Capítulo 3:
DeclaracIOn de guerra: ¡Todos contra uno!
Entre sueños el chico esperaba que las horas de estudios pasaran con rapidez ya que no era cosa que le interesase mucho, aunque de vez en cuanto intentaba prestar algo de atención, pero teniendo la ventana a su lado le sería muy difícil no tentarse a dejarse atrapar por otros pensamientos.
Suertudo, sin que se diese cuenta al estar "en su mundo" escuchó el timbre final que anunciaba el fin de jornada y la salida de los alumnos. Guardó todo lo que tenía sobre su pupitre y tranquilamente luego de que el profesor dijese que podrían marcharse fue el primero en salir del aula seguido de otros de sus compañeros que aguardaban cierta "distancia" del muchacho, tal vez por repulsión, o tal vez por miedo, solo ellos lo sabían.
-¡Sakura!– se reunieron tanto Ino como Hinata en el pupitre de la pelirrosa- ¿Al final que sucedió?
-La directora nos salvó la vida porque era el primer día, pero si no fuese así aunque sea una pequeñez ya estaríamos firmando la libreta de sanciones –suspiró recordando aquella situación bastante comprometedora.
-Me lo imaginaba, pero yo preguntaba que pasa entre ustedes dos ja ja –insinuaba de manera graciosa.
-Si te refieres a ese idiota, pues nada, solo intentaba enseñarle cómo comportarse, porque así como actúa no va a llegar a ningún lado –respondió un poco ruborizada, frunciendo el ceño y con sus brazos cruzados.
-Je je Sakura sí que eres una metiche…-rió a lo bajo para que su amiga no se enojara.
-Ino san…-susurró- es su deber como delegada, no tiene nada de malo –continuó en voz baja.
-Mira mira, para mí que es pura excusa y le interesa ese rebelde –contestó comenzando a cuchichear irritando a la pobre Sakura.
-Ne ¿¡De qué rayos están hablando!
-¡Nada, nada! –dijeron al unísono.
Poco después salieron del instituto despreocupadas conversando en el camino como realmente fue el primer día más raro para Sakura. Como resumiendo casi es castigada por el chico más tonto del mundo. Y también como concluyó que ese mismo rubio rebelde se había convertido en el chico que más odiaba en el instituto y que haría lo que fuera para no verle la cara más de 3 días a la semana.
-Es tan…tan…odioso, maleducado, estúpido, molesto, me da hasta dolores de cabeza pensar en ese idiota…-tocaba su frente con su mano.
-¿Es tan así? Aunque ahora que lo dices podría creerte ¡por tratar de herir a mi Sasuke kun! –decía "enojada" con sus ojos hechos llamas.
-Ne…estás obsesionada con ese tipo…-frunció el ceño mirando a la rubia.
-Como si no te gustara, que tantas veces decías que querías decirle lo que sientes y…
-¡Urusai! –le tapó la boca para que no hablase "demasiado"- ¿Oye dónde está Hinata?
-Hmph, que buena eres para cambiar de tema –tomo aire y luego de soltarlo respondió- nuestra tierna Hinata dijo que Kiba le tenía que preguntar algo importante a solas, ¿¡Crees que le pedirá una cita! Jijiji –la golpeaba con su codo imaginándose buenas escenas para una novela.
-Tal vez sí, creo que Kiba le gusta Hinata desde el jardín de niños, jaja pobre del tonto que le tire los galgos.
-Cierto Kiba es muy celoso aunque si fuese el presidente del consejo, ahí sí creo que se guardaría sus celos.
-Son primos, no pueden tener nada ¿Estás leyendo Twilight u otras tonterías otra vez?
-¡No la escuches Edward! ¡No la escuches! –abrazaba el libro como si fuese un oso de peluche de manera infantil.
-Dios…recuérdame decirle a tu madre que revise tu librero…-forzó una sonrisa para calmar sus nervios- volviendo a Hinata…me compadezco de ella, no quisiera estar en un trio como ese.
-Cuidado con lo que dices Sakurita que nunca se sabe lo que podría pasar de hoy en adelante después de todo tienes a más de la mitad de los chicos del insti tras de ti.
-¿Qué quieres decir? Je como si alguien se pudiese enamorar de mí.
Ya acercándose a la salida al mismo tiempo que la chica mencionó aquellas palabras repletas de ironía.
-¡ACHÚ! –estornudó tan fuerte que esta unos pájaros que estaban en un árbol echaron a volar en un santiamén- sniff…alguien debe estar hablando de el gran Naruto sama…sniff –se refregaba la nariz continuando su camino hasta que un grito bastante molesto lo hizo perder la compostura- ¿¡Pero qué!
-¡UZUMAKI NARUTO SAL DE DONDE QUIERA QUE ESTES MALDITO!
Pareciera que tuviera un altavoz incorporado en su garganta aquel extraño estudiante.
-Omae…estoy en frente de ti imbécil…-dijo con el dedo menique en su oreja
-¡Ja ja ja ja! ¡YA ME DI CUENTA PATÁN! –Señalaba con su dedo índice al muchacho que no comprendía ni un poco lo que estaba pasando- ¿¡Creías que por solo haberte cambiado de instituto te escaparías de mis garras!
-…-no dijo absolutamente nada hasta preguntar lo siguiente- ¿Quién eres?
Un silencio inundó al área, tanto para aquel grupo de delincuentes juveniles como también para todo el alumnado que presenciaba la situación en la que se veía involucrado el chico nuevo. Quedaron hechos rocas por tal pregunta, dejando por así decirlo "mal parado" a su contrincante si es que así podía llamarse a tal "desconocido".
-¡BAKAYARO! ¿¡QUE RAYOS QUIERES DECIR CON ESA ESTÚPIDA PREGUNTA!
-Ya…ya…cierra el hocico, te vendría bien unas mentas fuertes…chico sí que tienes mal aliento –se taba la nariz- ve a gritarle a un sordo, tengo cosas que hacer y si no puedo llegar tarde.
Asqueado y con los demás sorprendidos tanto como el jefe hizo el intento de pasar entre el grupo y seguir su camino pero le fue imposible, el "joven" lo detuvo dándole un golpe en el rostro al rubio, girando el rostro hacia la dirección del golpe saliendo un hilo de sangre de su labio. Bastante irónico tras la acción, se limpió su sangre con el pulgar, se alejó unos pasos fingiendo estar mareado por el golpe. Tiró su mochila al suelo y puso una de sus manos en su bolsillo y otra dentro de la gabardina negra como si fuese a sacar algo en especial.
-Te dije que no estorbaras el paso…-susurró sonriente perturbando a su atacante que por poco tubo una sensación de miedo por tal sonrisa.
-Je, no serás tan cobarde de sacar una navaja ¿No? –dijo nervioso dando un paso atrás mientras el rubio poco a poco iba sacando algo que tal vez le ayudaría a acelerar el encuentro y llegar rápido a su destino.
Sakura e Ino aun charlando mientras se encaminaban a la salida escucharon varios anuncios de sus compañeros y amigos sobre que el chico nuevo estaba a punto de entablar una pelea con el líder de los delincuentes juveniles del otro instituto. Se miraron entre si extrañadas, hasta que luego de pasados 5 segundos cayeron en la idea de quien se trataba el supuesto chico nuevo.
-Sakura ¿Estás pensando lo mismo que yo? –puso su mano en el hombro de su amiga anonadada.
-No Ino, rezo todos los días para no pensar igual que tu –mintió con sus ojos mediamente cerrados hasta que se abrieron ampliamente cuando su amiga la jaló para que la siguiese-¿¡Eh! ¿¡A donde me llevas!
-¡Vamos Sakura! ¡Debe ser interesante! ¡Como en las películas de Yakuzas! –le brillaban los ojos animada.
-También le diré a la señora Yamanaka que queme esos DVD…-pensó como consuelo.
También fuera de la multitud, la tercera joven del trio, Hinata y el chico más veloz del instituto, Inuzuka Kiba, se encontraban por alguna razón en silencio, ella esperando a que él le dijese algo, y él buscando las palabras correctas para no meter la pata con la primera propuesta que se le había ocurrido.
-Kiba kun, ¿Qué es lo que querías decirme? –preguntó finalmente ya que notó como de alguna manera su amigo comenzó a sudar.
-Yo…yo…pues…quería saber…quería saber si…-tragó saliva y desvió su mirada como si estuviese avergonzado por lo siguiente que fuese a mencionar- quisieras salir conmi...
-Kiba… –apareció de la nada un chico de lentes obscuros.
-¡Waaa!- se asustó de la impresión- ¿¡Qué quieres Shino! ¿¡Quieres matarme! ¡No aparezcas de esa manera! –se sostenía el corazón como si este fuese a escaparse de su pecho.
-¿Qué sucede Shino kun? –preguntó sorprendida al ver al chico.
-El chico nuevo…Uzumaki Naruto, está teniendo una riña…-gira su rostro en dirección a la entrada donde podía verse una gran reunión de alumnos.
-¿Ese idiota con pinta de delincuente? –se rascaba su cabeza como si tuviese pulgas...
-¡Naruto kun! –se alejó de los chicos un poco para ir a ver que sucedía pero no tan cerca de sus demás compañeros.
-¡Hinata espe…!- se resignó a un puro suspiro para mostrarle una mirada de desprecio a su colega- …Shino te odio.
-Kiba…no seas tan…antisocial…
-¡PERO SI EL ANTISOCIAL ERES TÚ BAKA! –añadió desconcertado.
Dejaron espacio en el patio entre Naruto y el jefe de la pandilla y sus aliados. El chico aún no sacaba lo que traía debajo de la gabardina, tal vez con intención de poner más nervioso de lo que estaba a su adversario, el cual pensaba que lo que traía debajo era una navaja, pero ¿Qué era lo que realmente traía entre manos el rubio rebelde?
-… ¿Me estás jodiendo?...-observó aguantándose un poco como los demás las ganas de reír- ¿¡Yo- Yos! –Pensó para dejar salir una gran carcajada- ¡JAJAJAJAJAJAJAJAJAJA! –Luego miró a sus secuaces que aún estaban inmóviles- ustedes también idiotas.
-¡Jajajajaja! –rieron más por obligación que por otra cosa.
-Ríete todo lo que quieras… ¿Cómo te llamas? – entrelazaba sus "armas" formando una telaraña en sus dedos.
-Bastardo, je al parecer cambiarte a un instituto de inútiles te ha caído muy mal, por eso te dejaré que me des el primer golpe ¡Jajaja! –cruzó sus brazos y con la frente en alto espero el ataque.
-Tranquilo no te decepcionare…
Sonrió confiado empezando a darles fuertes golpes unos seguidos de otros con sus tres Yo- Yos en el rostro y en el abdomen. A lo que mágicamente volaron por los aires escapando de sus manos. Quedando sus ojos como platos mirando como caían en el suelo, supuestamente no se esperaba que sucediese lo siguiente, o ¿Tal vez si?
-Es un…-la rubia miraba levantando la ceja izquierda.
-Idiota…-agregó Sakura exactamente igual que su amiga.
Palabras similares se escuchaban en la multitud, lo creían un completo tonto, nuevamente lo reconocieron como el payaso nuevo, y sin querer ver la masacre que le esperaba algunos se retiraron, pero otros permanecieron intactos ya que tal vez al detestar a Naruto no les caería para nada mal que le diesen una paliza de bienvenida. Mas, esos deseos no fueron conseguidos por algo extraño que pasó sin que absolutamente nadie se diese cuenta.
-Una mosca golpea mejor que tu bastardo…¡TERMINO EL TIEMPO, AHORA TE DAREMOS TU REGALO DE BIENVENIDA!
-Ne no dije que habría terminado –levanto su puño a la altura de su pecho que sostenía las cuerdas de los Yo- Yos
Todos con sus puños levantados corrieron hacia Naruto lo más veloz que pudieron sin dudar por un segundo pero en un solo instante se detuvieron como si algo les hubiese atado los pies. Si, exactamente, las cuerdas de los Yo- Yos estaban tendidas alrededor de los delincuentes.
-¿¡NANI…!-por más que quisieran no podían moverse ni un poco.
-No sé quién eres pero ya he perdido la paciencia, por tus tonterías me meteré en problemas –jaló las cuerdas y terminaron todos indefensos en el suelo- pidan sus últimos deseos pequeños –golpeaba su puño contra la palma de su mano izquierda.
-¡OMAE! ¡LA PROXIMA VEZ NO TE SALDRÁS CON…!- para que dejase de gritar tomo una bola de papel de su mochila y se la encestó en la boca- ¡Mphh! ¡MMMPHHH!
-Espero que te sepan bien mis garabatos de la clase de Física, ahora sentirás un gran dolor ¡Jajaja!
Puñetazo, tras patada seguida de más puñetazos de los dejó totalmente noqueados, con sus ojos desorbitados, sin la fuerza suficiente para levantarse. Todos se llenaron de miedo al presenciar tal pelea aunque fuese corta, por lo que demostró de lo que era capaz de hacer el estudiante transferido, mencionaban cosas a lo bajo, como por qué ejemplo que no había que sacarle el ojo de encima, que sería un gran problema de hoy en adelante, o que deberían pensar algo lo más rápido posible para deshacerse de él.
Tomó su mochila a su espalda y pisando las espaldas de cada uno de sus contrincantes es el primero en salir fuera pero la voz de uno de los subordinados lo detuvo con unas palabras pero sin mirar atrás solo escuchó lo que quería decir.
-Maldito…esto no se quedará así…tigre de ojos rojos…-se desvaneció apretando sus dientes.
-El tigre de ojos rojos…no fue el que los derrotó esta vez…ratas –pensó retomando su camino.
Ino y Sakura se arrepintieron por un momento lo que habían mencionado, observaron cómo su compañero se iba de la escena. La pelirrosa lucía preocupada, preguntándose por qué alguien como él lo transfirieron a un instituto como este, pero esa respuesta solo el chico podría contestarla. Pero por otra parte la había impresionado totalmente, haciendo que su corazón saltase un poco sin saber la razón.
-Sakura.
-…
-¡Sakura! –trató de que su amiga reaccionara.
-¿Q-qué? –preguntó dudosa un poco volviendo a la realidad.
- ¡A que te impresionó un poco! –sonrió dulcemente haciendo que la chica se ruborizada.
-¡Claro que no! –Negó mirando el suelo- ¡Sasuke kun, o Kiba, o Neji les hubiera dado una paliza en menos tiempo de lo que él lo hizo! –La tomó de la mano para jalarla hacia la salida tal como lo hizo ella al principio- vamos, ya quiero llegar a casa.
-Ja ja, te sonrojaste.
-No es cierto, creo que solo tengo fiebre.
-Vamos, ¿No sentiste nada? –dijo riendo pícaramente.
-Si quieres saber, miedo, miedo de que ese idiota complique las cosas.
-Lo que digas…-suspiró desanimada- rayos esta chica tiene menos romanticismo que una lechuga- frunció el ceño luego de su pensamiento.
Regresando con Hinata, Kiba y Shino. La chica sintió un terremoto de sentimientos que invadieron su corazón por aquel chico rebelde que parecía que solo venía a buscar problemas. Shino indiferente se dedicó a mirar como su amigo echaba a rabiar como un perro cuando le sacan su hueso.
-Ese despreciable mocoso…-apretaba sus puños enfurecido- creyéndose el rey del mundo acaparando toda la atención…
-Yo creo…-los dos se voltearon hacia ella que rápidamente se sonrojó y comenzó a jugar con sus dedos- …yo creo que es genial…
-Hinata…-susurró sin comprender como a su "amiga" podría pensar que un tipo tan idiota como él podría ser genial- …la próxima vez que se aproxime a mí, tenlo por seguro que lo destrozaré, nadie me roba el protagonismo ¡Hmph! -le dijo a su amigo a un volumen adecuado para que la chica no escuchase sus palabras.
A lo lejos sentado en la cima del muro, con una vista espléndida de todo lo que había pasado, se mantuvo serio, distante, no le causaba importancia algún todo ello, desvió su mirada cerrando sus ojos negros.
-Hmph…
Pronto, unos días después del incidente, Naruto tuvo la suerte de llegar pronto un poco antes de que el timbre sonara, todos los chicos de la entrada le abrieron paso, pasando él entre medio, como si fuese un pasillo. Escuchaba muchas cosas que mencionaban de él pero eso no le importó en lo más mínimo pero en cuanto a las miradas que sus compañeros les daban le hacía estremecerse. No era el primer día que esto pasaba desde el incidente, sentía como si ya lo hubiese vivido, como si ya hubiese sentido el desprecio y el odio que expresaban esas miradas.
-Suficiente, ¡Esto terminará aquí!
Pensó decidido, bloqueando la entrada a los estudiantes en el mismo momento que el timbre anunció el ingreso a las aulas.
-¿¡Qué le pasa a este idiota! –preguntó un chico enojado por la acción del rubio.
-¡Salte de ahí estúpido! ¡Nosotros si queremos entrar a clases! –dijo otro perturbado.
-¡CALLENSE IMBÉCILES! ¡ME HE CANSADO DE USTEDES! -Todos se miraron entre sí sin comprender nada de lo que el rubio se estaba refiriendo- ¡TODOS LOS INÚTILES DE AQUÍ DEN UN PASO AL FRENTE Y PELEEN CONMIGO!
-¿¡EH!
Como siempre el temperamento de Naruto, hace que todo cambie en menos de un segundo. ¿Podrá el chico salirse con la suya y demostrarles a sus compañeros de lo que está hecho? ¿O será la oportunidad perfecta para que ellos se deshagan de esa "peste amarilla"?.
