Capítulo dos: Nueva vida en Forks.
Con las maletas vacías de recuerdos y una nueva identidad en mi memoria, llegué al Aeropuerto de Port Angeles, con la esperanza de que estos ocho meses pasen lo más rápido posible... así podría volver otra vez a mí vida real.
Comencé a caminar los pasillos y finalmente pude ver un cartel hermosamente escrito con mi nuevo nombre "Bella Meyer".
Caminé hacia el cartel como si fuera un condenado a muerte que estaba caminando sus últimas pasos hacia la inyección letal, no quería saber nada de esta nueva vida, pero ya no podía hacer nada, estaba metida hasta el cuello en esto y no me quedaba otra que asumir lo que me tocaba.
Finalmente ya podía divisar a mi nuevo guardían. Un hombre con un porte de caballero muy importante y al lado de él había una señorita de estatura baja que parecía un duendecillo. Me reí ante la impresión que había tenido de ellos. Me paré frente al cartel y enseguida la chica me abrazó y me dio un sonoro beso en el cachete.
- Hola Bella, cómo andas, tanto tiempo? Qué felices que estamos que hayas decidido venir a vivir a Forks. No sé si me recuerdas, cuando nos vimos por primera vez era la novia de Jasper, ahora soy su esposa.
- Oh sí te recuerdo- traté de no sonar muy sorprendida ante tanto afecto. Y tú Jasper cómo andas?
- Hola Bella, ven con nosotros por favor, creo que has tenido un largo viaje y tenemos un rato más, así que en el coche nos pondremos de acuerdo.
Llegamos al estacionamiento y veo lo que antes mis ojos no podía creer, un hermoso volvo plateado, si mal no recordaba, Emmett me había dicho que ese sería mi coche, ni en mis sueños más locos creí que podría tener ese automóvil.
- Quieres conducir tu Bella? - me dijo gentilmente Jasper mientras me daba las llaves del auto.
- Mmmmm, este coche será para mí?
- Sí claro que sí, creo que Emmett te comentó todo lo que la unidad te iba entregar para hacer más ameno estos meses.
- Oh gracias! Si no te molesta me gustaría que condujeras tú, la verdad estoy un poco cansada y quisiera que charlemos un poco.
- Uyyy mil veces mejor Bells, las chicas nos pondremos al día - Escuchar a Alice decirme de esa manera me hizo recordar a mi padre, Charlie y la verdad que quería largarme a llorar, pero tragué saliva e hice la mejor sonrisa.
En el camino, Jasper me fue contando los pormenores de todo la situación y para mí tranquilidad ellos vivirían a escasos metros de mi casa. Después de eso pude empezar a conocer un poco más de ellos, me enteré que efectivamente estaban casados y en la búsqueda de un niño, cada vez que se veían, sus miradas se iluminaban y se sonreían de la nada. La verdad es que era un hermoso espectáculo, pero eso hizo sentirme más sola.
Nunca fui una rompecorazones, mi único novio formal había sido Mike, por cuatro años largos en donde creo que anduvo más con sus amantes, que conmigo... pero el mayor dolor de toda esa experiencia, había sido que me engañara con mi mejor amiga Ángela. Creo que desde ahí, mi corazón se convirtió en un témpano y aunque otros muchachos salieron después conmigo, ya no fue lo mismo. Sólo podía salir con ellos dos o tres citas y cuando la cosa comenzaba a parecer formal me escapaba como una rata a mi escondite. Así que me refugié en mi trabajo en la biblioteca, mis pocos amigos y mi familia. Y ahora, no tenía nada de eso.
- Oye Bells, estás bien? - Me dijo Alice con su dulcecita voz.
- Sí todo perfecto, es sólo que es un poco triste esta situación, pero ya estaré mejor.
- No te preocupes por nada, nosotros estaremos aquí contigo, verás que la pasaremos excelente, ya mañana te acompañaré a tu local y por la tarde empezaremos las clases de defensa personal.
- Oh no, conmigo no va eso, no cuenten conmigo para hacer gimnasia, eso no es para mí.
- Disculpa Bella que me meta en la conversación, pero es necesario que ante cualquier eventualidad que suceda, que tu puedas defenderte por ti misma.
- Es que nunca fui buena con mi cuerpo y nunca lo seré - dije bastante molesta por la situación.
- Hagamos un trato Bells, sino te gusta la clase, la dejaremos.
- Perfecto Alice, tenemos un trato.
Llegamos finalmente a Forks. El cartel de la entrada me lo indicó. Habitantes: 3.012. Interesante dato que albergar en mi memoria. Una lluvia copiosa me dió la bienvenida, ya de solo pensar que es una de las zonas con más lluvias al año me generaba mucha ansiedad. Odio la lluvia, me dan miedo las tormentas y para mí suerte justo me tuvieron que reubicar aquí.
- Aquí llegamos Bells, tu nuevo hogar- dijo Alice sumamente emocionada.
Aparcamos el coche afuera y caminos con prisa al corredor de la casa, lo que ví emocionó mi alma. Era una pequeña casa de dos pisos, muy cuidada. Me hizo recordar mucho a la casa de mi niñez, por ende, ya me sentía más cómoda con todo.
- Espero que te guste Bells, no sabemos mucho de tí, pero la decore con mucho amor.
- Gracias Alice por todas las molestias que te has tomada por mí.
- No fueron molestias, para Alice fue un placer poder gastar dinero en decoración.
- Jaz por favor no me difames - trató Alice de decirlo en un tono enojado, pero al segundo nos comenzamos a reír a carcajadas.
- Basta, es momento que entremos, Bella por favor toma la llave y abre, es tu casa...
Finalmente ingresé a la casa y quedé estupefacta, realmente era un belleza, muebles rústico y sencillos adornaban el lugar, en el segundo piso había un bello estudio y un cuarto enorme con baño en suite. Sencillamente bello, eso podía describir el lugar.
- Gracias chicos, realmente es hermoso.
- De nada, esperemos que estes feliz con todo, ahora nosotros nos vamos así te puedes ubicar tranquila.
- Hasta pronto Bells, nos veremos mañana a las nueve así hacemos un pequeño recorrido por la ciudad y vamos a tu nuevo local.
- Gracias de nuevo y hasta mañana.
Cerré la puerta y sentí el vacío de la soledad, pero no quería ponerme mal, así que me puse con manos a la obra y comencé a desempacar las maletas. En menos de dos horas ya tenía todo guardado y ya había recorrido cada rincón de la casa, me decidí que lo mejor era irme al estudio y prender la notebook, al lado de la misma descubrí una nota en donde se me explicaba como hacer para que fuera segura la conexión y un mail exclusivo para comunicarse con Emmett. Abrí la bandeja de entrada del mismo y me encontré con un mail de Emmet.
Bella,
Espero que hayas tenido un buen vuelo y que te encuentres a gusto. Aquí estamos haciendo todo lo posible para que pronto puedas volver. Si necesitas algo no dudes en pedírselo a Jasper o comunicate conmigo por este medio.
Nos vemos pronto, saludos.
Dte. Emmett "Grandulón" McCarthy
Pd: te hice caso y fui a visitar a Rosalie, la verdad salió todo muy bien y pronto tendremos una cita en serio.
Ohh, estaba feliz por el grandulón, me hizo caso en lo que le dije. Ojalá que puedan estar juntos, Rosalie secretamente estaba enamorada de él y no sabía cómo olvidarlo. Así que esperemos que con este empujoncito puedan ser felices.
Comí algo rápido y decidí irme a dormir, mañana tendría la clase de defensa personal y la verdad quería estar descansada para la misma. Aunque nunca me llevé bien con el ejercicio, decidí darle una chance a todo esto.
La noche se paso volando entre las pesadillas del callejón y los ojos oscuros amenazantes. Pero en la historia cambiaba un protagonista, a mí me clavaba el puñal en pecho.
Me levanté sin ánimos de nada, pero tomé una ducha y una taza enorme de café para poder despertarme. A las nueve y un minuto estaba en la puerta Alice para que salgamos.
Hoy iba a ser un largo día.
No puedo creer estar aquí en está maldita cárcel, porque no dejé que James se encargara de la estúpida de Jéssica, maldita suerte la mía que estuviera esa estúpida de Isabella, pero ya le llegará lo que se merece.
- Jacob Black, vino a verlo su abogado y esposa.
Salí de mi celda esposado y me encaminaron por el pasillo para ir al sector de visitas.
- Luego de esta reunión su esposa ha solicitado como excepción la "visita sanitaria", así que solo dispone de una hora para hablar con su abogado y luego una hora para estar con su esposa.
- Muy bien, apuremos el paso entonces, tengo mucho que discutir con mi abogado.
- Llegamos al cuarto y el guardia que me había acompañado se quedó escoltando la puerta.
Cuando a la ví a Victoria, mi entrepierna casi estalla. Se había soltado su pelo color fuego todo en ondas perfectas, tenía una camisa blanca transparente bien pegada a su cuerpo, sus pechos estaban erectos esperando mis caricias y por último una pollera lápiz de cuero con un tajo profundo en la parte trasera que acentuaba toda su belleza. Maldita perra cómo me calentaba. La tomé por detrás y sin más preámbulos, le metí dos dedos en su intimidad. Enseguida noté que no tenía ropa interior, si no fuera porque debía hablar con mi abogado, le hubiera arrancado la ropa y la hubiera hecho mía hasta que dijera basta.
- Hola hermosa, viniste preparada para lo va a pasar en un rato?
- mmmm, muy preparada! - dijo ella ansiosamente.
- Muy bien chiquita, así me gusta, ahora debo sentarme a hablar con Sam, pero un rato te voy a dar todo lo que deseas, que te lleven a la zona de las visitas y espérame como a mí me gusta.
- Sí amor - se dio vuelta y me encajó un beso lleno de pasión y sin más se comenzó a restregar en mi polla.
- Vete ya, porque cuanto más demoremos aquí menos habrá para después .
Salió moviendo su escultural cuerpo, y quise correr detrás de ella, pero debía hacer otras cosas antes que eso. Tomé el asiento enfrente a Sam y prendí un cigarrillo.
- Podemos hablar tranquilamente con la compañía que tenemos? Le dije a Sam haciendo referencia al policía que teníamos para en la puerta.
- No te preocupes Jake, Riley es uno de los nuestros así que puedes hablar sin ningún problema.
- Muy bien, dime qué novedades tienes sobre esa molestia.
- Sabemos que McCarthy la ingresó al program de protección a testigos, todavía no podemos dar con su ubicación, pero Aro Volturi comenzará a encargarse de eso. Con respecto a tu salida, está siendo difícil pero ya encontraremos el juez que nos ayude, por lo pronto no hagas nada aquí y quédate tranquilo, nos están cercando, pero no podrán.
- Muy bien, dile a Aro que la encuentre y haga un seguimiento exhaustivo, pero nada más, de ella me encargaré personalmente.
- No creo que sea buena idea, recuerda porqué estás aquí.
- Esta vez seré limpio Sam, no haré lo que hice con la estúpida de Jéssica, no te preocupes por mí, yo sé lo que tengo que hacer, haz tu trabajo y nada más.
- No te digo nada entonces tú sabrás.
- Ahora tengo que cumplir con mi deber marital como bien sabes, lo único que quiero es que pronto la encuentren y me saques de aquí.
- Estamos haciendo todo lo posible, pronto tendremos novedades.
- Nos veremos entonces cuando tengas novedades Sam.
Sin más que decir, me fui rápidamente a buscar a mi mujer. Riley me sacó las esposas enfrente del cuarto y me dijo que tenía una hora para estar con ella.
Cuando abrí la puerta el espectáculo que me estaba dando Victoria me dejó a mil. Completamente desnuda estaba con las piernas abiertas hacia la puerta, su manos estaban jugando con sus pliegues.
- Ven aquí perra y haz tu trabajo.
- Sí amo - Como un gata en celo, se vino arrastrando hasta donde yo me encontraba y con mucha rapidez me sacó los pantalones y el bóxer y comenzó a besarme abajo... En la vida para el afuera, Victoria era una mujer fuerte, un volcán en erupción constante, pero en la alcoba era mi perra, la había domado completamente y por eso me había casado con ella.
Estaba por explotar en su boca, pero la aparté, la levanté bruscamente y la arrojé a la cama.
- Muy bien, así me gusta, ahora te daré un poco de placer porque lo merecés.
Posicioné mi cabeza en su muslos y empecé a darles besos y lamidas en sus pliegues.
- Qué mojada que estás perra, cómo te gusta que te chupe.
- Si Amo,dame más, por favor te lo suplico.
En ese instante le metí frenéticamente una y otra vez dos dedos.
- Ahhhggggggg, Ahhhhgggggggg, por favor hazme tuya, ahhhhhhhgggg, te necesito dentro.
- Esto es lo que quieres - me incorporé y sin más, se la metí hasta el fondo y lentamente se la iba sacando y poniendo.
- Te gusta putita? Dimelo...
- Más fuerte, quiero más fuerte, te amo...
Ya estaba que no aguantaba, así que empecé un mete y saca sin piedad, creo que toda la penitenciaría estaba escuchando los gritos de Victoria, pero no me importaba.
Hice un último embate y sin más terminé dentro de ella. Me acerqué y besé sus pechos con furia
- Te amo - le dije mientras me acercaba a su cara.
- Y yo a tí Jacob. Crees que tendremos tiempo para un juego más?
- Para ti siempre hay tiempo... Nos comenzamos a besar de nuevo y esa vez, hicimos el amor.
Hola Niñas!
Espero que les vaya gustando la historia! Me cabezilla loca decidió poner esta historia de Jake y Victoria porque quería mostrar cómo era él.
En el próximo capítulo conoceremos al profesor de defensa personal! Se imaginan quién es? Ya llegará Edward a la vida de Bella! Por fin!
La semana que viene actualizaré, por favor dejen sus criticas y consejos, todo es bienvenido.
Saludos desde Argentina...
Mili
