La luz de que se filtraba por las ventanas me despertó; y al fijarme la hora en el reloj de la mesita de luz salte de golpe. ¡Eran las 12 del medio día! Había dormido más de 12 horas; pero es que realmente estaba cansada. Agarre mi celular, y me alarme.
Tenía al menos 10 llamadas pérdidas de Reneé, y 15 mensajes de texto, como: ¿Por qué te marchaste tan de repente? O ¿Te sientes mal, hija? Me sentí culpable por haber dejado a Reneé en el hospital sola, pero es que haber visto a Edward Cullen me había afectado, y más saber que no me había reconocido. ¿Acaso era que fui tan insignificante en su vida? ¿Tan fea?
A decir verdad no era la misma Bella. No, claro que no. Mi pelo, ahora era largo hasta mi cintura y lacio; no más rulos ni ondas. (Bendita seas planchita) No mas lentes; ahora usaba lentes de contacto. (Lastima que solo se pueden usar a partir de los 18, me hubiera salvado unas cuantas burlas) El maquillaje hacia milagros, tenía que admitir. Hasta me podría considerar bonita. Y no más frenillos; se habían reemplazado por una par de dientes derechos y blancos. Al respecto de cómo vestía, al mudarme a Nueva York, mi gusto sobre ropa mejoro y aprendí que tipo de prendas me favorecen.
Tal vez, no me reconoció por eso. ¿Por que cambie?
Agarre algo de ropa del pequeño bolso que alcance armar, y me puse un abrigo estilo "trench" ya que en Forks debían hacer menos de 10˚ grados. Me puse unos guantes y una bufanda; y me dirigí al Hospital de Forks.
Al llegar a la recepción de sala de espera pregunte por Charlie; y me lleve una sorpresa. Al parecer ya lo habían diagnosticado y estaba en una habitación privada en el 3˚ piso, número 68. Cuando entré, vi como Reneé estaba sentada al lado de la cama y lloraba mientras tenia agarrada la mano de Charlie. Aunque él estaba totalmente inconsciente.
Entonces caí en la cuenta de que algo en diagnostico no era para nada bueno.
-¿Mama? ¿Qué le han diagnosticado a papa?
-Tuvo un infarto por no tener una vida sana. Ya sabes que él no hace ejercicio, tampoco se cuida con lo que come, y el estrés diario en la comisaria; lo ha estado debilitando estos últimos años. Por lo que le tienen que hacer una operación esta noche, a menos que queramos que vuelva a repetir. Creo que han mencionado algo como un bypass, para que la sangre vuelva a circular normalmente.
-Ah – dije sin entender que era un "bypass" - ¿Quién lo va a operar?
-Carlisle y Edward Cullen. ¿Por qué? – Dijo mirándome curiosamente
-Por nada – Dije inocentemente
-Oh, eso me recuerda. ¿Por qué te has ido sin avisar, Isabella? ¡Estarás castigada por…! – Y de pronto de se dio cuenta de sus palabras
-Creo que estoy algo grande para ser castigada, ¿no crees? Tengo casi 24 años.
-Ya, pero no te salvaras de que este enojada contigo.
-Como sea, mama. ¿No quieres ir a casa dormir, ducharte y tal vez pasarte por la cafetería para controlar como va todo? Después de todo, la operación es recién a la noche, ve a descansar y yo cuido de papa. Cuando este por empezar la operación vuelves, ¿Qué dices?
-Me has convencido realmente necesito un par de horas para descansar. –Agarro su abrigo y me beso en la cabeza antes de marcharse. – Luego te llamo.
Estar en un hospital sin hacer nada era relativamente aburrido. Por lo que comencé a mirar revistas, que con el tiempo no me quedo ninguna por mirar. Además era aburrido, porque según cada revista la misma persona famosa salía con alguien distinto, ridículo ¿no?
Saque de mi bolso "Cumbres Borrascosas"; cada vez que lo leía tenia diferentes significados. Pero en vez de leer el libro desde el principio, leía mis partes preferidas. Y así paso el tiempo volando, y no me percate que había alguien en la habitación hasta que se aclaro la garganta.
No hizo falta que levantara la vista para que supiera de quien se trataba, su escénica me embriagaba.
-Nos volvemos a ver
-Claramente
-¿Eres algo de Charlie Swan o algo parecido?
Antes de que pudiera contestar, una voz grave nos interrumpió.
-¿Bella? ¿Hija? ¿Estas aquí?
