CAPITULO 15: OSCURIDAD.
Mar se despertó a media noche a causa de un trueno. Desde pequeña siempre había odiado las tormentas, por lo que su padre realizaba un hechizo ensordecedor a su cuarto para que ella no escuchara ningún ruido. Ésta vez compartía el cuarto con Lily y supuso que su padre no querría avergonzarla frente a sus amigas por lo que no realizó el conjuro.
Dio un giro en su cama, tomando un poco más de colcha para abrigarse. Estaba a punto de dormirse cuando otro ruidoso trueno produjo que pegara, literalmente, un salto en su cama. Decidió que esperaría un poco a que comience a llover y cesen los truenos, aunque más de quince minutos en su cama asuntándose por los estruendos fueron suficiente prueba de que aquello duraría un largo rato.
Se destapó, se colocó un abrigo y decidió bajar a las cocinas a tomar algo caliente para ver si con eso conseguía dormir un poco. Trató de hacer el menor ruido posible para no despertar a Lily (aunque no era mucho trabajo ya que con los truenos había suficiente ruido como para despertarla). Se sorprendió de que la pelirroja continuara durmiendo; en Hogwarts las regañaba continuamente porque ante el menor ruido la Premio Anual interrumpía su sueño. Negando con la cabeza divertida salió de la habitación casi a hurtadillas. Pasó por delante de la habitación de Alice y Hermione, y le extrañó que la puerta se hallara abierta. Echó un pequeño vistazo.
Alice se abrazaba a un pequeño oso de peluche que le había regalado Frank en Hogsmeade. Al parecer a ella tampoco le afectaban las tormentas ya que se encontraba profundamente dormida. Tuvo que entrecerrar los ojos al mirar hacia Hermione, ya que la luz de los truenos le reflejaban en la cara. Se asombró al encontrarse con la cama de la castaña vacía. Entró un momento para asegurarse de que su amiga estuviera en el baño, pero al revisar la habitación se encontró con que, efectivamente, Hermione no estaba allí.
Salió del cuarto sin olvidar cerrar la puerta para escucha si Hermione volvía. Decidió fijarse si estaba en la sala, en la cocina o en algún otro lugar de la casa. Casi llegando a las escaleras echó un vistazo a la habitación de su hermano asegurándose de que no se encuentre allí. Steve nunca le había insinuado nada acerca de alguna de sus amigas, pero lo mejor era verificar.
Cuando confirmó que Hermione no estaba allí su corazón comenzó a acelerarse. Tal vez era debido a que los truenos habían aumentado en cantidad pero sintió una enorme urgencia de encontrar a la castaña. ¿Que tal si le había pasado algo malo?
Bajó las escaleras casi corriendo temiendo lo peor cuando escuchó algunos ruidos en la cocina. Si antes estaba ansiosa por llegar allí, ahora sus sentimientos eran todo lo contrario. Aquella noche fría y de tormenta era el escenario especial para que entrará algún ladrón o asesino a la casa. Un Mortífago no podría haber nunca entrado al ceno de una familia sangre pura tan importante como los McKinnon, pero para un muggle la mansión resultaría muy llamativa y aunque hubieran cientos de hechizos anti-intrusos, los malos siempre sabían como burlarlos. O por lo menos eso sucedía en las frelículas que Lily y Hermione le habían hecho ver.
Hermione. De pronto la imagen de su amiga acorralada en la cocina por el asesino, le invadió la mente. Un nuevo trueno la hizo decidirse y atravesó rápidamente la puerta que la separaba de su amiga y su posible pelea con el asesino.
-¡Hermione!- Gritó Mar cuando encontró a la castaña tumbada en el suelo. Observó por toda el cuarto en busca del asesino aunque no encontró rastro alguno de él más que una ventana abierta a lo alto de la pared.-¿Estás bien? ¿Que te hizo?- Preguntó en cuanto se acercó apresuradamente a su amiga.
La castaña la miró sorprendida desde el suelo y le preguntó:
-¿Cómo lo sabes?
-¿Saberlo? Pues no lo sé, sólo lo imaginé. Supongo que es mi intuición pero, tú sabes, no es que los muggles tengan tantas formas de hacerlo.- Explicó mientras la ayudaba a levantarse y luego a sentarse. Mar cerró la ventana ayudándose de una silla y para luego sentarse ella también.
Hermione la miró confundida después de observar el hematoma que se estaba formando en su costado.
-¿Muggles? Espera. ¿De quién estás hablando?
-No me digas que era mago.- Se sorprendió la rubia levantándose inmediatamente de la silla con las manos cubriendo su boca.
-Por supuesto que es mago.- Contestó Hermione levantando una ceja evidentemente confundida.
-¿Y estás así tan tranquila? Pobrecita, debes estar demasiado sorprendida como para reaccionar.- Comprendió su amiga mientras le acariciaba la mano. Se alejó un momento decida a prepararle un té a su amiga cuando encontró que ya había uno preparado en la mesa. Verificó que estuviera caliente y se lo extendió a la castaña suponiendo que su elfo doméstico Blaser lo habría preparado hacia unos momentos- Aún así creo que debo avisarles a mis padres, ellos deben hacer algo al respecto.-
-No creo que eso sea necesario.- Interrumpió la castaña comenzando a alterarse.- ¿Porqué crees que debes decirles algo como..
-¡Claro que debo decirles! Ellos deben tener experiencia en algo como esto. Son mayores y pasaron por muchas situaciones de esas.- Explicó mientras fruncía el ceño ante el inminente color rojizo del rostro de su amiga.- ¿Tu no crees eso?
-Sí, pero..
-¡Decidido entonces. Iré a decirles a mis padres!- Exclamó dirigiéndose hacia la puerta. Sin embargo, se volteó a mitad de camino cuando Hermione la llamó por su nombre.
-No, espera.- La detuvo la castaña.- No creo que debas meter a nadie más en esto, en especial a tus padres. No te ofendas, pero no tengo la suficiente confianza con ellos..
-No te preocupes, Herms. Ellos podrán entenderte, ya verás. Mi madre puede ser un fastidio pero esta vez no tiene porqué tratarte mal. Tu no tienes la culpa de nada.-
-Ése es el problema. Si tengo la culpa.- Admitió bajando la cabeza. La rubia frunció el ceño confundida.
-¿Que quieres decir?
-Que yo también provoqué lo que ocurrió. No hice nada para detenerlo, es más creo que hasta colaboré. Es mi culpa, Mar.-
-No puedo creerlo. No puedo creer que hayas colaborado en algo como eso.- Emitió entre sorprendida y enfadada. No sabía que pensar de su amiga, una de sus mejores amigas, le estaba confesando que la había traicionado. Era cómplice de un ladrón o un asesino, o lo que fuere que sea ese mago. Hasta podría ser un Mortífago que podría haber causado una catástrofe en su hogar.
-Sé lo que debes pensar de mi. Soy un desastre de persona. No pude detenerme hasta que no vi que me habían visto..- No tuvo la valentía de mirar a su amiga, sin embargo continúo hablando.- He venido aquí cada noche con la intención de hacerlo y nunca me he animado. Sin embargo hoy estaba decidida. Soy una mala persona, y si no fuera por ti, lo hubiera hecho. Gracias, Mar.-
Hermione levantó el rostro encontrándose con una acalorada rubia que intentaba frenar el impulso de sacar su varita y echarle un maleficio a aquella joven que se hacía llamar su amiga. Cuando decidió que por más que quisiera no podría hacerle daño, Mar comenzó a hablar.
-La verdad no puedo creer lo que estoy escuchando. Lo hubiera creído de todos, menos de ti, Hermione.- La castaña no aguantó más y desvió la vista de su herida amiga.- Has pasado una semana en mi casa, te ofrecí mi hogar y tú así me pagas..
Inmediatamente la castaña volvió a posar su vista en Mar cuando la conversación giró en un sentido que no se imaginaba.
-No sólo por mi familia, tus demás amigas también están aquí. Si es que las consideras realmente tus amigas.- Murmuró herida.- No puedo creer que hayas estado a punto de hacer eso, Hermione. Debería hacer que te envíen a Azkaban.-
-¿Azkaban? ¿De qué demo-
-No sé si en tu mundo muggle será así, pero aquí una traición como ésta se paga con una estadía en Azkaban. No deseo verte rodeada de dementores, ni a ti ni a nadie. Así que voy a pedirte que te vayas de esta casa y no vuelvas nunca más, Hermione.-
Mar ya estaba empujando a Hermione por la puerta cuando ésta pudo frenarla y, exaltada por las acusaciones de su amiga, la tomó de los brazos y le preguntó:
-¿Mar, de qué estás hablando?
-¿Todavía tienes la cara de preguntarme sobre qué hablo? Es claro que estoy hablando sobre que tú quisiste meter a un Mortífago o poco menos a mi casa.- Susurró tratando de no gritar para que ninguno en la casa se despierte.
-¿Mortífago? Pero si él no es..
-¡Lo que sea! Un completo extraño. Tranquilamente podría ser un ladrón o un asesino- La interrumpió soltándose de ella. Dándole algunos empujones más murmuró- Será mejor que te vayas ahora si no quieres que avise a mis padres. Y no creo que ellos sean tan condescendientes contigo como lo estoy siendo yo.
-¡Pero Mar, no entiendo porqué me hechas de tu casa!- Le dijo irritada mientras era empujada por su amiga. Mar rodó los ojos con una sonrisa irónica en su rostro.- Tan sólo iba a escribir a Black. Sé que él no es muy querido por los sangre pura, pero no creo que por eso tus padres me envíen a Azkaban.
Mar paró en seco y todo rastro de sonrisa abandonó su rostro.
-¿Black? ¿Él es el asesino?
-¿Asesino? Oh Dios, ¿Mar, De qué hablas?
-¿No es el asesino?
-¡Por supuesto que no!
-Entonces, todo este tiempo estuviste hablándome de Black y tú. Nada sobre un Mortífago ni asesino, ni mucho menos un ladrón.- Razonó comenzando a ponerse colorada.
-Black puede llegar a ser molesto e insensible, pero no creo que se compare con un asesino.
Mar dio la vuelta y se dirigió a la cocina dejando a una aturdida Hermione sola en la sala. Luego de un segundo ella también se adentró a la cocina para encontrarse con su amiga sentada en la mesa, con la cabeza escondida entre sus brazos.
-¿Te encuentras bien? ¿Que sucede, Mar?- Preguntó preocupada mientras se acercaba. Esperó un momento y al no obtener respuesta estaba por volver a preguntarle cuando escuchó algunos gemidos bajos. Frunció el ceño imaginando que su amiga estaba llorando pero luego se relajó al observar como Mar reía abiertamente.- Estás loca, ¿Lo sabias?- Le dijo mientras tomaba asiento a un lado.
-Lo siento.. Es que todo.. Todo fue.. Un horrible malentendido.- Le informó sin poder para de reír.
-Aunque no lo creas, me he dado cuenta de eso.- Informó sin poder evitar sonreír. Tomó un sorbo de su té, antes de pedir.- Si no es mucha molestia, me gustaría saber de qué demonios hablabas, Mar.
-Pensé que estabas intentando hacer entrar a algún Mortífago a mi casa.- Explicó luego de poder parar de reír.- En realidad, al principio era un ladrón y tú su victima. Pero como luego dijiste que era mago y que lo habías ayudado, todo cambió de dirección.
Esta vez fue el turno de Hermione de reír.
-Además dijiste que estuviste a punto de hacerlo. Y que lo hubieras hecho si no fuera por mi llegada.- Continuó avergonzada.
-Bueno eso sí. Pero lo que evitaste que hiciera fue que mandara una carta, no que avisara a los Mortífagos para que entren.- Informó mientras tomaba un pergamino doblado de su bolsillo y de lo enseñaba a su amiga.- Además aunque haya sido una espía, no creo que sea probable que un sólo Mortífago logre entrar a esta casa teniendo en cuenta la cantidad de hechizos que tiene.
-Debes entender que todo resultaba coherente. ¡Hasta la lluvia y los truenos! Era tal como tus frelículas..
-Oh, de acuerdo. Creo que no hay más películas para ti.- Resolvió cuando comprendió todo y pudo dejar de reír.
-¿Entonces Black, eh?- Murmuró la rubia con una sonrisa pícara. Hermione se ruborizó inmediatamente.
-Era sólo una carta.-
-Una carta que decía..
Hermione guardó nuevamente la carta en su bolsillo casi por inercia. Mar la miró alzando una ceja mientras esperaba que su amiga hablara.
-Nada interesante.- Respondió mientras desviaba la vista.
-¿No vas a contarme?
Hermione volvió a mirar a la rubia y decidió que lo mejor sería compartir lo que le pasaba con alguien antes de que se volviera loca pensando en el asunto. O antes de que volvieran a sospechar de la fidelidad hacia sus amigas.
-En navidad, cuando todos fueron al jardín principal a saludar a vuestras familias, yo me demoré con Black en el jardín trasero.. Y..- Hermione se mordió el labio inferior ante la atenta mirada de Mar.
-¿Y qué?
-Bueno, estuvimos hablando por un rato. Y luego, de un momento a otro, estábamos besandonos.-
La rubia lanzó un pequeño chillido histérico antes de animar a la castaña para que continúe.
-Luego llegó Evan..
-¿Los vio?- Inquirió sorprendida. Hermione asintió.- Oh, ¿Y dijo algo a Bella?
Ésta vez la castaña negó lentamente
-Ni siquiera me ha escrito. Y Bella menos. Así que supongo que no le ha dicho nada..
-Entonces se besaron, llegó Evan y los vio, ¿y luego?- Recapituló luego de estremecerte ante un trueno especialmente ruidoso.
-Tuve que irme con Rosier porque mi padre quería saludarme. Saludé a todas sus familias, brindamos y por último todos se fueron a sus hogares. No pude volver a hablar con él.-
Mar se levantó, tomó un poco de leche del refrigerador y volvió a sentarse con el rostro desconcertado.
-Es sorprendente. Tantos años insultándose, lanzándose maldiciones, para terminar ¿besándose?
-Lo sé, es realmente extraño. Y muy poco propio de mi.- Admitió agachando la cabeza. Mar la observó hacerlo con una sonrisa.
-¡No quise decirlo en ese sentido! Me parece fantástico que una vez en tu vida dejes de ser tan perfecta y te animes a arriesgarte.-
-Pero es el novio de mi hermana..
-Era el novio de tu hermana, Hermione. El mundo es libre, y además él la dejó pero Bella no hizo nada al respecto. Al parecer unos cuantas semanas con Black fueron suficiente para satisfacer tanto tiempo obsesionada con él.
La castaña asintió lentamente.
-¿Y Black no ha aparecido desde entonces? Porque si ha dejado pasar a una chica tan maravillosa como tú, te juro que en la próxima práctica de Quidditch voy a lanzarle una Quaffle justo en medio de la cara. O mejor aún, le pediré el bate a John Marcus y la Bludger terminará en su-
-No es necesario.- Interrumpió Hermione con una sonrisa mientras trataba de frenar los instintos asesinos de su amiga.- Me ha escrito cada día.-
Mar observó en silencio como su amiga salía de la cocina, subía apresuradamente las escaleras y luego de unos cuantos minutos volvía con una pila de pergaminos entre sus manos.
-Cada vez son más cortas. Y ésta noche no me ha escrito, así que supongo que debe de estar enfadado.- Murmuró mientras Mar tomaba el primer pergamino de la mesa.
Hermione,
Necesito hablar contigo sobre lo de anoche. No estaba totalmente seguro, pero lo he consultado con Cornamenta y él me ha dicho que debo hacerlo. Espero que no te moleste que le haya contado a James.
¿Todavía continúas en la Mansión McKinnon? Supongo que a tus amigas no les importará que vaya a verte un rato. Tan sólo serán unos cuantos minutos.
Contéstame en cuanto puedas,
Sirius.
-¿Le contó a Potter?- Preguntó sorprendida. Hermione asintió apesadumbrada y le extendió la siguiente carta.
Hermione,
Espero que te haya llegado mi carta anterior. No sé cuál es el grado de seguridad en la casa McKinnon, ni si registran el correo, pero espero que esta carta te llegue. Le he dicho a mi lechuza que no se vaya hasta que te la entregue personalmente.
¿Cuándo podemos hablar? Dime la fecha y hora que te parezca, y ahí estaré.
Sirius.
La castaña suspiró tendiéndole otro pergamino.
Hermione,
Estoy comenzando a preocuparme. ¿Realmente estás bien? Kat se ofendió al insinuarle que se había equivocado de destinatario, así que supongo que mi lechuza te encontró y por algún motivo no has contestado.
-Que observador.- Murmuró Mar con una sonrisa, y continuó leyendo:
En verdad necesito hablar contigo, Hermione. Pregunté a James por la seguridad del correo, y él me ha dicho que ése no es el problema porque el mandó carta a Lily y ésta le respondió de inmediato.
Sirius.
Mar miró inquisidoramente a la castaña, pero ésta sólo frunció los hombros.
-No le he preguntado. Si lo hacía y ella contaba a James, entonces Sirius sabría que sus cartas me llegaban..
La rubia asintió.
Hermione,
Le he dicho a Kat que no vuelva sin una respuesta tuya, así que deberás contestarme. Hazlo a la brevedad.
Sirius
-Ésa vez me costó mucho poder librarme de Kat. Puede llegar a ser una lechuza muy insistente, ¿sabes?.
-Por casualidad, ¿no fue ése el día que estuviste encerrada toda la tarde en la habitación a oscuras? Con las chicas pensamos que te habías vuelto un vampiro.-
Ambas rieron antes de que Mar vuelva a tomar uno de los pergaminos con la letra aristocrática de Sirius.
Hermione,
No sé que le has hecho a Kat, pero no quiere ir más contigo así que tuve que mandar a la lechuza de James.
Contéstame,
Sirius.
Mar tomó la próxima carta, pero antes de que pudiera leerla un ensordecedor trueno la hizo temblar.
-¿Tienes miedo a las tormentas?
-Sólo un poco.
-¿Sólo un poco?- Repitió Hermione con una ceja alzada.
El eco del trueno desapareció y Mar pudo tranquilizarse. La rubia sonrió y se dispuso a leer sin responder a su amiga.
Hermione,
Te agradecería si me contestaras. Hoy iremos al callejón Diagon pero veré la respuesta en cuanto llegue.
Sirius.
-¿Fue ése el día que fuimos al Caldero Chorreante por la cita de Alice y Frank?
Hermione asintió.- Sí, leí la carta cuando ya estabamos de regreso a la Mansión.-
-Lo sabía. Sabía que eran ellos- Murmuró extasiada
-¿hmm?
-Oh, no importa. Pásame ese pergamino.- Pidió restándole importancia.
Granger,
Contéstame.
Black.
-Ésa es la última. Y es de antes de ayer.-
-¿Granger? Pues, leyendo entre lineas, creo que está enfadado.- Bromeó la rubia ganándose una mirada de odio por parte de su amiga.- ¿Y tú no le has respondido?
-Me las he arreglado para no hacerlo. En realidad, el problema es que no sé qué debería contestarle..-
-En principio preguntarle qué quiere hablar contigo. Luego, tus posibles respuestas. Puede ser un "Tú también me gustas" o "Estamos hechos el uno para el otro" o quizás "Sí, acepto".-
Hermione rió seguida de la rubia.
-No vamos a casarnos. Ni quiera somos novios.-
-Bueno, no creo que ahora Black quiera ser tu novio con el plantón que le pegaste.-
Hermione la fulminó con la mirada antes de tomar su carta del bolsillo del pantalón.
-Estaba por responderle..
-¿El día anterior de volver a Hogwarts? Eres increíble, Hermione.-
-¿Piensas que no debo hacerlo?
-Pienso que deberías haberlo hecho hace muchos días.- La rubia se levantó de su silla, para pararse en ella y poder llegar a la ventana. La abrió de par en par y con un silbido convocó a una imponente lechuza café.- Wen, debes llevar una carta a casa de los Potter.-
La lechuza ululó resignada por tener que hacer un viaje tan grande bajo los truenos, pero aún así le extendió una pata a su dueña.
-Dame la carta, Hermione.- La castaña se la extendió dudosa, pero cuando el pergamino tocó las manos de su amiga, ella supo que no había vuelta atrás. Mar le amarró la carta a su lechuza personal y le instó a que se aleje volando.
Cuando se aseguró de que Wen estaba lo suficientemente lejos, cerró la ventana y observó a Hermione.
-Ahora comprendo porque la ventana estaba abierta..-
-Sí, Pero ten cuidado. Cuando me encontraste estaba en el piso porque cuando intenté bajarme, yo me-
Demasiado tarde. Mar había intentado bajarse y, justo como le había ocurrido a Hermione, la frágil silla se había volteado provocando que la rubia cayera al piso. La castaña se acercó apresuradamente a su amiga.
-¿Estás bien?
-No.- Murmuró levantándose y sobándose la espalda.- Pero voy a estarlo. Creo.-
Un nuevo trueno impactó cerca de la casa causando que Mar pegué un salto y vuelva a quejarse por su adolorida espalda.
-Tal vez no lo esté. ¿Es que nunca piensa llover?- Preguntó enfadada. A toda respuesta, una enorme cantidad de gotas comenzaron a caer afuera.
-Ahi tienes tu lluvia.- Comentó Hermione con una sonrisa.- Ahora será mejor que vayamos a dormir. Mañana comenzamos las clases-
Mar asintió y con ayuda de Hermione, se dirigieron cada una a su habitación.
OoOoOoOoOoOo
El expreso de Hogwarts partió puntual de la estación de King Cross, y el viaje transcurrió sin ningún inconveniente más que algunos alumnos alborotadores con los cuales los Premios Anuales y Prefectos debieron lidiar. Una vez en Hogsmeade, los alumnos se apresuraban por subirse a algún carruaje. Allí afuera les daba la bienvenida a la última parte del año escolar una especialmente torrencial lluvia de Enero.
El gran castillo de Hogwarts lucía aún más espectacular de lo que recordaban. O quizás era la sensación que ganaban al tratar de guardar en la memoria cada detalle del lugar. Luego de bajar del carruaje conducido por los Threstals, Alice, Hermione y Mar se apresuraron a llegar al castillo a salvo del frío y de la lluvia. La pelirroja las seguía unos cuantos pasos más atrás ya que se había retrasado regañando a unas niñas de cuarto.
Mar tiritó tres veces seguidas antes de refunfuñar.
-Deberían realizar algún hechizo para que no nos mojemos. Gastan tanto esfuerzo en hechizos de protección en el cielo que se olvidan que aquí abajo podríamos morir de una meunonía.-
-Neumonía.- Corrigió Hermione con una sonrisa, recordando el episodio de la noche anterior.- Además, tú querías que llueva.-
-Lo que sea.- Respondió la rubia rodando los ojos aunque también sonriendo.
-Apresúrense señoritas. Ya casi es hora de la cena.- Les dijo McGonagall mientras señalaba el camino a unos pequeños de primero. Las cuatro chicas se pusieron en marcha caminando lentamente detrás de un grupo de alumnos de Slytherin.
-¿Es que no ve que estamos empapadas?- Se quejó Mar, luego de un rato en silencio.- La odio.-
-Estamos en Hogwarts, Mar. Ya puedes hacer magia.- Recordó la pelirroja aunque ella misma secó a todas con un rápido movimiento de varita.- Además, en las vacaciones te escuché decir que hasta la extrañabas.-
-Extrañaría, Lily, cuando termine de estudiar. Y sólo fue una posibilidad. Muy remota, por cierto.- Respondió Mar mientras se acomodaba la túnica y el cabello antes de entrar al Gran Salón.
Todas buscaron con la mirada a los Merodeadores en la mesa, aunque cada una con un motivo distinto. Alice se alegró de encontrar a su novio cerca de James, como de costumbre. Se alejó rápidamente de sus amigas para encontrarse con los fuertes brazos de Frank sobre su cuerpo.
-¿Fue mi imaginación o Alice estuvo realmente con Frank en el compartimentos camino a Hogwarts?- Inquirió Mar confundida, mientras observaba el efusivo saludo de sus amigos.
-Sí, estuvieron juntos.-
-¿Entonces porque se saludan como si no se hubiesen visto por años?
Lily y Hermione rieron sin contestarle a su amiga. Mar también rio aunque dejó de hacerlo cuando localizó a un devastado Remus Lupin en la mesa.
-¿Que le ocurre?- Dejó escapar mientras se dirigían a tomar asiento.
-¿A Alice y Frank? Debes entenderlos, después de tanto tiempo se animaron y por fin estan juntos. Es lógico que estén así.- Respondió Lily con una sonrisa. Mar no le contestó y aunque Lily sabía que en realidad se estaba refiriendo a Remus, la pelirroja prefirió no decir nada más.
Hermione, por su parte dirigió su vista hacia el centro de la mesa, sin encontrar lo que tanto estaba buscando. Había esperado inútilmente que Sirius le contestara y al no obtener ningún pergamino de vuelta, se había convencido de que el Merodeador estaría enojado y que debería hablar con él ni bien llegue a Hogwarts.
Pero él no estaba allí. Sus tres amigos estaban riendo y charlando sin percatarse de que uno de sus miembros no se encontraba con ellos. En realidad, lo más probable era que supieran de su ausencia.
La castaña fue arrastrada por Lily hasta la mesa, dónde se sentaron junto a Alice y Frank. El discurso de Dumbledore fue más breve de lo usual, aunque plagado de advertencias y consejos relativos a la unión entre las casas. Cuando por fin dio por comenzado el banquete y todos estaban ocupados comiendo Hermione decidió que era el mejor momento para echar un vistazo por las demás mesas en busca del Merodeador ojigris.
Sirius no estaba ni en Ravenclaw ni mucho menos en Slytherin. Buscó a Meg en la mesa de Hufflepuff y la encontró rodeada de sus amigas, pero sin rastros del Merodeador a su lado. Observó los rostros de los demás Merodeadores con la esperanza de notar alguna señal de que algo andaba mal con Black, aunque ellos actuaban como si nada extraño ocurriese.
-Y si Ravenclaw gana a Slytherin por más de 300 puntos, entonces ellos pasarán a ser nuestros rivales en el siguiente partido. Claro que si Slytherin gana a Hufflepuff y luego Ravenclaw pierde...- Comentaba James a un entretenido Peter, mientras prácticamente devoraba su comida.
Hermione suspiró resignada. Estaba decidida a que no podría hablar con Black hasta que lo encontrara el día siguiente en el receso. Miró su plato vacio pero su apetito se había ido, así que decidió subir a dormir a su habitación. Se paró de su asiento mientras sus amigas la observaban hacerlo.
-¿Te vas a dormir?- Preguntó Mar.
-¿Ya te vas, Hermione?- Cuestionó James un poco más allá, con un extraño entusiasmo.
-Sí, voy a dormir.- Respondió Hermione a ambos.-Nos vemos mañana.- Saludó antes de desaparecer del Gran Salón.
Caminó unos cuantos metros, saltó el escalón falso de la escalera y siguió por el pasillo antes de doblar. Su cuerpo se sintió débil y tuvo que parar luego de trastabillar con sus propios pies al nublaserle la vista.
Hermione pensó que saltearse la comida no había sido una buena idea después de todo. Su estómago había permanecido vacío desde el día anterior en la Mansión McKinnon. La castaña no había querido comer; se encontraba demasiado nerviosa por la situación con Black.
Se apoyó sobre la pared un momento y trató de enfocar su vista al retrato de dos caballeros que tenía en frente aunque sin resultado. Esperó un momento a que el mareo cese y cuando sintió que sus piernas estaba un poco más fuertes continuó su camino a la Torre.
Había logrado recorrer unos cuantos pisos más cuando sintió una mano en su hombro. Se dio vuelta lentamente para no caer por el mareo.
-Bella.- Murmuró sorprendida de encontrar a su hermana allí arriba. Bellatrix no la saludó, sino que la observó detenidamente por unos segundos antes de preguntar:
-¿Es verdad lo que me dijo Evan?
Hermione sintió salir todo el aire de sus pulmones.
-¿Que te dijo Rosier?
-Que los vio a Sirius y a ti besándose en la Mansión McKinnon.- Respondió Bella sin dejar se mirar a los ojos de su hermana.-¿Tu y él están saliendo?-
Si Hermione se sentía mal, ahora estaba mucho peor. No sabía que responder a su hermana; no podía mentirle, pero tampoco podía decirle que si porque en realidad ella aún no había hablado con Sirius sobre el asunto. Realmente ellos no estaban saliendo, ni siquiera habían tenido una cita.
La castaña negó sin atreverse a emitir palabra. Su hermana se relajó notablemente.
-Me alegro por eso, Hermione. Yo sé que aunque nuestra relación no es la mejor, tú no harías algo como eso. Sirius fue mi novio y yo aún lo sigo queriendo.- Comentó y Hermione sintió que su mareo estaba en aumento.- Aunque tuve que dejarlo ir, por supuesto. Sabía que no duraría mucho tiempo sólo conmigo y tengo una reputación que cuidar, ¿Sabes? Pero pienso volver con él en cuanto termine los estudios y ya nadie se entere si él está con otra.
Hermione asintió con la cabeza unas cuantas veces para parecer cordial. ¿Cómo había pensado que podría estar con el ex de su propia hermana? Era una realmente jamás había olvidado al Merodeador. El mes de su noviazgo no fue suficiente para satisfacer tantas noches, tantos años, escuchándola hablar sobre su amor hacia Black.
Bella tenía planes para estar con él. Y ella simplemente jamás podría estar con Sirius. No si eso significaba lastimar a su hermana.
-Sirius es el amor de mi vida, y no dejaré que nada ni nadie me separe de él, ¿Entiendes, hermana?
Bella sonrió con satisfacción cuando la Gryffindor asintió.
-Haces lo correcto, Hermione. Iré a dormir. Y creo que tú debes hacer lo mismo; estás demasiado pálida.-Opinó mirando a la Gryffindor de arriba a abajo.- Adiós.-
La castaña pasó una mano por su frente luego de observar a su hermana perderse por un pasillo. Se sentía aún más mareada que antes, pero simplemente no podía quedarse parada en aquel solitario pasillo. Obligó a sus piernas a caminar pero sólo unos pasos bastaron para que su cuerpo ceda a la ley de gravedad.
Hermione sintió unos fuertes brazos sostenerla evitando que se estrelle contra el suelo, antes de que todo se vuelva oscuridad.
