¡Yo no estoy urgida! O tal vez si…

Estando en casa me sentía sola. Tenía todas las luces apagadas, mientras yo estoy tirada en mi sofá rojo, llegando de la escuela solo me tire, me sentía rara con la llegada de la rubia a mi vida.

Dejando de lado el tema de Lindsay y la "Tensión sexual no resuelta" entre Jade y yo, me dejo envolver en el ambiente nostálgico que hay en casa. Nada era como antes, mis padres casi nunca están en la casa por andar de viaje, disfrutando los distintos lugares, olvidándose completamente de que tenían dos hijas.

Las palabras que salieron de la boca de mi padre retumbaba en mi cabeza –Son lo suficientemente grandes para hacerse cargo de ustedes mismas, ya no son nuestra responsabilidad- Dijo, y mi madre remato con un -¡Que alivio!- Realmente me sentí mal, nunca me ha gustado estar sola.

Me preocupaba un poco por Trina, no sabía nada de ella desde que tomo su bolso, las llaves del auto y susurrando un rápido –Nos vemos luego- se despidió. Tome el celular y marque el número y espere a que me respondiera lo cual nunca sucedió.

Suspiro y cierro los ojos, he decidido dormir.

Escucho unos pasos que se acercan cada vez más, pero lentamente. Siento unas manos que se posan en mi cara, me dan palmaditas, lo que me hace abrir los ojos.

Parpadeo varias veces, logro ver un rostro frente al mío. Después dice algo que no llego a entender, se aleja de mí y yo no quiero que me deje aquí.

Estiro el brazo para así poder alcanzarla, porque sé que es una chica. Me levanto del sofá y camino hacia la chica que me da la espalda. Sonrió porque creo que es Jade, la reconozco porque aparte de que va vestida con unos pantalones negros ajustados y una blusa del mismo color.

T: ¡Jade, te he extrañado tanto! Perdóname por lo de esta mañana –Después de decir esto, ella sigue ahí sin voltear. Me acerco más a ella y la abrazo por la espalda. Ella voltea y al fin puedo ver su cara…

T: ¡AHHHH! ¡Carajo, carajo! – Otra vez no, era un maldito sueño de nuevo. Desperté gritando por lo que había visto en el sueño que esta vez no fue sexual como suelen ser, cuando en el sueño "Jade" volteo, su rostro se distorsiono y al final termino pareciendo a Sikowitz.

No sé cómo termine tirada en el piso de la cocina.

¿Cuánto tiempo iba a seguir soñando así?

Algunas veces no dormía para no soñar con Jade y que mis ganas de hacerla mía no aumentaran. Tocaron el timbre, me levante y prendí las luces, allá afuera ya estaba oscureciendo.

Abro la puerta y me encuentro a Lindsay con una gran sonrisa en la cara, le sonrió de igual manera sin saber porque. Tal vez fue porque había dejado su vestimenta rara que había consistido en una falda tipo escocesa, un jersey de un reno de nariz roja y unos mocasines verdes.

Ahora llevaba una camisa de cuadros rojos, pantalones ajustados negros y sandalias rojas.

L: Hola guapa –Me abraza y le correspondo.

T: Hola tú, vamos entra –Cierro la puerta después de entrar, enserio que Lindsay es guapa, no lo había notado, sacudí la cabeza y me senté- Ven siéntate a un lado mío.

La chica asintió con la cabeza y se sentó.

L: ¡Bien! Como ya dije antes te ayudare pero primero debes de contarme ¿Cómo te sientes cuando estas con Jade?

T: ¿Eh? – Me ardía la cara, tenía pena pues ¿Cómo le iba a decir a alguien que apenas conozco como me siento con Jade?

La rubia se ríe y toma mi mano, dispuesta a no soltarla.

L: Tienes que confiar en mí –Como puedo me suelto de su agarre sutilmente.

T: No recuerdo haberte dicho que aceptaba tu ayuda.

L: Bien, sé que sueñas con Jade y no son sueños muy inocentes. La tensión sexual es evidente entre ustedes dos, ahora, yo estoy dispuesta a ayudarte con West ¿Aceptas mi ayuda o no?

Dude un momento, sería más fácil si Allen me ayudaba.

T: Esta bien, acepto –Ella sonrió y estrechamos las manos, ella no me soltó y volvimos a aquel agarre del que me había zafado. Me acaricia la mano con su pulgar.

L: Bien, ahora si dime ¿Qué sientes?

T: No creo que me entiendas, porque ni yo misma lo hago. Lo que sé es que Jade me hace sentir bien, me siento muy cómoda a su lado, cuando me sonríe mis ganas de besar sus labios incrementan. Me cuesta creer que me he controlado durante este tiempo. Envidio a Beck porque ¡Uf! Él tiene a Jade a su lado, últimamente parece no importarle, cada que la besa me gustaría azotar su cabeza contra la pared.

L: Ok, entonces… ¿Desde cuándo empezaste a sentir algo más que amistad con Jade? Si es que se puede decir amistad porque he visto cómo te maltrataba ¿Eso cambio, no?

T: Desde hace eh, creo que desde hace 3 meses empezó a tratarme mejor, luego un mes después, me di cuenta de mis sentimientos.

L: Bien, ¿Te gustaría que tus sueños húmedos acabaran? –Me sonroje-

T: ¡No son húmedos! ¡Agh, yo que sé! No me importan.

L: ¿Segura? –Entrecerró los ojos-

T: Bien, sí que me importa y… no quiero que acaben. Me encanta ver a Jade en mis sueños, aunque a veces no duermo para que mis ganas de tu sabes no aumenten –Lindsay sonríe abiertamente, dejando ver sus dientes blancos.

L: Entonces ¿Estás muy urgida?

T: ¡Yo no estoy urgida! O tal vez si…

L: ¡Eso es lo que quería escuchar! La nota que te deje ¿Recuerdas? –Asiento con la cabeza- Creo que cuando Jade se fue dejándote ahí lo que quería era que la siguieras, hice bien en dejarte esa nota.

Se levanta y camina hacia la puerta, yo solo la miro.

L: Deja de mirar mi trasero - ¿Cómo se dio cuenta?- Levántate y sígueme.

T: Esta bien –Me levanto del cómodo sofá a regañadientes- ¿A dónde vamos? –Pregunto después de cerrar la puerta de mi casa y caminar junto a Lindsay a su auto. Tenía un Audi a8 negro, es muy bonito. Me adelanto un poco.

L: ¡Hey! E- espera hay algo que debo decirte –Me volteo y me acerco a ella-

T: ¿Qué pasa Linds? – Se acerca más de lo que yo quisiera, tímidamente rodea mi cuello con sus brazos, yo no me muevo.

L: Tengo que hacerlo, al menos, una vez más – Acaba con la distancia existente y posa sus labios en los míos, cierra los ojos y luego de unos segundos se separa. Yo sigo ahí parada sin saber que hacer - ¿Vas a subir o no Tori?

T: Eh, ya voy - Abro la puerta y me introduzco al auto. Ella me sonríe y arranca-

En el camino solo se escuchaba la música de la radio. Nos detenemos en un lugar que conozco muy bien.

T: ¡No puede ser!