CAPITULO 11: MEG

Hermione Pov

-No puedo creerlo, no pude haberla perdido. No pude.

La fiesta nos había dejado exhaustas. Por primera vez en años (creo que desde que comenzamos Hogwarts) las cuatro permanecimos en una fiesta hasta el final, casi haciéndoles competencia a los Merodeadores. Claro que nada bueno nos trajo, y hoy pagábamos la consecuencia con nuestras ojeras y aquella sensación extraña en el estómago por culpa del alcohol. O tal vez era a causa de que pronto nos iríamos de Hogwarts por las vacaciones..

Estábamos recostadas en nuestras camas mientras observábamos a nuestra Gryffindor rubia sollozar mientras arrojaba cada una de las prendas de su bahúl hacia cualquier dirección. Sin duda queríamos ayudarla, pero luego de rastrear toda la habitación y parte del castillo, sólo nos restaba ver como Mar revolvía su bahúl por cuarta vez consecutiva.

-Escucha Mar, tal vez la perdiste en la fiesta..- Dijo Alice desde su cama, tratando de hacerla reaccionar, luego de que la rubia se enredara con un vestido y evitara por muy poco caerse.

-Si, no te preocupes. Alguien la devolverá.- Aportó Lily sonando insegura. Mar tiró por los aires la última pollera que había en el bahúl y nos miró.

-¿Y si nadie lo hace? Soy tan torpe- Se lamentó mientras se acostaba ella también en su cama, cubriendo su cara con sus manos.

-Escucha, iré abajo a preguntarle nuevamente a algunos alumnos si la vieron. La encontraremos, no temas.- Aseguró Al, para luego abandonar la habitación.

Mar la observó irse, volvió a taparse la cara y pataleó un poco.

-Vamos a encontrarla. Soy Premio Anual, haré lo que sea necesario.- Intentó consolarla la pelirroja. Se acercó a su cama y la abrazó.

Me sentí un poco incómoda, para que negarlo. Unos cuantos meses atrás y yo también estaría allí entre ellas dos. Pero hoy ya no estoy en condiciones de ir a abrazarla. Claro que volvimos a hablarnos, aunque obviamente yo arruiné una gran parte de nuestra amistad. No quise hacerle daño (no sabia a ciencia cierta que ambos tenían una relación amorosa), aunque sin duda lo hice. Le dañé ocultándole la verdad.

De pronto sentí un deja vú pensando en el daño que podría causarles a mis amigas si se enteraran lo de la profecía. Definitivamente caería yo en un pozo depresivo si seguía con esos pensamientos.

-Es que tu no entiendes Lily, esa gargantilla era de la única persona de mi familia que verdaderamente me quiso. Mi abuela no me lo perdonaría jamás.- Confesó inconsolablemente, y sin separase de Lily.

-Tu abuela no te dejaría de querer nunca porque hayas perdido su gargantilla. Además podemos recurrir a un Accio- Aporté, hablando por primera vez en la mañana.

-No podemos estar haciendo hechizos por todos lados, y no llegaríamos a recorrer todo el castillo ni en cuatro días. O en todo caso, la gente pensaría que estamos locas, sin contar que McGonagall nos castigaría si nos viera haciendo magia por los pasillos- Contestó Mar sin mirarme, aunque poniendo mala cara al nombrar a la profesora.

-Me tiene sin cuidado lo que los demás piensen de nosotras. Además, siempre podemos pedir ayuda a las únicas personas que no les interesa estar castigados todo el tiempo...- Murmuró Lily sin poder evitar que se asome una sonrisa por su rostro.

-Los Merodeadores- Concluimos Mar y yo, al mismo tiempo.

-Exacto. No dudo que podríamos encontrarla mucho más rápido con su ayuda

-¿Desde cuando pides ayuda a los Merodeadores?- Inquirió la rubia, visiblemente un poco más aliviada

-Remus siempre me ayuda con los deberes...

-Me refiero a Potter- Aclaró Mar. Lily instantáneamente se ruborizó adoptando una pose defensiva.

-En ningún momento hablé específicamente de él.

-¿Entonces por que tu rostro y tu cabello están del mismo color?- Inquirí conteniendo la risa. Sin duda el mejor remedio para la depresión son los buenos amigos

-Eso no es verdad- Comenzó pero al ver nuestras caras escépticas emitió un soplido.- Bueno, en realidad.. En realidad yo debo... debo contarles algo.. debo contarles algo que- Lily volvió a resoplar fuertemente, e inspiró aire para ¿armarse de valor? Algo grave sucedía- La verdad es que tengo que contarles algo.. Anoche en la fiesta.. Anoche yo--

La puerta de la habitación se abrió de golpe asustándonos. Aquello ya se estaba haciendo costumbre. Y yo que quería saber que sucedía con Lily!

-Lo siento.- Dijo Alice al ver nuestros rostros atormentados- No encontré a muchas personas abajo, igualmente ninguna de ellas dijo ver tu gargantilla- Informó sin obtener respuesta de ninguna de nosotras- ¿Sucede algo malo?

-Es que Lily estaba por contarnos algo sobre anoche.- Le dije volviéndome hacia Lily, curiosa.

-¿Anoche? ¿Que ocurrió anoche? Por cierto Herms, anoche si vi que te ocurrió algo a ti.- Me dijo sin ocultar una enorme sonrisa acusadora

-¿Que?.. ¿De--De que hablas?- Murmuré sintiendo un repentino calor en mi rostro. No podría saberlo.

Mar silbó antes de reírse. Al parecer se sentía un poco mejor por que decidió ir al baño aparentemente a mojarse un poco la cara que estaba roja de tanto llorar.

-Veo que ambas tienen algo que confesar- Murmuró en el camino. Entrecerró la puerta del baño y pronto se la escuchó abrir la llave y caer agua del lavabo.

-Y tu no te salvas rubiecita. Sé de muy buena fuente que tu también tienes algo que aportar- Anunció Lily, ya menos avergonzada.

Se escuchó el golpe seco del jabón del tocador cayendo al piso, pero no obtuvimos respuesta hasta unos pocos minutos después cuando Mar salió de allí.

-No sé de que hablas- Contestó de forma indiferente. La pelirroja prácticamente la penetró con la mirada.

-Oh vamos. Que James me contó que te vio con Remus- Le dijo Lily sin vueltas, cuando se dio cuenta que Mar no diría nada. Casi no logró ahogar una carcajada.

-¿James? ¿Que hacías tú hablando con James?- Preguntó Alice con inocencia, mientras tiraba algunas cosas dentro de su bahúl. Lily y yo ya lo teníamos casi preparado desde hacía días, y Mar lo había desarmado todo buscando su gargantilla. Pero Alice era un caso perdido. Siempre guardaba todo a último momento, y después debía estar enviando lechuzas a Dumbledore pidiendo que le mande alguna que otra cosa que se había olvidado en Hogwarts.

Lily volvió a avergonzarse haciéndonos reír a Mar y a mi.

- Ali, no creo que Lily estuviese exactamente hablando con James- Bromeó la rubia ganándose una mirada de odio por parte de Lily.

- Y tú sabes de eso, ¿No, McKinnon? Digo, No creo que hablar sea la palabra adecuada que describa lo que hacías con Remus.- Se vengó la pelirroja sin evitar reírse a carcajadas al ver el rostro colorado de nuestra amiga.

-Claro si, Tú búrlate. Ya te tocará a ti ser objeto de nuestras risas cuando nos cuentes como besa James Potter- La pelirroja palideció antes de abrir la boca y volver a cerrarla sin emitir palabra- Además, Remus y yo no nos besamos.- Admitió avergonzada

-¿No lo hicieron?- Preguntó Alice sorprendida. En realidad todas lo estábamos; Mar era la más impulsiva de las cuatro.

-No. Bueno, en realidad estuvimos a punto de hacerlo, pero no pude...- Murmuró para luego mirarme. Sentí como mis mejillas comenzaban a arder.- Sé que me explicaste todo, y sé que lo hizo por celos. Pero aún así.. No quiero volver a--

El sonido de unos golpecitos contra la puerta la interrumpió. Lily dijo "Pase" y una pequeña niña entró tímidamente.

-Me ha mandado James Potter a decirles que quiere hablar con alguna de ustedes-- Dijo antes de irse literalmente corriendo. Nos miramos durante unos segundos.

-Yo iré- Dije luego de ver la cara totalmente roja de Lily. Además ya me estaba incomodando aquella conversación. Mis amigas asintieron y abandoné la habitación lentamente luego de tomar un libro que iría a devolver a la biblioteca. Me sentía muy mal por tener siempre que ocultarle las cosas a mis amigas. Primero a Mar lo de Remus. Y por eso había dañado nuestra amistad. Y ahora con lo de la profecía.. Sólo me reconfortaba saber que iba a hacer lo necesario para que aquello no se cumpla.

Sin darme cuenta llegué a la Sala Común, pero ésta estaba vacía. Era normal ya que todos debían de estar descansando o preparando sus equipajes para cuando nos vayamos, pero ¿Dónde estaba James?

-Hermione.- Me llamó el Capitán de Gryffindor desde la chimenea. Me dirigí hasta él y lo saludé con un beso en la mejilla. Pude notar en su aspecto desgarbado que estaba cansado, además de las enormes bolsas debajo de los ojos que tenía.

Definitivamente no era el mejor momento del Merodeador, aunque supuse que mi imagen no estaría muy diferente de la suya.

-Hola James. Oye, podrías dejar de mandar niñas pequeñas como lechuzas. Estas aprovechándote de tu autoridad- Bromeé

-¿Hablas del poder como Premio Anual o el que me da ser un Merodeador?- Sonrió el joven de gafas. Reí ante su pregunta, pero preferí no contestar.

-¿Que ocurre James?

-Hoy hablé con Dumbledore.- Me sorprendió cuán fácil me había olvidado de esa charla pendiente.- Se disculpó y prometió hablar con nosotros apenas volvamos de las vacaciones. Sólo quería que lo supieran.

-De acuerdo. ¿Te comentó algo de su castigo?- Pregunté sin poder evitar sonreír.

-Dijo que lo hablaría con los cuatro en cuanto volviéramos..¿Y cómo está... eh... Cómo están las demás?- Titubeó. Si no sabría a quien tenia en frente mío, hubiera jurado que James Potter estaba ruborizado.

-Bien, ayudando a Mar a encontrar su gargantilla. La perdió anoche y está muy triste. Era de su abuela.- Le expliqué sin cambiar mi tono de voz para que no se sintiera incómodo. A pesar de mi esfuerzo, lo noté sonrojarse en cuanto me escuchó.

-Oh si, se la vi anoche.- Me aseguró con la voz un poco extraña- Te diré si sé algo.

-Mas bien pensábamos en que tal vez podrían ayudarnos. Ya sabes, los Merodeadores tienen mas posibilidad de encontrarla que nosotras.- Admití cambiando de brazo el libro que sostenía. James me observó hacerlo al mismo tiempo en que su perfecta sonrisa aparecía en su rostro.

-¿Me estás pidiendo ayuda?- Bromeó James volviendo a su actitud típica- No sé, voy a pensarlo..- Le golpeé amigablemente con el libro mientras sonreía- Hey! De acuerdo, le diré a los demás y comenzaremos a buscar.

-¿Recuerdas como es, verdad?- Supuse que habría tomado un poco de más y si lo de Lily era cierto, tenia que estar segura de que la recordara bien para que su ayuda diera resultado.

-Por supuesto. Se la vi en la fiesta- Volvió a asegurarme, tomando el libro de mi mano. Le dejé hacerlo, a cambio de:

-Hablando de la fiesta. Me enteré por ahí que ya no necesitas de mi ayuda con Lily.

-No sé de que hablas.- Murmuró el Merodeador, en plena mímica de leer la contratapa del libro. No pude evitar reír.

-Como tu digas. Me voy antes de que la biblioteca cierre.- Le concebí el beneficio de la duda. Algún día tendría que pagármelo.

-Nos vemos, Hermione.

-Adiós. A ver si refrescas esa memoria para la próxima vez que nos veamos!- Le grité saliendo de la Sala Común sin poder evitar reírme. Caminé los pasillos casi de memoria, pero sin dejar de observar hacia todos lados. El castillo estaba prácticamente vacío y creo que me he vuelto algo paranoica.

Entré a la biblioteca y dejé mi libro en la mesa de la bibliotecaria (que no estaba allí). Decidí revisar un poco el lugar en busca de la gargantilla de Mar. Aunque era poco probable que estuviera allí, debía aprovechar que estuviera vacía. Saqué mi varita del bolsillo de la túnica y apunte hacia adelante, a ningún lugar en particular.

-Accio gargantilla de Mar- Murmuré. No quería que nadie me escuchara haciendo magia por allí. Esperé unos cuantos segundos pero nada sucedió. Volví a repetir el hechizo sin obtener otro resultado. Suspiré resignada y cuando me estaba acercando a la puerta para irme escuché un ruido a mis espaldas.

Mi corazón se aceleró e instintivamente apreté con más fuerza la varita al tiempo en que me daba vuelta. No vislumbraba a nadie allí, pero estaba segura de haber oído algo. Caminé sigilosamente y me acerqué hasta la entrada de la sección prohibida. Ese era el único lugar en el cual alguien podría estar escondido. Corrí las cortinas rápidamente y con la varita en alto, pero no había nadie.

Había caminado unos pasos más entre una casi total oscuridad cuando volví a percibir un ruido, ésta vez más cerca. Estaba segura, había alguien allí.

Me dirigí torpemente hacia el final del estante ahora escuchando algunos murmullos. En cierto modo me tranquilizó saber que podrían ser alguna pareja escondiéndose. Aún así debía asegurarme. Me acerqué despacio para no asustarlos y asomé la cabeza.

Un cabello negro como la noche fue lo único que logré vislumbrar entre tanta oscuridad. Y luego un murmullo proveniente de la misma persona. Era un hombre. Un hombre que yo conocía muy bien.

-Así que aquí estás. Te he buscado por tantos días y tú te hacías la difícil.- Murmuró con un deje de satisfacción en su voz.

No pude evitar congelarme. No después de lo que había sucedido la noche anterior.

Luego de lo que me parecieron horas de estar inmóvil tratando de escuchar (inútilmente) algo más, decidí que lo que estaba haciendo era una tontería y que lo mejor sería salir de allí.

Mientras me daba la vuelta para irme, me maldije por no adivinarlo antes. Claro que Sirius Black no dejaría de aprovechar hasta el último día para estar con alguna chica. Lo que menos deseaba en ese momento era que me viera, así que intenté guardar mi varita de nuevo para seguir mi camino yéndome lo más rápido posible.

Pero el destino me jugó una mala pasada y al retirar el brazo de mi bolsillo golpeé unos cuantos libros de la estantería haciéndolos caer estrepitosamente entre tanto silencio. Sentí como Black se daba vuelta rápidamente y observaba hacia donde yo estaba.

Pegué mi cuerpo al estante, permaneciendo quieta. Con suerte él no podría verme bien con tanta oscuridad. Pero estaba equivocada. Al parecer el maldito tenía sus sentidos muy bien desarrollados porque aunque a mi me costaba horrores distinguirlo, él fácilmente me miró directo a la cara.

Aún así cerré los ojos por si acaso, en un intento desesperado, y aguardé unos momentos. Tal vez era sólo mi imaginación.

Sentí como corría algunas cosas del suelo, hasta diría que estaba escondiendo a alguien o algo así. Luego escuché unos pasos, que pronto cesaron.

-Puedo olerte Granger- Dijo hacia donde yo me encontraba. Por supuesto yo esperaba un "puedo oírte", o en su defecto "puede verte", pero ¿Olerme? No tuve otra opción que abrir los ojos y volver a acostumbrarme a la oscuridad.

Le distinguí a unos pocos pasos de mi.

-Lo siento, no fue mi intención interrumpir.- Murmuré recelosa. Me sentía algo mareada y extrañamente sin ganas de pelear con él.

-¿Interrumpir?- Repitió sin comprender.

-Sí, lo que sea que estés haciendo allí.- Su risa inundó el lugar. Lo miré molesta. Algo estúpido si se tiene en cuenta que apenas podía ver mi propia nariz.

-Tienes un mal concepto de mi persona. En la fiesta no me dejaste aclarártelo. Te fuiste demasiado rápido.

-No sé de que hablas.- No tenía otra opción que desentenderme si no quería quedar como una tonta. Obviamente Black no estaba con nadie allí.- Ni siquiera me interesa lo que sea que estés haciendo, Black- Acoté antes de que él pudiera hablar de nuevo.

Tardó unos segundos en contestarme, pero cuando lo hizo pronunció mi apellido casi como una burla. Por su tono de voz, diría que le molestó que lo llame Black.

-Como tu digas Granger. Igualmente quiero mostrarte algo. Mira- Le creí estúpido, era obvio que no podía ver nada allí, pero no dije nada más. Sentí como se acercó hacia mi y tomó mi mano con delicadeza mientras me arrastraba hacia donde había estado antes.

Sentí un escalofrío al tiempo en que me sorprendía de que él supiera exactamente donde estaba mi mano.

-Al fin lo encontré- Me dijo con voz triunfal. Aparentemente me estaba mostrando algo.

-No puedo ver nada.- Contesté bruscamente mientras me soltaba de él (sin poder aguantar ni un minuto más mi piel erizada). ¿En verdad el podía ver algo con semejante oscuridad?

-Lummus - Pronunció luego de sacar su varita. Entrecerré los ojos instintivamente hasta poder acostumbrarme a la claridad.- Vamos, tienes que ver esto, Granger.

Me obligué a mirar aunque mis ojos estuvieran húmedos. En parte porque me intrigaba lo que fuere que me estaba mostrando con tanta prisa, y en parte porque me había llamado por mi apellido.

Se trataba de un libro viejo, escrito a mano. Asombrosamente nunca lo había leído. Sobre su tapa rezaba "Magia Prohibida y Oculta a través de los tiempos"

-Habla sobre las profecías.- Murmuró observando el libro al igual que yo. Sin duda me tomó por sorpresa. Todavía no habíamos tenido oportunidad de hablar sobre el tema. En realidad no podíamos mantener ninguna conversación medianamente civilizada por mas de diez minutos.

-¿Que dice, Black?- Pregunté apresuradamente. No me di cuenta de que le había llamado así hasta después que me escuché. Me arrepentí, aunque eran tan desesperadas mis esperanzas que no pude evitarlo.

Sirius me miró en cuanto dije su apellido. Le vi dudar algo enfadado, pero luego se decidió a contestarme con un tono algo grave:

-Que podemos evitarla.

-¿podemos? ¿de que hablas?- Le pregunté confundida. Era obvio que mis preguntas merecían dos respuestas diferentes. Y era más claro aún, a cual me refería.

-Si descubrimos quien la hizo y en donde, Y si logramos descifrarla de manera correcta, Hay una posibilidad de que podamos evitar que aquello suceda, Granger. Aquí en el libro lo explica mejor, pero lo esencial--

Que siguiera con el juego con los apellidos ya me tenía harta, pero aún más me molestó que no entendiera mi pregunta.

Obviamente estaba hablando con un estúpido. Claro que yo podía leer el libro por mi misma y sacar exactamente las mismas conclusiones. ¡Yo quería saber otra cosa! Así que tuve que interrumpirlo:

-Quiero decir que porqué te incluyes.- Le lancé. El me miró desconcertado por unos segundos hasta que su semblante se volvió aún más serio.

-Te lo he dicho; Ya estoy lo suficientemente involucrado, Hermione.-

Tal vez fue la seguridad de su voz, o la forma en que parecía penetrarme con su mirada, lo que me dejó sin palabras.

O quizás fue que dejara a un lado aquel juego estúpido y fuera él quien se dijera primero a mí por mi nombre, pero lo único que pude hacer fue asentir.

-Pero nadie más debe hacerlo- Pseudo amenacé como pude, mientras le quitaba el libro para ojearlo. Definitivamente había cosas interesantes allí que merecían ser leídas. Por una vez el cerebro de Black funcionaba correctamente.- Ah, y no me llames por mi nombre.-

Lo admito, me arrepentí de decirle aquello. Pero no podía dejar atrás tantos años de indiferencia y odio mutuo, y creo que fue la costumbre lo que me hizo tratarlo así.

-Es que suena más bonito- Me respondió sonriendo. No pude evitar sonrojarme (y alegrarme internamente porque no se hubiera enojado) así que comencé a caminar sin encontrar otro motivo por el cual estar allí (sin avergonzarme más). Rápidamente Black volvió a tomarme la mano obligando a darme vuelta.

Volví a sentir escalofríos, aunque un poco más potenciados. No desaparecieron con la falta de contacto como la última vez.

-¿A donde crees que vas?- Murmuró. Los vellos de mi nuca se erizaron al sentir su respiración tan cerca.

-Ya no hay más nada que hablar.- Contesté en un susurro, mientras me veía atrapada entre su brazo libre de la varita, y la pared. Me sentía demasiado nerviosa.

-Estas extraña. Habitualmente acostumbras insultarme o..- Interrumpió su linea de pensamiento, y yo lo agradecí internamente- Pero hoy, hoy no haces nada- Comentó sin alejarse. Podía notar en su cara que estaba manteniendo una fuerte contradicción en su mente. Por mi cabeza sucedía algo parecido.

-Bueno, tal vez decidí dejar de darte la importancia que no mereces- Mentí con voz fría, pero él sólo sonrió.

-No te creo, Hermione.- Me dijo acercando su rostro al mio. Instintivamente posé mi mano (la que no sostenía el libro) en su pecho para frenarlo. Los escalofríos eran ya casi inaguantables.

-Ok. Se trata de que hoy abandono Hogwarts. Mi hogar.- Me sinceré bajando la cabeza algo apenada, no sin antes notar en sus ojos una pizca de sorpresa. En parte era por eso, la otra parte jamás la admitiría frente a él.

-¿Tu hogar?- Repitió incrédulo- ¿Y que sucede con tu verdadero hogar? Tiene que ser muy desagradable tu casa, teniendo en cuenta que aquí prácticamente no eres nadie. Sin ofender, Hermione. La gente es tonta.- Agregó como si se estuviera reprendiendo a si mismo.

-¿Para quien no soy nadie? Para mi es suficiente con que sea alguien para Lily, Mar y Alice- Aunque siempre odié mi fama de rata de laboratorio, mentí sin enojarme. No pasé por alto aquel último comentario.- ¿La gente es tonta?- Volví a repetir, sin mirarlo a la cara.

Él no me escuchó.

-De acuerdo- Murmuró por mis palabras, aunque no lo noté muy convencido- Pero no me respondiste mi pregunta. ¿Que sucede con tu casa? ¿Tu padre?

Le miré a los ojos.

-Oh, él también es mi hogar. Sólo que con algunas complicaciones.

-¿De que hablas?

-No olvides que tengo una hermana que me odia. Y un hermanastro el que preferiría no verle la cara, y con el cual debo pretender que nada sucede.- Le aclaré mientras él no lograba reprimir un "Rosier" cargado de desprecio,-¿Vamos, Sirius?- Pregunté para cambiar de tema.

Ni siquiera sé porqué siempre se me va tanto la lengua cuando hablo con Sirius Black.

-Finite Incantatem- Pronunció luego de mirarme un momento, deshaciendo su hechizo. Entre la oscuridad tomó nuevamente de mi mano libre y tiró de ella para que comenzara a caminar. Esta vez estaba más preparada para los escalofríos, y pude sobrellevarlos. Una vez en la entrada de la sección prohibida, Black me soltó y sacó su cabeza por entre las cortinas para ver si había alguien en la biblioteca.

Volvió a meter la cabeza y se giró hacia mi.

-Hay algunos alumnos. Esperemos un momento hasta que se vayan- Me dijo en un susurro.

-De acuerdo.- Respondí con voz mas baja posible, temiendo que nos delataran y luego nos castigaran por estar allí.

Fue incómodo estar allí con él, quietos y sin poder decir nada. Sentía su perfume en el ambiente y eso me hacía recordar aquella tarde con su abrigo de piel. Decidí sacar esos pensamientos de mi cabeza, ocupando mi mente en otras cosas. Por ejemplo, las voces que llegaban de los alumnos que estaban en la biblioteca.

Ahora que prestaba atención, parecía que no estaban teniendo una conversación muy amistosa, mas bien, estaban discutiendo o algo así.

-Ya te dije que se lo diré.- Decía una voz de una chica, aparentemente de mi edad. Se escuchaba molesta, y hasta cansada.

-Eso mismo me dijiste hace dos semanas primita.- Respondió la otra voz. Inmediatamente la reconocí; se trataba de Lucius Malfoy.

-Le mande una lechuza pero aún no me contestó.-

-Pues dile a Catherine que se apresure, porque no soy un hombre de mucha paciencia- Amenazó el Slytherin, aparentemente dando un paso (hacia ella, supongo).

-Se lo diré. Pero tendrías que hacerlo tú para que tenga un mejor efecto ese tono amenazador barato que pretendes utilizar.- Le contestó tan altaneramente como él le había hablado

Sentí a Black sonreír a mi lado.

-No te pases, Crouch- Le dijo Malfoy. Evidentemente no le gustaba quedar en ridículo frente a los demás, pero me imaginé que como la llamo "prima", no querría problemas con ella.- Cuando tengas noticias de tu hermana contáctate conmigo.-

Escuché un pasos alejarse y luego un suspiro desde alguna parte de la biblioteca. Black volvió a erguirse hacia mi y me tomó la mano profiriendo un "Vamos, Hermione".

Caminamos unos pasos por fuera de la sección prohibida, pero nos detuvimos al ver a una chica sentada en una de las mesas. Por suerte estaba echada sobre la mesa con la cabeza entre sus brazos, y no nos vio. Nos quedamos allí, temerosos de dar un paso en falso y que nos descubriera.

-Ya los escuché.- Murmuró la chica sin moverse de su posición.

Sirius me miró, y luego caminó hacia ella soltándome la mano.

-Hola, soy Sirius Black. ¿Te conozco?- Preguntó con una sonrisa. No podía verlo, porque estaba dándome la espalda, pero podría jurar que estaba utilizando su sonrisa Black patentada.

-No lo creo- Contestó sin moverse

-Pues déjame verte y yo te lo aseguraré- L e dijo con voz de casanova. Me quedé helada, y mi rostro empezó a teñirse del color del cabello de Lily.

No podía ser que Black pretendiera filtrear justo en este momento. Y delante de mí.

Escuché a la joven reír para luego salir de su posición y pararse justo en frente de nosotros. Era menuda, al parecer tendría unos 14 o 15 años. Tenía el cabello negro y lacio, y lo llevaba corto por encima de los hombros como el corte de un hombre. Pero asombrosamente a ella le quedaba muy bien. Sus ojos eran oscuros, aunque lucían muy brillosos. Pude ver por su uniforme que pertenecía Hufflepuff.

-Es verdad, no te conozco. Y no sabes cuanto me arrepiento por ello.- Le dijo Black.

Definitivamente mi rostro me escocía como nunca antes. Pero eso no era nada comparado con el malestar que estaba sintiendo dentro de mi. Ese estúpido Black no tenía ni un poco de decencia. No sólo estaba filtreando frente a mi, si no que también lo estaba haciendo con una niña, una completa desconocida.

Observé a la joven, quien dio a Black una sonrisa para luego mirar hacia mi. El color de mi rostro aumentó considerablemente a causa de la vergüenza.

-Yo sí te conozco.- Le aseguró, volviendo a observar a Black.- Descuida, no diré a nadie que estaban aquí.

-Te lo agradezco.- Dije hablando por primera vez. Me miró sin abandonar la amable sonrisa de su rostro.

-¿Y como te llamas?- Preguntó mi compañero de casa.

-Meggan Crouch. Llámenme Meggan por favor.

-Un gusto, Meggan- Respondió Black acercándose a ella y tomando su mano para besarla.

-¿Estaba Malfoy molestándote?- Pregunté para poder frenar aquella repugnante escena. Ya me estaban dando náuseas- Lo siento, soy Hermione Granger- Aclaré para no resultar maleducada. Ella me sonrió.

-No. Sólo quiere comunicarse con mi hermana. Y como yo soy la única de la familia que todavía está estudiando en Hogwarts, me trata como su lechuza personal.

Yo asentí, mientras me acercaba un poco a ellos.

-¿Escuché bien? ¿Malfoy es tu primo?- Preguntó Black, curioso.

-En realidad no. Sólo lo dice para molestarme, por eso de los sangre pura que sólo se casan entre ellos. Su madre vendría a ser la esposa del sobrino de mi padre.- Le aclaró algo fastidiada, como si fuera un discurso que repasaba una y otra vez.

-Oh, si. Sé lo que es eso- Comentó Black, también molesto.

-Claro, tú eres un Black. Nosotros también estamos emparentados.- De pronto ella volvió a sonreír.

Inoportunamente, mi curiosidad apareció en escena.

-¿Como es eso?- Pregunté rápidamente. Tan rápidamente que Black giró a verme luciendo enfadado. Le ignoré olímpicamente.

-Bueno, el primo de mi madre, Polluxm, es el padre de la madre de Sirius. Oh! Y su otro primo, Arcturus, es el abuelo paterno de Sirius también.

La miré confundida por un momento.

-Es decir, ¿Que los padres de Black son primos?- Pregunté recibiendo una afirmativa de Meggan.

-Suficiente de hablar de la familia Black- Dijo el ojigris repentinamente de mal humor y viendo hacia mi. Luego cambió su expresión totalmente, lanzándome una pequeña risa sarcástica antes de hablarle a la niña.- Nosotros ya nos vamos. Gracias por todo Meg.-

No podía creer la confianza que ya había tomado. ¡Era un descarado!

-No es nada. Nos vemos a la vuelta de las vacaciones- Respondió agrandando su sonrisa aún más.

-Tenlo por seguro. ¿A que casa perteneces? Así sé en que mesa del Gran Salón debo buscarte.- Le dijo, y pude observar como le guiñaba un ojo.

-Voy en--

-Hufflepuff - Contesté yo, interrumpiendo a la joven. Black me miró contrariado.-El uniforme- Aclaré, sin poder evitar soltar un bufido.

El ojigris entendió y volvió a observar a Meggan.

-¿Y a que año?- Le preguntó para luego girarse hacia mi- A que eso no lo sabes, Granger.- Me desafió. Aún así traté de no darle importancia, Pero no pude evitar que me molestara que me llame Granger delante de ella, teniendo en cuenta que hasta hacia unos minutos había comenzado a decirme por mi nombre.

-A Sexto- Me sorprendí. Parecía más pequeña.

-Oh, Mi mejor año fue Sexto. Si necesitas un tutor para alguna clase, no dudes en avisarme. ¿Vas bien en todas las asignaturas?

Black había olvidado que hacia unos minutos quería irse, y ahora toda información que no sea referente a Meggan se había eliminado de su cerebro. Pero yo no iba a tolerar que el muy desubicado esté filtreando frente a mi y yo quedarme parada ahí como un adorno.

-¿Seguirás interrogando a la chica, Black? Yo debo irme, no sé tú que harás- Le informé caminado hacia la salida sin darle tiempo a que me conteste- Adiós Meggan.

Pude escuchar un "adiós" de parte de la Hufflepuff antes de atravesar la puerta de la biblioteca. Traté de apresurarme a llegar a la Sala Común. Ahora que lo pensaba, había tardado más de lo pensado y seguramente mis amigas estarían preocupadas.

Al atravesar el orificio, lo primero que vi fue a James charlando amigablemente con Lily. Me sorprendió tanto que no pude evitar dirigirme hacia ellos aunque sabía que podría estar interrumpiendo algo.

-Hermione- Me dijo James en cuanto me vio. Lily, que estaba de espaldas a mi, se giró a verme rápidamente entre avergonzada y enfadada.

-Hermione ¿en donde has estado? Te fuiste hace mas de una hora! Y sólo sabíamos que bajabas a hablar con James. No sabes como nos asustamos cuando veíamos que pasaban los minutos y tu no aparecías. Hasta tuve que bajar y preguntar a Potter, y recién ahí me tranquilicé un poco. Pero tampoco, porque él dijo que saliste, y tu--

-Lo siento Lils. Fui a devolver un libro, y me distraje por ahí- Dije interrumpiendo su interminable regaño. Aunque no me parecía que hacia unos minutos estuviera tan preocupada por mi vida. Definitivamente decidí ahorrarme ese comentario para después.

Lily asintió, levantándose de al lado de James.

-Pero si todavía tienes un libro- Me dijo desconfiada, observando mi ejemplar de "Magia Prohibida y Oculta a travez de los tiempos". Instintivamente traté de tapar el título.

-Este lo cogí recién.- Expliqué. Lily me miró un momento a los ojos tratando de sonsacarme la verdad.

-Como ya encontré a Herms, no tengo nada mas que hacer aquí. Nos vemos luego, James.- Dijo rindiendose, y con su rostro rojo como un tomate. Luego subió rápidamente las escaleras hacia la habitación.

James me miró y yo le sonreí a modo de disculpa.

-Siento haber interrumpido.-

-No importa. Ya quedamos para la próxima salida a Hogsmeade luego de las vacaciones.- Me informó tan feliz que tenía expresión de no creérselo.

-Genial- Exclamé mientras él sonreía, ahora, arrogantemente.

-Eh! Canuto!- Dijo James, observando hacia la entrada de la Sala Común y haciéndole señas a Black. Antes de que pudiera irme, el ojigris apareció a mi lado.

-Cornamenta, Granger.- Nos saludó. Le fulminé con la mirada.

-Black- Respondí sin mirarlo.

-Canuto! Dice Remus que vayas a juntar tus cosas de la habitación si no quieres quedarte sin escoba!- Gritó repentinamente Peter desde las escaleras, para luego desaparecer.

-Lo siento chicos, debo ir a acomodar unas cuantas cosas a mi cuarto. Nos vemos luego.- Se disculpó James luego de rodar los ojos Se fue por el mismo camino que Lily, pero subió por las escaleras de los varones.

-¿Porqué te fuiste así? No me diste tiempo ni de acompañarte- Me regañó el ojigris.

-No quería interrumpirte. Estabas muy a gusto.-

Black se sorprendió por un momento de mi enojo, tanto como yo misma de que se lo diera a entender a él. Luego de unos segundos se rió fuertemente.

-No me digas que estas celosa. Sólo traté de que la chica se sintiera a gusto y que no nos delatara.-

Levanté una ceja y volví a mirarlo mal.

-No digas tonterías. Sólo que me daba náuseas estar allí.-

Black se rió aún más fuerte que antes. Algunos alumnos que estaban en la Sala Común voltearon a verlo.

-A eso se lo llama celos, Hermione.- Me dijo con sorna. Estaba a punto de golpearlo, cuando apareció Remus llamándome desde la escalera.

Se acercó hasta mi y me tendió algo. Yo estaba tan enfadada que no podía dejar de ver a Black tratando de asesinarlo con la mirada, y no presté atención a lo que me daba.

-Es la gargantilla de Mar. La encontré en el baño de las mujeres de abajo utilizando un Accio.-

En ese momento observé la gargantilla en mi mano y luego a Remus, volviendo a sonreír. Mi amigo estaba peor que todos. Tenia ojeras, y el rostro más pálido que de costumbre.

Sabía que Alice ya había revisado todos los baños de mujeres del primer piso sin dar con la bendita gargantilla. Pero decidí que pensara que le creía, y luego le preguntaría a solas cuando tuviera un mejor aspecto.

-¡Gracias, Rem! Mar se pondrá muy contenta- Dije, sin poder evitar abrazarlo. Remus correspondió a mi abrazo y por el rabillo del ojo pude ver como Black nos miraba con cara extraña.

-De nada, Herms.- Contestó éste sin soltarme.

Senti a Black carraspear a nuestro lado, y Remus me soltó. El Merodeador estaba con su semblante serio. No pude evitar sonreir.

-¿Celos?- Pregunté. Vi a Remus arrugar el semblante desoncertado, mientras noté como Black pasaba de avergonzarse a sonreir en unos pocos segundos.

-Oh si. Me pareció ver, cuando me estaba yendo, que un Hufflepuff fue a hablar con Meg . ¿Te parece prudente que heche una mirada?

Sentí un animal rugir dentro mio al escuchar su descaro. Apreté los puños tratando de resistir las ganas de pegarle, y decidí irme de allí antes de que mi rostro pareciera un tomate.

-Iré a llevarle esto a Mar- Dije encontrando la excusa perfecta para irme de allí.- Adiós.-

-Nos vemos luego, Granger- Dijo Black con su sonrisa arrogante infaltable en su rostro.

-Adiós, Herms- Me dijo Remus, y pude escuchar preguntarle "¿Quién es Meg?" a Black, mientras subía las escaleras.