R: Vamos Quinn, ponte los zapatos.-Insistió.
Q: Pero me duelen los pies.-Dijo haciendo un puchero.-Santana, dile a Rachel que me duelen los pies.
Buscó a Santana con la mirada y la encontró al otro lado de la habitación besándose con un sirviente.
Q: ¡Santana!.-Chilló tratando de levantarse de la silla pero un mareo la obligó a sentarse.-Todo me da vueltas Rach.
R: Claro que todo te da vueltas, te bebiste casi todas las botellas del reino.-Respondió acomodando la mascara en el rostro de Quinn.
Cinco horas llevaban en esa fiesta y Quinn y Santana ya estaban ebrias. Cuando llegaron Quinn prometió ya no beber mas y todo iba perfecto, saludaba a sus súbditos y a la realeza, bailaba con algunos, etc. Pero al parecer la influencia de Santana sobre ella era mayor, ya que insistía que bebiera con ella una copa, después de la tercera botella todo fue un desastre.
Rachel y Harmony trataban de contener a las dos chicas después de escuchar rumores de que la Duquesa Catalina se encontraba en la mansión.
H: No comprendo porque se usan estas mascaras, no cubren nuestra identidad.-Dijo jugando con la mascara de Quinn.
R: En lugar de ponerte a filosofar ¿Por qué no vas a vigilar a Santana? No quiero que termine acostándose con todos los hombres de la fiesta.
Q: No creo que lo vuelva a hacer, la ultima vez terminó muy adolorida.
S: ¿Acaso no sabes con quien estas hablando? ¡Santana de Polastron! Y esa de allá es tu reina, así que te ordeno que nos des otra botella.-Dijo amenazadoramente al mesero que estaba frente a ella.
p-p-pero señorita, debe comprender que…
Q: ¿Comprender que? ¿Qué eres un incompetente?.-Complementó.
Lo siento mucho mi señora, pero me dieron la orden de ya no suministrarle mas alcohol.-Dijo limpiando el sudor de su frente con sus guantes.
S: ¿Tienes esposa?.-Preguntó al muchacho quien solo asintió.-¿No querrás dejarla viuda, o si?.-Dijo con voz seria.
Q: Santana…-Dijo un poco asustada por el comportamiento de la chica.
S: Vamos Quinn, era solo para asustarlo.-Dijo rodando los ojos.-Ahora, tu.-Señaló al chico.-Dame la botella.
Con la mano temblorosa extendió lentamente la botella, pero antes de llegar a las manos de Santana, otra persona se la arrebató.
S: ¡Pero que ca…
Será mejor que no termines esa oración Santana.-Amenazó.
S: D-Duquesa.-Dijo sonrojada mientras intentaba hacer una reverencia pero fallando.
C: Debería darte vergüenza, estas tan ebria que ya ni siquiera puedes mantenerte en pie, este no es el comportamiento de una señorita. No entiendo como pueden considerarte de la realeza si te comportas como una cualquiera.-Escupió.
Santana solo bajó la mirada palideciendo al instante y respirando agitadamente.
C: En cuanto a ti.-Dijo mirando a Quinn.-No se que más hacer contigo, no eres nada, no sirves para nada, no sabes como complacer a tu marido ¡Ni siquiera sirves como mujer! Eres una deshonra para tus padres y para todo tu reino.-La ojiverde comenzó a llorar de impotencia.-Y ahora lloraras como la niñita que eres, Dios, no se como pueden considerarte reina.
R: Disculpe Duquesa, buenas noches, f-fue nuestra culpa, teníamos que cuidarlas pero no lo hicimos
H: Somos nosotras las que deberían ser regañadas.-Dijo la morocha parándose frente a Quinn
C: Aunque también las responsabilizo, señorita Berry, creo que estas dos ya saben lo que es correcto y lo que no.-Dijo lanzando una mirada a Harmony.-Mañana las espero a las cuatro en la biblioteca del palacio. ¿Entendido?
Todas asintieron a excepción de Santana que seguía en la misma posición.
C: ¿Es que acaso no estas de acuerdo?.-Dijo mirando a Santana.
La chica no llegó a responder, en su lugar múltiples arcadas vinieron de su boca para culminar en vomito que cayó sobre las zapatillas de la duquesa.
H: Quinn y Santana tienen una forma muy peculiar para contestar preguntas.-Susurró Harmony en el oído de Rachel.
Q: Y-y, no entiendo por que hace eso, no es mi culpa que mi marido no me quiera tocar. Y-yo he intentado seducirlo, ¡Lo juro! Pero el no me toca.-Dijo lloriqueando mientras se dirigían a su habitación.
La fiesta se había acabado para las cuatro chicas en el mismo instante en el que la duquesa gritó hasta desmayarse. Ahora Harmony y Rachel cargaban a Quinn hasta su recamara después de asegurarse que Santana dormía en otra.
Abrieron la puerta del cuarto y recostaron a Quinn en su cama, por suerte el rey se encontraba en Italia.
Q: N-no se que mas hacer. Tengo que darle un hijo al reino y no se como lo conseguiré si no logro excitar a mi esposo.-Dijo mientras las chicas la desvestían.- Una vez estuvimos a punto de hacerlo. Ya estaba casi dentro de mi pero se arrepintió y me dejó así, con la ilusión de poder complacer al reino.
H: Creo que será mejor que me valla.-Dijo al ver como Quinn abrazaba un almohadón mientras balbuceaba cosas in entendibles.-¿Crees poder controlarla?
Q: Y todas las damas se burlan de mi por eso, por que saben que no valgo nada, que solo sigo aquí por caridad.-Añadió sollozando.
R: Claro, yo me encargo.-Dijo acercándose a Quinn.
H: Buenas noches.-Susurró saliendo de la alcoba.
Al estar frente a Quinn y asegurándose que esta la miraba comenzó a desvestirse lentamente, escuchando como los sollozos de Quinn disminuían.
Cuando quedó completamente desnuda subió a la cama y gateando se sentó sobre Quinn. Se inclinó y unió sus labios con los de la ojiverde dándole un beso corto pero calido.
R: Inténtalo de nuevo, cada noche.-Dijo con algo de dolor.-Lo tienes que lograr. Lo vas a lograr simplemente por el hecho de ser tu.
Q: ¿Y si no lo consigo?.-Preguntó sobre los labios de la morocha.
R: Lo harás.-Respondió.-Yo confío en ti.
Y con esas cuatro palabras Quinn volvió a llorar.
Alguien confiaba en ella.
A alguien le importaba.
Lo se, no tengo perdón, pero bueno, escuela, examenes...
Gracias por seguir leyendo y comentando.
:)
