CAPITULO 12: DESPEDIDA Y VUELTA A CASA

Las chicas observaron como Hermione tomaba unas cosas de su bahúl para luego irse. Inmediatamente las miradas pasaron desde la puerta de la habitación hacia una pelirroja Gryffindor con el rostro del mismo color de su cabello.

- Olvidémonos por un momento de mi torpe vida amorosa, y explica que es eso que tenias que contarnos. ¿Que exactamente hiciste anoche en la fiesta, Lily?- Preguntó Mar, refregando sus ojos con rastros de lágrimas.

-¿Besaste a James?- Curioseó Alice antes de que la pelirroja pudiera decir algo. Lily se atragantó con su propia saliva antes de contestar. Ali fue a darle unas palmadas en la espalda, dejando por un momento su tarea de guardar sus pertenencias en su bahúl.

-No. - Pronunció, aunque el tono de su cuerpo no correspondía con la respuesta.- En realidad, me ocurrió casi lo mismo que a Mar. Estuvimos a punto de hacerlo, pero Peter nos interrumpió. -

-¿Pettigrew?-

-¿Casi besas a Potter?- Preguntó la rubia al mismo tiempo en que Alice se jactaba de haber escuchado bien.- No puedo creerlo. Te tomaste muy en serio aquella conversación de camino a Hogsmeade.- Bromeó con sorna.

-No es gracioso. Además te debo una disculpa.- Lily continuó, al ver la cara de desconcierto de su amiga.- Creo que todo fue una cuestión de.. celos. No había notado cuán celosa podía ser hasta ayer.- Admitió, estudiando atentamente sus uñas, más por vergüenza que por interés.

-Oh, entiendo. Por eso te llevas tan bien con Remus.- Opinó la rubia levantándose de su cama, y comenzando a caminar hacia la ventana. Tomó una silla y se sentó allí a practicar algunos conjuros de encantamientos que le costaban.

Esta vez fue Lily quien la observó sin comprender.

-Son iguales.- Aclaró sin poder evitar sonreír.-Él también se puso celoso cuando Potter y yo bailamos.-

Mar convirtió efectivamente una pluma en un bonito canario amarillo.

-Entonces no se besaron, pero quieres algo con él. Te gusta.- Dijo de pronto Alice, más como una afirmación que como una pregunta.

-Bueno, aún no lo sé. De todas formas quiero que las cosas sean lentas. No quiero terminar como una de sus fans.-Admitió sin poder evitar volver a sonrojarse.

-No creo que James haga eso contigo. Aún así pienso que haces bien.- Opinó Alice al tiempo en que se rendía y dejaba de tratar de ordenar su bahúl. Sacó una revista de debajo de su almohada y se echó en su cama a leer.

-¿Debería... invitarlo a una cita? No sé que hacer, jamás hice algo como esto.- Preguntó Lily tímidamente, luego de unos cuantos minutos en silencio e inmóvil.

Mar rodó los ojos al tiempo en que el canario volvía a ser su pluma. Alice sonrió tiernamente despegando la atención de su revista.

-No seas tan dramática Lils. Cuando lo veas termina lo que habían empezado y listo. Creo que Potter lo valorará más que una aburrida cita.- Opinó Mar, tomando un tintero del escritorio. Lily se horrorizó y buscó a Alice con la mirada.

-Deja ese tintero ahí, es el único que me queda. Yo creo que una visita a Hogsmeade estaría bien.- Propuso Alice mientras sonreía por las ocurrencias de la rubia.

Mar dejó el tintero comenzándose a reír.

-No hubiera tenido gracia decirlo de otra forma. Sabía que Lily no aceptaría mi extraordinario consejo, aunque sea mucho mejor que el tuyo, Ali.-

-¡Por supuesto que no! Además, ¿Porque tú no sigues tus propios consejos?- Inquirió Lily consternada.

-No pienso responder eso Lilian, sabes que mi situación es diferente a la tuya.- Exclamó fingiendo estar enfadada.

-Oh claro, porque que el Merodeador en cuestión haya estado con la mitad de Hogwarts y no haya durado con ellas ni medio día, no se iguala con tu historia, ¿Verdad, Marlene?- Contraatacó la pelirroja en forma vengativa.

Mar conjuró un almohadón del tintero de Alice ("¡Hey, te dije que lo dejaras!") en cuanto escuchó su nombre salir de la boca de su compañera. Lily no tuvo tiempo de proteger su cara ante el inminente almohadazo de la rubia.

-Vuelve a decir mi nombre y te las veras conmigo, Evans.-

-Lo mismo digo, McKinnon.- Contestó la pelirroja haciendo a un lado el almohadón que había estallado en su cara.

-Chicas..-Murmuró Alice con voz reprobatoria, ganándose un almohadazo de parte de Lily.

-Tú callate Smith. Dejanos con nuestros problemas amorosos, no queremos escuchar nada de tu maravillosa relación con Frank.-

-Futura relación - Aclaró Ali sin poder evitar sonrojarse.

Sus amigas rodaron los ojos.

-Compadecete de mi, Al.- Rogó Mar asqueada por la buena suerte de su amiga, y comenzando a reír. Sus amigas continuaron las risas y entre unos almohadazos más, resultaron exhaustas.

-Oigan, ¿Hermione no está tardando demasiado? - Preguntó de repente Alice acostada desde su cama.

-Hum, es verdad..- Murmuró Mar a punto de quedarse dormida en la cama de Lily.

-¿Le habrá ocurrido algo?- Inquirió la pelirroja preocupada, mientas se levantaba rápidamente de al lado de la rubia.

-Bajaré a ver. -Propuso Alice a punto de levantarse

-No. Iré yo.- La interrumpió Lily dirigiéndose rápidamente hacia la puerta de la habitación. Apenas la traspasó, la Gryffindor se dio cuenta de que probablemente estaría demasiado despeinada y desarreglada como para bajar a la Sala Común (producto de la fiesta y de los almohadazos). Sin embargo, sus piernas ya la habían trasladado hasta las escaleras y pensó que sería tonto volver sólo para peinarse.

Cuando apoyó el último pie fuera de las escaleras, se arrepintió profundamente de no haber vuelto a arreglarse un poco. Frente a ella, sentado junto a la chimenea, se hallaba la persona que tantos problemas le había estado trayendo a su cabeza. El autor de sus confusiones. Ni más ni menos que James Potter.

La observaba sólo como él podía hacerlo. Y Lily se sintió completamente desarmada. La pelirroja pensó que aquello debería ser ilegal, pero aún así se acercó a él tratando de disimular el repentino calor en sus mejillas. Aunque siempre evitando ver directo a sus ojos, por si acaso.

-Hola, James.- Lo saludó intentando sonar segura, aunque a la primera tartamudeó. Procuró observar el fuego de la chimenea con atención.

-Que tal, Lily.- Habló el Merodeador, mientras se corría un poco del sofá para dejarle un lugar.

-Quería preguntarte si sabes algo de Hermione. Dijo que bajaría aquí a hablar contigo, pero no ha subido desde entonces.- Preguntó mientras se sentaba tímidamente lo más lejos posible de su compañero de casa.

James se encogió de hombros mientras se llevaba una mano a la cabeza. Vaciló un poco contrariado, y volvió a bajar el brazo lentamente. Lily siguió inevitablemente el trayecto de su mano con la vista.

-Hermione habló conmigo y luego creo que se me dijo que iría a la biblioteca. Seguramente se habrá encontrado allí con Mandame Pince y se retrasó.-

-¿Tu crees?.- Preguntó Lily sin poder evitar sonreír. Intuía que James estaba haciendo un esfuerzo enorme por no despeinarse el cabello, ya que él sabía que ella odiaba ese gesto. De pronto los celos que había tenido la noche anterior le parecieron algo ridículo.

-No te preocupes. Pronto volverá.- La reconfortó devolviéndole la sonrisa.

Lily no pudo evitar ver directamente a sus ojos avellana. Y aquellas bolsas debajo de los lentes le parecieron extrañamente adorables. La pelirroja estaba consciente de que le estaba sonriendo como una tonta, pero aún así no hallaba un buen tema sobre que hablar.

-Escucha. Sobre anoche, Lily--

-No es necesario que digas nada. En serio. Mejor dejemos esa charla para la próxima salida a Hogsmeade.- Interrumpió la Gryffindor, radiante.

-¿La próxima salida a Hogsmeade?- Repitió el Merodeador de gafas, sólo para cerciorarse.

-Cuando volvamos de las vacaciones. ¿Te parece?

-¿Que si me parece? ¡Claro que me parece! Lily, he estado pidiéndote esa cita a Hogsmeade por tres años.- Reconoció James, que no cabía en sí de la alegría.

La pelirroja estaba a punto de contestarle, cuando sintió a su compañero tensarse un poco (aunque sin dejar de sonreír como un loco) al observar algo detrás suyo. Estaba volteándose cuando un "Hermione" salió de la boca del Merodeador.

No pudo evitar sentirse acalorada por ser encontrada hablando con James como si fuera un gran amigo, ni tampoco pudo librarse de un sentimiento de enfado que surgió dentro de sí.

-Hermione, ¿en dónde has estado?. Te fuiste hace mas de una hora! Y sólo sabíamos que bajabas a hablar con James. No sabes como nos asustamos cuando veíamos que pasaban los minutos y tú no aparecías. Hasta tuve que bajar y preguntar a Potter, y recién ahí me tranquilicé un poco.. Pero tampoco, porque él dijo que tú saliste, y tu--

-Lo siento Lils. Fui a devolver un libro, y me distraje por ahí.- Dijo Hermione, interrumpiendo a su amiga.

Lily asintió levantándose de al lado de James.

-Pero si todavía tienes un libro.- Contestó la pelirroja desconfiada, mientras observaba los brazos de la castaña.

-Este lo cogí recién.- Explicó Hermione. Lily la miró un momento a los ojos tratando de sonsacarle la verdad. Pronto pareció rendirse, ya que observó hacia James contrariada.

-Como ya encontré a Herms, no tengo nada más que hacer aquí. Nos vemos luego, James.- Dijo antes de dirigirse hacia las escaleras que iban a la habitación.

Lily subió las escaleras de dos en dos y entró a su cuarto agitada por haber vuelto lo más rápido que pudo. No podía evitar sentirse como si hubiera sido encontrada con las manos en la masa.

-¿Encontraste a Herms?

-¿Tu también te perdiste?

Alice sonrió a Mar de forma cómplice al escuchar su pregunta, pero ninguna de las dos dijo nada más. La pelirroja empujó a Mar de su cama para poder sentarse ella, y las miró ceñuda.

-No sé de que se ríen. Y creo que tampoco quiero saberlo.-

-¿No vas a contestarnos?- Preguntó la rubia malhumorada mientras volvía a regañadientes a su propia cama.

-Sí, la encontré. Esta abajo.- Respondió Lily sencillamente, mientras acomodaba su almohada (destrozada luego de la pelea).

-¿Estaba escondida debajo de algún sofá? ¿O tal vez atrás de un cuadro?

Ésta vez Alice no pudo evitar reírse estruendosamente, y Mar la secundó.

-De acuerdo. Sí quiero saber se qué se ríen.- Admitió la pelirroja cuando sus amigas se calmaron.

-Es que Mar dice que tardaste demasiado. Y como James estaba abajo...- Intentó explicar Alice aunque fue interrumpida por la rubia.

-No me malinterpretes Lils. Quizás lo habías pensado mejor y querías poner a prueba mi maravillosa idea.-

Nuevamente estallaron en risas. Lily las miraba algo ceñuda, sabiendo de antemano que sería imposible frenarlas. El carácter de ambas era extremadamente diferentes; Mar era extrovertida y pícara, mientras que Alice era más bien tímida. Pero cuando se trataba de Lily, a las dos Gryffindors les encantaba practicar su hobby favorito; molestarla.

Ya sea sobre el estudio (donde no encontraban tantos puntos en los que Lily flaqueara como para utilizar) o sobre algún muchacho, Mar y Alice se habían convertido en expertas en sacar de quicio a Lily. Era por eso que la pelirroja había decidido desde hacia dos años no tener que soportarlas más (al ver que sus pobres enojos ya no surtían efecto) y desde entonces procuraba siempre contar cierto tipo de cosas a sus amigas por separado, aprovechando aquellas clases en las que no cursaban las cuatro.

-O acaso tomaste la-- Comenzó Alice, hablando con esfuerzo mientras se tomaba el vientre con ambas manos por el dolor que le causaba tanta risa.

-...la idea de Herms, y... y...- Prosiguió Mar,en el mismo estado que su amiga, y sin poder terminar la frase.

-...y te perdiste por ahí...-

-con Potter!- Volvió a reír la rubia provocando que Alice tuviera que contornearse por la risa.

Mientras ponia los brazos en jarras, Lily tuvo la certera sensación de que sus amigas habían estado compartiendo sus hipótesis sobre ella y Potter en su ausencia. Y sintió a la vez un melancólico sentimiento de nostalgia al recordar como en situaciones pasadas un simple enojo bastaba para que sus amigas abandonaran aquel molesto espectáculo.

Suspiró con vehemencia al tener que implementar una nueva solución.

-Me alegro de que estés mejor gracias a mi.-

-¿de-- de que hablas?- Preguntó la rubia a Lily, con esfuerzo, al mismo tiempo en que trataba de dejar de reír. Alice, por su parte, ya se había podido calmar un poco y ahora estaba frotándose el vientre con expresión de dolor.

-La gargantilla.- Pronunció la pelirroja rodando los ojos y cumpliendo su cometido, ya que instantáneamente el semblante de su amiga cambió. Lily no pudo evitar sonreír internamente como una pequeña venganza personal por lo que le habían hecho.

-Es verdad. ¿Le habrá dicho Herms a Potter que me ayude? ¿Se lo dijiste tú, Lily?- Preguntó rápidamente Mar.

La pelirroja parpadeó un par de veces antes de reaccionar. Aquello no lo había previsto.

-No. No lo hice.- Murmuró arrepintiéndose por su olvido y levantándose rápidamente de su cama. Mar y Alice intercambiaron una miradita que no pasó desapercibida por Lily.- Ya dejen eso. No me perdí ni con Potter ni con nadie! Iré a decirle a James lo de tu gargantilla, Mar.

-Eso no es necesario.- Dijo Hermione atravesando la puerta de la habitación. Se paró en el medio del cuarto, y estirando un brazo dejó ver un hermoso collar.- Aquí está tu gargantilla, Mar.

La rubia se levantó de un salto de su cama y tomó la gargantilla que tenía Hermione, acunándola con sus dos manos.

-¡Gracias Herms, Gracias!- Exclamó la rubia. Dejó la gargantilla sobre se escritorio y corrió a abrazar a Hermione, quien se quedó helada por la sorpresa. Era la primera vez en meses que ambas tenían algún contacto, más que físico, sentimental.

-No debes agradecerme a mi. Remus me la dio.- Y como si de un témpano se tratara y la quemara, Mar se alejó rápidamente de la castaña.

-¿Como dices?- Preguntó, esta vez con el semblante serio.

-Oh, no te preocupes.- Se apresuró a explicar Hermione, sacudiendo levemente los brazos frente a sí.- Estaba hablando con Black, cuando apareció Remus por las escaleras de su habitación y me dijo que la había encontrado.-

Algo en la expresión de Mar se relajó, y volvió a su escritorio a ver a su collar, como si quisiera asegurarse de que efectivamente estaba allí y no había desaparecido o esfumado en esos segundos sin contacto visual.

-De todas formas no me preocupaba eso.- Dijo la rubia sin mirar a sus amigas.

-Eres una pésima mentirosa, McKinnon.- Contestó Hermione sonriendo y ahora fue ella quien se dirigió a su amiga y le dio un abrazo.

-Te extrañé.- Admitió Mar cuando se separaron.

-Yo también.- Dijo la castaña sonriente.- Y siento muchísimo lo de Remus. Fue una equivocación, él es como un hermano para mi.

Lily y Alice miraron a la rubia con una expresión de sabelotodos antes de unirse en un abrazo grupal.

OoOoOoOoOoOo

En el castillo se respiraba un aire distinto; uno de despedida. Desde el desayuno no se habían dejado de escuchar cientos de murmullos y calurosos saludos entre compañeros y amigos de distintas casas. Algunos más efusivos, otros no tanto. Pero aunque para la mayoría del poblado estudiantil de Hogwarts sólo era un "hasta luego" y lo tomaban como tal, habían un grupo reducido de alumnos, más específicamente los de séptimo, que contradecía a todo el resto.

Con cada día, se acercaban más su final inminente de estudios en Hogwarts. Y aquellas vacaciones de invierno eran una efectiva demostración de aquello. Cuando volvieran, pronto tendrían sus mentes ocupadas en los EXTASIS, y cuando éstos acaben ya no habría más Hogwarts. No más salidas a Hogsmeade, no más mejores amigos con quien dormir, no más bromas a Slytherins. No más casas que los separen.

Para lo menos informados, o aquellos que simplemente no querían aceptar que una guerra de avecinaba, ya no serían los colores de las casas lo que produciría la separación entre magos sino su profesión. Pero había un grupo limitado de jóvenes magos y brujas, aquellos que sí se preocupaban por mantenerse informados, a quienes aquellas trivialidades no les interesaban. Ellos sabían que luego de un año tendrían que decidirse. Serían llamados "Mortífagos" o "Aliados a Dumbledore". Y ya no era una simple unión a club de duelo, una casa de Hogwarts o cosas por el estilo. Los jóvenes sabían que su vida estaba en juego, pero aún así no dudaban en poner a prueba sus ideales. Y hasta sus vidas.

Si hubieran tenido alguna clase de giratiempos y podrían ver su futuro, definitivamente los Merodeadores se llevarían la sorpresa de su vida. Aquel grupo de exitosos alumnos con grandes talentos jamás se hubieran imaginado luchando al lado de Dumbledore. Por supuesto que estaban al tanto de las catástrofes que causaba Lord Voldemort, pero aún no creían tener la madurez suficiente para unirse activamente a la lucha. Aún eran unos adolescentes, y sus actos lo demostraban plenamente.

Sirius, Remus y Peter estaban exhaustos. Desde que James hubo quedado con Lily para la próxima salida a Hogsmeade, su mejor amigo los torturaba día y noche con la noticia. Los tres se turnaban para escuchar los efusivos comentarios del Merodeador, como método para no terminar dándole un puñetazo y que todas sus ilusiones se esfumen. Al fin y al cabo era la única chica a la cual, estaban seguros, James tomaba en serio. Y tantos años de rechazos y humillaciones que hubo de soportar James, merecían que sus amigos tuvieran un poco de paciencia para con él.

Pero paciencia era justamente lo que menos le quedaba a sus amigos. La noche anterior, luego de soportar a Cornamenta hablar hasta altas horas de la noche sobre su "perfecta pelirroja", pudieron por fin descansar. Lo ansiaban tanto que hasta olvidaron poner el despertador provocando que esa mañana todo fuera un puro descontrol.

El primero en despertarse fue, como no, Remus Lupin. Extrañado por sentirse tan descansado a pesar de que aún no hubiera sonado la alarma del despertador (suponía que por dormir tan poco se sentiría mucho peor), tomó su pequeño reloj de mano y lo observó con detenimiento.

Al principio le costó enfocar la visión, pero cuando lo hizo sus ojos se abrieron de par en par. Se destapó y prácticamente corrió hasta Sirius donde, en una mesada junto a su cama, se podía ver un reloj un poco más grande que el suyo. Luego de comprobar que efectivamente era tan tarde como pensaba, se encaminó a despertar lo más pronto posible a sus amigos.

Zarandeó fuertemente a Sirius ya que era el que estaba más cerca suyo. Sin embargo (como sospechaba) no tuvo ningún resultado. Resignado, aunque sin perder el ritmo, fue hacia Peter donde repitió el procedimiento.

-Hum, Remus dejame dormir un pdamffto..- Murmuró Peter entre dormido, dándole la espalda al licántropo.

-Vamos, Peter. Levantate. Es tarde.- Insistió Remus. Consiguió que Colagusano se desperezara y frotara los ojos con las manos, aunque sin demostrar ninguna intención de levantarse por el momento.

El castaño se giró a la cama del último de sus amigos y no pudo evitar reprimir unas ganas de dejarlo allí durmiendo y que pierda el Expreso. Después de todo, había sido su culpa que se hayan quedado dormidos. Él y sus interminables comentarios acerca de Lily.

Decidió que no era momento para aquellas tonterías, y rápidamente se dispuso a despertarlo a él también.

-Cornamenta despierta. Nos quedamos dormidos. Es demasiado tarde.- Le dijo, acompañándolo con algunos empujones. James se movió un poco.

-No quiero levantarme hoy, mamá. Me siento mal.- Farfulló el moreno, tapándose aún más con las sábanas. Remus hubiera reído si no estuviera tan preocupado por el horario.

-No soy Dorea, James. Escucha, ya nos perdimos el desayuno y si seguimos así tampoco llegaremos a tiempo para tomar el Expreso.- Exclamó Remus, aunque con la sensación de hablarle al aire.

El licántropo se pasó las manos por la cara, nervioso. Hecho un vistazo al cuarto; Canuto seguía durmiendo como si nada ocurriese, Colagusano observaba hacia la ventana con la vista perdida (claramente aún no se despertaba del todo), había túnicas, pantalones y zapatos esparcidos por todos lados. Sus amigos y él habían querido dilatar el hecho de volver a su casa, y por eso decidieron terminar de guardar las últimas cosas en su bahúl el mismo día en que partirían, posponiendo lo más posible aquella sensación de nostalgia que sentían al partir de Hogwarts.

Remus se sintió por completo arrepentido de haber secundado a sus amigos en aquella idea. Él generalmente ya tendría el bahúl más que listo a estas alturas.

El Merodeador pensó que arrepentirse no le iba a servir de nada en ese momento, y decidió hacer un último esfuerzo para despertar a James.

-Debes despertarte, Cornamenta. Eres Premio Anual, y la profesora McGonagall seguramente te necesita para que la ayudes con los alumnos. Si llegas tarde, Lily va a enfadarse y..

Y como si James fuera el retrato de la dama gorda y "Lily" si se tratara de la contraseña, el moreno se levantó de la cama de un salto. Remus no pudo evitar golpearse la frente con una mano en forma contrariada.

-¿Que sucedió con Lily?- Fue lo primero que salió de la boca de James Potter, luego de que mirara en todas direcciones sin encontrar nada extraño. Hecho de lo más gracioso, considerando que el Merodeador sin sus gafas veía no mucho más allá de su nariz.

-Nada sucedió con Lily, James.- Murmuró Remus sin poder evitar sentirse enfadado con su amigo tanto como consigo mismo (por no habersele ocurrido eso antes). Cornamenta cambió inmediatamente su postura por una más relajada, tomando las gafas de su mesada y colocándoselas.

-Oh. Entonces, ¿porque tan escándalo? ¿Que sucede, Lunático?

-Ocurre que desde hace poco menos de media hora, me he dado cuenta que hemos olvidado de activar el despertador. Y ocurre que llegaremos tarde a la partida del Expreso. ¡Eso si llegamos, si quiera!- Gritó Remus ya sin poder aguantar su enfado. Como habló agitando los brazos, James tuvo que alejarse un poco.

-¿Y porqué no nos despertarse antes?- Preguntó James inocentemente. Remus le lanzó un gruñido y se fue al baño antes de que su amigo terminara con los lentes rotos (descontando otras partes, claro).

Para cuando el licántropo salió James ya no se encontraba en la habitación, y Sirius y Peter se encontraban en plan de "mete todo lo que puedas en un bahúl". Los hechizos de ambos jóvenes producían que varios objetos volaran en el aire hasta parar dentro de uno de los cuatro bahules abiertos en el suelo. Remus tuvo que esquivar algunas camisas y unos cuantos libros hasta llegar a su cama.

-Ahora si se despertaron..- Murmuró con resentimiento.

-Cornamenta utiliza métodos un poco menos ortodoxos que los tuyos. Creía que estabas al tanto de eso, Lunático.- Respondió Sirius, quien curiosamente tenía la mayor parte del cabello mojado a pesar de no haber entrado al baño.

-¿A donde fue?- Preguntó Remus, alejando su enojo y sin poder evitar sonreír. Canuto rodó los ojos.

-A ayudar a McGonagall. No pudo esperar a que salieras del baño. Estaba ansioso por hacer de niñera de los de primero y segundo, en su "cita" con Evans.- Ironizó el ojigris sonriendo.

Colagusano soltó una carcajada mientras trataba de cerrar con el peso de su cuerpo un bahúl. El castaño también rió. Estaba seguro de que si James no estaba de mal humor por tener que guiar a niños pequeños por los terrenos, era sólo porque eso significaba pasar algo de tiempo con Lily.

Remus sacudió su varita atrayendo las últimas cosas que le faltaban guardar, y cuando terminó de cambiarse y ponerse la túnica, les informó a sus amigos:

-Yo también tengo que ayudar a la profesora McGonagall. Nos vemos en el Expreso. Asegúrense de llegar a tiempo.-

-De acuerdo. Apresurate, Colagusano.- Dijo Sirius al tiempo en que se volteaba hacia su amigo, mientras se ponía los zapatos. La mayoría de sus pertenencias (las indispensables) estaban ya en los bahules. Las demás cosas o bien no les interesaban o bien ya mandarían algunas lechuzas al director en las vacaciones para que se las enviara a sus casas.

-Ya voy, ya voy.- Declaró Peter, que estaba teniendo algunas dificultades con su bahúl.

-Nos vemos!- Les gritó Remus mientras salía de la habitación cargando su enorme equipaje como si llevara sólo una pluma.

Se apresuró a llegar a la Sala Común (atestada de alumnos) y comenzó a buscar a la profesora por todo el lugar. En cuanto la localizó se dirigió a ella rápidamente sin poder evitar chocar a algún que otro alumno con su bahúl.

-Lupin.- Saludó la profesora McGonagall con una mirada reprobatoria.- Necesito que lleves a estos niños directo al Expreso. Son los últimos que faltan. Los demás ya han sido guiados por la señorita Evans y el señor Potter-

-De acuerdo, profesora.- Respondió Remus sin poder evitar sonreír al pensar que James debía de estar debatiéndose entre maldecir su suerte o alegrarse por estar junto a Lily.

Luego de que todos los alumnos que faltaban fueran dirigidos hacia el Expreso, el prefecto Lupin decidió buscar algún compartimento ya que intuía que James estaría muy ocupado con la pelirroja como para hacerlo, y de Peter y Sirius ni hablar. Aún rogaba a Merlín que llegaran a tiempo.

Vago por el Expreso, indicándoles en el camino a algunos alumnos de primero que debían acomodarse en un compartimento hasta que arrancara el tren. Reconoció varias caras y deseó felices navidades para algunas otras, hasta conseguir un compartimento vacío.

Acomodó su bahúl fácilmente y estaba a punto de sentarse cuando las puertas se abrieron.

-Oh, lo siento Lupin. Pensé que estaba vacío.- Se disculpó una rubia muy bonita. Habló demasiado desinhibida a pesar de tener las mejillas levemente coloradas.

-No hay problema.- Respondió el Merodeador sonriente.- Aunque sí me molesta que me llames por mi apellido.-

El rostro de la joven adquirió un gracioso tono rojizo que hizo sonreír aún más a Remus.

-¿Habíamos quedado en otra cosa?.- Preguntó Mar tratando de disimular su vergüenza.

-No, pero podríamos arreglar eso.-

-¿Encontraste un... ah, estás tu, Remus..- Expresó Alice al acercarse y ver al castaño. El Merodeador la miró sin abandonar su sonrisa, pero la recién llegada inmediatamente se sintió fuera de lugar. -Voy a buscar un compartimento vacío.-

-No, esperen. Podemos compartir este.- Le dijo Remus antes de que Alice se fuera, seguida de una avergonzada Mar.

-No te preocupes, Remus. Buscaremos otro.- Aseguró Mar, sin mirarlo a los ojos.

-Insisto. Quédense.-

-No entramos todos.- Opinó Alice volviendo sus pasos

-Entonces busquemos uno más grande. Creo que al final del Expreso hay algunos que siempre utilizan los Revenclaw que--

-A estas alturas ya deben estar todos ocupados.- Expresó la rubia algo dubitativa.

-De acuerdo. Hagamos esto. Esperen ustedes aquí. Yo iré a buscar el compartimento. Les prometo que encontraré uno vacío, pero en caso de que falle y no lo haga, les dejaré este a ustedes.- Aseguró Remus, sonando tan convincente como sólo un Merodeador podría.

Antes de que sus compañeras pudieran replicar algo, el castaño ya se había ido por el pasillo derecho del Expreso. Al cabo de unos minutos regresó con una sonrisa triunfal en su rostro y les dijo que había conseguido el compartimento, tal como les había prometido.

-¿Como hiciste?- Le preguntó Mar una vez allí, sin aguantar la incertidumbre.

-Digamos que sólo implementé la autoridad que me da ser prefecto.- Murmuró misteriosamente. Alice se rió a su lado.

-Ya me parecía raro que no te contagiaras de James.- Soltó Alice.

-¿Que pasa conmigo?- Inquirió el aludido entrando a compartimento seguido por Lily, quién se acomodó rápidamente junto a Mar.

-¿Como nos encontraste, Potter?-

-Pregunté a algunos alumnos y me dijeron que habían visto a Lunático por aquí.- Respondió a la rubia mientras se despeinaba inconscientemente el cabello.-El tren está a punto de partir. ¿Donde están Sirius y Peter?

-Espero que arriba del tren.- Expresó Remus con aprehensión, mientras se corria un poco dejando un lugar a su amigo.

-¡Por fin los encuentro! McGonagall me pidió que la ayude con unas cosas.- Informó Hermione mientras entraba al vagón y se sentaba junto a Lily.- ¿Que hacemos aquí? No, mejor dicho, ¿Que hacemos todos juntos aquí?

-Fue idea de Remus.- Masculló Alice señalando al castaño con un dedo. El aludido la miró indignado, para luego girarse y sonreir a Hermione.

-Me pareció una buena idea. Por lo menos será divertido.- Dijo levantando los hombros ante la mirada de escepticismo de la castaña. De pronto se escuchó un fuerte zumbido que vaticinaba la pronta salida del Expreso.

-Me preocupan Canuto y Colagusano.- Expresó James sin poder evitarlo

-Oh, no te preocupes. Los vi subir al Expreso hace un momento.- Le dijo las castaña, sonando algo extraña.

-¿Estas segura?

-Sí. Bueno, supongo que eran ellos...Black iba con Mega-- una chica, y Pettigrew por detrás.- Murmuró dubitativa ante la pregunta de James.

-Si Hermione te dijo que los vio, es porque vio a Black y a Pettigrew subiendo al tren, Potter.- Reprendió Lily sin poder evitarlo.

-Lo siento. Es que no confiamos en las aptitudes de responsabilidad de esos dos.- Exclamó James con una sonrisa, como si intentara disculparse. Remus asintió y prosiguió:

-Peter es demasiado distraído y Sirius puede ser muy..--

-¿fantástico? ¿encantador? ¿magnífico?- Completó Sirius al tiempo en que entraba al compartimento.

-..impuntual.- terminó Remus

-..idiota.- murmuró Hermione levemente más tensa.

-¿No lo han notado? A Granger le fascina verme pelear. Debe ser que mi rostro adquiere algún tono más sexy o mis expresiones se vuelven más marcadas.- Conjeturó el ojigris mientras se sentaba al lado de la castaña con una enorme sonrisa. Peter se sentó junto a James.

Hermione estaba por replicar cuando el segundo zumbido del tren se escuchó, seguido por el ruido de la locomotora en funcionamiento. Se encontraban oficialmente volviendo a casa. Aquello pareció afectar de alguna forma a la castaña, quien cerró su boca sin decir nada.

OoOoOoOoOoOo

El viaje les resultó más corto de lo normal. Entre peleas, juegos y chistes Merodeadores, pronto se encontraban en la estación 9 y ¾ de King Cross. Londres estaba más frío de lo habitual, por lo que los alumnos se apresuraban para bajar del Expreso y poder irse rápidamente junto a sus padres para poder disfrutar, seguramente, alguna charla familiar bajo una acogedora chimenea.

-Supongo que este es el adiós.- Expresó Mar a todos sus compañeros en el vagón. La rubia sobre actuó las palabras y hasta fingió llorar. Todos rieron, en un ambiente mucho más relajado que de el de hacía unas cuantas horas.

-Un hasta luego, McKinnon. Hasta Luego.- Remarcó James sin dejar de sonreír.- No quiero tener que programar una prueba para una nueva cazadora cuando vuelvas de las vacaciones.

-No te preocupes, capitán. Contarás con mis habilidades por medio año más.-

-Y yo quiero contar con mi amiga por muchos años más. Pero si no nos apresuramos y vamos a reunirnos con nuestros padres, no creo que la señora McKinnon haga realidad mi sueño.- Dijo Lily abriendo las puertas del compartimento de par en par.

Los ocho Gryffindors bajaron juntos del Expreso y se miraron con aprehensión. Las chicas dieron el primer paso, despidiéndose de Alice mientras la abrazaban. Los Merodeadores también la saludaron y desearon felices navidades antes de que la rubia desapareciera de su vista para unirse en una cálida despedida con Frank Longbottom.

-Marlene! Apresúrate, niña!- Se escuchó gritar a una voz aguda. Efectivamente, cuando los siete voltearon se encontraron con la severa mirada de una mujer de avanzada edad. Era rubia, tanto como su hija, y tenia rastros de haber poseído la belleza de Mar en su juventud. A su lado se encontraba un joven alto y muy apuesto que saludó hacia el grupo con alegría.

La rubia rodó los ojos con impaciencia. Saludó a sus amigas con un abrazo prometiéndoles escribir en las vacaciones, les hizo un gesto con la cabeza a James, Sirius y Peter, y se paró en frente del Merodeador castaño.

-Nos vemos pronto. Feliz Navidad.- Le dijo sonriendo elegantemente antes de darse la vuelta y comenzar a caminar lejos de allí. Hubiera tenido un bonito efecto, si no hubiera sido porque en la mitad del camino sus pies se enredaron y casi cae al suelo de King Cross a no ser por su hermano (quién, atento por la torpeza de su hermana menor, tenia los reflejos tan entrenados que la sostuvo sin esfuerzo).

-Yo también debo irme. Nos vemos luego de las vacaciones.- Expresó Peter. Abrazó a sus mejores amigos, saludó a las chicas y se alejó de allí rápidamente.

Cerca de allí pasó una niña de cabello corto y oscuro que se desvió unos cuantos pasos para acercarse al grupo de Gryffindors.

-¡Adiós, Hermione. Adiós, Sirius!.- Saludó sin detenerse. Parecía que llevaba prisa, pero sin embargo les dedicó una enorme sonrisa a los aludidos.

-¡Adiós, Meggan!- Saludó la castaña devolviendole la sonrisa a la Hufflepuff.

-¡Adiós, Meg! ¡Que tengas unas lindas navidades, aunque jamás serán tan bonitas como tú!- Le gritó Sirius con galantería. Meggan rió sin detener el paso, y pronto desapareció por entre la multitud de alumnos con un señor adulto y un joven, a los cuales ni siquiera saludó.

Hermione bufó fastidiada pero no dijo nada. Sólo atinó a mirar en varias direcciones en busca de su familia.

-Mis padres habitualmente me esperan en el King Cross muggle, así que supongo que me voy. Feliz Navidad para todos.- Informó de pronto Remus a los demás. Saludó con un apretón de manos a sus amigos y luego se dirigió a las chicas.

-Que pases unas bonitas navidades.- Le deseó la pelirroja

-Te cuidas, Rems. Nos vemos luego de las vacaciones.- Expresó Hermione, abrazando a su amigo. Remus les devolvió con una sonrisa sus saludos antes de marcharse.

Lo vieron llevar su bahúl por unos centímetros más arriba del piso (sorprendidos, ya que ellos apenas podían con el peso del suyo propio) por unos instantes hasta que desapareció por la columna de la plataforma que rezaba 9 y ¾. Luego de eso alguien carraspeó cerca de James, y todos se volvieron hacia allí.

-Me han mandado a buscarte, hermana.- Manifestó Evan con formalidad, aunque Hermione sabía que por dentro estaría disfrutando el llamarla "hermana" frente a sus amigos Gryffindors.

-Dile a mi padre que en seguida voy, Rosier.- Articuló la castaña, con ira contenida. Su hermanastro se quedó allí sin mover un músculo.

-¿No has oído bien, Rosier? Hermione dijo que ya iría.- Escupió Sirius mientras miraba al Slytherin como si fuera la peor escoria del lugar. De la manera altiva que solía caracterizar a la familia Black.

Al vaticinar una pelea, Hermione decidió intervenir antes de que fuera demasiado tarde.

-No importa, Black. De todas formas ya me voy.- Sostuvo la chica poniendo especial énfasis en el apellido de Sirius. Aparentemente Hermione no iba a perdonarle el que le estuviera llamando por su apellido tanto rato, sólo por haberla defendido.

Evan no pudo evitar sonreír mientras que el Merodeador fulminó con la mirada a Hermione, aunque la castaña pasó olímpicamente de él.

-Adiós Lils. No te olvides de estar en contacto. Si quieres puedes llamarme por teléfono.- Se despidió con un abrazo.

-Por supuesto. Trata de pasarlo lo mejor posible.- Propuso la pelirroja mientras se separaban.

-Adiós, James. Disfruta tus vacaciones.-Dijo Hermione mientras lo saludaba con el beso en la mejilla.- Adiós, Black.- Mencionó aunque pareció más por cordialidad que por otra cosa.

-Adiós.- Respondió Sirius irritado.

-Adiós, Hermione. Feliz Navidad para ti y Bella.- Dijo James cuando su compañera se estaba yendo.- Tal vez yo también te llame por fetélono!

-Es teléfono, James.- Corrigió la pelirroja al tiempo en que se escuchaba la risa de Hermione, a pesar de alejarse junto a su hermanastro. Lily, James y Sirius la observaron reunirse con un señor alto y risueño, quien la abrazó cariñosamente. A su lado, ignorándolos completamente, se encontraban Bella, Rosier y una señora más joven que el padre de Hermione manteniendo una charla muy animada.

Lily vio como a castaña saludaba con un gesto cordial a su madrastra (quien hacia lo propio), antes de que toda la familia se marchara de la estación.

-Bueno, supongo que mis padres no deben estar por tardar. Así que será mejor que los despida.- Opinó la Premio Anual, acercándose a sus compañeros.

James sonrió abiertamente mientras tomaba la iniciativa.

-Que tengas unas hermosas vacaciones, Lily. Prometo enviar una carta para la Navidad. Y para cada día que tu quieras saber que sigo respirando amor por ti.- Declaró el Merodeador de gafas, mientras tomaba las manos de la pelirroja. Sirius miró hacia otro lado, asqueado por tanto romanticismo.

Lily rápidamente tomó el color de su cabello y se apartó levemente del chico con vergüenza.

-Gracias, James. Eso que dices es muy.. lindo. Espero tu lechuza.- Respondió tratando de no tartamudear a causa de su vergüenza. James sonrió y soltó sus manos mientras asentía.

-Adiós, Lily. Hasta después de la Navidad.-

-Hasta después de la Navidad, James.- Respondió la pelirroja son una sonrisa y girándose hacia el otro Merodeador.- Ya puedes mirar, Black.- Aseguró entre disgustada y divertida.

-Casi creí que no aguantaría las ganas de vomitar.- Admitió con recelo, mientras se daba vuelta lentamente.- Adiós, Evans. Feliz Navidad para ti y tu familia.- Deseó el ojigris cuando estuvo frente a su compañera.

La pelirroja no sabia que contestar. Y ya que estaba al tanto (aunque sólo por algunos detalles) de los problemas familiares de Sirius optó por lo sano.

-Feliz Navidad, Black. Adiós.- Le contestó para luego perderse entre la multitud de niños y padres.

-¡James, Sirius! ¡Por fin los encuentro, niños!- Expresó la señora Potter a su lado luego de unos minutos. Abrazó primero a su hijo y luego al mejor amigo de su hijo, como si ambos fueran niños pequeños a los que hace tiempo que no ve.

-Que tal, hijos.- Saludó el señor Potter con un apretón de manos a cada uno.

-Ya, mamá. Pueden vernos.- Se quejó James cuando su madre le estrujaba uno de sus mejillas, al tiempo en que dejaba escapar comentarios del tipo "mi pequeño muchacho, cada día mas grande" o "miralo Charlus, parecía ayer cuando se paseaba sin ropa por el jardín de la casa".

-No te quejes del amor de tu madre, Jamsie-Pooh.- Dijo Sirius, haciendo grandes esfuerzos por no reír.

-¡Oh, mi querido Siriusin! Mirate nomas, estás mucho más alto que desde la últimas vacaciones.- Aseguró Dorea Potter mientras soltaba a su propio hijo y se disponía a despeinar cariñosamente al ojigris.

James casi no logra ahogar una carcajada. En el camino a su casa se abstuvo de hacer comentarios sobre el apodo de Canuto y su nuevo peinado. Cornamenta sabía mas que nadie que su hermano odiaba que lo despeinen. Pero también estaba seguro que aquel gesto de amor de una familia lo hacía más feliz de lo que jamás podría ser él mismo.