Llenó sus pulmones con todo el aire que pudo para después expulsarlo en un gran suspiro.
¿Aun era su trabajo no? ¿Aun tenía que vestir a la reina?
Tres golpes fue los que dio a la puerta para anunciar su llegada.
Adelante.-Dijo alguien dentro de la habitación.
Entró cautelosamente, deseando no encontrarse con una escena vergonzosa. Y ahí estaba.
Dos cuerpos desnudos descansaban sobre una gran cama. Quinn, sobre su costado, acariciaba el cabello de la mujer frente que le daba la espalda y, al parecer, aun dormía.
Clavó su miranda en aquellos ojos verdes que, desde que ingresó a la habitación no dejaban de observarla. Una leve sonrisa se dibujo en el rostro de la reina al notar el nerviosismo que invadía el cuerpo de la pequeña.
R: B-buenos días Quinn.-Logró pronunciar. Un nudo se había instalado en su garganta, no sabía muy bien si era por nerviosismo o por excitación.
Q: Buenos días. ¿Qué haces levantada tan temprano?.-Preguntó besando un hombro de su amante.
R: Eh, es la hora en la que debo vestirla…Vestirte, lo siento.
Q: Cierto, pero te voy a pedir que olvides esas reglas durante nuestra estadía aquí, yo te llamaré cuando te necesite.-Indicó levantándose de la cama, Caminando por la habitación hasta llegar frente a la morena.-¿entendido?
R: Si.-Susurró conteniendo un suspiro cuando Quinn comenzó a acariciar su cuello.
Q: ¿Por qué tan nerviosa?.-Preguntó soltando una risita inocente.
R: N-no estoy nerviosa.-Respondió tratando de fingir pero su tarea se veía interrumpida por la calidez se los dedos de Quinn tocando su clavícula.
Q: Opino lo contrario.-Dijo sonriendo para después alejarse de la morocha.-¿Sabes que? Cambie de opinión, todas las mañanas a esta hora vendrás a vestirme, así que, comencemos.
R: Si Quinn.-Respondió caminando hacia el armario de la habitación.
H: No huevo, no lechuga, no harinas y no grasas.
R: ¿Es que acaso esa mujer no come nada?
H: Claro, jugo de naranja y cócteles de frutas.
Estaban en la cocina tratando de preparar un desayuno decente para la reina y su acompañante, Harmony indicaba a Rachel todo lo que tenía que hacer y que no, por ejemplo, las exigencias de la amante de Quinn.
R: ¿No come carne?.-Pregunta cortando trozos de manzana.
H: La de Quinn.-Susurra en su oído provocando que la morena estallara en carcajadas.
R: Me pregunto que diría si te escuchara.
H: Que soy la mejor dama de compañía que ha tenido en años y que me cederá su puesto.
R: Dudo que la señorita Teresa te diga eso, y menos si su jugo tiene tantas semillas.
H: ¿Qué semillas? Esto no tiene ni una se…-No pudo terminar la frase ya que la morocha había puesto algunas semillas de naranja dentro de la jarra con jugo que había preparado.-¡Oye! ¡Me costó mucho!
R: Ups.-Dijo con una sonrisa.
H: Bien, con que te gusta jugar sucio, pues entonces tendrás que preparar mas fruta.-Dijo lanzando un puñado de harina en el recipiente en el que Rachel tenía la fruta.
R: ¡Hey!
H: Ups.-Repitió con el mismo tono sarcástico que usó la morena. De repente, una nuve blanca nubló su vista al mismo tiempo que sentía un polvo esparcirse por todo su rostro. Talló sus ojos para ver a la morena con una sonrisa triunfante y harina en sus manos.
Una guerra comenzaba entre las dos chicas, ahora no solo hacían uso de la harina, se lanzaban todo tipo de cosas: huevos, fruta, azúcar, cualquier cosa que tomaran entre sus manos era lanzada. El suelo estaba hecho un desastre, Rachel trato de dar un paso hacia atrás pero resbaló gracias al huevo que cubría todo el piso, en su caída tomó a Harmony de un brazo, tratando de sostenerse de algo, pero la chica también resbalo, cayendo encima de la morena.
Las dos se miraron sonrientes, solo una pequeña distancia era la que separaba sus rostros.
Ejem.-Alguien se aclaró la garganta provocando un ligero susto en las chicas.-¿Interrumpo algo?
H: Eh, Quinn, yo, eh, nosotras solo…-Se levantó del suelo tratando de dar una explicación a la rubia que solo las miraba confusa.-
R: Solo estábamos jugando.-Dijo tratando de peinar un poco su cabello.
Q: Bonita forma de jugar.-Dijo tratando de que sus palabras sonaran crueles.
Un silencio sepulcral inundo la cocina; las dos chicas solo se limitaban a mirar el suelo, mientras que Quinn las miraba a ambas, tratando de descifrar que era lo que había ocurrido tanto en su cocina como en las dos chicas, sus pensamientos se vieron interrumpidos por el sonido de unos pasos acercándose a ese cuarto.
Quinn ¿Por qué la sol….-Aquella pregunta se vio interrumpida por una estrepitosa caída por parte de la amante de Quinn, quien resbaló con el jugo en el suelo.
No pudieron evitar que una carcajada saliera de sus bocas, Quinn trataba de ayudar a la chica para que se levantara pero ellas solo se miraban entre si, regañándose mutuamente con la mirada por su conducta tan inmadura.
Q: ¡BASTA!.-Gritó logrando que las chicas guardaran silencio.-Calladas las dos. Limpian todo este desorden y se largan de aquí, las dos están despedidas.-Ordenó saliendo de la cocina con su amante.
