Capítulo 3: Defensa Personal.

- Alice realmente en necesario que vayamos a esa bendita clase de defensa personal? - dije muy molesta por la situación.

- Sí, sí y sí. Mirá Bells, la verdad es que solamente han pasado unos días de lo que te ha pasado y creo que es necesario que lo exteriorices. Créeme es por tu bien esto. Y ahora basta de charla y vamos que llegaremos tarde.

Durante todo el día Alice no me dio ni un respiro, anduvimos por todos lados, me presentó en la tienda, la verdulería, la farmacia, la florería, la ferretería y tantos lugares más que no recordaba... En todas contaba la misma historia; era una amiga de la universidad de Jasper la cual había decidido dejar la locura de la ciudad y venir a un lugar más tranquilo. Luego por último, me llevó a "mi librería" realmente era un lugar pequeño pero muy acogedor, me alegraba saber que Alice me acompañaría todos los días allí, realmente era una persona que me contagia su constante diversión, siempre está feliz. La verdad, a pesar de solamente conocerla por veinticuatro horas, me había caído muy bien, agradecería inmensamente a Emmett el haberme colocado junto a estas personas.

- Estaciona aquí Bells, y por favor cambia esa cara, ya estarás muy contenta te lo puedo asegurar - me dijo Alice dejándome intrigado por su aseveración, por qué me decía eso?

Bajé del coche sintiéndome derrotada, pero decidí cambiar mi cara solo por ella. Entramos a la escuela y luego de pasar por recepción en donde me tomaron todos los datos, subimos al primer piso en donde se encontraba la Sala 213 y para mí sorpresa había alrededor de más de treinta mujeres en la clase, todas de diferentes edades, realmente no podía creer ver a tantas mujeres en ella, creía que Forks es un lugar pequeño en donde la defensa personal no es realmente necesaria, pero tal vez me estaba equivocando.

- Hola duende! - dijo un hombre por detrás de Alice y ella inmediatamente se dio vuelta y lo abrazó.

- Hola hermanito!

Al verlo entendí porque había tantas mujeres en esa clase, lo primero que captó mi mirada fueron sus hermosos ojos verdes, realmente parecían piedras preciosas, luego sus labios finos y tentadores, su pelo todo revuelto de color cobre y bronce y por último su cuerpo, seguramente era la envidia de cualquier estatua griega. Prácticamente me quedé sin aliento, cuando me dedicó una sonrisa ladeada, sentí que me iba a desmayar.

- Bella, te presento a Edward Cullen mi adorado hermano y excelentísimo profesor de esta clase.

- Ho... la...- me fui acercando para tomarle la mano, cuando mi extrema torpeza, me hizo trastabillar y caer de bruces hacia adelante. Ya estaba preparando mi cuerpo para la caída, cuando sentí el calor de unos brazos que me sostuvieron y no caí.

- Hola Bella, mucho gusto. Te encuentras bien?

- Oh sí, gracias. Perdona mi descuido - Nuestras caras estaban muy cerca, podía sentir su aliento, la verdad no tenía ganas de perder ese contacto, hacía mucho que no sentía un abrazo de hombre y me di cuenta que lo extrañaba... Poniendo toda la fuerza de mi parte me separé de él.

- Descuida Bella, la verdad es un placer conocerte, esta última semana mi hermana me ha hablado muchísimo de ti. Siento que ya te conozco como la palma de mi mano. Así que, me gusta mucho que hayas decidido venir a esta clase.

Mi rostro se puso de todos los colores y solamente pude sonreír ante todo lo que digo.

- Bueno chicas, si me disculpan, tenemos que comenzar una clase.

- Buenas tardes a todas! Les cuento que hoy tenemos una nueva integrante en nuestro grupo, su nombre es Bella, así que vamos a estar ayudándola a ponerse al día con los ejercicios de defensa.

- Muy bien chicas, ahora ponemos un poco de música y arrancamos con lo básico, puño-puño-patada.

La hora se me pasó volando, realmente fueron muy divertidos los ejercicios, en cada momento Edward se me acercaba y me ayudaba con los ejercicios y me exigía que sacara la bronca de adentro. No entendía muy bien lo que me quería decir, pero lo intentaba, estar a su lado me distraía mucho y me hacía difícil seguir el hilo de los ejercicios.

Al final de la clase, todas vinieron a presentarse, realmente me sentía un poco inhibida con todas, pero traté de ser lo más amable posible con todas y no meterme en mi timidez.

Se despidieron todas y nos quedamos en la sala Edward, Alice y yo.

- Me supongo que el domingo vienen a la barbacoa de la familia Cullen

- Claro que sí, ya mamá me hizo prometerle que iríamos con Jasper.

- Y tu Bella también, no?

- Este, no creo, que pueda, les agradezco la invitación.

- Ah no Bella, ya daba por descontado que vendrías por eso no te he comentado nada. El domingo es un día horrible para pasarlo solo, así que si es necesario iré y te llevaré a la fuerza a la casa de mis padres.

- Te recomiendo que lo hagas Bells, este pequeño duende puede convertirse en un demonio si quiere, así que lo mejor que puedes hacer es decirle que sí.

- Esto no vale porque son dos contra uno, pero está bien, iré.

- Genial! gritaron a coros los dos y nos comenzamos a reír los tres.

- Entonces será hasta el domingo. Nos despedimos de Edward y fuimos al coche con Alice.

Apenas subimos al auto Alice comenzó a saltar y a dar pequeños brincos - Alguien se ha enamorado! Yo sabía que iba a pasar, lo sabía, apenas te ví, tuve un presentimiento y no me falló, oh estoy tan feliz, eres lo que necesita Edward! y lo que tu necesitas!

- Estás loca Alice? Hace veinticuatro horas nos conocemos y hace una hora y monedas que conozco a tu hermano, cómo puedes pensar que estoy enamorada de él?- lo dije con la mayor seriedad que pude, pero no pude evitar reírme ante todo lo que dijo, parecía que me conocía hace años, cómo se dio cuenta que me gustaba su hermano.

- No necesito conocerte más, Bells eres un libro abierto, una persona transparente. También conozco a mi hermano, por eso sé lo que digo, pronto serás mi cuñada!

- Es que no creo...

- Chist, silencio, no se dice más nada. Sólo dejemos esto para unos días después, el tiempo me dará la razón. - me dijo Alice desafiante.

- Espero que tengas razón- me salieron las palabras y quise estallar mi cabeza contra el manubrio. Maldito cerebro que me traiciona.

- Tengo razón! Oh, estoy feliz!

Ya no pude decir que no - Puede ser que me haya gustado un poco tu hermano, pero de ahí a que estemos juntos Alice hay un largo trecho.

- Solo espera Bells, verás que tengo razón.

xxxxxxxxxxxxxxx

Esa noche, volví a soñar con los ojos oscuros amenazantes, pero esta vez al lado mío estaba Edward para ayudarme a escapar. Fue la primera noche que mi pesadilla, se convirtió en un hermoso sueño.

xxxxxxxxxxxxxxx

Llegó el sábado y Alice me había pedido el día para poder estar con Jasper, realmente el tiempo estaba pasando volando, me estaba acostumbrando cada vez más y más a la vida en Forks, la ciudad se estaba apoderando de mi corazón, solo lamentaba el no poder comunicar con Reneé y Charlie, me dolía muchísimo no saber nada de ellos, pero Emmett cuando podía me contaba me conseguía algo de información, cada vez que recibía sus mails, mi felicidad se completaba. Mis pesadillas se habían ido completamente, ahora solamente soñaba con Edward.

Como me levanté temprano para las ocho y treinta ya estaba abriendo mi librería. Nadie venía tan temprano, pero me encantaba estar ahí, cuando terminara todo esto, estaba decidida a poner un local propio sin la ayuda de los agentes.

Estaba sumergida en mis pensamientos, cuando escuché la campana de la puerta, salí de mi escondite y para mí sorpresa era Edward el que estaba parado con dos cafés gigantes y una bolsa de muffins.

- Buen día Bells. Recién pasé con el coche por aquí, y como ví que estaba abierto decidí en venir a saludarte. Traje el desayuno, porque mi madre siempre me ha dicho que cuando uno va a visitar a un amigo debe llevar algo.

En ese momento me derritió el corazón - Gracias por la consideración, ven pasa por aquí, atrás tengo dos banquetas para que nos sentemos, aparte a esta hora no creo que venga nadie a comprar.

Como todo un caballero me dejó pasar primero, lo lamentaba porque me hubiera gustado verlo con más detenimiento. Había venido con una remera blanca y unos jeans gastados, su pelo estaba más revuelto que la vez anterior, se sentía el aroma de su colonia... mi cuerpo reaccionaba ante su presencia. Nunca antes me había pasado esto con un hombre, estaba feliz, emocionada, eufórica y con miedo al mismo tiempo. Era una montaña rusa de emociones y no sabía cómo y si quería bajarme de ahí.

- Tome asiento señorita- me dijo mientras me sostenía el taburete para que suba.

- Gracias de nuevo.

Tomamos el desayuno sin decirnos mucho, solo nos mirábamos y sonreíamos. Me sentía una niña de doce años, no sabía qué decir o cómo actuar. Nunca fui una mujer lanzada ni nada por el estilo, jamás podía conquistar a un hombre. Y tratar de hacerlo con Edward me era más imposible todavía.

- Te gustó el desayuno Bells?

- Realmente todo está exquisito, gracias por todo, y en especial por haber tendrías que haberte molestado.

- Debo ser sincero contigo, la verdad es que ayer Alice me llamó y me contó que te ibas a quedar sola porque le dabas el día libre y me pidió que viniera a hacerte compañía hoy. Me dijo que estás en un momento complicado de tu vida, y que mucho no puedes decirme, pero que con el tiempo me lo podrás contar.

- Pequeño demonio!- se me escaparon las palabras.

- Cómo? dijo riendo al mismo tiempo

- Digamos que tu hermana me pidió el día libre, creo que nos han tendido un trampa. Si quieres puedes irte Edward no es necesario que te quedes, seguramente tienes cosas que hacer y no quiere que te tomes tantas molestias por mí.

- Debo decirte otra cosa... Hace días que tengo ganas de venir a verte, pero no Alice no me ha dejado.

- En serio?- dije muy sorprendida ante su honestidad- La verdad es que me encanta que hayas venido.

Se levantó de su taburete y se comenzó a acercar a mi lado, me había quedado como una piedra en mi lugar, sólo podía mirarlo a sus ojos, sus hermosos ojos verdes... hasta que el sonido de la campanilla nos interrumpió.

- Será mejor que vaya a atender - Me levanté rápidamente de la silla y fui hacia el mostrador. Sentía mis mejillas estallar, no puede ser que me esté pasando esto a mí, sólo he visto a Edward dos veces en mi vida y me siento total y completamente enamorada de él. Me reía ante mi revelación.

Atendí al cliente de la mejor manera posible, pero realmente me costaba mantener la atención en lo que pedía.

Apenas se terminó de cerrar la puerta del local, sentí que Edward me abrazaba por atrás. Nos quedamos abrazados por largo rato y luego me obligó a dar la vuelta.

- Mira Bella, tal vez pensarás que soy un idiota, pero la verdad es que nunca antes me había pasado estoy, me siento sumamente atraído a ti. Quiero protegerte, cuidarte, y mucho más. Es algo que me nace y no puedo evitarlo y tampoco quiero. Sólo quiero pedirte que me des la oportunidad de conocernos y ver que pasa.

- Has sido muy sincero conmigo y creo que es momento de que lo sea yo. A mí también me pasa lo mismo, solo te pido tiempo, no es el momento ideal para todo esto.

- Solo dame la oportunidad de conocernos - Y sin más palabras de por medio nos dimos un gran abrazo por largo tiempo.


Hola Niñas!

Primero antes que nada quiero agradecer a todas las que están siguiendo la historia y pedirles mi más sincera disculpa por no haber actualizado antes pero la verdad he tenido muchos problemas familiares y se me ha dificultado seguir con la historia.

Pero ahora regresé! Y por la espera, el sábado estaré colgando el capítulo cuatro! Les adelanto que Bella conocerá a la familia Cullen y otras sorpresas más... Mucho no les puedo decir! Siempre son bienvenidos sus reviews y críticas!

Nos leemos el sábado... Saludos a todas!