Disclaimer: Gakuen Alice y sus personajes no son míos, son creaciones de Higuchi Tachibana. Si fuera mío, habría mucho, MUCHO, Gore *P* xDDD

Bueno, aquí está el capítulo, con mucho retraso pero al fin lo logré. Espero les guste ^^.

En el capitulo anterior:

Y ahora estaba ahí, recostada en una enorme cama, ni siquiera en hospital, estaba en esa enorme y solitaria casa. Con muchos cables conectados a su cuerpo para mantenerla estable. Odiaba con toda su alma estar ahí, sabía que era necesario para que se recuperara, pero aún así sentía mucho remordimiento.

Además estaba completamente sola, no tenía a nadie que le consolara ni que le diera cariño. Su hermano era el único que lo hacía y ahora que él no estaba, no había nadie ahí para ella. Nadie…


Había sufrido varias quemaduras graves pero recibió buenos tratamientos, y ahora podía asistir a clase, desgraciadamente para él.

Iba caminando por el pasillo, con su eterno ceño fruncido. Muchos alumnos pasaban cerca de él murmurando cosas, con miedo, afirmaba Aoi. Más ya no le importaba, ya no, lo que hablaran los demás de él le daba lo mismo, lo único que anhelaba era estar con su hermana una vez más, mínimo verla algunos días. Se sentiría más tranquilo, pero aún así algo le decía que, si veía a su hermana, tan solo se preocuparía más.

Entró al salón, tratando de no hacer mucho ruido con la puerta corrediza, pero aún así todos notaron su presencia, algunos mirándole mal, otros simplemente se mostraban indiferentes o miraban con miedo las cicatrices que tenía en las manos debido a las quemaduras… y otros, para sorpresa del chico, le miraban con una sonrisa. Caminó hasta su lugar y cuando llegó, dejó caer su cabeza hacia atrás. Unos segundos después la alegría en el aula volvió, ignorando al chico.

― Veo que tus heridas ya están mejor ―le dijo una voz seriamente. Aoi se enderezó y miró a Hotaru al frente suyo junto con Tobita, Mikan estaba más adelante haciendo rabietas en el suelo.

― A-Aoi-kun ―llamó Tobita con nerviosismo pero sin borrar su sonrisa. Aoi le miró alzando una ceja. El chico le extendió tembloroso un par de libros.― Es lo que hemos estado viendo en clase los días que te ausentaste, Narumi-sensei me pidió que te los entregara.

Aoi miró los libros por un rato, miró a Tobita, que seguía nervioso pues tenía las manos entrelazadas al frente suyo. Suspiró con fastidio.

― Gracias… ―Murmuró Aoi, dejando los libros en su mesa y dejando caer su cabeza hacia tras nuevamente. Se levantó decidido hacia donde estaba la castaña lloriqueando y cuando estuvo lo suficiente mente cerca, con su pie detuvo a Mikan, quién estaba dando vueltas en el piso.― Hmp, ¡como molestas! ―La chica solo se quedó lloriqueando en el suelo, Hotaru y Tobita se acercaron a ellos.― ¿Y ahora qué le sucede a esta niña?

Hotaru y Tobita alzaron los hombros al mismo tiempo, pues no tenían ni idea de que le ocurría. Aoi se llevó la mano a la cara, con fastidio. Mikan solo repetía "Ji-chan,Ji-chan" cada 3 o cuatro segundos, hasta que una chica de largo y rizado cabello plateado se acercó.

― Las almas se mueven por el baile ―dijo la muchacha con semblante sereno. Mikan le prestaba atención, al igual que los otros― Así yo seré capaz de conectarme con el alma de esa persona.

Mikan corrió a lado de Otonashi-san y comenzaron a realizar un baile de lo más extraño y gracioso.

―Mikan…―musitó Hotaru.― Ella le pidió a Otonashi-san usar su Alice, un gran desafío. Debe de estar muy preocupada.

― Su adivinación es demasiado exacta, pero nadie ha podido soportar la danza ―explicó Tobita mirando a Aoi, que observaba con el ceño frunció, pero con curiosidad, la danza aquella.

― Y no los culpo ―susurró el oji-azul― Además, ¿Y para qué rayos es ese baile?

Nadie prestó atención a lo que el chico decía. Hotaru solo le hizo una seña para que se callase, él solo bufó y miró a otro lado, molesto.

― Sakura-san, tu ojii-san. ―Aoi regresó su mirada a Otonashi-san. Mikan se veía desesperada por escuchar la respuesta de la chica.― Parece que está en la academia en este momento

― ¡¿EHH!? ―exclamó Mikan con mucha sorpresa y con los ojos abiertos como platos.― ¡¿De verdad!?―Otonashi asintió.

― ¡Claro!― puso dos dedos en su frente y cerró los ojos, meditando.― Parece que está en la entrada, gritando: "Déjenme ver a mi nieta" pero su petición es negada.

En ese momento Mikan sintió como sí una cubeta de agua fría cállese sobre ella. Aoi rebuznó algo divertido por la cara que la castaña puso.

―Ya me lo imaginaba ―murmuró Aoi. Repentinamente, Otonashi-san exclamó un "¡Ohh!" todos le miraron sorprendidos y extrañados.

― Hmmm, la mujer que negó la petición de tu abuelo no es algún maestro o guardia de la academia. ―comentó la chica, sin abrir los ojos, pero su tono de voz y expresión denotaban seriedad.― Es más, nunca la había visto por aquí.

― ¿Cómo es? ―preguntó una curiosa Hotaru mientras su amiga exclamaba repetidas veces "¡¿Porqué!?" y Tobita le explicaba la razón. Aoi solo se quedó un momento esperando la respuesta de la chica.

― Es una mujer mayor, no más de 50 años. Cabello largo pelirrojo y ojos grises ―Otonashi observó a Aoi, quién estaba realmente sorprendido, pero trataba de no mostrarlo tanto en su mirada. Aoi rápidamente desvió su mirada hacia donde Mikan se encontraba lloriqueando y…haciendo escándalo en general.

―¡No me importan las consecuencias tengo que ir con él! ―exclamó la chica con decisión, incluso ya estaba saliendo del aula. No obstante, Hotaru la detuvo con una cosa…Bueno, era parecido a un caparazón de paja. Linchou se colocó sobre el caparazón para no dejar que ella escapase.

― Linchou ve a su familia solo una vez al año ―explicó Hotaru, con su típico rostro serio. Iba a continuar pero Aoi dio un paso hacia Mikan.

― Incluso si vas, ―habló el chico con serenidad, bajo la mirada de Hotaru y Tobita.― no te dejarán verlo. Mucho menos a ti, una estudiante ruidosa y problemática.

― Si continúas así tu situación se pondrá peor ―concluyó Hotaru.

― Pensé que ya lo habías asimilado ―Dijo Aoi con el ceño más fruncido que antes.― Esta situación la tenemos que soportar todos y cada uno de nosotros, acostúmbrate.


― Hotaru-chan perdió de todos modos― murmuró divertida Nonoko y un tanto confundida. Aoi suspiró con enojo.

― Es increíble que aún así sea tan insistente ―Linchou rió por el comentario del chico. Se acercaron al lugar de Hotaru, donde tenía una pequeña pantalla que mostraba la entrada de la escuela. Y ahí se podía ver a aquella mujer y al abuelo de Mikan arrodillado al frente de ella.

La chica abrió los ojos con sorpresa y desconcierto en sus ojos, Aoi estaba igual, no por el abuelo de Mikan. Si no por ver a esa mujer de nuevo.

― Ji-chan…―murmuró Mikan, con preocupación notable en su voz.

Se podía escuchar como el abuelo de Mikan hablaba con aquella mujer. Quién simplemente lo miraba como si fuese insignificante, como si fuera un insecto.

― Qué asco, quítamelo de encima. ―Dijo con fastidio la mujer, el abuelo de Mikan se aferraba a la larga falda plisada de ella. Un guardia de seguridad, nervioso, sostuvo al anciano para alejarlo de la mujer. Que comenzó a caminar hacia la entrada de la escuela, donde su auto estaba estacionado, sus guardaespaldas le abrieron la puerta del copiloto y la mujer entró. Como si de una estrella de Hollywood se tratase.

El anciano se quedó discutiendo con el guardia de seguridad. Todos miraban la escena con sorpresa, sobre todo la castaña y Aoi. Repentinamente, la transmisión se cortó.

― ¡¿Qué fue todo eso!? ― exclamó Sakua observando a su amiga, que dijo no saber que ocurrió.― ¿Porqué dijo "No sé nada más"? ―Mikan iba a continuar haciendo preguntas, pero la voz fría de Natsume le detuvo.

―El que las entreguen es imposible ―Aoi frunció más el ceño y apretó sus puños con rabia, de solo escuchar la voz de Natsume la sangre le hervía.― ¿En verdad crees que sensei te dejaría comunicarte libremente con el mundo exterior? ¿Sobre todo cuando eras una problemática?

Aoi bufó con diversión llamando la atención de la mayoría de la clase, incluyendo a un enojado Natsume, que sentía la misma rabia que Aoi.

― ¡Basura inútil! ―dijo con un tono de voz bastante severo. Natsume no le perdió de vista, Aoi miró a Natsume a los ojos. Si las miradas matasen, esos dos no vivirían para contarlo.

― ¡¿Por qué actúan tan impulsivamente!? ―los dos dirigieron su mirada a la chica castaña.― ¡Ustedes, cerdos machistas! Narumi – sensei lo prometió, el dijo que enviaría las cartas, y yo confió absolutamente en él.

― No puedo creer que seas tan inocente como para creerle a ese tipo ―Aoi se acercó peligrosamente a Mikan, observándola de la misma manera en que esa mujer miró a su abuelo.― No creas que puedes confiar en los adultos de esta maldita academia, todos son iguales, tonta.

Natsume frunció más el ceño, siguiendo con su mirada carmesí al oji-azul que caminaba apresuradamente hasta su lugar.

― Voy a tomar un tiempo para decir esto ―Mikan miró a Natsume con enojo― Narumi nunca envió las cartas y nunca lo va a hacer, grábatelo. ¿Por qué no usas tus ojos retrasados para ver mejor las cosas?

Silencio, un largo y asfixiante silencio después de eso. Natsume y Aoi si tenían algo en lo que estaban de acuerdo... Los dos odiaban la escuela, más que nada en el mundo.


Las horas de las clases pasaron un poco más rápido que de costumbre. Pero el enojo y desconcierto de Mikan por las palabras de los dos chicos no se iba.

―Natsume-kun… Ha estado de mal humor desde que Aoi-kun llegó a la academia. ―explicó Linchou con un poco de preocupación y de nerviosismo.

―¡Yo no sé nada acerca de las conspiraciones! ―gritó Mikan lanzando una mesa, casi golpeando al pobre de Linchou que temblaba por eso.

― Ten más cuidado, ―habló Aoi con enojo, pero se notaba más sereno que antes. No tan agresivo como los primeros días.― la siguiente vez podrías volarle la cabeza a Tobita. ¿Y qué hace aquí Nogi? Creí que era el chicle pegado de Hyuuga.

Un aura asesina se acumuló en el ambiente. Mikan no hizo caso de eso y continuó hablando.

― ¿Quién era esa mujer? ¿Eh? ―cuestionó bastante enfadada agitando los brazos mientras miraba a Tobita. Aoi se quedó en silencio, Hotaru le miró, analizando muy bien su expresión pues cuando Otonashi nombró a esa mujer el semblante del chico cambió drásticamente, y ella claramente pudo notarlo.

― Aoi ―llamó la mejor amiga de la castaña. El chico cerró los ojos despreocupadamente y contestó con un leve "¿Hmm?".― ¿Conoces a esa mujer?

El joven abrió levemente los ojos y observó a Hotaru inexpresivo. Mikan y los demás observaban con curiosidad, esperando la respuesta del joven.

― Sí, la conozco. ―hizo una pausa― Es mi tía. ―Mikan y los demás se quedaron estáticos, observando al chico.― Y no. No sé qué diablos vino aquí así que no me pregunten eso, que tampoco me interesa.

― Pero… ―murmuró linchou. Aoi le miró con firmeza.

― Solo les diré que no se acerquen a esa mujer, es peligrosa. ―se alejó de ahí a paso apresurado. Hotaru, Ruka y Linchou vieron como se iba, mientras que Mikan solo se quedó observando un punto en el suelo, pensando. Hotaru se acercó a ella y le mostró una carta, los ojos de Mikan brillaron ante la idea de su amiga.


Aoi, desde lejos pudo ver cómo le entregaban la carta a Narumi-sensei, quién sonreía como siempre mientras Mikan se la daba. Se acercó a ellos después de que Narumi se alejó con la carta al salón de maestros.

― ¿De verdad crees que él va a…? ―fue interrumpido por la mano de Hotaru en su boca. Literalmente lo arrastró hasta donde los demás ya habían avanzado, espiando a Narumi-sensei en la sala de maestros fue fácil, habían escuchado y visto lo suficiente atreves del aparato que Hotaru había creado. Algo que les desconcertó a todos fue cuando comenzaron a hablar del Alice de la anulación mientras se acercaban a una chimenea ahí, con la carta en mano.

Poco tiempo después lograron escuchar una puerta abriéndose, después de eso, sólo se escuchó un largo silencio.

― ¿Y? ―dijo una voz femenina, bastante ronca y sobre todo irritante para Aoi, que apretó los puños al escucharla y verla entrar al lugar, Mikan le miró con curiosidad.― ¿Así es como reciben a sus invitados, eh? Vaya tontería. Primero, un anciano asqueroso se acerca a mí como si estuviese a mi nivel y luego me suplica de rodillas, asqueroso.

―Maaya-san ―murmuró Narumi, para los chicos, se escuchaba bastante nervioso y sorprendido, por lo que prestaron muchísima atención. Mikan sintió su sangre hervir al escuchar la forma en que llamaba a su abuelo. La mujer se acercó a Narumi, quién aún sostenía la carta, Maaya examinó el escrito, con las manos en su cadera.

― ¿Qué es eso?―preguntó con ese tono de superioridad que siempre tenía.

―E…Es una carta de un alumno… para su familia ―respondió Narumi tratando de sonreí lo más fingidamente que pudo. Maaya bufó divertida, arrebatándole la carta de las manos, rompiéndola y lanzándola después al fuego. Narumi le observaba sorprendido, la mujer alzó una ceja.

― ¿Qué? ―volvió a hablar― ¿Porqué pones esa cara de tonto? ¿No haces eso con todas las cartas que te dan?

Mikan se levantó rápidamente, todos lo observaron, preocupados. Aoi se quedó callado, observándola. Las palabras que Aoi y Natsume le había dicho aún resonaban fuertemente en su cabeza, no escuchaba lo que sus amigos le decían, solo logró escuchar a Aoi.

"Te lo dije"

Corrió hasta la sala, entrando estrepitosamente, alarmando a todos los presentes ahí, sobre todo a Narumi.

― Sensei… ―la niña tenía todavía esa expresión de sorpresa en sus ojos marrones.― ¿Porqué…quema mis cartas?

Aoi estaba recargado en el marco de la puerta observando a la joven al frente suyo, y no supo porqué pero se sintió muy mal de verla de esa forma, con esa expresión de sorpresa y tristeza, haciendo que sintiera realmente enojado con Narumi y, sobre todo con Maaya.

― Lo siento… ―esa disculpa fue lo que hizo que Mikan explotase.

― ¡Deje de mentir! ―gritó la chica, Aoi se acercó para sostenerla por los hombros pues parecía que se quería lanzar sobre ella, sin notar la sonrisa divertida de Maaya.― Confié en usted, Narumi-sensei. ¡Pero mintió!

"Los estudiantes son marionetas"

― ¡incluso con todos los rumores que hay de usted yo confié! ―los ojos de Mikan se aguaron más, sin embargo, no dejó caer ni una sola lágrima― ¡pero es como todos los demás decían: " Narumi-sensei ha sido nuestro enemigo"!

Los recuerdos del día en que llegó a la academia y Narumi le recibió amablemente regresaron a su cabeza, haciendo que forcejeara con Aoi mientras lloraba y llamaba a Narumi mentiroso repetidas veces.

― Enciérrala en su habitación ―clamó Maaya acercándose a Narumi, quién le miró sin ninguna expresión― Tampoco probará boca y, pon a alguien que la vigile, sin visitas.

La mujer caminó hasta la puerta, rozando con el hombro de Aoi, que solo cerró los ojos con fuerza al sentirle cerca.


Mikan estaba encerrada en su habitación, vigilada y, sin probar bocado alguno. Y lo peor para ella era saber que su abuelo estaba enfermo, y además sentirse culpable por eso. La puerta se abrió silenciosamente.

―Oe ―Mikan se dio media vuelta y pudo ver a Aoi, cerrando la puerta con una bolsa en la mano.― No has comido nada. Imai,Tobita y Nogi están preocupados. Toma, ellos prepararon esto para ti…

Mikan le miraba sonrojada y llorando, agachó la mirad un momento y segundos después jaló al chico hacia ella.

― ¡O-oye…! ―el chico estuvo a punto de gritarle varias cosas pero el ver el rostro sonrojado y lleno de lágrimas de la chica, se quedó sin habla, observándola.

― ¡Quiero ver a Jii-chan! ―Aoi abrió los ojos con sorpresa pero unos segundos después le miró sin expresión alguna, lo que asustó a Mikan.― El está enfermo por mi culpa, aunque sea una vez, quiero verlo…Por favor.

Esa última palabra, el tono en el que fue pronunciado y, además la cara de quién lo dijo, terminó venciendo a Aoi. A él nunca le había gustado ver a las mujeres llorar y tenía el "mal habito" –según él- de hacer muchas tonterías para hacer que una chica dejara de llorar. Y esta vez, no sería diferente.

―Oye, ―se arrodilló a su altura y puso su mano sobre la cabeza de la chica, tratando de esconder con su fleco el leve sonrojo que apareció en sus mejillas.― No hagas ruido, voy por Nogi.

― ¿Ru-Ruka-pyon? ―cuestionó Mikan viendo como el chico salía rápido de su habitación.


Al poco rato se encontraban en el tejado, con un águila gigante. Y… con un Ruka vistiendo el uniforme femenino de la escuela.

― Pensé que no había forma de hacerte ver más estúpido de lo que eras… ―comentó Aoi con diversión.―Pero, ahora veo que me equivoqué.

― Ruka-pyon…lo lamento.― Ruka solo veía a Aoi con su "mirada asesina nivel 2", sin prestar mucha atención a lo que Mikan decía. Aoi le entregó una bolsa, explicándole sobre la barrera eléctrica y la crema para la electricidad.

― Es mejor que te apresures, tonta ―le reprimió Aoi al ver que la chica se quedaba petrificada mirando la crema. Mikan asintió y se sostuvo de las patas del ave, Aoi y Ruka miraban como la chica se alejaba de ahí, y no eran los únicos, incluso Nastume y Maaya lograron verla.

― Lo supuse. ―Murmuró la mujer con una sonrisa socarrona. Dio media vuelta para mirar a Narumi, que estaba sentado en un sofá rojo.― Los lugares encima de la reja están teniendo reacción ¿no es así? Bueno, creo que deberíamosir a revisar.


¡Un abrazo enorme para todas las personitas maravillosas que me dejan su review! Y un abrazo igual de grande para los que siguen la historia, aunque no dejen review, los quiero de igual manera n.n

Si no fuera por ustedes no estaría escribiendo esto ;w;

.

.

.

-TsuraraOikawa123-