Card Captors Sakura pertenece a Clamp.

Y mi sueño se cumplió.

Estaba enojada, dolida y estresada, cansada, sentía que las fuerzas me abandonaban.

Bien dicen que tengas cuidado con lo que deseas porque se puede hacer realidad, y sí, mi deseo de verlo de nuevo se cumplió.

A uno de esos tantos mensajes respondió, le pedí vernos, y para mi sorpresa accedió.

Mi corazón estaba loco de emoción… lo vería de nuevo, contaba los días, las horas, los segundos para verlo.

¿Qué le diría?, no tenía mucha idea, las palabras parecían insuficientes.

Tal vez un perdón, un gracias, un lo siento, pero sabía que lo que debía decir era el sentimiento que había despertado en mi.

Esos sentimientos reprimidos cobrarían, por fin, forma de palabras e iban ser dirigidos a la persona adecuada.

El día llego y mis piernas temblaban de emoción mientras esperaba su llegada en el lugar y la hora indicada, miles de ideas se arremolinaban en mi cabeza, qué decirte exactamente, cómo hacerlo, cómo acercarme, si debía hacerlo, por un momento mi voluntad pareció quebrarse y estuve a punto de irme. Pero llegó, creo que fue por inercia que nos saludamos con un beso de mejilla, parecía que estaba en shock pero me di cuenta a tiempo y trate de mantener la calma y decir lo que quería decir salimos para hablar, pero no había mucho donde ir según me dijo, y en un lugar muy concurrido tuve que hablar.

Comencé con el discurso que había pensado, primero me disculpe por no haberlo valorado lo suficiente, él solo me miraba, le di las gracias por todo y luego... luego dije que me había enamorado de él, lo dije viéndolo a los ojos, con palabras reprimidas que por fin se liberaban.

Su expresión cambió levemente y lo vi dudar, dijo muchas cosas, que ahora no quiero recordar y no es por otra cosa, sino porque esas palabras solo me dieron esperanza, misma que murió minutos más adelante cuando su actitud cambió y me repitió de nuevo que ni por mi, ni por nadie, dejaría sus asuntos y que no tenías porque explicarme nada, que yo solo le había gustado y nada más.

Miles de sentimientos encontrados golpearon mi ser entero, todas mis teorías y esperanzas se hicieron trizas de un segundo a otro y sentí hundirme en el frío y el vacío de la nada.

Escuchaba sin poder creerlo, cuando segundos antes me había abrazado varias veces, y me había dicho que ¿qué íbamos a hacer? Como si hubiera esperanza, yo le había dicho que nada, que solo quería que lo supiera, por eso tuve esperanza y porque buscaba mis manos entre las suyas.

Por solo un par de segundos, el amor se hizo un sentimiento oscuro, lleno de rencor, de odio, me sentí traicionada, herida y demasiado enojada con ánimo de herirlo, de golpearlo como él lo había hecho, de hacer pagar cada lágrima y cada noche de insomnio recordando, pensando que había hecho mal.

Pero no lo permití a pesar de todo no sentiría ningún sentimiento negativo hacia él, no, no lo haría, había sido un amor muy puro de mi parte, al principio no lo fue pero al final así era, y así lo mantendría. No tanto por él sino por mi misma no viviría odiando a nadie y mucho menos a él, fue cuando mi orgullo herido se interpuso, las lágrimas que amenazaban con salir se detuvieron de golpe.

Quite de sus manos de las mías, y dije que sería la última vez que nos veríamos, en un cambió aún más desconcertante se burló de mí en mi cara, diciendo una serie de tonterías que ante mi orgullo solo se resbalaron, lo único que me mantenía en pie en esos momentos era mi orgullo, uno que poco me había servido hasta ese momento.

Te dije adiós para siempre y le pedí que se marchara y lo hizo sin volver la mirada, no sin antes decirme que tuviera cuidado con ese lugar ya que era peligroso.

Maldita sea, hasta en ese momento me confundió.

Llegue a casa a maldecir mi suerte y destino, ¿realmente merecía eso? ¿qué pecado había cometido? ¿cómo es que puedo merecerlo?

Me gustaría decir que estoy saliendo de todo lo que paso y en parte es cierto, pero no del todo, el sentimiento sigue vivo a pesar de todo. Y duele, lastima, molesta, deprime, hiere, mata lentamente...

y como siempre alimenta una esperanza imposible.

Y como si el universo conspirara en mi contra, por todos lados escucho o veo su apellido aunque no es muy conocido, desde que se fue lo oigo por todos lados, la música que escuchábamos, algún comentario o algún chico que se parece a él. Hubo una vez que casi salgo corriendo detrás de un hombre pensando que eras él, otras veces me preguntan por él. Su presencia parece estar en todos lados, su aroma, sus ideas, y lo peor, esa tonta sensación dentro de mí, la misma que tenía antes de que nos viéramos.

¿Por qué me torturan de esta manera?

¿Por qué no simplemente desaparece el sentimiento?

¿El dolor?

¿La esperanza?

Esperanza que sigue negada a perderlo, no quiere, no quiero, no.

Ya no quiero hablarle, ya no quiero recordarlo a cada momento y decirle en silencio: Te amo, que seas muy feliz amor.

Me dije a mi misma que mi máxima prueba de amor sería el dejarle ir. Pedirle al cielo que sea feliz y cumpla sus metas. Lo conozco y no es cualquier persona, su destino es grande y lo que haga sin duda ayudará a muchas personas, conozco su importancia sólo espero que su destino no lo aleje de la felicidad que realmente merece. Estoy segura que algún día tendré noticias de él, que ha cumplido con su misión.

Sin duda sigo luchando para dejarlo ir, él ya decidió y tuvo sus razones, debo respetar su voluntad, desearle lo mejor y seguir adelante yo, por mí. Me siento en una montaña rusa en subidas y bajadas de ánimo, de dolor y de fortaleza. En ocasiones me siento muy fuerte y digo que la separación fue lo mejor y en otras lloró su ausencia y extraño su presencia. Es una constante lucha.

Sigo adelante a pesar de todo.

Sigo llorando a pesar de todo.

Cada día es un reto, mi trabajo y amigos me ayudan a sobrellevar todo, busque ayuda profesional y la terapeuta fue maravillosa me ha ayudando tanto que no sé como agradecerle, me hizo verlo como el humano que es, y no como aquel dios que hice en mi mente y mi corazón.

Sin duda esta muy lejos de ser perfecto, tiene defectos que fue lo primero que vi al conocerlo, al principio eran molestos, pero terminaron gustándome demasiado. Cuando poco a poco me mostró sus cualidades terminé estúpidamente enamorada de él.

Sigo sin entender el verdadero motivo por el cual te fue, sigo sin tener certeza alguna, solo una cosa tengo clara en la mente: en realidad le importe.

Ya no quiero cuestionar sus palabras, esas dulces palabras que más de una vez me susurró al oído. Solo sé que existieron, solo sé que tuvieron efecto en lo más profundo de mi ser.

Es momento de dejarlo ir, todo parece indicarlo, incluso mi razonamiento, mis pensamientos, la lógica, la cordura, la coherencia, la salud, pero una parte de mi se resiste y aunque antes era mucho más fuerte ahora no ha desaparecido sigue ahí y parece que será eterna.

La esperanza.

Sin embargo la vida sigue y debo continuar. Pasé por mucho para salir poco a poco de esa horrible depresión y no, aún no salgo de ella del todo, pero mi vida parece recobrar un poco de sentido.

Salgo con alguien, es muy atento y lindo, aun no tenemos nada pero si el me lo pide le diré que si, en un gran chico uno con quien podría establecerme por el resto de mi vida.

La ilusión regresa a mi vida y cada vez veo más de cerca la compañía de la persona que me eligió y elegí para continuar mi vida, todo esta en paz y si Dios lo quiere pronto seré una persona casada y quizá tener mi propios hijos.

La vida recobra sentido y ya no es un sufrimiento eterno, ahora es la esperanza en el amor presente y futuro. El pasado siempre estará ahí y le seguiré dando las gracias por haberme enseñado a amar.

Hoy me sentía muy bien, salí de trabajar, me despedí de mi compañera y camine a la parada de autobuses, todo era tranquilo como siempre, el ruido de la ciudad era menos que de costumbre, estaba planeando leer un libro mientras viajaba a casa.

Un suspiro se escapo de mis labios cuando recordaba que faltaba poco para encontrarme con el chico que salía, me gustaba tanto y comenzaba a quererlo mucho.

Caminé sin prisa alguna, mi cuerpo tuvo una sensación rara en un momento, pero la ignoré iba pensado que no había revisado mi celular por si tenía mensajes y justo cuando lo sacaba de mi bolso sentí una mano en mi brazo, de inmediato levante la mirada y ahí estaba él.

No lo podía creer.

Me quede sin palabras, es cierto que soñaba como loca este momento, añoraba que llegara en aquel entonces.

No dijo nada y me detuve en seco.

No se me ocurría nada que decir, solo...

- Hola - apenas salió de mi boca.

- Hola - fue su seca respuesta mientras me soltaba.

El resto del mundo desapareció,

- ¿Qué... haces por acá? - no supe de que otra manera hacer esa pregunta.

- Vine a verte.

- ¡Ah! - fue mi torpe respuesta - y... ¿como te va?

- Bien, con mucho trabajo pero bien.

- Que bueno, me alegro por ti.

- ¿Y tu?

- Bien.

Silencio, no sabía que hacer o decir, solo... maldita sea de nuevo me confundía. Comencé a hacer preguntas sobre lo que sabía que hacia y contestó con pocas palabras, ya no sabía que más hacer.

Me quede como estúpida ahí viéndolo, seguían igual sus hermosos ojos, su cabello rebelde, sus tupidas cejas, sus lindos labios, un suspiro escapo de mis labios y di gracias al cielo que no lo notara.

- Yo... - debía irme, lo presentía, debía correr cuando en mi mente apareció el chico con el que salía. Más aún cuando mi corazón se volvió loco al recordar - bueno... me tengo que ir. Me alegra volver a verte. Cuídate.

Sin esperar respuesta di un beso en la mejilla y me di vuelta, pero fue más rápido y tomó mi mano, me quede helada sin haber esperado eso.

- Espera - no me quería dar vuelta pero lo hice - ¿crees... crees que podamos intentarlo de nuevo?

Mi corazón se hizo trizas, todo el sentimiento que creí casi extinto, todo el dolor de la perdida, el cansancio de la recuperación y la convalecencia me dieron de golpe de nuevo.

- Yo... - su voz se quebró al mismo tiempo que mi ser completo, y lo único que atine a hacer fue abrazarlo.

No sabía ni por qué, ni para qué, sólo lo hice y me quede así, oliente su aroma, absorbiendo su presencia, amándolo con el amor que pensé desaparecido, me sorprendí al desear que el tiempo se detuviera así.

- TE AMO - repetía una y otra vez en mi mente, y de nuevo mis piernas temblaron.

El miedo me invadió.

¿Otra vez? ¿otra vez?

¿De verdad estaba dispuesta a intentarlo otra vez? ese sueño había estado en mi por mucho tiempo, siempre roto ante el golpe de la realidad, eso no parecía posible y ahora lo era.

- No, es demasiado tarde - dije en su oído y me di media vuelta para alejarme.

Pero olvidé que era persistente, su mano de nuevo en mi muñeca.

- ¿Estas segura? - ahora no volteé a verlo.

Mi voz se hizo gruesa y la sentí salir como un gran estruendo de mis labios, más aún mi corazón dio un leve vuelco de la sorpresa con que lo dije.

- Sí, debo irme, alguien me espera - me solté de un movimiento brusco y seguí mi camino.

Sabía que esas palabras tendrían el mejor efecto y así fue, finalmente seguí sin mirar atrás.

Debo confesar que fue el miedo a perderlo de nuevo lo que me dio el valor de rechazarlo.

Cuando llevaba varios pasos adelante mi corazón retumbaba.

- Respira - me decía a mi misma, ya había pasado, lo peor había pasado.

Pero por un segundo las fuerzas me abandonaron me detuve solo un instante y dando un hondo suspiro seguí mi camino un poco más relajada.

Lo había logrado.

Un par de pasos adelante, la cabeza me dio vueltas al verlo de pronto frente a mí, no tenía idea de cuando me había rebasado.

- Sakura - nunca alguien había pronunciado mi nombre de esa manera, nunca antes había visto esa mirada, nunca antes había estado tan confundida.

- Sé que cometí un gran error y no espero que me perdones tan fácilmente, pero lucharé por ti, entiendo que no me quieras ver, fallé yo no confié en ti - parado delante de mi, el mundo dejo de existir y una fuerza que creí extinta me obligaba a mantener mi mirada en la tuya – me gustaría una segunda oportunidad.

Buscaba mentiras, buscaba que fuese un sueño, buscaba la burla, cualquier cosa que me dijera que lo que salía de sus labios era falso.

Pero sólo había suplica en ellos.

- Yo... lo lamento, no debí... - un brillo especial, un brillo que solo las lágrimas pueden proporcionar nació en su mirada.

Aquella esperanza que jamás quiso morir, concentro una fuerza desconocida pero enorme en mí y cubrió mi ser con aquel sentimiento que yo creía muerto, como si jamás se hubiera ido. No puedo describir la emoción, solo sé que es un sentimiento tan puro, tan grande y maravilloso que solo Dios puede saberlo.

Como jamás lo hice antes, con nadie, di varios pasos y mis brazos rodearon su cuerpo, no necesitaba nada más.

Pude sentir el latido de tu corazón agitado y por poco nos caemos porque yo fui algo impulsiva al abrazarlo, apenas recobramos el equilibrio y me di cuenta que las lagrimas cubrían mi rostro, fluían sin parar.

Correspondiste mi abrazo y escuché tu susurro - gracias.

Si algún día dude que te amaba, ahora no tenía dudas, el pasado ni el futuro, mucho menos el presente tenían importancia, ahora esta muy segura de hacer lo correcto de estar con la persona correcta, ahora estaba segura.

Me separaste lentamente cuando por fin deje de sollozar y tus labios cubrieron los míos como aquella primera vez, todo mi cuerpo vibraba con tu presencia, con un solo toque tuyo.

El universo cambió para mí.

Jamás olvidaré ese día.

¿La razón por la que se fue? bueno me dice que fue porque sabía que su trabajo le impediría verme por un largo tiempo y no quería hacerme sufrir esperándolo, que quizá si encontraba a alguien más no me sintiera atada a él y seguir mi vida como estuve a punto de hacerlo. Temía que mi sentimiento o el suyo desaparecieran por la distancia. Dudaba de mi capacidad para esperarlo, así que me pidió perdón y lo hice.

Me sorprendí a mi misma al darme cuenta cuanto lo amaba, de cuanto lo comprendía y respetaba. Cuando pensé que jamás se lo perdonaría, lo hice sin pensarlo, sin que mi orgullo se interpusiera.

Aunque no faltó quien, de aquellos que me vieron sufrir, me regañó por haberlo aceptado tan rápido, como si todo ese sufrimiento no hubiese existido. Lo entiendo, pero mis sentimientos nunca antes estuvieron tan claros, aprendí que la persona a la que debo mantener contenta es sólo a mi misma, y con él estoy feliz. Al final lo aceptaron porque saben que es la felicidad de los dos.

Ahora seguimos juntos, con algunos problemas por el tiempo de trabajo de los dos pero estamos tranquilos y felices, finalmente le puedo decir cuanto lo amo a la cara y él a mi. Seguimos siendo diferentes, pero esas diferencias ahora solo nos complementan más.

Aquel futuro que yo veía con cierto temor, ahora es de nuevo una promesa de esperanza. Ahora sé que existe la posibilidad de que el sentimiento en uno de los dos desaparezca pero no importa, porque esta vez lo he dicho todo, él sabe lo que siento y pienso y yo lo que él siente y piensa, no más temores ni engaños. Estamos juntos y es lo que cuenta.

Disfrutamos el ahora.

Lo deje ir cuando fue necesario, fue mi prueba de amor, dejarlo libre y fue él quien decidió regresar, eso me hace aún más feliz. Y me cuenta que a él tampoco le fue fácil pero consideraba que era la única manera.

Y yo que renegaba del amor, ahora mi dedo lleva un hermoso anillo muy sencillo que representa mi compromiso. ¡Ah! es que no se los conté, no hace mucho yo se lo presente a Dios como el hombre al que yo amaba, y lo sigue siendo y así será incluso si nos separamos, el compromiso no es una carga como pensé que era, es solo la voluntad mía de hacerlo siempre sin importar nada.

Un pequeño ser crece en mi vientre, parte mía y de su padre, somos una pareja poco común porque nuestras personalidades pueden llegar a ser muy opuestas, pero al mismo tiempo la voluntad de ambos de permanecer juntos nos une. Me preguntó ¿Cómo será mi bebé? ¿Se parecerá a él o a mí? Mi vientre abultado es acariciado por su padre mientras le dice que lo esperamos con ansia y que siempre será amado y protegido.

El amor existe en diferentes formas y en diferentes momentos, pero ahí esta esperando que tengamos la voluntad de hacerlo parte de nuestras vidas. No sé si el destino exista, si hay una media naranja o solo es biología, lo que sí sé es que cada uno elegirá lo que quiere que sea y no significa que será fácil. Sigo discutiendo con mi esposo de vez en cuando, pero terminamos riendo por nuestra terquedad.

Esta es mi historia, tal vez no tiene moraleja, es solo una historia que les cuento, parte mi vida y de como mi corazón aprendió a amar, no sin llorar y sufrir, pero logré hacerlo y le mostraré a mi hijo lo valioso que es. Aprendí a no aferrarme a nadie, las personas estarán conmigo porque así lo desean y mientras sea así, disfrutar de su compañía al máximo.