Capítulo 2: El Alquimista de Acero

Cuando llegaron a la estación de trenes encontraron al par una joyería con un rotulo en el que se leía "se cambia oro o plata por dinero". Ambos habían previsto la situación de no tener dinero al llegar, así que en Munich compraron tres anillos de oro puro para poder cambiarlos por algo de efectivo.

En fin, ambos entraron a la Joyería y les dieron una cantidad suficiente por ellos, luego fueron a comprar los boletos para el tren el 15 de Enero y al montarse iba casi vacío, suerte para ellos ya que lograron dormir en todo el recorrido.

Resembool, 16 de Enero de 1923

Eran las 5:42 de la tarde y Winry ya había terminado su trabajo, por fin estaba descansando así que se fue a su cuarto a recostarse boca arriba mirando el techo y perdida en sus pensamientos, por esta vez Kain se había dormido y Rose se ofreció para preparar la cena, lo cual deja a Ariel exonerado de la cocina y a Pinako tejiendo en su habitación.

-¿Puedo entrar?-dijo Ariel, el muchacho de cabello castaño claro y ojos miel tocando la puerta del dormitorio de Winry.

-Sí, pasa-respondió ella sin mucho ánimo.

-¿Me puedo recostar a tu par?, quiero platicar contigo.-dijo viendo a la chica algo nervioso.

-Depende, ¿de qué quieres platicar?-dijo ella sin despegar la vista del techo.

-quiero saber la razón del por qué estás así todo el tiempo, desde hace meses te noto distraída.-dijo el acercándose a la cama y sonriéndole a la chica.

-bien acuéstate, pero no hablaré mucho sobre el tema.-dijo ella en tono serio haciéndole un lugar a Ariel para que se acostara a su lado.

-dime, ¿qué sucede?- fijo Ariel el tema.

-es que... la verdad no sé si vale la pena sufrir por esto, pero creo que te puedo contar algo. ¿Ves esa foto encima de mi cómoda?

-¿la de tres niños?-dijo viendo hacia la fotografía.

-Sí, la de en medio soy yo y la de al lado son dos amigos muy cercanos, el de la izquierda se llama Edward Elric y el de la derecha es Alphonse Elric.

-¡QUE! espera, ¿estamos hablando del Alquimista de Acero y su hermano?-dijo sorprendido y confundido mientras miraba a la chica la cual solo le sonrió y se rio por lo bajo.

-Sí, ese mismo, los tres crecimos juntos y llegamos a ser como hermanos, pasamos por muchas cosas, bastantes problemas y dificultades, pero siempre nos apoyábamos, Al es el hermano menor de Ed y es un chico bastante tierno, es dos años menor que yo y Edward pues, con él ha sido una historia totalmente distinta… es temperamental, me hacía llorar y me desesperaba, pero aun así él me quería y yo lo sigo queriendo, verás...él ha tenido una historia bastante trágica y debido a ciertas circunstancias él se tuvo que ir de aquí junto con su hermano, nadie sabe dónde están o que pasó con ellos, y a pesar de que todos piensan que él está muerto, yo sé que sigue con vida y tengo la fe de que volverán.

-ya veo, entonces...tú lo amas, ¿verdad?-dijo el en tono triste y tragando saliva.

-él es la razón por la cual sigo esperando, solo... espero que no tarde mucho.-esto último lo tenía atorado en lo más profundo de su corazón, razón por la cual unas pocas lagrimas sigilosas se fugaron velozmente de sus ojos.

-sabes, me da tristeza saber que tú nunca llegarás a quererme tanto como yo a ti, pero si eso te hace feliz... espero que él algún día llegue.-dijo el quitándole dos que tres lágrimas de los ojos.

-sé que no te alegraría eso pero... gracias.-sonrió

El chico se levantó de la cama y se fue a su habitación a tomar algo de aire por la ventana, no podía creerlo, éste es el hogar de Edward Elric el alquimista de acero y a pesar de ni si quiera estar presente le había arrebatado a la chica qué él amaba.

A unos cuantos metros de la casa de la familia Rockbell dos muchachos se acercaban, ambos con dos maletas. Eran las 7:23 de la noche y ellos ya estaban cansados de caminar, pero pronto estarían de nuevo en casa.

A las 7:36 ambos no podían creer lo bien que se sentía estar a tan solo un paso de entrar, así que no esperaron más y Edward trató de abrir la puerta, pero estaba con llave, así que tuvo que tocar...

-Toc, toc, toc-volvió a tocar Edward ya sintiendo nervios por la reacción de todos, especialmente de Winry.

-¡YA VOY!- gritó Rose desde la cocina, ya que estaba limpiando lo de la cena y se acercó rápidamente a abrir sin el cuidado de preguntar quién era…

Momento de silencio… luego, escándalo.

-¡No puedo creer que estén aquí!-dijo la muchacha con alegría, mientras le daba un abrazo a Edward.

-Pues los milagros existen.- respondió Al.

-¡Al!-dijo la muchacha mientras se despegaba de Edward para ir a abrazar a su amigo.

Al oír tanto escándalo Pinako bajó y Ariel se quedó en la parte de arriba a la espectativa.

-¡Pero vaya que es una sorpresa! ¡Has crecido!-dijo alegremente Pinako con un tono de sarcasmo.

-A diferencia de otros que se encogen en vez de crecer.-dijo Edward riéndose.

-No Edward, ya no tengo todas esas energías de antes como para pelear contigo.-dijo sin darle importancia al asunto.

-¡Hola Tía!-dijo Al alegremente mientras le daba un abrazo.

-Alphonse, ¡qué bueno verte!-dijo Pinako mientras le sacudía el pelo al chico.

Al entrar a la casa, Edward observa el lugar…

-¿Quién eres?-le preguntó secamente y con mirada fría Edward a Ariel que estaba en las gradas del segundo piso observando la escena algo confundido y ahora estaba observando a Edward todavía sin reconocerlo como el alquimista de acero.

-¡Mucho gusto! Soy Ariel, trabajo para Winry Rockbell soy su asistente en el taller de mecánica.-Dijo él (mientras bajaba las gradas y le extendía la mano) en modo alegre y recibiendo de buena manera a Ed.-Y dime ¿quién eres tú? ¿Parte de la familia?-dijo él con una sonrisa.

-Si algo así, soy Edward Elric mucho gusto.-dijo el en tono más serio pero no repugnante.

-¿tú eres...Edward Elric, el alquimista de Acero?-dijo sorprendido y ocultando tristeza.

-Sí, ese mismo pero ¿cómo es que has oído de mí?-dijo Ed confundido y bastante.

-¿bromeas? Eres altamente reconocido, si no me equivoco el alquimista más célebre por tu valentía, se habla de ti en todas partes.

-no tenía idea...gracias.-dijo siempre algo confundido-Oye tía ¿dónde está Winry?-dijo mientras la buscaba con la vista.

-Creo que salió de nuevo con su novio.-contestó Pinako

-¿A?...espera, creo que no te oí bien, ¿qué dijiste?

-Dije que salió con su novio otra vez.- aclaró de nuevo.

-¿qué? pero...¡QUE!-dijo el en un tono alarmante.

-¿Winry tiene novio?-preguntó Al a Pinako mas despistado que de costumbre.

-No, no tiene, la verdad es que creo que se durmió.-dijo Pinako sonriéndole maléficamente a Edward.

-¡Vieja Bruja!-dijo Edward mirándola muy enojado, pero al saberlo dejó sus maletas a un lado y subió al cuarto de Winry.

-ese chico nunca pierde el tiempo-dijo Pinako.

-oye tía, ¿dónde vamos a dormir? ¿Todavía hay lugar?-dijo el con cara de despistado y algo apenado.

-Verás, hemos ampliado la casa ya que a Winry le ha estado yendo bien en el negocio junto con Ariel, a ella le llegó bastante reputación por parte de los automail de Edward.

-Claro, ya veo...

-así que tú y Ed pueden dormir en la habitación que está entre el cuarto de Winry y Ariel.

-¡Gracias tía!- le dijo Alphonse sonriendo.

Ya fuera del cuarto de la chica, Ed abrió la puerta cuidadosamente y se adentró, solo para encontrarse con una chica durmiendo de lado, abrazando una almohada.

-Oye Winry-dijo susurrándole al oído mientras se arrodillaba.

-¿Si Ed?- dijo ella aún dormida. La muchacha se había acostumbrado a soñar con él.

-¿cómo estás?-le dijo el cariñosamente

Pero ella no respondió. En ese momento Alphonse y Ariel estaban espiando en la habitación…

-Winry, perdón-al oír lo último, Winry abre los ojos sorprendida y por fin despertándose, para luego darse cuenta de que alguien le acaricia el cabello, así que de repente se sienta al borde de la cama y mira fijamente a Edward arrodillado.

-Ed...-dijo sorprendida en voz baja.

-Hola Winry-dijo sonriéndole mientras se paraba y le extiende una mano a la chica para que se pare.

-Eres un...-dijo ella tomándole la mano y parándose, mientras con la otra mano alcanzaba una llave de automail.

Y justo cuando lo iba a golpear Ed cerró los ojos, pero ella detuvo el ataque y lanzó su llave a la cama para abrazar a Edward con todo lo que tiene... estaba llorando encima de su hombro y él le correspondió el abrazo.

-Eres un idiota Ed...-dijo con vos apagada.

-ya lo sé Winry, soy un perfecto estúpido-dijo susurrándole al oído.

Al oír eso, Winry besó a Edward tierna y rápidamente tres veces en su mejilla, acto por el cual Edward se sonrojó bastante. (tanto que un tomate se siente afortunado)

Ninguno de los dos quería soltarse de aquel abrazo, hasta que poco a poco Winry se separó de él, se limpió las lágrimas y le sonrió.

-Bienvenido de nuevo Ed.-dijo ella con un tono alegre pero lloroso.

Por mientras… los entrometidos en la puerta no sabían que pensar, es decir Ariel estaba destrozado y Al estaba alegre por su hermano.