Summary: Bella estaba destrozada por haber sido despedida por hablar con Edward… ¡necesitaba su empleo! Ahí era donde Edward volvió a aparecer. Tenía un nuevo trabajo para ella: ama de llaves de día, compañera de cama por la noche…
Aclaraciones: Crepúsculo no me pertenece, mucho menos sus personajes. Pero esta historia SI es mía, por lo tanto me pertenece. Así que si la encuentran en alguna otra parte publicada, favor de avisarme porque nadie tiene mi consentimiento. Está basada en el libro "Una Amante Temporal" por lo que por lo tanto tendrá escenas del libro.
Amante Temporal.-0-0-0-
Capítulo 4:
—¿Estás loca Rose? —Gritó al teléfono —Ni de loca voy a trabajar con él, por su culpa me han despedido.
Escucho el suspiro exasperado de su amiga al otro lado del teléfono.
—Bella… no hay que hacernos tontas. Tú y yo muy bien sabíamos que te quedaba poco tiempo con las Denali, ellas solo estaban buscando alguna excusa para correrte.
—No es cierto —alego aunque por dentro sabía que ella tenía razón.
Simplemente no quería sentirse más mal de lo que ya se sentía en estos momentos.
—No sé por qué diablos te aferras a eso si ni tu misma te las crees.
Volteo a ver la pequeña banca y se fue a sentar.
—Lo se Rose, lo se… —se quedaron en un silencio incomodo unos minutos hasta que Rosalie hablo.
—¿Entonces que le digo a Alice sobre el empleo? ¿Qué no?
—Sí, dile que muchas gracias pero no lo ocupo.
—Tú sabes que ocupas el empleo Bella, recuerda que lo que paso ha sido un accidente y dudo mucho que lo haya hecho con un mal propósito, recuerda que no todos son malos.
—Está bien, lo voy a pensar.
Y tras decir esto colgó.
Ella no pensaba aceptar trabajar para Edward Cullen.
¡Ni de loca!
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—¿Cómo te encuentras Isabella?
Y aquí se encontraba, dentro de la gran oficina del magnate Edward Cullen.
Se volvió hacia él, llena de ira.
—Un poco tarde para preocuparse por mí, señor Cullen. El daño ya está hecho. ¿No lo cree?
El sonrió pero no había ningún arrepentimiento en sus ojos.
—Irina Denali no te trataba muy bien que digamos.
—El como ella me tratara no era de su incumbencia, era mi trabajo y tenía que respetar las decisiones de mis superiores.
—Pero no te gustaba.
—¿Qué tiene que ver el gusto con esto? —Grito exasperada —Ese era el trabajo mejor pagado que nunca eh tenido, pero gracias a usted ya no. Usted no sabe lo que es el hambre, seguramente nunca ha tenido que preocuparse por el dinero como los demás lo hemos hecho. No tiene idea de cuánto necesitaba ese empleo señor Cullen.
El estallido emocional hacia que la cabeza se le fuera hasta las nubes, no era normal en ella estallar de esa manera con alguien, solo Rosalie la había hecho enojar de tal manera pero muy rara vez y hacerlo con Edward Cullen no era algo que le alegrara realmente pero se lo merecía puesto que él era el culpable de todo lo que le estaba sucediendo.
—Lo siento. Pensaba que estarías mejor en otro trabajo —dijo como primer atisbo de disculpa.
—No ha pensado nada —murmuró furiosa—. No a mi nivel.
—¿Qué quieres decir con… tu nivel?
—El nivel de la gente que trata de llegar a fin de mes. El nivel de la gente para la que el mercado de trabajo está peor cada día. La gente para la que quedarse sin trabajo puede hacer que todo se desmorone.
—¿Tienes deudas? —preguntó con una seriedad en los ojos que hizo que el corazón de ella se agitase con el deseo de que realmente le importara.
—No. Si —suspiro desolada —La verdad es que tengo los gastos de mi hermana de la universidad.
—Creo que la gente es responsable de sí misma. Tu hermana ya debe ser lo suficientemente mayor como para hacerse responsable de sus propios actos, así como de sus propios gastos…
—No tiene idea alguna de lo que esta hablado —le corto —Alguna veces la gente no puede arreglárselas sola.
—Muy bien, en ese caso cuéntame los detalles.
—¡Como si realmente le importara! —Lo miro con un gesto salvaje —Tampoco le han importado las consecuencias cuando le eh rogado que me dejara ir. No le ha preocupado el que me despidieran por su imprudencia. Y ¿Cómo se cree que voy a conseguir ahora trabajo sin las referencias de Tanya Denali? Estoy totalmente acabada y en las ruinas —se levantó molesta —Adiós señor Cullen. No puedo decir que ha sido un placer verlo el día de hoy.
Y ella que había pensado que realmente estaría interesado en ayudarla.
Estaba claro que gente de la alta sociedad como el nunca ayudaría a alguien como ella, de nivel bajo.
—¡Espera!
Se puso de pie tan rápido que consiguió bloquearle el camino. Bella solo pudo detenerse y enfrentarse a el.
Alzo la barbilla beligerante y dijo:
—¿Para qué?
Edward no tenía una respuesta pensada.
Actuaba guiado por la necesidad de mantener a Isabella en su vida. Estaba magnífica: volvía a tener color en las mejillas, los ojos marrones brillaban de furia cuando lo miraba retadora, su pequeño cuerpo en posición de enfrentarse a él. Recordó sus suaves y femeninas curvas cuando la había tomado entre sus brazos. Y la vitalidad de la pasión que empezaba a llenarla… pensar en poder tener todo eso entre sus brazos tenía un poderoso efecto en sus genitales.
—Yo te daré un empleo, para eso has venido ¿no?
Abrió mucho los ojos asombrada y después los entorno desconfiada.
—¿De qué? ¿De señora de limpieza?
Resultaba muy apetitosa esa imagen: Isabella a gatas limpiando el suelo y su «culito» meciéndose al hacerlo. Pero sabía que estaba muerto si lo sugería.
Sabía cuál era la respuesta a su pregunta pero el tenerla frente a él de esa manera, lo volvía confuso y no lo dejaba pensar claramente.
—Necesitas un medio de vida, ¿no? —dijo para ganar tiempo—. ¿Algo provisional hasta que encuentres un empleo que te vaya?
—Si tengo que limpiar suelos, lo haré, pero no serán los suyos —dijo poniéndose en jarras para enfatizar su postura—. Es la última persona para la que quiero hacer algo.
Edward suspiró contenido. La imagen de señor feudal y sirvienta a ella no le resultaba sugerente. Aunque si la envolvía en papel dorado…
—¿Qué tal ama de llaves ejecutiva? He comprado una propiedad recientemente y he empezado a reformarla. Podrías supervisar el trabajo y asegurarte de que todo está en orden. Te pagaré lo mismo que ganabas con Tanya Denali.
En sus ojos se vio la vulnerabilidad… el debate entre no poder prescindir del dinero y no querer caer en sus manos. Tragó de un modo compulsivo. Le costaba.
—¿Lo dice en serio? —preguntó con voz áspera.
—Sí. Siento haberte causado tanto desasosiego —dijo al notar que ella hacía un gran esfuerzo por contener las lágrimas—. Lo menos que puedo hacer es sacarte del apuro hasta que encuentres algo mejor.
Se mordió los labios. Tenía las pestañas húmedas.
Bajó la cabeza. Las manos cayeron de sus caderas.
—Podrían pasar meses hasta que encuentre otro trabajo —dijo llena de ansiedad.
—Espero que las reformas duren meses. Es un buen lío. Será bueno tener a alguien controlándolo todo. Incluso los más reputados constructores necesitan un ojo crítico sobre ellos. A todos los efectos, serás mi asistente personal en un proyecto especial, ¿de acuerdo?
—¿Lo dice realmente en serio? ¿Me pagará tanto como Tanya?
¿Quién diría que tan malvado hombre no resulto ser malvado al final?
Sacó la cartera.
—Te daré un adelanto para cerrar el trato.
Ella miró la abultada cartera mientras la abría… el gancho que nunca fallaba.
—¿Cuánto te pagaba? ¿Dos mil a la semana? —pasó los dedos por el borde de los billetes dispuesto a sacar la suma que ella dijera.
Ella negó con la cabeza.
—¿Más? ¿Menos?
Alzó la vista y se encontró con la de ella. Sus ojos estaban llenos de orgullo.
—No acepto dinero que no me he ganado, señor Cullen. Ganaba quinientos dólares brutos a la semana. Si está satisfecho con mi trabajo como su asistente después de la primera semana, apreciaré que entonces me pague.
—¡Estupendo! —dijo consiguiendo apenas ocultar la sorpresa porque hubiera rechazado el dinero.
Honestidad… juego limpio… Isabella Swan exhibía mucho de las dos cosas y eso le hacía sentir un poco incómodo por tener una agenda oculta.
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Salió tranquilamente de la oficina de Edward Cullen y se recargo sobre la pared a lado de la puerta.
¿Cómo había llegado hasta ahí?
Si no hubiera sido por él y su bocota, nada de esto hubiera pasado; no estuviera batallando o tal vez si, estuviera aguantando el carácter de las hermanas Denali.
Suspiro fuertemente
—¿En qué diablos me eh metido? —susurro recordando el desenlace que tuvo dicho día de la fiesta.
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Deseo abrazarlo y besarlo hasta derretir su resistencia. Jamás se había sentido tan excitada por algún hombre, mucho menos alguien como él.
—¡¿Qué diablos significa esto Isabella?
Dios, ¿porque le tenía que pasar esto?
Ya podía ir despidiéndose de su trabajo porque esto ya era el final, de esto estaba completamente segura.
—Na…nada señorita Irina —tartamudeo en un susurro su respuesta.
—Los del catering necesitan un empujón para empezar con el café.
Una orden indirecta.
Bella trato de soltarse pero Edward no aflojo.
La situación enfureció a Edward. Bella era una luchadora, era un error que ocupara esa posición.
—Isabella ya se ha encargado de eso —le dijo a Irina, que le dedico una sonrisa para congraciarse con el.
—Pues entonces que vuelva a hacerlo —dijo con los dientes apretados.
Edward perdió su frialdad
—Señorita Denali —dijo también entre dientes.
Irina lo miro y batió las pestañas.
—Oh, Irina por favor…
Eso lo revolvió. Las palabras salieron de su boca sin pensar en las consecuencias.
—Creo que ha llegado el momento en que deje de tratar a la asistente de su hermana como una esclava que no merece ni consideración ni cortesía.
Irina lo miro boquiabierta.
Un estremecimiento recorrió el cuerpo de Bella.
La cabeza de Isabella se tambaleo. El corazón le galopaba más rápido que a un caballo en carreras.
En un segundo la hermana de su jefa iba a empezar una rabieta y ella recibiría lo grueso del impacto. Edward Cullen era demasiado importante como para que ella se enfrentara a él.
¿Por qué había hecho algo así? ¿Por qué, porque, por qué…?
¡Maldito cerdo arrogante! Le había pedido que la dejara ir y lo que había hecho era poner en peligro su empleo… el trabajo que tenía que mantener para que su hermana continuara estudiando sin necesidades.
El pánico se le agarro en el estómago cuando Irina empezó a bufar. Su ataque fue como un ciclón.
—¡Como te atreves a quejarte de mí trato, bruja desagradecida!
—Yo no eh dicho nada. Lo juro —balbuceo Bella.
—Hablo por lo que eh observado —intervino Edward Cullen.
Eso no mejor la situación en nada. La hizo mil veces peor.
—Le pagan muy bien para que haga lo que se le pide. No hay nada esclavista en eso, se lo aseguro —dijo en un siseo Irina.
—Me ofende que le dijera que se mantuviera alejada de mi —replico el —Eso no es trabajo. Es…
Irina exploto y dejo a Edward a media frase.
—¡Estúpida! ¡Estúpida! ¿No tienes sentido de la discreción o directamente no tienes cerebro? ¿Tengo que recordarte que en tu contrato hay un compromiso de confidencialidad? Compromiso que acabas de quebrantar del peor de los modos posibles, estúpida bocazas.
Isabella permaneció en silencio mientras la tormenta caía sobre ella. Bajo la cabeza al ser consciente de que no tenía esperanza de ser perdonada.
El inevitable rayo cayó sobre ella.
—¡Estarás despedida! Dalo por hecho. ¡Tanya se enterara de esto!
Sintió que la sangre le abandonaba su cabeza.
Dios, ¿Y ahora que iba a hacer?
Miro a Edward Cullen con una gran furia.
—¡Todo esto es su culpa! —y tras decir esto, se fue molesta de la dichosa fiesta sin mirar a nadie.
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—¡¿Aceptaste?
Bella suspiro por milésima vez en menos de un día antes de asentir.
Después de llegar a un acuerdo con Cullen, ella decidió ir a la casa de su mejor amiga a contarle lo sucedido hace unas horas y contar con su apoyo, que le dijera que era una mala idea todo esto y debería mejor conseguir algo mejor –a pesar de que ella era la que le había conseguido el empleo- pero NO.
Rosalie Hale aun no cabía del asombro y se miraba realmente contenta, todo lo contrario a lo que ella esperaba y ya estaba con la idea de que Rose no le diría nada de lo que ella esperaba escuchar.
—Es una suerte de que Alice nos haya ayudado en encontrarte ese trabajo —contesto con una gran sonrisa.
—¿Quién es Alice?
—Es la diseñadora de la ropa que estoy modelando recientemente.
Bella enarco una ceja antes de preguntar.
—¿Y cómo conoce a Cullen?
—Fácil —encogió sus hombros antes de responder —Son hermanos.
Bella abrió sus ojos desmesuradamente
—¡¿Hermanos?
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Para aquellas personas que han leído la historia origina de "Una Amante Temporal" se habrán dado cuenta que hay escenas en la historia que son igual a la del libro y es que la historia está basada en el libro solo que con unos cambios que eh hecho, si gustan leer el libro se darán cuenta de que no TODO es idéntico así que no se preocupen.
También quería darles las gracias a esas personas que me están dejando sus reviews y dando su apoyo, me da mucho gusto contar con grandes lectoras como ustedes:
.Fairy
nany87
isabel20
yasmin-cullen
PRISGPE
Les deseo un excelente día, y muchas gracias por la paciencia y el apoyo que me han dado en todo este tiempo que tarde en escribir pero aquí ando de vuelta y ya con 2 capítulos más terminados, así que en unos 3 días subiré el siguiente capítulo.
Hasta el próximo capítulo.
Atte.:
LunithaMoon
