Anuncio de responsabilidad: Todos los personajes pertenecen a Andrew W. Marlowe, a pesar de que han encontrado su propio camino a mi corazón.


"Así como nunca habían declarado su exclusividad, tampoco habían compartido nunca las palabras de amor.

En ese momento, regocijándose en la intimidad de algún nuevo santuario que acababan de forjar, ese habría sido el momento de decirlas."

-Richard Castle, Calor Congelado (Frozen Heat)-


6. HEAT Y ROOK


Oh, esto es la gloria, piensa la detective, su pequeño pedazo de paraíso en su propio apartamento. La luz parpadeante de la llama de las velas y el aroma de lavanda flotando en el aire. Una música suave sonando de fondo, cubriendo el ruido del tráfico…

Kate levanta una pierna y la pasa por encima de la pared de la bañera para comprobar la temperatura de forma tentativa. El agua caliente casi le quema la piel cuando introduce, primero, los dedos, y luego el resto del pie y el tobillo bajo la superficie. Pero a medida que se sumerge del todo, su cuerpo se aclimata a la alta temperatura y agradece el calor mojado que envuelve su piel desnuda.

Pequeños remolinos de vapor blanco se elevan de la superficie del agua. Kate apoya la parte posterior de la cabeza contra el canto redondeado de la bañera y cierra los ojos. Inmersa en el líquido caliente, rodeada de pompas de jabón estallando suavemente cerca de sus oídos, la detective comienza a dejarse llevar, alcanzando un estado de completa relajación y tranquilidad. Es perfecto; la paz y el silencio, y—

Y alguien llamando a la puerta. ¡Oh, vamos! ¿Por qué, Dios? ¿Por qué?, se pregunta mientras echa la cabeza hacia atrás, un profundo gruñido de frustración resonando en el fondo de su pecho. Conoce perfectamente esa típica forma de llamar. Es Castle. Es él el que está fuera, delante de la puerta de su apartamento.

Los nudillos del escritor repican el tema 'Pa na na na' una vez más contra la madera de la puerta. A Beckett se le ocurre que podría ignorar los golpes, pero le conoce a la perfección. No se dará por vencido, no se marchará. A regañadientes, Kate se levanta y sale de su pequeña fuente termal artificial y se seca con una toalla antes de ponerse la bata de seda.

—¡Kate! —grita el hombre, mientras ella recorre el corto pasillo de su dormitorio a la sala.

—¡Ya voy! —brama Beckett, cruzando el salón hasta la entrada. Su mano rodea el pomo y se detiene por unos segundos antes de abrir la puerta bruscamente—. ¡Qué! —suelta con un ladrido.

Castle muestra una sonrisa satisfecha y se abre paso a través de ella, entrando en el apartamento antes de que Kate tenga la oportunidad de enviarlo de vuelta a su casa.

El escritor ya está dejando una mochila sobre la encimera de la cocina y colgando su chaqueta sobre el taburete a su lado, cuando ella entra en la sala de estar.

—¿Qué estás haciendo aquí, Castle? Creía que esta noche te quedabas en casa para escribir.

—Sí, por eso estoy aquí. Para escribir —responde él sonriendo.

—Oh no, amigo. Estás muy equivocado si crees que voy a dejarte escribir en mí otra vez. La última vez me llevó cinco días quitarme toda la tinta de la piel.

—Oh no, no es eso. Aunque ahora que lo dices… —su voz se apaga en su ensimismamiento, sin duda recordando la última vez que escribió un capítulo entero sobre su cuerpo desnudo.

—Castle, no.

Él se encoge de hombros y sonríe.

—No se le puede culpar a uno por intentarlo. En fin… —de dentro de la mochila, Castle extrae su portátil de la funda protectora y lo coloca sobre la encimera—. He escrito una escena entre Nikki y Rook. Es probablemente la escena más importante del libro y tiene que ser perfecta —comenta, y abre un archivo en su ordenador.

—Eso no explica por qué estás aquí.

—Bueno… Está bien. Así que, la cosa es que necesito que me ayudes a… ¿cuál es la palabra?, a representar la escena. Para ver si fluye como yo quiero que fluya, y para asegurarme de que el sentimiento, la sensación es lo suficientemente buena —las comisuras de los labios de Castle se curvan hacia arriba, y mira expectante a Kate, con los ojos brillándole con esperanza—. Tienes que ganarte el reconocimiento de autor, muñeca —añade el hombre con un guiño del ojo.

Cuanto antes consiga lo que quiere, antes se marchará, piensa Beckett. Y podrá volver a sumergirse en su baño. Así que la detective se encuentra accediendo a la petición del escritor.

—De acuerdo, muy bien.

La cara de Castle se ilumina y le da un beso en la mejilla. Ella le devuelve la sonrisa, la primera sonrisa que le dedica desde que ha llegado, pero luego la sonrisa se desvanece, y frunce el ceño cuando él se quita los zapatos con un puntapié y empieza a soltarse el cinturón.

—¿Qué estás haciendo?

Las manos de Castle se detienen a medio camino de bajar la cremallera de sus pantalones.

—Bueno, me tengo que meter en el papel —empieza a decir el escritor. Kate se cruza de brazos y arquea las cejas inquisitivamente—. Tú vas a ser Nikki, yo voy a ser Rook. Él está casi siempre en ropa interior cuando escribe —explica Castle. Ella le responde poniendo los ojos en blanco, pero no le detiene.

Bajándose los pantalones, Rick se los quita, y luego se desabrocha los tres primeros botones de su camisa y se sienta en el taburete libre, frente a su portátil.

Beckett se acerca y le echa un vistazo al archivo de Word mientras él le resume el texto, narrando rápidamente el principio de la escena que ha escrito. Entonces, la mano de Castle empieza a moverse de forma distraída hacia arriba por la parte posterior del muslo de Kate, y sigue ascendiendo, deslizándose bajo su corta bata de seda, hasta llegar a su trasero. La mano se detiene cuando se da cuenta de que la detective no lleva nada debajo.

—Ooooh, vaya… ¿Sabes, Detective? Siempre podemos hacer esto más tarde —sugiere él con una sonrisa torcida, sus dedos abriéndose y su mano extendiéndose atrevidamente sobre una de sus nalgas. Ella le pellizca la piel blanda donde su hombro se encuentra con su cuello—. ¡A-ay, ay! Vale, vale. Nada de cachondeo —Castle se frota, con la mano libre, la marca roja y dolorosa que le ha dejado en el cuello.

Con una sonrisa satisfecha, Kate apoya un brazo en el hombro de Castle y se inclina hacia delante sobre él, leyendo la última parte de diálogo en la pantalla. Oh, se da cuenta, es esa escena.

—De acuerdo, ¿lista? —el escritor se vuelve hacia ella en su asiento y le permite colocarse de pie entre sus rodillas. Esta vez, ambas manos comienzan a moverse arriba y abajo sobre la parte posterior de sus piernas, sus provocadores dedos tentándola debajo de la bata.

Mirando por encima del hombro de Castle, Kate relee las palabras en la pantalla y empieza a interpretar su papel, siguiendo la descripción escrita en la escena. "De pie, ligeramente más alta que él, Heat envolvió sus brazos libremente alrededor del cuello de Rook". Y así lo hace ella.

Castle echa la cabeza hacia atrás para mirarla y dice:

—Así que Nikki y Rook están comentando las cicatrices y heridas de la víctima, 'La clave tiene que estar ahí, Nik. Su cuerpo está tratando de contarnos su historia', cuando los ojos de Heat se posaron sobre la cicatriz de bala en el pecho de Rook… —las cejas de Castle saltan hacia arriba en un movimiento rápido como señal para que ella empiece la escena pero es él el que interpreta el papel en su lugar, imitando el movimiento de Nikki con su mano derecha, alcanzando y abriendo la V de su bata, dejando al descubierto su escote, dejando al descubierto la cicatriz entre sus pechos—. …y los dedos de Nikki se adelantaron y tocaron levemente la marca en la piel de Rook —Castle acaricia suavemente su herida cicatrizada con dos dedos, y su voz desciende un par de tonos, convirtiéndose en un murmullo bajo y ronco—. Inesperadamente, una sensación abrumadora invadió a Nikki, y su mirada se fijó sobre la de Rook, sus ojos clavándose intensamente en los de él. La detective podía sentir el corazón del periodista latir bajo la palma de su mano. No lo vio venir, pero, de repente, Nikki sintió el poderoso impulso, la necesidad primordial de expresar lo que su corazón había estado deseando decir en voz alta desde hacía mucho tiempo, pero que nunca antes había dicho por miedo. Miedo a la vulnerabilidad en la que se encontraría si se abría y exponía su capa más interna. Pero en ese momento, fue ese mismo miedo el que le dio el coraje a dar el salto y enfrentarse a lo desconocido, sin importar las consecuencias. No había vuelta atrás, y no buscó ninguna ruta de escape. Ella vio su momento y lo agarró con una convicción férrea. Heat abrió la boca y las dos palabras dejaron sus labios-

—Te quiero —murmura Kate en voz baja, supuestamente asumiendo su papel de Nikki.

Un largo momento de silencio se extiende entre ambos. La detective y el escritor se miran profundamente a los ojos, como hipnotizados. Toda clase de sentimientos y emociones se arremolinan dentro del cuerpo de Beckett.

—¡Ha sido perfecto! —el comentario entusiasta de Castle rompe el hechizo—. ¿Te gusta la escena? —le pregunta con una sonrisa esperanzada en el rostro.

—No, Castle… Yo...

—¿Qué? ¿Qué es lo que no te ha gustado? ¿Es demasiado cursi? —Castle gira el torso hacia el portátil y su dedo índice se mueve sobre la almohadilla táctil, desplazando el cursor del ratón hacia arriba en la pantalla, mientras continúa hablando con rapidez—. Porque pensaba, ya sabes, que como ellos dos son tan-

Beckett le agarra la barbilla y le vuelve la cara hacia ella en un gesto un poco más brusco de lo pretendido. Las mejillas de Castle están apretujadas en su fuerte agarre.

—Castle, el 'Te quiero'...

—¿Qué tiene de malo? —vuelve a interrumpir él, sus labios fruncidos como los de un pez entre los dedos de Kate.

—¡Cállate! —la detective coge aire profundamente y confiesa—. Lo que quería decir es que yo, Kate, te quiero a ti, Rick.

La verdad que acaba de ser declarada les impresiona a ambos por igual. Los ojos de color azul bebé del escritor se abren mucho cuando la revelación cala en él.

La mirada de Castle se mueve velozmente entre los ojos de ella.

Su respiración se acelera.

Los dedos temblorosos de Kate le sueltan el rostro.

Rick le toca ligeramente la mejilla con la mano y la atrae hacia él.

Y sus labios se encuentran en un suave y largo beso.

—Gracias —susurra Castle sobre su boca un minuto más tarde al apartarse.

La respuesta divierte a Kate y se echa a reír. Él le devuelve el gesto, mostrando una gran sonrisa. Entonces ella le coge la cara entre las manos, acunándola con ternura, apoya la frente contra la de él y le mira a los ojos, brillantes y felices.

—De nada —le responde con una risita, y ambos vuelven a reírse.


Es casi una hora más tarde, cuando Castle desenreda cuidadosamente sus cuerpos liados, tratando de no despertar a Beckett, y se levanta del sofá. Desplazándose a la cocina, se sienta en el taburete frente a su portátil y empieza a mover los dedos rápidamente sobre el teclado, añadiendo unos pocos nuevos detalles para perfeccionar su escena ya perfecta. Su vista se levanta brevemente de la pantalla para mirar a la izquierda, sus ojos posándose sobre la forma dormida de Kate en el sofá, y sonríe. Definitivamente, ella se lo ha ganado; le va a otorgar reconocimiento de autor.


Espero que os haya gustado.