la mirada.
-Como vuelvas a decir eso, te dejo sin descendientes- Amenazó, pero luego en su rostro volvió a aparecer una gran sonrisa- Pero debo admitir que si Lily me dijera así no me molestaría. Por lo pronto me conformo con James.
-Esperemos que no se arrepienta, y tú no lo arruines- Acotó Peter, a lo que James frunció el seño.
-Lo que debes hacer ahora es tratar de no estropear esta nueva confianza- Aconsejó Remus yendo hacia su amigo- Tienes que actuar en forma madura. Recuerda lo que dijo Hermione, que--
Hermione. La simple mención de su nombre hizo olvidar a Sirius todo el resto. Ya no escuchaba, ni siquiera estaba seguro de que seguía consciente.
¿Que le sucedía?
Era un chica normal, como cualquier otra. Pero a su vez tan distinta a las chicas que él solía frecuentar. Ratón de biblioteca, sabelotodo insufrible, come-libros, rata de laboratorio. Un desastre. Pero con esa boca.. Sus labios eran lo más fascinante que recordaba. Ni siquiera los de Bella se semejaban ni un poco.
Se divertía tanto haciéndola enfadar. Pero era sólo eso, nada más importante. Claro que salía de su cannons de belleza, pero aún así no era fea. ¿Ya había mencionado sus labios?
Rápidamente negó con la cabeza tratando de alejar esos pensamientos de su mente. Lo importante ahora era averiguar más sobre esa profecía. Según había comprendido abarcaba a todos sus amigos, y talvez hasta a él mismo. Y ella lo sabía.
Pero ahora no podía hacer nada, pensó mientras obvervaba a sus amigos ajenos a todo, bromeando entre ellos. Lo mejor sería darle un tiempo, el mismo que ella le había pedido, para que pudiera pensar. Hasta él mismo no digería aún toda la información.
Estaba decidido. Por más ganas que tuviera de hablarle (sobre el tema, por supuesto) no lo haría esta noche. No la molestaría, así de esa forma, no arruinaría su nueva 'amistad'. ¿Sirius Black teniendo una amiga? Se aproximaba el fin del mundo!
Pero esa amistad obviamente sólo le interesaba para saber más sobre la profecía. Para nada más.
Se levantó rápidamente de su cama, y aunque su cara no era la deseada, les dedicó su mejor sonrisa a sus amigos.
-¿Bajamos ya?- Preguntó interrumpiendo su charla.
Los tres Merodeadores restantes asintieron con la cabeza antes de salir de la habitación.
-Tienen razón.- Exclamó de pronto James, en la mitad del camino al Gran Salón.
-Estoy más que acostumbrado a que me digan eso, querido Cornamenta. Pero me gustaría saber en que estoy acertando esta vez- Dijo Sirius a su esperanzado amigo.
Remus rodó los ojos para luego responder:
-Está hablando sobre Lily. Esta de acuerdo en que hoy debe comportarse diferente. No lo va a arruinar.- Contestó el licántopo con un brillo de orgullo en sus ojos, mientras los cuatro Merodeadores se paraban en medio del pasillo.
Canuto palmeó a James y a Remus en los hombros y se les adelantó un poco. Luego giró para verlos a ambos a la cara.
-Me conmueven chicos. Mira lo que lograste con Cornamenta, Lunático. Ya casi esta irreconocible- Dijo secandose unas lagrimas invisibles de los ojos. James le dió una colleja y siguió su camino.
-Eres idiota- Mencionó antes de perderse por el corredor.
-¿Que le sucede?- Preguntó Canuto incredulo. Su amigo rara vez se enfadaba por un comentario de él.
-Déjalo. Sólo esta nervioso- Contestó Lupin sonriente- Y gracias por el cumplido. Pero pronto estarás irreconocible tú también Canuto.-
-¿Por que lo dices?
-Te he notado más tranquilo de lo normal hoy. Ya no presumes de ser el centro de atención en el baile, ya no apuestas con Cornamenta quien se tirará a más chicas..
-Pero eso todo el mundo lo sabe Lunático. No hace falta ser la profesora de adivinación para predecir que todo el mundo va a estar pendiente de mi en el baile.
-Olvidalo. Algún día de estos me darás la razón.- Exclamó Remus para luego seguir el camino de James.
-¿Que quiso decir?- Preguntó Colagusano a Sirius.
-No lo sé- Contestó éste, subiendo los hombros- Pero vamos hombre, camina más rápido que llegaremos al baile cuando termine- Dijo Sirius empujando a Peter por la espalda.
OoOoOoOoOoOo
La novedad del baile (es decir, lo que cada chica chismosa del baile comentaba) fue haber visto como los Merodeadores, grupo élite y muy unido, llegaban separados y sin llamar la atención como acostumbraban.
Al entrar, Remus se dispuso a echar un vistaso habituado a su labor de prefecto. Reconoció a la mayoria de las personas que vio pero no se acercó a ninguna. Ya casi había recorrido todo el Gran Salón, cuando sintió que una chica lo llamaba. Se volteó encontrando a Lily Evans que le hacía gestos con la mano. Se apresuró a acercarse a su amiga.
-Que tal Lily- Saludó con una sonrisa
-Hola Remus. Que extraño encontrarte solo- Acotó la pelirroja
-Lo mismo digo- Contestó el licántropo
-Mar está bailando. Alice se perdió hace unos cuantos minutos con Frank. Y Hermione aún no sabía si vendría.- Respondió la Gryffindor, enumerando con los dedos.
-Oh. Bueno, James creo que debe andar por aquí en algún lado. Y a Canuto y Colagusano los ví hace un rato, eh-- tratando de entrar algunas bebidas.- Murmuró al no poder inventar algo rápido, y tener que decir una verdad que metería en problemas a sus amigos.
-Sí, lo sé
-¿Perdona?- Preguntó un confundido Remus. No creía posible que Lily supiera que Peter y Sirius estaban intentando entrar bebidas no permitas y como Premio Anual no hiciera nada al respecto.
-Que James está por aquí. Es más, sé exactamente donde se encuentra.- Le dijo con la mirada perdida en alguna parte de la pista de baile.
-¿Donde?- Volvió a preguntar el castaño extrañado por el tono de voz de su amiga y mirando hacia varios lados.
-Bailando.. con Mar- Murmuró la pelirroja sin dejar de observar a los alumnos bailando en el centro de Gran Salón.
-¿Bailando con Mar?- Repitió Remus sin darle crédito a sus palabras. Cuando vio a su amiga asentir, murmuró con cierto resentimiento- No puedo creerlo.
Le había dicho que vaya a por Lily, que hiciera las cosas bien. Le había dado un gran consejo como el buen amigo que era, ¿y así le pagaba? Paseandose con Mar, su chica.., bueno ex-chica, por el todo el Gran Salon, ¿bailando, tomando y haciendo quien sabe qué?
-En realidad vino a pedirmelo a mi. Pero como no acepté terminó pidiendoselo a Mar.- Explicó la pelirroja.
-¿Y ella acepto?- Preguntó tratando de esconder casi inutilmente su tono suspicaz. Aunque lo había tranquilizado un poco, aún no podía evitar sentirse receloso. Ella ni siquiera lo miraba a él!
-Por supuesto. Estaba tan enardecida con el baile, tú sabes, y aún no habia podido bailar desde que llegamos. Así que cuando Potter se lo preguntó no dudó ni un momento.
Remus asintió comprendiendo sus palabras. Obviamente ya había aceptado que habia perdido a Mar totalmente, pero aquella noticia lo había afectado aún más de lo pensado. Aparentemente a pesar de que Mar habia estado saliendo con varios chicos desde que se pelearon, el que se fuera con su mejor amigo le habia afectado. ¿Era eso remordimiento? ¿Él no le había hecho eso a Mar con Hermione, aunque haya sido una mentira?
Pero no, Cornamenta jamás sería capaz de algo así.
Se sintió mal consigo mismo por ser tan desconfiado con sus amigos. Ellos arriesgaban su vida las noches de luna llena por él, ellos habian aceptado ser sus amigos a pesar de su condición licántropa. ¿y el le pagaba así a James? ¿Poniendose celoso?
Se sentía aún peor por no poder alejar ese pensamiento sobre si mismo.
De pronto, sintió como una mano se apoyaba en su hombro y sin verla pudo adivinar de quien se trataba. Su perfume se esparció por todo su cuerpo, haciendo olvidar cualquier rastro de celos.
-Que bueno que los encontré, pensé que tardaría horas en ver a alguien conocido. Hay demasiada gente.
-Decidiste venir- Dedujo Lily contenta
-Bueno, sí. La verdad es que en la Sala Común se estaba muy sola, y hasta allí se podía escuchar el susurro de la música..- Explicó Hermione mientras se colocaba al lado de su amiga.
-Me alegro de que vinieras- Dijo Remus a su nueva acompañante
-Yo tambien me alegro de venir- Reconoció la castaña.- Y de haberlos encontrado!
Sus amigos sonrieron.
-¿Y los demás?- Preguntó Hermione. Ambos jóvenes observaron hacia distintos lados, evitando contestarle.- ¿Qué?- Inquirió al ver que algo extraño ocurría. Nadie le contestó y Hermione decidió no seguir preguntando.
-¿Quieren algo para beber?- Preguntó Remus al cabo de unos minutos en silencio.
-De acuerdo.- Contestó Hermione ya que Lily seguía con su mirada perdida en algún lugar
Remus se alejó de ellas, y la castaña no quería perder oportunidad de averiguar que sucedía con su amiga. Así que la miró insistentemente por algunos minutos, hasta que la pelirroja perdió la paciencia.
-¿Que miras Hermione?
-A tí. Trato de averiguar que te sucede.
-No me pasa nada extraño. ¿Porqué tiene que pasarne algo? Nada fuera de lo común me ocurrió. En serio. Nada. Nada tiene que ver que Mar y Potter se hayan ido a bailar hace más de media hora y me hayan dejado aquí sola y olvidada, sólo porque fui una tonta impulsiva y dije que no queria. Además de que a Potter ya no le intereso, y por eso no insistió más y se fue con ella. Pero en serio, no es nada!
Hermione sonrió a su amiga, y Lily no pudo evitar que se asome una sonrisa también en su rostro. Se había escuchado a sí misma, y definitivamente sonaba como una tonta. No tenía porqué ponerse así.
-¿Ahora me vas a negar que te gusta Potter?
La sonrisa de Lily se desvaneció en un segundo
-Que tonterías dices Hermione- Contestó mirando hacia otro lado
La castaña estaba por replicar, cuando llegó Remus con tres cervezas de mantequilla en sus manos. Le tendió una a cada una y comenzó a beber la suya.
-Acabo de ver a Cornamenta. Estaba tan distraido bailando que ni siquiera me vio- Comentó el joven con su rostro serio. Hermione lo notó.
-Se están divirtiendo, sólo eso. Si ustedes hubieran estado en el momento oportuno o simplemente hubieran dicho que si, ahora estarían allí. No deben ponerse celosos.-Dijo Hermione tratando de calmar los celos de sus amigos.
-Es verdad. No es tan complicado- Concordó Remus, aunque cualquier palabra que le dijera la castaña le sonaba a verdad al Merodeador. No podía creer que habia desconfiado de uno de sus mejores amigos. James era casi como un hermano. No se merecía que él pensase así.
En cambio Lily permaneció callada y bebiendo su cerveza. Estaba celosa, no podía creerlo.
A los pocos minutos llegaron Sirius y Peter bebiendo algo cuyo aroma, a pesar de la distancia, llegó fuertemente hasta la castaña. Hermione prefirió no saber de qué bebida se trataba.
-Hola chicos- Saludó Peter, recibiendo un 'hola' de los demás. Colagusano le tendió un vaso de, aperentemente, Whisky de Fuego a Remus quien lo recibió con gusto.
-Que tal- Saludó Sirius evitando mirar a Hermione. No parecía muy contento de estar allí, por lo que la castaña dedujo que fue Peter quien le insistió.
-¿Y James?- Pregunto Peter inoportunamente a Remus.
-Está bailando con Mar- Respondió éste tajante. Inmediatamente Sirius lo miró confundido.- Sí, escuchaste bien Canuto.
-Que extraño.- Murmuró Peter, mientras Sirius asentía. Hermione no pudo evitar lanzar un pequeño gruñido, apenas audible.
Se suponía que eran amigos, o por lo menos habían quedado en buenos términos ¿Porque ni siquiera la había saludado al verla? Sabía que él se había entarado de algo muy desagradable, hasta ella misma tuvo que refugiarse unos dias en su habitación para poder asimilarlo. Pero eso no justificaba no recibir de su parte por lo menos una mirada, una sonrisa de consuelo, algún signo que le demostrase que estaban juntos en ello.
Porque estaban juntos en eso, ¿o no?. Él no sabía todo, pero se había enterado lo suficiente como para deducir el problema. No por nada era uno de los mejores estudiantes de su generación. ¿Entonces que estaba mal con él?
¿O con ella?
Seguramente el estúpido de Black no había entendido nada sobre lo que en realidad pasaba y lo único que le molestó fue que Rosier la había abrazado justo despues de que ellos casi se besaran. Por ese motivo su unico comentario había sido acerca de eso. Obviamente sólo le importaba su orgullo herido y por eso ahora no le dirigia la palabra.
Y ella que habia decidido darle una segunda oportunidad a su 'amistad'.
Estaba que ardía por dentro, y no justamente porque había tomado un sorbo del vaso de Whisky de Fuego de Remus.
-¿Y Bella?- Preguntó repentinamente Hermione a Sirius, tomándolo desprevenido. Todos lo miraron esperando su respuesta.
-Bella.. Bueno, ella y yo.. decidimos dejarlo un tiempo. No es un buen momento para estar de novios, ya ni siquiera Hogwarts es seguro. Y yo no quiero que salga lastimada por mi culpa.- Contestó el ojigis al recobrarse.
-Que inusual lo tuyo Black, poner excusas sólo para jugar al héroe. Eres tan predecible, que seguramente al final de la fiesta cuentes doce chicas con la que has estado y tantas otras que no las recuerdes por el alcohol. Pero claro, quedarán marcas en tu cuerpo para comprobarlo- Le dijo furiosa.
En realidad no sabía porque le habia molestado tanto que dejase a su hermana. Es más, al principio hasta sintió algo parecido a la felicidad. Hasta que recordó quien era aquel joven. El que ignora a las personas como si fueran basura, el idiota que no sabe apoyar en los momentos difíciles, el mujeriego más grande que en Hogwarts pueda existir. Por supuesto que no habia dejado a su hermana por una causa noble, sólo hacía para no perder la oportunidad de pasar la noche con otras mujeres. Es que simplemente se trataba de Sirius Black.
Sirius no podía responder. ¿Y ahora que ocurría con ella?. Le había dado su tiempo, ni siquiera le miró para no incomodarla. Y ahora ella le trataba así, Cuando se suponía que habían terminado como una especie de amigos.
-No peleen- Advirtió Remus al ver avecinarse una pelea. Su amigo levantó sus hombros, tratando de restarle importancia al asunto, aunque claro no pudo evitar murmurar un "envidia porque no la toco" entre labios. El orgullo Black ante que todo.
La castaña, que escuchó perfectamente sus palabras pero no quería seguir con una pelea sin sentido, bufó y se alejó de allí luego de arrebatarle el vaso de Whisky al licántropo. Lily intentó seguirla pero Remus la tomó del brazo y le hizo un gesto para que se quede.
Todos miraron a Sirius esperando a que él fuera a remediar el problema con Hermione como últimamente lo hacía. Pero el Merodeador sólo se cruzó de hombros y con un gesto enfadado, se dedicó a mirar a unas Revenclaw bailar cerca de él.
-¿Que hora es?- Preguntó Peter tratando de salir de esa incómoda situación.
-Casi medianoche, ¿porque lo preguntas Colagusano?
-Es que quede de verme con... alguien. Asi que necesito que nuestro plan sea puntual- Dijo bajando la voz, para que Lily no se entere
-Es verdad. Iré a llamar a Cornamenta- Respondió Sirius, feliz de poder alejarse de allí. En un segundo, ya estaba fuera de su campo de visión.
-¿Sucede algo con ellos dos?- Inquirió Lily, confundida y algo avergonzada por no saber algo por primera vez. Tomó un poco de alcohol antes de ofrecerle a Remus que se había quedado sin vaso.
-No.- Contestó Remus rápidamente luego de beber del vaso de Lily- Sólo un mal día... para ambos- Terminó, tratando de convencer a todos, y hasta a el mismo. Aunque con un tono muy poco creible.
OoOoOoOoOoOo
-La verdad que nunca pensé que podría pasar más de cinco minutos contigo sin detestarte- Reconocío la rubia a su compañero, mientras bailaban divertidos- Claro, descontando el tiempo en que la palabra Quidditch está de por medio.
-Coincido contigo McKinnon- Respondió el de gafas sonriendo
Continuaron bailando en silencio por un tiempo, hasta que James hizo a Mar dar un vuelta sobre sus pies, y en eso vio algo brillante que colgaba de su cuello.
-Bonito collar- Acotó James sin perder sus dotes de conquiistador.
-Es una gargantilla.- Corrigió Mar, tomándola con su mano libre. Era completamente de diamantes púrpuras- Me la regaló mi abuela.
-Muy hermosa- Admiró James, tocándola tambien.
-Lily se va a enfadar.
-¿Porque?- Preguntó James curioso.
-Por que la dejamos sola... y porque estamos bailando juntos.
-No entiendo- Emitió James frunciendo el seño.
-Una de sus mejores amigas, su peor enemigo.- Dijo como si fuera obvio.
-Desde ese punto de vista se ve coherente- Coincidió el Merodeador riendo
-¿Hay otro punto?
-Bueno... vamos a la misma escuela desde hace siete años, somos compañeros de casa, estamos en el mismo equipo de Quidditch, no es raro que alguna vez bailemos juntos. Además eres muy linda.
Mar tropezó con sus propios pies al escuchar su comentario. James, gracias a sus increibles reflejos, la tomó del brazo y pudo enderezarse justo antes de caerse.
-¿Estas bien?- Preguntó Cornamenta preocupado.
-Claro. Es sólo mi torpeza- Contestó sonriendo, aunque seguía un poco avergonzada.
Alguien carraspeó, y se separaron inconscientemente. Un Sirius Black muy serio se encontraba a su lado con los brazos cruzados.
-De este modo le darás motivos a Lunático para que haga que lo acompañes una vez por mes, y no exactamente de forma consciente- Exclamó el ojigris observando a su mejor amigo de mal humor.
-No entiendo, ¿Porque-- Comenzó a preguntar Mar, pero James la interrumpió rápidamente tratando se desviar el tema
-¿Que ocurre Canuto?- Pregunto el Merodeador de gafas sin ocultar su enfado.
-Colagusano quiere apurar el plan. Dijo que tiene una cita con su novia.
-De acuerdo. ¿Vamos Mar?- Inquirió James a su acompañante
-Adelántense ustedes, Yo iré al tocador y luego los alcanzo- Contestó sonriente antes de desaparecer.
-No se que te sucedió, pero no hay motivo válido para que no midas tus palabras- Murmuró James en medio del camino, sin obtener respuesta del mayor de los Black.
OoOoOoOoOoOo
-Aquí llegó la alegría de la fiesta.- Exclamó James ni bien se reunió con sus amigos. El ver a Lily tan bella le hizo olvidar completamente que estaba enfadado con Sirius.
-¿Donde, que no la veo?- Preguntó la pelirroja con una sonrisa burlona en su rostro. Aunque no lo admitiria, estaba feliz porque el Merodeador estuviera cerca suyo de nuevo.
-Ja,Ja. Que graciosa Lily- Respondió James con ironía, pero sin dejar de sonreir. Le tendió un vaso de Whisky de fuego a su compañera. Y otro más para Peter y Remus. Él y Canuto ya habían tomado la mitad de su vaso en el camino.
Peter tomó el vaso y los observo a ambos perplejo, antes de recordar, que se suponía que ahora eran 'amigos'.
-James ¿podríamos apresurarnos con lo nuestro?
-Claro Colagusano. Haremos esto rápido- Dijo James al tiempo en que sacaba su varita con su mano libre.
-¿No estabas con Mar?- Inquirió el licántropo curioso y con palabras un poco atropelladas.
-Fue al tocador- Contestó Sirius permaneciendo serio- Dijo que luego se reunía con nosotros.
Remus asintió. De pronto sintió unos enormes deseos de verla, de tocarla. Era totalmente absurdo, si nisiquiera se hablaban ya. Pero su instinto de lobo le decía que necesitaba rozar su piel aunque fuera la última vez.
Talvez era por el alcohol en su sangre, o porque la luna llena estaba próxima, pero esas ideas disparatadas cobraron tanto valor en si que decidió no ignorarlas más. Tomó por completo su Whisky de Fuego de un sorbo.
-Creo que iré a buscar más bebidas. Hace mucho calor aquí. Además ya no me necesitan.- Dijo a sus amigos, evitando mirar a James. Aún se sentía mal por desconfiar de su amigo.
-Buscar el hechizo por toda la biblioteca es algo que ninguno de nosotros puede hacer. Ya cumpliste con creces tu parte. Vé y disfruta del espectáculo en el camino- Le dijo Cornamenta alegremente. Remus se sintió aún peor por los alagos de James, pero eso no evitó que se fuera tan rápido como una snitch.
-¿Espectáculo? Espera. James Potter no me digas que harán alguna de sus bromas- Advirtió Lily al caer en cuenta.
La pelirroja sólo pudo ver a James sonreir, antes de que de la varita del mago saliera un resplandor verde que la cegó por un momento. Al abrir sus ojos y acostumbrarse a la luz, notó como la fiesta se había paralizado.
Todo el Gran Salón, observaba a su alrededor en busca del origen de esa luz tan brillante. Nadie hablaba, sólo se escuchaba la música que sonaba de fondo. De pronto James comenzó a reirse fuertemente, mientras observaba un punto a lo lejos.
Las miradas de todos pasaron desde el Merodeador hasta lo que fuera que él estaba viendo.
Una gran risotada colectiva estalló en toda la fiesta al observar como en los cuerpos de los Slytherins habían aparecido una suerte de berrugas de colores. Se notaban que picaban, ya que todos ellos se encontraban fregándose con cualquier cosa que se les encontrara a mano.
La mayoria de los Slytherins se sacaban la ropa para poder rascarse mejor las berrugas en lugares dificiles. Y hasta se frotaban contra las mesas, el piso o entre ellos.
Mas especificamente, James había visto como Snape tomaba uno de los cubiertos que se encontraban en una pequeña mesa con pasteles para rascarse una especialmente gran berruga rosa que se ubicaba en el extremo de su nariz. La berruga era casi tan grande como sus ojos, que lloraban por la picazón.
-Eres un idiota Potter- Exclamó enfadada la pelirroja aunque tratando de frenar una sonrisa que amagaba por formarse en su rostro. Una broma a los Slytherins siempre era bien vista.
Pero ella era Premio Anual, y James también lo era. Ambos debían dar el ejemplo y si a Potter no le importaba, entonces sería ella quien lo daría.
Salió de allí caminado rápido y dejando a James muy confundido.
Sirius sonrió al ver a Rosier completamente lleno de berrugas púrpuras, y tratando (en vano) de sacarse la ropa para rascarse. Gracias a Merlin se encontraba cerca suyo y era una serpiente. Se lo merecía más que nadie.
El director Dumbledore realizó un sonorus en su garganta e indicó a los Slytherins que se dirigieran pronto a la enfermería donde Madamme Pommfrey los ayudaría con su picazón. Tambien advirtió a los culpables (obviamente sabía que se trataba de los Merodeadores) que se presentaran ni bien terminaran las vacaciones a su despacho, donde se les comunicaría su castigo.
Con los Slytherins fuera de su campo de visión, todo volvió relativamente a su normalidad.
-Fue genial. Y lo mejor es que esos asquerosos Slytherins como Malfoy y Snape se lo merecen- Dijo James con tono arrogante.
-Por supuesto- Apoyó Canuto, con su humor más renovado. Ambos chocaron su vasos con alegria.
-¿Donde fue Evans?- Pregunto Peter, al notar la ausencia de la pelirroja. Cornamenta cambió inmediatamente su cara de alegría, por una abrumada.
-Creo que tenias razón Colagusano. Lo arruiné.- Murmuró James para sus compañeros. Sirius le pasó un brazo por su hombro, apoyándo a su amigo.
-No te desanimes. Es sólo que las mujeres son así; inestables.- Trató de consolar a su mejor amigo.- Y eso es lo que nos gusta y divierte de ellas.- Terminó sonriendo, y un poco más aliviado- Lo que tienes que hacer es ir con la pelirroja y ser sincero. Las mujeres valoran eso.
-Es verdad. Iré a hablar con ella. Y no lo arruinaré- Exclamó Cornamenta decidido antes de alejarse de allí.
-Yo también me iré..Tengo que encontrarme con-- Murmuró Peter, sin terminar, y perdiendose entre la multitud.
Sirius se encontró allí solo. Pero por lo menos ahora sabía lo que tenía que hacer. Se sorprendió a si mismo. No por ser bueno dándo consejos, eso ya lo sabia, sino por darse cuenta de las pocas veces que hacía caso a sus propias recomendaciones.
Esta no seria una de esas veces, pensó caminando decidido por entre la gente.
OoOoOoOoOoOo
Fue al baño a mojarse la cara y cuando salió se encontró con esos ojos castaños que la hacían suspirar. Estaba parando a unos pocos metros frente al tocador de damas, observandola fijamente.
Hechó un vistaso a su alrededor buscando a algun otro Merodeador, sin resultado. Al notar como él la observaba insistentemente no pudo hacer otra cosa que caminar hacia su compañero de curso.
El licántropo observó sorprendido como se dirigía directamente hacía él. Con una sonrisa en sus labios. Como nunca en tanto tiempo.
-Que tal Lupin- Saludó la rubia tratando de ocultar su interes. Notó el vaso de Whisky que Remus tenía en su mano. Se lo sacó y tomó un gran sorbo. Tenía mucha sed. Se arrepintió luego al percatarse que el vaso, que estaba completamente lleno, ahora ella lo había dejado practicamente vacío.
-Estas acolorada.- Fue lo único que contestó el Merodeador. Estaba nervioso y no quería arruinarlo. Pero el verla ir hacia él como si fueran mejores amigos, como si jamás hubiera existido ningún problema entre ellos, sinceramente lo descolocó.
Mar tardó unos segundos en procesar su respuesta, y luego contestó entornando los ojos:
-Estuve bailando, en medio de un monton de gente. Es común.
-Claro. Había olvidado que desde que llegaste estuviste bailando con James- Contestó con un tono resentido. La rubia no pudo más que preguntarse si se encontraba celoso, aunque sólo le contestó asintiendo con la cabeza- ¿La pasaste bien?
¿Que clase de pregunta era esa?, se cuestionaron ambos interiormente. Remus se arrepintió. Mar, por su parte, palideció.
-Sí, digo no. Quiero decir si--Es decir, la he pasado bien en la fiesta, y con James tambien. Es un buen amigo, además de ser mi capitan, Y él vino y fuimos a bailar. Pero no quiere decir, es decir, es mi compañero de casa desde hace años y aún así nunca--
Remus interpretó de manera errónea el titubeo de la rubia. Entre plena lucha con sus celos, sólo atinó a frenar el sinfin de palabras sin sentido de Mar levantando su mano. Su compañera se calló algo avergonzada.
-No te preocupes. Nosotros tuvimos algo pero ya no. Puedes hacer de tu vida lo que quieras. Hasta podría hablar con él si tu quieres.- Le dijo aun sin alejar ese tono receloso de su voz. A pesar de notarlo, Mar se enfureció por sus palabras.
Si estaba celoso y no quería demostrarlo no era necesario que la ofreciera así como si nada a cualquier chico. Por lo menos tendría que haber demostrado algún interés. Pero no. La regalaba como una mascota que ya no puedes cuidar más y se la das a algun amigo para que la tenga.
-Cuando necesite algun tipo de ayuda amorosa de tu parte serás el primero en saberlo. Por ahora sé arreglarmela sola. Mejor voy con Lily.- Murmuró luego de perderse por la multitud
Remus se maldijo interiormente por ser un estúpido celoso. Jamás tendría que haberle dicho esas cosas a Mar. Si su relación estaba mal, ahora se encontraba peor. Se refregó la cara con las manos y partió en busca del perdón de su chica.
OoOoOoOoOoOo
En su décima vuelta por el lugar ya habia perdido la cuenta de dos cosas; la primera, desde hacia cuánto tiempo la había estado buscando, y la segunda, cuántos vasos, copas y botellas de bebidas con alcohol habia tomado.
Pero eso había sido hacía más de aproximadamente media hora y ya se encontraba demasiado mareado. Estaba por rendirse cuando por fin encontró justo lo que tanto habia estado buscando. Se le acercó sigilosamente para no espantarla. Ella estaba recargada sobre una columna bebiendo una cerveza de mantequilla, ajena a todo. La tomó de su mano libre y la llevó hasta la pista rápidamente, sin darle tiempo a negarse o a hacer cualquier escándalo.
Cuando ella se quiso dar cuenta ya estaba en medio de la pista bailando al compás de la musica. Dejándose llevar por el cuerpo de su acompañante. La había sorprendido tanto, que todavía no tenía palabras. Vió con extrañeza como él le sonreía, casi como amigos de toda la vida. Arrojó su vaso lejos de allí antes de preguntar, con dificultad.
-¿Tienes un trastorno de personalidad múltiple?-
-¿Padeces tú de algún trastorno con efecto espejo?- Preguntó el joven, sin alejar la sonrisa de sus labios
La joven entornó los ojos, pero luego se relajó completamente exhalando aire lentamente.
-Tal vez- murmuró tímidamente.
-Lo siento.- Susurró también él, evitando así que sólo ella pase verguenza. Él tambien estaba avergonzado. La joven levantó la cara y lo miró a los ojos con una expresión extraña.- ¿Sucede algo malo?- No pudo evitar preguntar.
-Probablemente. Pero nada grave, no te preocupes.
-Deja que yo juzgue eso.
-No lo creo conveniente- Admitió, evitanto mirar los ojos de él.
-No consideras conveniente que lo sepa, pero por algún motivo me acabaré enterando. Sólo puedes acortar el tiempo- Explicó muy seguro mientras subia levemente sus hombros- Soy un Merodeador- Agregó, como si eso explicara todo.
-¿Quieres que te lo diga?- Se aventuró la joven, en un momento de valentía al estilo Gryffindor. Obviamente, luego de tomar en un sólo trago todo el Whisky de su acompañante.
-Por supuesto.- Aseguró el Merodeador, ahora serio, mientras le sacaba el vaso de plástico y lo arrojaba lejos. Volvió a mirarla fijamente, y esta vez tomó sus dos manos.
-De acuerdo.
Antes de que el joven pudiera decir Hogwarts, y antes de que su cuerpo pudiera reaccionar, la joven acortó el paso que los separaba. Notó como se elevaba unos centímetros, ayudandose con las puntas de sus pies, y como la distancia entre sus rostros se desvanecía a cada segundo.
Aquel Merodeador no supo cuando cerró sus ojos como una niñita enamorada, o en qué momento ella tomó el primer paso al profundizar el beso. Se sentía como si él ya no fuera él, y por alguna clase de hechizo extraño se hubiera convertido en una de sus fans. Podía distinguir esa peculiar sensación en su estómago, de mariposas en la panza. Y se avergonzaba mentalmente por parecer tan inexperto, sin siquiera mover sus brazos de sus costados sólo por estar tomados de la mano. Como unos pequeños niños, por miedo a perder ese contacto.
Cuando por fin pudo reaccionar, la chica se separó dezplazando sus delicados dedos de entre los suyos. Alejándose de él.
Volvió a tomarla rápidamente, y esta vez fue el joven quién controló la situación. La abrazó como si se fuera la vida con ello y le entregó un beso apasionado. Pero claro, aún sintiendo esas extrañas mariposas.
Ninguno de los dos escuchaba ya la ensordecedora música del baile, ni siquiera sentian a las personas bailar y pasar junto a ellos. Sólo se sentían ellos. Sólo estaban ellos. Sólo Él y Ella.
El Merodeador maldijo por lo bajo al faltarle el aire. Se alejó, abriendo sus ojos lo más rápido posible para asegurarse de que no había sido un sueño. Ella lo estaba mirando, con una mezcla entre verguenza y alivio.
