Kir: ohayou
Nar: Buenos dias…
Kir: fick:
05 – mi primera cita
La semana paso tranquila. Kagome se encontraba en su habitación buscando que ponerse. Escogió una falda azul a cuadros, una camisa negra de tirantes, calcetas largas negras y botas azules. Se recogió el cabello en una cola de lado.
Camina un poco por la habitación buscando algo… revisa debajo de su cama y saca una caja rosa. La abre y va sacando poco a poco papeles, fotografías, ligas, un montón de recuerdos que solo un niño pequeño aprovecha, hasta que al final saco un botecito… el perfume de su madre.
-si estuvieras conmigo madre – dijo colocándose un poco del perfume, que huele a Sakuras. Mira el reloj y se da cuenta de que es la 1:45.- tengo que apurarme – y sale corriendo de la habitación.
Busca por el campus al chico de melena plateada, pero no lo encuentra. Las 2:10 y sigue igual, hasta que escucha el sonido de una guitarra.
Soy la pregunta del millón
siempre la interrogación
no respondas que sí porque sí
Y qué, qué podrías tú decir
si yo no te voy a oír
no me entiendes
y nunca seré lo que esperas de mí
-esa voz… ¿Dónde se encuentra? – pregunto…
Jamás ya me vas a conocer
niño y hombre puedo ser
no me uses y apartes de tí
y vi como alguien aprendió
lo que nadie le enseñó
no me entienden
no estoy aquí
La chica corre hacia el lugar, busca en cada pasillo hasta llegar al jardín de flores, donde un chico vestido con un pantalón de mezclilla, una camisa negra de Evanescense y unos lentes oscuros, de cabello plateado, tocaba su guitarra y cantaba a la vez.
Y yo sólo quiero ser real
y sentir el mundo igual
que nosotros seguir siempre así
por qué yo tendría que cambiar
nadie más lo va a intentar
y no entienden
que sigo aquí
Varia gente se empezó a juntar a su alrededor. La mayoría sus fans, se sentaron a escucharlo tocar. La canción era linda, pero la voz del chico era mucho mejor.
Y tú ves lo que ellos nunca ven
te daría el cien por cien
me conoces y ya no hay temor
Yo mostraría lo que soy
si tú vienes donde voy
no me alcanzan
si eres mi amigo mejor
Kagome conoce esa canción, Sigo aquí de Alex ubago. Se acerco a el lentamente y canto ella sola
Que sabrán del mal y el bien
yo no soy lo que ven
todo un mundo durmiendo
y yo sigo soñando por qué…
El chico la reconoce al instante y comienza a cantar con ella.
…sus palabras susurran mentiras
que nunca creeré
Y yo sólo quiero ser real
y sentir el mundo igual
que nosotros, por ellos, por mí
por qué yo tendría que cambiar
nadie más lo va a intentar
estoy sólo
y sigo aquí
Sólo yo
estoy aquí
sigo aquí
sigo aquí
Toda la gente que se encontraba alrededor les aplaudió. El chico guardo su guitarra en la mochila de esta, se la colgó en la espalda y camino hacia ella, tomando su mano.
-te estaba esperando, Kagome – dijo sonriendo.- cantas hermoso… aunque ya había tenido el honor de escucharte con anterioridad.
Todas las chicas que se encontraban entre ese genterio gritaron de emoción o envidia. Nadie conoce a la chica, pensaron que seria una de las "nerdas" de la escuela, pero era de envidia esa chica, que suerte tiene, pensaron muchas.
-ven… pedí permiso para salir de la academia un rato, con la condición de que regresemos antes de las 8:00 de la noche – dijo Guiándola hacia la salida de la academia, donde estaba un coche rojo.
-¿A dónde iremos? – pregunto tímidamente.
-pronto lo sabrás – dijo para abrirle la puerta del coche a la chica- vamos – Kagome subió al coche y partieron.
En la academia, en los edificios de chicos, edificio 2, 3er piso al final del pasillo (esto aburre) se encontraban Miroku Y Koga platicando.
-por cierto… ¿Dónde esta el tarado de Taisho? – pregunto Koga.
-en una cita – dijo Miroku tranquilo.
-¿así que ya se olvido de Kagome?
-al contrario, la cita es con ella
-QUEEEEEEE
Llegaron a un restaurante mexicano. Kagome jamás había probado la comida mexicana, eso lo sabia InuYasha, pero quiere que por una vez salga de lo usual. Se sentaron cerca de la ventana.
-este lugar es impresionante
-no pidas algo muy picante, luego te hará daño – dijo InuYasha
-¿oye?... ¿podrías quitarte los lentes, por favor? – Pregunto Kagome.- ¿me gustaría verte a los ojos?
-pronto… por ahora no, descubrirías quien soy y me odiarías por ello – llego el mesero y les tomo la orden. Kagome pide unas enmoladas con queso y un agua de horchata, E InuYasha pide unos chilaquiles y una coca cola.
-enseguida vendrá su pedido.
-me responderás algunas preguntas? – dijo Kagome
-¿como cuales?
-¿Cuántos años tienes? – pregunto
-diecisiete.
-¿en que semestre vas?
- tercer semestre
-¿Cuál es tu nombre? – pregunto tratando de hacer que cayera. Algo que al parecer no funciono.
-demasiadas preguntas, ¿no crees? – Dijo InuYasha con una sonrisa.- te dije que respondería, pero desde un principio dije que no diría mi nombre, al menos, no por ahora – llego el mesero y les entrego lo que pidieron.- gracias –dijo
-que lo disfruten – dijo el mesero y se fue. Comieron tranquilamente. Al terminar, InuYasha la invita al parque, donde dura el resto de la tarde. A las 7 en punto, InuYasha la llevo hasta su dormitorio.
-fue muy divertido este día – dijo Kagome feliz.
-me alegro que te haya gustado – dijo tomando su mano.- yo…
-gracias – le dijo la chica abrazándolo. InuYasha aprovecha ese momento para besarla, algo que la chica corresponde cerrando los ojos. Al separarse y mirarlo a los ojos, pudo reconocer el color de ellos. Dorado, ¿de donde conocía a un chico de mirada de oro?
-hasta pronto – dijo InuYasha para echarse a correr
-adiós – dijo ella entrando al dormitorio. Sube las escaleras y gira para abrir la puerta de la habitación. Al entrar, Kikyo y Ayame se abalanzan hacia ella, obligándola a sentarse en la cama.
-¿Qué fue lo que paso? – pregunto Kikyo.
-te vi besándote con Ta… con Sengoku Hanyou – corrigió Ayame.
-solo eso… me beso y ya – dijo restándole importancia, pero completamente sonrojada. Luego de eso decidieron dejarla en paz. La chica se ducho, se coloco su pijama y se acosto, cubriéndose con el edredón de calaveras.
InuYasha llego a su habitación y se quito la peluca, dejando al descubierto su cabello negro (y el mechon plateado) subiéndose a su cama.
-hasta que llegas – dijo Miroku recargado en la orilla de la cama del chico.- ¿Cómo te fue?
-ahora caí en cuenta de que lo que quería hacer lo olvide – dijo echándose la almohada enzima.- kuso… y era lo principal.
-al parecer te enbobaste con ella amigo.
-creo que si – jala su edredón y se cubre con el.- por ahora dejame dormir, buenas noches…
-si… buenas noches – y también se acuesta en su cama.
Lunes en la mañana
Kagome camina junto a Sango hacia la clase que les tocaba. Esta bostesa…
-¿Qué pasa? – pregunta la castaña.
-nada… ahhh… solamente no pude dormir bien – caminaron un rato para poder llegar al aula que les tocaba. Ese día empezaban con algebra. Dio el timbre y comenzaron la clase…
-siete x más quince es igual a setentaicinco… entonces…. ¿Cual es el valor de x? – pregunto el profesor. Kagome fue la primera en responder.
-ocho punto quinientos setentaiuno – dijo ella.
-diganos, Higurashi, ¿como saco el resultado?
-con una operación inversa. A 75 se le restan 15 y el resultado se divide entre 7.
-bien hecho, ahora tome asiento… - y asi continuaron su clase.
Kir: ¿si guta?
Nar: no, no guta
Kir: a ti nadie te pregunto Naraku… Sayonara…
