Capitulo 2. "El Escuadrón de Dios"

En cuanto sonó la campana que indicaba la hora del almuerzo Joe camino hasta la cafetería, durante las clases transcurridas no se pudo concentrar y poner atención del todo. Solo pensaba en esa chica rubia, de nombre aun desconocido para él.

Entro, tomo una bandeja y recorrió la barra en la cual estaba la comida. Tomo una botella de agua, pidió un poco del estofado del día y puré de patatas.

Paso cerca de varias mesas en las cuales se veían ya formados los grupitos que se reunían en cada descanso; porristas con algunos miembros del equipo de fútbol. Chicos de grandes lentes, con montones y montones de libros, los llamados nerds. Algunos otros del equipo de hockey, entre otros grupitos más.

Llego hasta una de las mesas del fondo, estaba desocupada así que se sentó y comenzó a comer aunque casi no tuviese hambre. Sumergido en sus propios pensamientos, mirando su bandeja como si fuera la cosa más interesante del mundo.

Hasta que unas risitas provenientes de una mesa cercana llamaron su atención, volteo para ver de quien y de donde provenían exactamente y allí se encontraba ella… la chica que había visto horas antes en aquel salón.

Estaba con su grupo de amigos; supuso Joe. Se había dado cuenta que reía a causa de un comentario proveniente de una chica de tés morena y que vestía con el uniforme de porrista, aparentemente haciéndole burla a uno de los chicos que igualmente estaba sentado en la misma mesa, tria la cabeza rapada con una mohicana y una chaqueta del equipo de fútbol.

Esta vez pudo mirar más detalladamente a la chica que había llamado su atención en un principio. Tenía el cabello corto y rubio, unos ojos muy brillantes color avellana y una sonrisa tan blanca y grande que irradiaba una felicidad contagiosa.

Joe no podía apartar sus ojos de ella, ahora que por fin la había podido ver por más tiempo y a detalle, le sería difícil dejarla de pensar en el resto del día. Trataba de mirarla lo más disimuladamente posible, pero le era casi imposible despegar sus ojos de ella.

Pasados unos minutos vio que ella y el par de porristas que estaban sentadas a su lado; la joven de tés morena y otra rubia de ojos azules, se levantaban. Joe miro hacia el reloj que estaba en la cafetería, faltaban 5 minutos para que terminara el almuerzo.

Vio como se despedían del resto de sus compañeros de mesa y se dirigían a la puerta de la cafetería.

Por un momento quiso levantarse, correr tras ella y preguntarle su nombre. Pero supuso que eso la asustaría y él se vería como un acosador así que desistió de utilizar esa fatal idea.

Recordando que faltaba muy poco tiempo para que el almuerzo terminara devoro el resto de su comida rápidamente, no quería llegar tarde a su próxima clase. Además, de que mientras buscaba su próxima aula quería ver si de paso encontraba el salón donde se reuniría el llamado Escuadrón de Dios.

Pero durante ese trayecto nunca vio ningún cartel que indicara donde se reuniría dicho club, así que sin pensarlo más fue directo a su clase.

Terminando las clases buscare donde se reúnen, no creo que sea difícil hallar el salón Pensó Joe.

Transcurridas y finalizadas las clases del día, Joe decidió buscar el dicho salón donde se reuniría el Escuadrón de Dios. Pero como no sabía ni por dónde empezar opto por que lo más sensato sería preguntarle a alguien, así que cuando vio a una chica morena que traía consigo un dije con la letra "M" la cual se encontraba guardando unos libros en su casillero, Joe no dudo en acercársele y preguntar.

–Disculpa– Dijo Joe, haciendo que la chica morena volteara a verlo. – ¿De casualidad sabes en que salón se reúne el Escuadrón de Dios? Llevo varios minutos buscándolo y no encuentro ni un letrero que me pueda indicar donde es– Dijo Joe ya relajado, en el transcurso del día había estado tranquilizándose así mismo, el cambio por el que estaba pasando él lo quería, así que debía calmarse y actuar relajado, confiaba en sí mismo y en que todo saldría bien.

–Claro, de hecho yo soy la líder del Escuadrón de Dios– Le contesto sonriente la morocha. –Mucho gusto, me llamo Mercedes Jones– Prosiguió, entendiéndole la mano a Joe a modo de saludo. –Mucho gusto Mercedes, yo soy Joseph Hart pero puedes decirme Joe– Respondió el chico extendiéndole la mano también. –Bien Joe, entonces supongo que quieres unirte al Escuadrón. ¿Cierto? –

–Sí, así es. Soy nuevo y me gustaría unirme a algún club, el director me hablo del Escuadrón de Dios y me pareció la mejor opción– Decía sonriente, en verdad estaba entusiasmado con la idea de poder unirse y hacerse de algunos amigos. –Está bien Joe, sígueme te mostrare donde se reúne el Escuadrón– Le dijo Mercedes cerrando su casillero y comenzando a caminar por el pasillo.

–Hoy no nos vamos a reunir Joe, ya que tenemos exámenes mañana y debemos estudiar, además de hacer trabajos y bueno tú ya te imaginaras. Pero este es el salón en el que nos vemos. Ven el jueves después de clases, a eso de las 4:15 pm y te presentare al resto del Escuadrón– Le dijo Mercedes deteniéndose frente a un aula y señalándola, esperando la reacción del chico de rastas. – ¡Claro! – Respondió el muchacho. –Entonces nos vemos el jueves, mucho gusto Mercedes y gracias– Le dijo sonriendo y comenzó a andar dirigiéndose a la salida de la escuela, después de despedirse de ella estrechando su mano.

–Por cierto– Le dijo al joven que ya había recorrido medio pasillo. – ¿Si? ¿Qué sucede? – Le dijo Joe deteniéndose y girando para poder ver de frente a la joven. –Se que los primeros días son los más difíciles, y tardaras en acostumbrarte así que si necesitas algo o tienes alguna pregunta, no dudes en acudir a mí y yo te ayudare. Después de todo ahora formas parte del Escuadrón y nosotros nos apoyamos siempre, somos una familia– Le dijo Mercedes.

Joe se mostraba agradecido y le sonrió dando a entender que estaba de acuerdo, apenas la había conocido y la muchacha ya le estaba brindando su amistad, eso era algo que lo tenía contento.

Si bien su día no había sido completamente perfecto pero por lo menos fue bueno; se adaptaba rápidamente a su nuevo ambiente escolar, ya había logrado entrar al club en el que probablemente se sentiría muy agusto, ya que en esté compartían la misma religión y devoción todos sus integrantes entre sí, ya tenía una nueva amiga llamada Mercedes. Y claro lo más importante para él y que ocupo todo el tiempo en su mente… la joven de cabellos rubios y ojos avellana que lo cautivo; pudo verla más detalladamente y grabarse claramente su imagen en sus pensamientos. Hasta ahora era el mejor recuerdo que tenía de ese, su primer día de escuela.