Altahir pasaba horas rondando entre las calles haciendo una u otra cosa, las misiones nunca faltaban y no había algún lugar cómodo en el cual echarse una siesta de vez en cuando. No es de que le gustara holgazanear pero si lo piensan bien a veces duraba 3 días sin dormir… 3 días acompañadas con sus largas noches.
Había estado pensando cuidadosamente sobre qué hacer para enmendar las cosas absurdas que sin querer le decía a Malik y que este de vez en cuando ya ignoraba por el simple hecho de ya estar bastante ocupado para maldecir a toda la generación de Altair. Probablemente hasta ya tenía sobre él una maldición, con Malik se podría esperar cualquier cosa nadie quita el hecho de que pudiera estudiar brujería y a altas horas de la noche, estar clavando agujas en un muñeco vudú idéntico al de Altair.
sacudió su cabeza al pensar en ello era un pensamiento muy macabro al parecer. Mientras meditaba cosas sin sentido aparente, su vista se centro en un bulto que caminaba entre las calles, un bulto algo… "manco". Brinco alguno tejados y al ver a aquella persona cargar con algunas bolsas decidió ayudarle, a veces era increíble como Malik se las ingeniaba para cargar tantas bolsas y pergaminos, cabe la posibilidad de que tuviera una técnica secreta no revelada.
Malik se detuvo al saber ya de quien se trataba aquella presencia, aun que no solo eso, si no que había visto al hombre deslizarse entre las paredes de los mercados, sintió ahora peso menos en su cuerpo, Altair había tomado la mayoría de las bolsas, dejando solo una en la mano de su compañero. Malik no dijo nada y se dispuso a caminar, Altair lo sabía no era como si fuera a escuchar un "gracias", pero aun así el le ayudaría siempre que lo necesitara, la cuestión era esta: ¿para quién era la ayuda realmente? Tal vez era un intento de Altair de sentirse mejor ayudando a quien hubo perdido casi todo debido a él, porque aun que Malik le perdonara él no se sentía del todo bien, el mismo no sabía se había dado un perdón por cuenta propia.
-¿Qué prepararas?- Pregunto el encapuchado viendo entre las curiosidades compradas muchas verduras. –La cena- Respondió Malik sin apartar la vista de su camino. –Es lógico que será algo de cena, pero me encantaría que me dijeras que es exactamente- La comida de malik era como platillos de los mismos dioses servidos a tu mesa que te hacían estremecerte cuando el aroma llegaba a tu nariz pero cuando llegaba el sabor a tu paladar era una explosión de sensaciones que te llegaba al éxtasis. Bueno no, pero para altair la comida era algo gloriosa y hecha por Malik la hacía especial. Se pudo apreciar como Altair se limpiaba un pequeño hilo de saliva que se había escurrido de su boca al solo imaginárselo. –ya lo veras…- la voz de Malik volvió a escucharse, algo así como un silencioso "guarda ya silencio".
-Solo me falta comprar carne- dijo calmadamente pensando en que tipo de carne utilizar de acuerdo con las verduras que había comprado y las especias. –Yo te puedo traer un cordero- se ofreció Altair caminando más cerca de él, pero Malik le lanzo una mirada que si estas fueran dagas…Altair ya fuera historia. –No sé si confiar en ti, la última vez que te pedí esa clase de cosa, me encontré con un chivo sobre mi escritorio comiéndose los mapas que había tardado 3 días en terminar - Recordó aun con fastidio el pelinegro.
-Tú mismo me dijiste que te la trajera lo más fresca posible, no puedes enojarte conmigo por aquello- Rodo los ojos recordándolo aun que se avergonzó de no haber acatado bien aquello, terminar limpiando excremento de chivo y pedazos de papel y tinta no fue lo más lindo.
Fue un camino de silencio de regreso a casa. Una modesta casa que consistía de la cocina comedor, la cocina solo era una gran chienea y un caldero colgando de la parte de la chimenea, una barra muy útil para preparar algunas cosas y era todo, una pequeña estancia donde pasar un rato de lectura y subiendo unas escaleras una pequeña habitación eso era todo. Malik la había comprado a buen precio gracias a contactos.
Altair dejo las bolsas sobre la mesa de madera -Esta bien, algo de carne no estaría mal para la comida, preferencia que sea lomo de vaca…- acomodo las verduras fuera de aquella bolsa de tela. –Apresúrate que no tengo tu tiempo, o ¿prefieres comer solo verduras en agua hervida?- aquello ya era una amenaza. Altair salió de ahí en busca de los manjares de los animales.
Suspiro algo cansado, llevo su mano al pecho y apretó el puño, no debía sentirse asi por aquel hombre, puede que se confunda y crea que el odio es amor…o ya realmente estaba quedándose chiflado. ¿Enamorarse de un hombre? Por favor estamos hablando de la piedra de malik y del sujeto que le quito alguien importante y un brazo. –Ojala y le de diarrea con la cena- Sus intenciones hacia altair no eran del todo buenas, pero a pesar de eso le quería, a su manera.
