Epílogo.

—Afortunadamente el terremoto que azotó hace pocos días la ciudad de Nishinomiya no causó víctimas mortales o heridos de gravedad entre los habitantes, pues incluso las pérdidas materiales no son de consideración. El gobierno de la prefectura de Hyogo no emitió ningún comentario en particular y lo tomó como un evento de poca trascendencia—. Pregonaba el anunciador del telediario local. —No obstante, hay comentarios de habitantes de la localidad que afirman que un segundo sol estaba naciendo sobre sus cabezas, las autoridades consideran que pudo ser efecto de algún tipo de alucinación colectiva a razón de la reminiscencia dejada por el sismo de 1995.


Antes de darnos cuenta, pasaron las últimas tres semanas del curso y concluiríamos la preparatoria. Fue un maremagno de comentarios de los compañeros de clases que contaban su propia versión de lo que sucedió el día que enfrentamos a Haruhara.

—Te lo aseguro: un OVNI estuvo a punto de aterrizar ese día—. Escupía Taniguchi, que se quedó sin energía eléctrica por un par de días. Por supuesto, todo mundo tomó sus comentarios como una estupidez sin imaginar que su versión era la más cercana a la verdad.

Dado lo peliagudo del carácter de Haruhi, nadie se atrevió a preguntar, pero todo mundo notó la desaparición de su banda amarilla y la aparición del anillo que desde ese día adornaba su mano izquierda.

Nos enteramos poco después, por un correo electrónico de Enomoto de que ENOZ ganaba popularidad (cosa que comprobamos al escucharlas por la radio) y que vendrían a visitarnos en los próximos días, en un pequeño evento que organizaría la escuela el día anterior a la clausura. Haruhi se alegró bastante al leer en el mismo correo que las chicas pensaban que buena parte de su éxito se lo debían a ella por la maravillosa presentación en el festival escolar de unos años atrás y querían que ella participara con una canción.

Había un ambiente muy peculiar en la escuela, los exámenes finales habían concluido al fin y ese miércoles la escuela completa se dedicaba a charlar en las aulas, e incluso los profesores se tomaron con más calma los últimos días de actividad. Ese mismo viernes sería la ceremonia de clausura y apenas un poco después sabríamos sobre el resultado de nuestros exámenes de admisión para la Universidad… aunque creo que tal vez estoy pasando cosas por alto, así que contaré lo que pasó en esas tres semanas.

Tal como había anunciado, renuncié el lunes siguiente a mi trabajo de media jornada. Me despedí de todos los compañeros y decidí buscar al profesor Langdon. ¿Quién iba a decir que aprendería tanto de aquel extraño profesor universitario? Sin embargo, lo que me inquietaba de verdad era el asunto pendiente con Sasaki. Por fin entendí lo que estaba mal, lo que estaba fuera de lugar y trataría de arreglarlo.

—Supongo que al final eso será un "no", ¿verdad?— Me dijo al quedarnos solos luego de la despedida formal.

—¿Sabes una cosa…? Seguí tu consejo y puse todo en términos numéricos… ¿Te gustaría escuchar el resultado?

—Por supuesto.

—¿Recuerdas el día del terremoto? Bueno, ese día Haruhi volvió a casa después de catorce días de ausencia, y en ese periodo, pensé en ir a buscarla veinticinco veces, tuve once citas con ella y compré tres especies diferentes de flores en dichas salidas, resolvimos cuatro problemas fundamentales sobre nuestra relación y compré un anillo de compromiso para ella que costó más de cuarenta mil yenes. Eso es lo que pasó en la práctica si lo reduces a números… pero viéndolo desde otra perspectiva… sentí que moriría de pena al verla marcharse la noche que se fue, caminé hasta la puerta de mi casa y volvía a la cama a cada vez que pensé en ir a buscarla, me sentía emocionado como un jovencito en cada cita en la que salí con ella, realmente se volvió un problema elegir flores lo suficientemente especiales para complacerla, el viaje introspectivo para descubrir en qué estaba fallando y la forma en que lo resolvería fue una de las partes más duras y eso me llevó a tomar la decisión de pedirle matrimonio al ser más excéntrico del planeta… lo más curioso es que en todo ese tiempo, no tuvimos sexo—. Hizo un mohín, como dándome a entender que no comprendía mis palabras. —¿Qué pasó contigo, Sasaki? ¿Cuándo te convertiste en alguien tan frío que trata de reducir todo a escalas numéricas y beneficios fácticos? Siempre te he admirado por tu elocuencia y sagacidad, y realmente creo que estás exagerando un poco en tu afán por no ser como los demás… al igual que Haruhi, pero del modo incorrecto. Sé que hay personas que no nacieron para estar con alguien más, y yo respeto eso… te sigo considerando una muy buena amiga y todo lo que eso implica… sólo te pido que muestres el mismo respeto por mí y no trates de hacer que vea las cosas desde tu perspectiva.

Su expresión no cambió, pero seguramente pudo entender mis palabras, y también tengo la seguridad que le costó sólo unos segundos comprenderlo a cabalidad.

—Tienes toda la razón—. Dijo poco después, sin vergüenza, sin un ápice de pena o remordimiento. —Supongo que sentía algo de mórbida curiosidad por cómo se habían desarrollado las cosas entre Suzumiya y tú. Lamento haberte ofendido si es que lo hice.

—Aún no entiendo por completo si realmente tu carácter es así, o sólo pretendes que lo es para mantener a la gente lejos… recuerdo que cuando íbamos en la secundaria, me pediste que me diera vuelta para no verte empapada en aquél día lluvioso. Sea cual sea el caso, quiero que sepas que puedes confiar en mí y no debes tener reparos en preguntarme o pedirme lo que sea… siempre que no sea lo que querías hace unos días.

Hice una reverencia para despedirme y comencé a caminar a la salida del edificio.

—¿Kyon?— Me detuvo segundos después. Me giré a verla sin retroceder. —¿Qué pasó la noche que ella volvió?

—¿Quieres el detalle desde mi punto de vista o en números?

—En números, supongo que será más fácil de entender para mí.

Tomé un profundo suspiro y traté de buscar los términos menos agresivos:

—Fue una tarde larga… tres asaltos… la noche lo fue más aún… seis veces… catorce horas en total… ¿de verdad quieres detalles?

—Creo que no será necesario. Lo que sí considero necesario es decirte que siento un poco de envidia por Suzumiya… eres un gran chico y créeme si te digo que les deseo lo mejor. Ha sido un placer trabajar contigo.


Nandaba hizo algunas visitas posteriores al salón del club, del que poco a poco fuimos sacando toda la basura que acumulamos a lo largo de nuestros tres años de preparatoria. En realidad no hacía o decía nada, sólo se sentaba ahí, con su cara de seriedad a mirar por la ventana. A ninguno de nosotros le incomodaba en realidad.

El lunes de la semana final de clases llegó acompañado de Ninamori y expresamente a despedirse de nosotros. En esa ocasión no llevó el bajo ni la chaqueta de su corporación, y Ninamori vestía un bonito conjunto casual… observando detenidamente a Nandaba volvió a asaltarme la idea de que lo había visto en algún sitio antes.

—El universo es mucho más grande de lo que la imaginación puede siquiera concebir—. Le decía él a Haruhi esa tarde. —No debes tener miedo de imaginar y perseguir aventuras allá afuera, ten la seguridad de que si buscas en los sitios adecuados, podrás encontrar cosas verdaderamente fascinantes.

—Así lo haremos, la Brigada SOS no es una distracción, ¡Es una vocación!

Se acercó luego a Koizumi y puso una mano sobre su hombro antes de hablarle, en un semblante tanto más amistoso que en ocasiones anteriores.

—Verás que la olvidarás en poco tiempo… es sólo cuestión de que te rodees de buena gente… o quizás de que consigas una novia.

—Parece que tengo la mala suerte de involucrarme con chicas poco comunes—. Dijo él recuperando casi por completo su sonrisa fingida. —Creo que la universidad me acercará a muchas fiestas y pretendo participar en ellas.

Nandaba dio un paso hacia Asahina, pero sólo pudo susurrar un "buena suerte" casi inaudible, como a muchos otros chicos, la belleza de Asahina lo intimidaba. Al llegar a mi lado, tendió una bolsa de papel.

—Es un obsequio de Canti—. Dijo mientras yo abría la bolsa. En su interior había una docena de galletas caseras de jengibre que despedían un aroma exquisito. —Él mismo las preparó, y me pidió que los felicitara por su próximo matrimonio.

—Oh, gracias… aún no tenemos una fecha, pero se los haremos saber, sería muy bueno que nos acompañaran—. Aún no había terminado la frase y la bolsa de galletas comenzaba a mermar entre los dientes de Haruhi.

Finalmente alcanzó a Nagato, que no separaba sus ojos de un nuevo libro.

—Daré buenas referencias sobre ti en el buró. Salvaste a un agente aún a sabiendas de que una acción no autorizada podía costarte la deportación… o como sea que las formas de vida basadas en información lo entiendan. Te lo agradezco.

Nagato lo miró por un instante, sólo asintió y volvió a leer.

Ninamori hizo lo propio despidiéndose de todos e igualmente nos felicitó a Haruhi y a mí antes de que ambos caminaran hacia la puerta.

—¡Lo tengo!— Exclamé al joven agente aduanal cuando el recuerdo finalmente llegó a mi cabeza. —¡Sabía que tu cara me era familiar! Tienes un hermano ¿cierto?

—Sí, un hermano mayor.

—Tasuku Nandaba, short stop de los Yankees de Nueva York y candidato al salón de la fama de las grandes ligas—. Hice la remembranza de los juegos de beisbol que veo eventualmente.

Por primera vez desde que lo conocí, me mostró los dientes de forma amistosa. Los seguimos con la mirada desde la ventana del cuarto del club hasta que abandonaron los terrenos de la escuela, preguntándonos si algún día volveríamos a verlos.


Luego de una placida conversación telefónica con Langdon, me fue ofrecido un empleo que podría cubrir sin necesidad de descuidar mis estudios y con una paga bastante razonable, sólo quedaba pendiente el asunto de la admisión a la universidad, misterio que se resolvería algunos días después de terminado el curso. Haruhi continuó con su trabajo desde casa (qué aún en un futuro distante seguiría siendo un misterio para mí) y entre ambos alcanzábamos la solvencia suficiente incluso para los preparativos nupciales próximos.

Nuestros padres fueron quizás los más entusiasmados con todo el asunto del matrimonio, papá Suzumiya tuvo que retirarse algunos minutos de la sala de estar de su casa cuando les hicimos el anuncio, Haruhi fue tras él y me contaría después que fue la primera vez que vio a su padre llorar. Sin embargo, en una de las primeras buenas decisiones que Haruhi tomaría en adelante, optamos por dar tiempo al tiempo y llevar con calma ese asunto.


El jueves, desde las ocho de la mañana, Enomoto y Nakanishi llegaron por Haruhi y Nagato y se las llevaron a otro lugar de la escuela. Darían un pequeño concierto para el alumnado alrededor de mediodía e hicieron prometer a las dos miembros de nuestro club que participarían, Okajima (la baterista) dijo haber escrito una canción especialmente para Haruhi y quería que ella misma la cantara.

—Será curioso no venir aquí cada tarde, ¿no crees?— Dijo el ésper y luego me preguntó con la mirada si quería hacer algún cambio. Él, Asahina y yo jugábamos una partida de póker.

—¿Qué va a pasar con todos nosotros? ¿Vamos a despedirnos y ya?

—De ninguna manera. Nosotros tres aún tenemos responsabilidades con Suzumiya, y a pesar de que nuestras respectivas facciones tienen que resolver asuntos con ella y contigo, nos mantendremos cerca porque así lo deseamos—. Dijo Asahina mientras miraba confundida sus cartas. —Además, aún tenemos que resolver con su ayuda el bloqueo temporal que no nos permite ir más atrás en el tiempo.

—Nosotros tenemos algo así como una deuda con ella, ya que es ella de quien emanan nuestros poderes, aunque igualmente te mentiría si te dijera que no deseo saber cómo se van a desarrollar las cosas con ustedes dos… Asahina me puede desmentir si me equivoco… pero tengo la impresión de que estoy presenciando una época decisiva de la Historia del mundo. No me lo perdería por nada. Además, es lo menos que podría hacer luego de que me perdonara por lo que hice—. Comentó Koizumi.

No ahondé más en el tema. Me queda claro que tiene un profundo arrepentimiento por todo lo que pasó. No nos lo explicó y nosotros tampoco lo forzamos. Incluso la agencia pasó por alto el incidente y le permitió mantener su rango. Aún no lo confirmo, pero tengo la impresión de que puede hacer uso libre de sus poderes sin necesidad de estar en un aislamiento. Mi móvil vibró dentro de mi bolsillo.

—Ya es hora—. Anuncié al leer el mensaje de Haruhi y confirmé estirándome un poco para ver la entrada al gimnasio. Una gran mayoría de los alumnos salían del edificio en esa dirección, donde un rótulo impreso anunciaba la presencia de ENOZ en la escuela. Muchos de nuestros compañeros eran fans de la recientemente profesional banda.

—Esto es lo que tengo—. Dije bajando dos lastimeros pares de sietes y ochos.

—Bueno, eso me da una ventaja—. Respondió el ésper, bajando un full house de reyes y reinas.

—Eh… supongo entonces que perdí… sólo conseguí cuatro iguales—. Agregó nuestra inocente viajera del tiempo, bajando un póker de ases.

Realmente todo aquello se convirtió en un gran evento en unos cuantos minutos.

Los muchachos de los tres grados vitoreaban a Enomoto mientras hablaba para avivar el ambiente, dijo muchas cosas acerca de que les daba mucha nostalgia regresar a su antigua preparatoria y cómo esa etapa de su vida había determinado por completo su futuro… supongo que de alguna manera me siento más que identificado con sus palabras… esta ha sido la época más especial que he vivido, y sin embargo, un miedo semejante al de un niño que sube por primera vez a la montaña rusa me dice que esto no es más que el principio.

—Gracias a ella comenzó nuestra popularidad… es por eso que hoy la invitamos a cantar una vez más con nosotras—. Dijo emocionada la vocalista del grupo. —¡Así que despidan a Suzumiya como ella se lo merece!

Haruhi caminó al centro del escenario mientras Nagato se posicionaba a unos metros a su derecha, ya equipada con la guitarra de Nakanishi. Para mi sorpresa, la escuela reaccionó con entusiasmo, de una forma u otra, todos la conocían y a más de uno había ayudado en estos tres años de bachillerato. Las chicas de ENOZ no repararon en detalles, tanto Haruhi como Nagato iban debidamente ataviadas para el concierto, pero noté que mi prometida se cohibió un poco ante los gritos de los alumnos… imagino que no es lo mismo ver a todos desde arriba de ese escenario… y sin embargo, recobró el valor y saludó con esa atípica voz no tan aguda, ideal para cantar pop o hasta ópera. Sus medias negras (una de ellas sólo cubría su pantorrilla), la falda abombada de holanes y la blusa que dejaba al descubierto su abdomen robó el aliento de muchos de mis compañeros, sin embargo, no me sentí incómodo… creo que se debía al hecho de que ese espectáculo sería para mí por el resto de mi vida.

Una batería furiosa peleó con los gritos entusiastas de los estudiantes, pero en vez de apagarlos, sólo hizo que fueran más fuertes y jubilosos, tanto que uno podía ser fácilmente contagiado. Era una canción alegre, y sin duda alguna estaba dedicada a Koizumi y a mí… iba más o menos así:

Itte mita dake na no ni

Katachi ni natta kibou

Sonna no wo maniukete

Mou kimi wa baka ne... baka ne!

A pesar de que se los dije tanto, mis esperanzas terminaron… de verdad creo que eres estúpido… estúpido…

Choushi yoku wagamama wo

Kasanete chotto hansei

Hanyai ni ayamaranai yo

En esta posición favorable reflejé algo de mi egoísmo, ¡pero no voy a disculparme por eso!

Style, winding road

Tsuranuita saki nite

Moshi kimi ga tonari ni iru to shitara

Así, el camino era sinuoso en todo donde fui antes de que estuvieras conmigo…

Someday I'll say "word of thanks"

Me wo mita mama de

Doko fuku kaze to sugu warau kedo

maybe come, maybe come

maybe come... tomorrow?

Sono hi sora wa kitto aoi

Un día daré las gracias, Pero creo que por ahora debería reír sin ninguna preocupación, y tal vez sea… ¿mañana? Seguramente ese día el cielo será azul.

Hottoite hoshikunai

Junban ga chotto chigau

Sasshite yo tomarenai

Atashi no porishii na no yo

No quiero ser ignorada… ¿es tan difícil entender que nunca detenerme es mi regla?

Tonde kita ishi ni made

Ikari wo motte shimau

Zettai ni makenai kara ne

Y hasta que la piedra me golpeé, mantendré mi coraje, ¡así que nunca perderé!

Long, winding road

Ki ga tsuita toki ni wa

Mou daremo inai to omotte mita

Largo y sinuoso fue el camino, y cuando lo noté, me di cuenta que nadie podía seguir en él por siempre

Somebody else no more you

Isoide kureba

Yurushite ageru konkai dake wa

Pick up them, pick up them

pick up them... 'cause need all!

Soshite kimi ga tabun boyaku

(Para) Alguien más aparte de ti, si se da prisa, lo perdonaré sólo esta vez, ¡debemos llevarlos a todos, porque a todos los necesito! Y sé que te quejarás de ello.

Someday I'll say "word of thanks"

Me wo mita mama de

Doko fuku kaze to sugu okoru kamo

Un día daré las gracias, Pero creo que por ahora podría enfadarme sin preocupación alguna

Somebody else no more you

Isoide kureba

Yurushite ageru demo okoru wa yo

maybe come, maybe come

maybe come... tomorrow?

Sono hi sora wa kitto aoi

(Para) Alguien más aparte de ti, si se da prisa, lo perdonaré, pero estaré muy enojada, y tal vez sea… ¿mañana? Seguramente ese día el cielo será azul.

Haruhi tuvo muy buen humor el resto de la jornada. El concierto se prolongó hasta entrada la tarde. Los alumnos se dispersaron y no hubo mayores incidentes por ese día.


El viernes llegó acompañado de montones y montones de emociones diferentes combinadas. Mientras volvíamos al salón luego de la ceremonia de clausura, algunos compañeros se contaban sobre sus planes para el futuro, otros compartían teléfonos y direcciones, algunas chicas hacían corrillos y se abrazaban con lágrimas en los ojos. La última actividad del día era el regreso a nuestro salón. El profesor Okabe vino desde su casa en silla de ruedas con una pierna inmovilizada (regalo de Haruhara), y dijo que necesitaba despedirse de nosotros y así lo hizo. No retengo mucho de lo que dijo, pero nos habló de que estábamos dando el último paso a la madurez.

Es curioso, pero en los últimos minutos que pasaríamos en esa escuela, nadie parecía querer irse. Todos se mantuvieron en sus asientos, como fingiendo que era una hora libre y charlaban entre sí. Tomé mi postura de siempre en mi asiento, delante del de Haruhi, recargando mi espalda contra la pared de la ventana y girándome a verla. Ahí estaba ella, recargaba su mentón sobre su mano derecha mientras miraba por la ventana, sin embargo, no estaba ese aburrimiento melancólico que la caracterizó por estos tres años… de hecho, lucía bastante diferente… irradiaba una luz especial, más incluso que hace tres semanas, cuando le propuse matrimonio.

—¿En qué piensas?— Pregunté.

—En nuestra boda…— Me respondió sin retirar los ojos del vidrio. —…estaba pensando en no tener sólo una.

—Eso tiene sentido… debemos tener un matrimonio civil y uno religioso… creo que no habrá problema con eso, tanto tu familia como la mía son sintoístas, así que…

—No me refiero a eso…— me miró y sus ojos se iluminaron repentinamente. —¿Por qué habríamos de casarnos sólo de acuerdo a la tradición sintoísta? ¿Has visto un matrimonio hindi? ¡Son espectaculares! También me agrada el ritual católico, y por supuesto, debemos hacerlo a la usanza judía… por cierto… hay algo que debo decirte… — La dejé hablar… seguramente estaría pensando en todos los asuntos referentes a conseguir lugares para llevar a cabo las ceremonias, no creo que la logística sea un problema… el asunto va a ser el dinero. —…Me había sentido diferente estos días y me preguntaba por qué sería…— Aunque supongo que en realidad no debería preocuparme por eso. Tengo un nuevo empleo y algunos amigos en círculos importantes que podrían ayudarme… eso sin contar a una prometida que concede deseos. —…así que anoche fui a la farmacia a comprar una…— Después de todo e incluso si no tuviera un yen partido por la mitad, buscaría la forma de complacerla. La voy a hacer feliz a toda costa. —…el resultado no es concluyente, pero la certeza está por encima del noventa y nueve por ciento… ¿Qué opinas?

—Está muy bien—. Respondí inconscientemente. Me levanté al ver que todo mundo lo hacía y comencé a caminar a la salida del salón, pero a medio camino noté que todos los presentes nos miraba a Haruhi y a mí alternadamente… algo me dice que no presté la suficiente atención a esta última conversación y había pasado por alto algo de suma importancia… debía recapitular… me giré sobre mis talones hacia Haruhi, de pie junto a su asiento, luciendo como una solitaria rosa de Castilla amarilla aún en ausencia de su listón, con la mirada más radiante que hubiera tendido en sus dieciocho años de vida, una sonrisa más que memorable. —¿Podrías repetir lo que acabas de decirme?

Por imposible que parezca, la luminosidad de su sonrisa aumentó:

—Estoy embarazada.

Epílogo.

Aspiración Híbrida.

FIN.


Consumatum est. Aquí concluye este pequeño flashback al tercer grado en esta saga (como la llamó Ziotzae). En poco tiempo volveremos a vernos en la próxima historia. ¡Gracias por los comentarios y estamos leyéndonos!

Dudas y comentarios, en un review.

¡Hasta pronto!

Disclaimer final: Haruhi Suzumiya, Kyon, Mikuru Asahina, Itsuki Koizumi, Yuki Nagato y correlativos son propiedad de Nagaru Tanigawa de la obra "La Melancolía de Haruhi Suzumiya".

Haruko Haruhara, Naota Nandaba, Eri Ninamori, Canti y correlativos son propiedad de Gainax del animé "FLCL".

Robert Langdon es propiedad de Dan Brown de la serie de libros "El Código Da Vinci", "Ángeles Y Demonios" y "El Símbolo Perdido".

La canción: "Sono hi sora wa kitto aoi" Interpretada por Aya Hirano, compuesta por Aki Hata.

Espero no haber olvidado ningún disclaimer.