El sonido de el metal impactando contra el suelo terminó con el silencio en el comedor.

Q: Eh, yo, lo siento.-Dijo avergonzada al ver como su esposo negaba con la cabeza.

Las duquesas, duques, princesas y Delfines que ahí se encontraban también mostraron su desaprobación.

Quinn no lograba entender como tantas personas tenían que observar como ella y su esposo comían. Intentó algunas veces que sus damas se sentaran junto a ella pero la duquesa Catalina lo prohibió tajantemente.

Se inclinó para recoger el tenedor del suelo, pero alguien la detuvo.

R: Yo lo hago, su majestad.-Dijo la pequeña morocha con una gran sonrisa.

Se hincó siendo observada por la reina con una mirada interrogante.

R: La duquesa me esta observando.-Susurró antes de levantarse y retirarse a la cocina regresando con un utensilio nuevo.

R: Tome, su majestad.-Ofreció

Q: Gracias.-Respondió con otra sonrisa.

El desayuno siguió tal y como comenzó, con un silencio sepulcral que inundaba cada rincon del comedor.

Llevaban tres horas esperando fuera de una de la Casa Real de la Aldea de la Reina.

Estaba sentada debajo de un árbol en la orilla del gran lago de la Aldea.

Deberías de venir conmigo a visitar toda la Aldea, nos dejarán pasar hasta la noche.-Dijo una chica sentándose a su lado.

R: Eh, no, gracias, prefiero estar aquí.-Respondió tímidamente.

Oh, claro, no me he presentado. Soy Harmony Devereux-Knollys, dama de compañía.-Dijo con una pequeña reverencia.

R: Rachel Barbra Berry, dama de alcoba.

H: ¡Cierto! Sabía que te había visto en algún lugar. Hoy, en la habitación de la reina, la nueva dama.

R: Si, como dije, soy la nueva Dama de alcoba.

H: Y Dama de compañía.

R: Y Dama de compañía.-Repitió con una sonrisa

H: Debes sentirte afortunada, la reina solo solicita Damas de alta posición social y por lo que tengo entendido tu vienes de una familia humilde.-Dijo sentándose a su lado.

R: Yo también me sorprendí cuando la Duquesa Catalina me solicitó a mi, mi familia necesita dinero así que acepte inmediatamente.

H: ¿La Duquesa Catalina? No, la reina te pidió a ti para reemplazar a su dama.

R: ¿Qué?.-Preguntó con el ceño fruncido.

H: Si, un día que nos dirigíamos al Palacio Real pasamos por tu aldea, la reina te vio en el mercadillo, de seguro tu también lo recuerdas.-Dijo con una sonrisa.

R: Claro.

Flashback

R: Tomates, zanahorias, lechuga….

¡Abran paso! ¡El carruaje de Su Majestad esta pasando!

Su concentración hacia ese pedazo de papel se vio interrumpida por el grito de uno de los comerciantes. Elevó su vista hasta alcanzar a visualizar el gran carruaje que atravesaba el pasillo que separaba los puestos, las personas hacían reverencias y las niñas pequeñas lanzaban flores al carruaje.

Los gritos y vitoreo de algunas personas provocaron que uno de los caballos que hacían avanzar el carruaje real se pusiera nervioso y comenzara a relinchar y a moverse torpemente. Rachel avanzó hasta llegar a el equino.

R: Eh, ¡eh!, tranquilo.-Decía tratando de tranquilizarlo, acariciándolo lentamente.-Shhh, tranquilo.-Dijo sacando una zanahoria de la pequeña canasta que cargaba en su brazo, dándosela al animal.

Q: ¿Qué pasa?.-Preguntó bajando del carruaje preocupada.

No pasa nada, su majestad, su caballo se asustó un poco pero esta caliente jovencita logró tranquilizarlo.-Dijo el conductor del carruaje señalando a Rachel.

La mirada de la reina se focalizó rápidamente en la pequeña morena que aun acariciaba al animal.

Q: ¿Cuál es tu nombre?.-Preguntó a la chica.

R: Rachel Barbra Berry a su disposición, su majestad.-Respondió haciendo una gran reverencia.

Q: Bien, Rachel, te agradezco mucho lo que haz hecho, toma, te regalo esto simbolizando mi gratitud hacia ti.-Dijo quitándose su collar para extenderlo a la chica. Todas las personas que se encontraban ahí miraban la escena en silencio, impactados.

R: Oh, su majestad, no puedo aceptar tal regalo, no lo merezco, esto lo hice sin esperar nada a cambio, tómelo solo como un pequeño favor.-Exclamó.

La reina la miró con el ceño fruncido, después de todo, cualquier persona que hacia algo por ella esperaba algo a cambio, lo que fuera.

Q: Tómalo, le servirá a tu familia.-Insistió pensando que la chica solo estaba cohibida.

R: Lo siento majestad pero no puedo aceptarlo.-Respondió con la mirada clavada en los ojos verdes de Quinn.

Q: Bien, entonces, en marcha.-Dijo dándose por vencida. Estaba a punto de subir a su carruaje cuando alguien la llamo.

R: ¡Su majestad!.-Gritó.-Acepte esta manzana como símbolo de mi aprecio.

Q: P-pero.

R: Por favor.-Suplicó.

Quinn aceptó dudosa aquel obsequio. ¿Qué le pasaba a esa chica? Hace solo algunos segundos le había ofrecido un collar de diamantes que, si vendía, podría mantener a su familia por todo un año, pero ahora esa chica le regalaba una manzana que podría servir mas a su familia que a una reina que tenia toda una despensa en su hogar.

Q: Gracias.-Susurró.-¡En marcha!.-Gritó cuando subió a su carruaje, alejándose lentamente de aquella aldea.

Una semana después Rachel recibió, de manos del mensajero real, un collar de diamantes perteneciente a la reina.

Fin Flashback

H: El caballo, al que tranquilizaste.-Dijo interrumpiendo sus pensamientos.-Es el favorito de la reina, significó mucho para ella que lo tranquilizaras y alimentaras, por lo general es muy desconfiado, no se como no perdió el control cuando te le acercaste.

R: Trabajaba cuidando los caballos de uno de mis vecinos.-Explicó.-Se como tranquilizarlos.

H: Pues eso te trajo mucha suerte, desde ese día la reina insistió en contratarte como su dama, pero de nuevo la Duquesa Catalina se interpuso ante la idea, la reina tuvo que despedir casi a la mitad de su sequito para que la Duquesa cambiara de opinión.-Dijo abanicándose con la mano.-Hace mucho calor aquí, me pregunto cuanto mas tardaran ahí adentro.

R: ¿Tardaran?.-Preguntó. Por lo que la reina había comentado la aldea estaba completamente sola, solo ellas tres se encontraban ahí.

H: Si, la reina y la Delfina Maria Antonieta.

R: Si no me equivocó es la hermana de el rey ¿O no?

H: Exacto, aun no comprendo como la reina puede estar haciendo esto, ¡Y con la hermana de su esposo! Si los demás se enteran sería su perdición.-Dijo mirando hacía otro lado, ocultando una pequeña sonrisa.

R: ¿Qué? ¿Qué hacen?.-Preguntó curiosa.

H: ¿No lo sabes?.-La chica negó.-Pues, la reina y la Delfina se encierran aquí cada cierto tiempo para…bueno, ya sabes, unirse íntimamente.

R: No entiendo.

H: Bueno, más sencillo, vienen aquí, se encierran en una habitación y follan una y otra vez.-Soltó sin pudor alguno.-¿Por qué crees que se rumorea mucho sobre ellas dos?

Rachel quedó pasmada. Claro que se rumoreaba mucho sobre una relación entre esas dos mujeres, pero bueno, las fuentes que lo habían sacado a la luz no eran muy confiables y…y… ¡Y que carajos le importaba a ella! No podía juzgarla, al fin y al cabo a ella también le gustaban las mujeres.

H: Pero obviamente no puedes decir nada, ahora eres algo así como la protegida de la reina, no puedes traicionarla.-Indicó.

R: Yo, no diré nada.-Dijo.

Q: ¿Rachel? ¿Harmony?.-Preguntó dirigiéndose hacia ellas.

H y R: ¿Si Quinn?.-Contestaron nerviosas.

Q: Nada, solo les informaba que ya pueden pasar, nos quedaremos un par de días aquí.-Dijo con una gran sonrisa.