Disclaimer: Gakuen alice no me pertenece, es creación de Higuchi Tachibana.

― ¡Natsume! ¡¿Pero porque has hecho eso! ―Gritó Mikan mientras ayudaba al chico a levantarse. Hyuuga, hizo caso omiso de lo que le joven había dicho, entonces comenzó a caminar hacia otra dirección con ayuda de Ruka.

―¡Hyuuga! ―Gritó Aoi alzando la mirada envuelta en rabia. Natsume le miró de reojo.― No se quedará así, Hyuuga Natsume.

El peli-negro sonrió superiormente con la "amenaza" de Aoi, si él quería pelea, eso le daría Natsume. Una pelea sin sentido, eso había sido… No habían tenido una buena razón para pelearse de esa manera.

Más tarde, Mikan volvió a llevar a Aoi a la enfermería, no había podido quedarse más tiempo con él, pues los maestros se lo impidieron; diciendo que era inapropiado que la joven permaneciera ahí.

Mientras Mikan caminaba por los pasillos que daban a su salón de clase, ella maldecía por lo bajo. Cada que avanzaba sus pasos se asemejaban a los de un robot, pesados y tiesos. Muchos curiosos le miraban con extrañeza y algunos con desagrado.

Tan solo acordarse de esa pelea absurda le ponía furiosa, ¡Esta vez se ha pasado!, se dijo Mikan apretando los puños y comenzando a caminar más y más rápido, sin fijarse por donde iba.

Una chica de la escuela superior iba a la misma velocidad que ella. Se veía sumergida en sus pensamientos, aunque parecía que iba atenta al camino, simplemente estaba en "otro mundo". Dieron vuelta a la derecha y sus cabezas chocaron, las dos chicas posaron sus manos en la cabeza al sentir el dolor del choque. Mikan alzó su mirada, con un ojo cerrado y el otro entreabierto con algunas lagrimitas. Cuándo vio a la chica se sorprendió un poco, pues era una joven muy bella.

Su cabello era corto y pelirrojo, ojos azul turquesa y la piel blanca como la nieve, sus labios carnosos y color rosa.

― ¡Aah! Lo siento mucho, no me fije por donde iba. De verdad lo siento muchísimo ―Se disculpó la chica, su voz era dulce y muy femenina. Mikan solo sonrió nerviosamente.

―No-No te preocupes, yo tampoco me fijé por donde iba…

La muchacha sonrío cálidamente, pero su expresión cambio repentinamente a una de sorpresa; cosa que a Sakura le extraño mucho.

―Tú eres… ―Murmuró la pelirroja, Mikan le miró interrogante.― ¿Mikan Sakura?

― ¿Ah? Eh… Sí, si yo soy… ―Dijo Mikan, aún extrañada. La chica sonrió aún más feliz y tomó repentinamente las manos de la castaña.

― ¡Qué coincidencia! ―Exclamó, sorprendiendo a Mikan ― ¡Estaba tan apresurada porque te estaba buscando!

― ¿A mí? ―Preguntó la "sin estrella" confundida.

― ¡Sí! Mi nombre es Morioka Misao. Un gusto, Mikan-chan ―Se presentó la oji-azul, abrazando a la chica frente a ella como si fuera su oso de peluche.

Después de conocer a esa "extraña" chica y posteriormente de esas fastidiosas clases; Mikan y Misao quedaron de verse en un lugar tranquilo para conversar.

― ¿Y? ¿De qué querías hablar conmigo, Misao-chan? ―Preguntó Mikan inocentemente mientras Misao parecía buscar algo en su bolsa.

Al encontrar lo que tanto buscaba, una sonrisa como de niña pequeña se pintó en sus labios, haciendo que Mikan también sonriera; la muchacha que tenía frente a ella era realmente bonita, parecía una persona amable y de buen corazón.

Entre sus manos suaves y palidas había una pequeña caja color rosa y con un listón rojo adornado ésta y cerrándola. Misao le mostró aquel presente y le sonrió cálidamente, por lo que Mikan le miró extrañada.

― ¡Es para ti! ―Expresó la chica con gran felicidad, haciendo que a Mikan, un pequeño sonrojo se asomara por sus mejillas.

― ¿Pa-Para mí? ―Cuestionó la más pequeña algo sorprendida mientras Misao le entregaba el regalo.―Pe-Pero ¿Por qué?

―Es una forma de agradecerte, Mikan-chan

― ¿Agradecerme? ―Volvió a preguntar la castaña mientras miraba el paquete con curiosidad.

La pelirroja asintió, mientras se recostaba en el verde césped, esperando a que Mikan abriera el regalo de agradecimiento.

― Es porque has ayudado a mi Aoi, de verdad yo te estoy muy agradecida ―Explicó la chica mientras veía las nubes.

― ¿Eeeh? ¿Conoces a Aoi?

― ¡Por supuesto que sí! El es mi amigo de la infancia, digamos que soy cómo… ¡Su ángel guardián!― Exclamó levantándose con rapidez y abrazando a Mikan con gran emoción.― ¡Vamos, vamos! Ábrelo.

Mikan asintió dudosa mientras Misao le soltaba pero aún así no se apartaba de ella, la pelirroja miraba cada movimiento y expresión de Sakura. Y sonrió tiernamente al ver como los ojos de la castaña se iluminaban y sonreía emocionada.

Un par de listones color rosa para el cabello, con encajes negros en la orilla. Además de dos aretes pequeños de diamante en forma de un pétalo de Sakura.

― ¿Te gustó? ―Preguntó Misao mirando con gran curiosidad la expresión de alegría pintada en Mikan , quién aún observaba el presente, luego miró a la pelirroja y asintió.

― ¡Por supuesto que sí, Misao-chan! ―La oji-azul volvió sonreír complacida.

―Me alegro ― Volvió a tomar la mano de Mikan para después abrazarla― Espero y sigas cuidando de Aoi. Es terco y muy grosero, lo sé. Pero en realidad le cuesta expresar sus sentimientos a los demás, así que, por favor, cuida de él…Mikan-chan

Mikan le miró con extrañeza, el tono de voz de Misao sonó completamente diferente al de hace unos momentos, ahora era frío al mencionar su nombre, e incluso puso más fuerza en el "abrazo".

― ¿Si? ―Volvió a decir Misao regresando a su tono normal. Mikan, dudosa, asintió.

Misao regresó a su habitación donde un chico de cabello negro azabache y ojos marrones se encontraba esperándole.

―Y, ¿Cómo te fue? ―Preguntó el joven mientras sostenía una pieza blanca de ajedrez. Misao suspiró.

― Bien, creo que se lo tragó todo ―Contestó la chica recargándose en la pared mientras veía por una ventana el cielo. El chico le miró con una sonrisa de "victoria" en sus labios, ella notó esto y sonrió de la misma manera.― No creí que esa niña se tragaría todo ese cuento. Bueno, su estupidez se nota a leguas.

El joven rió ante el comentario de su compañera, luego volvió su mirada a la ventana aún con una sonrisa en sus labios.

―Me pregunto… ¿Cómo reaccionará Aoi-kun?

La enfermera curaba con cuidado las quemaduras de Aoi, mientras él tenía el ceño fruncido y recordaba aquella pelea "estúpida" de verdad que estaba viviendo un infierno en la academia, y pensar, que esa misma noche tenía que ir a una de esas misiones a las que Persona le obliga a ir.

Cuando la enfermera terminó de curar sus heridas, se retiró de la habitación, sin decir ni una sola palabra; cosa que le extraño al joven, pero le restó importancia y se recostó en la cama otra vez. Planeaba dormir un rato, pero le fue imposible pues la puerta se abrió estrepitosamente, haciendo que se sobresaltara.

― ¡AOI-CHAN! ―Exclamó un hombre de larga cabellera negra y kimono chino del mismo color, lanzándose sobre Aoi, el cual solo atino a golpear al hombre antes de que lo… ¡Besara!

― ¡¿Qué te pasa, viejo loco! ―el hombre se levantó del frio piso con un rio de lágrimas corriendo por sus mejillas y con la mejilla derecha roja como un tomate.― ¿¡Desde cuando estás en la academia! Espera…Y ¿Misao? ¿Vino contigo?

― ¡Eres tan malo conmigo, Aoi-chan, amor mío! ―y recibió otro golpe que lo devolvió a la "normalidad"…Temporalmente. Se volvió a levantar tosiendo fingidamente.― Lo siento, me emocioné.

Aoi solo frunció más el ceño.

―Estamos aquí desde que usted ingresó a la academia ―Explicó con tono más serio― Maaya-sama nos lo ordenó, lo hemos estado vigilando. Yo he entrado como profesor y Misao y Yuki son nuevos alumnos, al igual que usted.

― ¿Maaya se los ordenó? ―Preguntó el chico completamente sorprendido. El hombre solo asintió. Aoi suspiró y se volvió a recostar en la cama, cubriéndose con las sábanas ― Así que esa mujer… Me está vigilando… ¿Huh?

― Sólo le pido una cosa, Aoi-sama ― Habló Tatsuya con voz seria y dura. Aoi le miró de reojo, el hombre sonrió de una manera maliciosa y horrible.― Manténgase alejado de… esa chica, no creo que a Maaya-sama le agrade verlo con otras chicas.

―No tengo intenciones de acercarme más a esa niña.

Tatsuya estuvo a punto de salir cuando recordó otro "mensaje" de parte de Maaya.

― Aoi-sama, su hermana se encuentra muy delicada, -sonrió- espero que tome eso en cuenta y definitivamente no se vuelva a acercar Sakura Mikan-san.

Salió de la habitación a paso apresurado, Aoi, simplemente atinó a golpear un buró que estaba al lado de la cama; sin importarle el dolor que sentía ene se momento por las quemaduras.

Había llegado el día en que él tenía que dejar a su hermana y asistir al colegio. Era un día soleado, tranquilo y hermoso, pero, para él era el peor día de su vida.

Aún recordaba las lágrimas de Airi cuando él subió al auto que lo llevaría a su nuevo "hogar" él sólo le sonrió cálidamente mientras bajaba la ventanilla del auto. Esa sonrisa llena de amor hacía su hermana fue lo que hizo que su llanto fuera más fuerte y prolongado que antes, ¿qué haría ahora sin su "Onii-chan" ahora? Sabía que estaba siendo egoísta porque solo se estaba preocupando por su mañana y no por lo que le depararía a su hermano, adonde quiera que fuera.

El acuerdo de él con Maaya le había tomado por sorpresa, pensar que su hermano había sacrificado su libertad por su salud… le partió el corazón. Trató de muchas maneras de entrar en razón con él, pero fue inútil, Aoi estaba más que decidido en irse.

Y ahora estaba ahí, recostada en una enorme cama, ni siquiera en hospital, estaba en esa enorme y solitaria casa. Con muchos cables conectados a su cuerpo para mantenerla estable. Odiaba con toda su alma estar ahí, sabía que era necesario para que se recuperara, pero aún así sentía mucho remordimiento.

Además estaba completamente sola, no tenía a nadie que le consolara ni que le diera cariño. Su hermano era el único que lo hacía y ahora que él no estaba, no había nadie ahí para ella. Nadie…