R: ¿Y que querías que le dijera, Harmony? ¿Qué se olvidara de todo y que huyera conmigo?.-Preguntó a la chica.
H: Obviamente no, pero bueno, creí que la amabas o algo así.-Respondió con algo de duda.-Prácticamente la arrojaste sin más a los brazos del rey.
R: Y me dolió hacerlo, pero tu sabes mejor que yo que ese es el destino de Quinn, y por mas que quiera no puedo intervenir.-Añadió comenzando a sollozar.
Harmony no pudo hacer nada mas que acariciar la espalda de la morocha.
H: Quinn…Quinn, vamos, despierta.-Llamó suavemente a la chica que se removía inquieta mientras despertaba.
Q: Ya, ya, no tienes porque gritar Harmony.-Dijo incorporándose con una mueca de dolor.
H: Dios santo, hueles a cadáver.-Exclamó tapando su nariz.-Será mejor que te des un baño antes de ir con Catalina.
La ojiverde asintió lentamente mientras se levantaba y comenzaba a rodear la habitación.
Q: ¿Y Rachel?.-preguntó con voz ronca.
H: En el jardín, mi hermano vino a visitarla.
Q: Oh.-Fue lo único que logró pronunciar.
Calló unos minutos, esperando que Harmony agregara algo mas pero la morocha estaba mas concentrada en las gavetas de la cómoda de Quinn.
Q: Y…¿no vendrá a vestirme?
H: Umm, no lo se. Mi hermano dijo que era urgente hablar con ella.-Dijo encogiendo los hombros.-Llevan 2 horas dando vueltas por todo el palacio.
Q: ¿De que crees que estén hablando?.
Harmony dio un suspiro cansado mientras giraba para enfrentar a la ojiverde.
H: Quinn, no quiero sonar muy cortante, pero mejor métete en tus asuntos. Olvídate por un momento de Rachel. Sigue su consejo y concéntrate en tu objetivo.
Q: ¿Y cual se supone que es mi objetivo?.-Preguntó confundida.
H: Tener un hijo. Darle un heredero al reino, ese es tu objetivo.-Dijo casi en un susurro, arrepintiéndose por haberlo dicho.
Quinn elevó la vista que hasta hace unos momentos estaba en el suelo para clavar su mirada en los ojos de la morocha.
Q: No, tu no Harmony, por favor, tu no.-Suplicó con dolor en la voz.
H: No lo hago por herirte Quinn, solo estoy recordándote lo que tienes que hacer. Sabes lo que pasará si no lo haces, ¿No?.-Quinn asintió.- Solo eso necesitas Quinn, un hijo. Cuando lo tengas todo este martirio terminará, y mientras mas pronto suceda, mejor.
Quinn sonrió de medio lado tratando de evitar el llanto.
Q: ¿Puedo bañarme ahora?
Q: Rachel, no puedo respirar.-Repito por segunda vez.
R: L-lo siento, lo siento.-Dijo saliendo de su letargo.
Q: Desde que llegaste estas muy distraída, tanto que casi me matas con este corsé.-Dijo tratando de bromear.
R: No se volverá a repetir.-Dijo reanudando su tarea.
Y era cierto.
Rachel entró con el ceño fruncido a la habitación, justo cuando la ojiverde salía del baño. Harmony decidió dejarlas a solas.
Al contrario de lo que pensaba Quinn la morocha no tuvo segundas intenciones con ella, no la tocaba como en otras ocasiones y ni siquiera se dignó a pronunciar palabra alguna, solo se dedicó a vestirla.
Q: ¿Estas bien?.-Preguntó después de un tiempo.
R: Eh, si, solo estoy un poco aturdida.
Q: Harmony me dijo que tu prometido te visitó.-Dijo tratando de sonar desinteresada.
R: Si, hace tiempo que no lo veía. Está muy ocupado, al parecer su padre está enfermo, tiene que viajar a visitarlo y no sabe cuando volverá.-Dijo con nerviosismo.
Q: ¿Por eso estas tan preocupada?
R: Quiere hacer algunos cambios en nuestros planes, como…
S: ¡Dios santo! No soporto este dolor de cabeza. No se como haces para estar despierta a estas horas y poder sonreír sin sentir ganas de vomitar.-Exclamó entrando a la habitación y tirándose de espalda a la cama.
Q: Claro, puedes pasar, buenos días.-Dijo con sarcasmo.
S: Bien, bien.-Dijo levantándose y caminando hasta quedar frente a Quinn.-Buenos días.-Susurró antes de besar con delicadeza los labios de la ojiverde.
R: He terminado Quinn, ¿Puedo retirarme?.-Preguntó tratando de sonar lo mas natural posible.
Q: Rach…
R: Gracias.-Interrumpió a la rubia para salir rápidamente de la habitación dando un gran portazo.
Q: ¿Era necesario que hicieras eso?.-Recriminó a la latina.
S: Quería ver su reacción.-Dijo encogiendo los hombros.
Q: ¿Y?.-Preguntó curiosa.
S: Tengo dos teorías: No quiere que tus labios toquen los de otra persona que no sea ella o no quiere que mis labios toquen los de otra persona que no sea ella.
Q: ¿Enserio?.-Dijo ignorando lo ultimo.
S: Si, creo que esta locamente enamorada de mi.
Un almohadón se estrelló contra su cara.
R: ¿Lista?
H: Lista. ¿Lista?
Q: Lista. ¿Lista?
R: Lista. ¿Lis…
S: ¿Pueden dejarse de tonterías y entrar de una maldita vez?
Las diez de la mañana en punto y las cuatro se encontraban frente a la puerta de la biblioteca para encontrarse con Catalina. Todas estaban nerviosas, incluso Santana, pero sabía disimular muy bien.
Dos golpes en la puerta por parte de Rachel rompieron el silencio que se había formado.
Adelante.-Ordenó una voz ronca.
Una por una entraron a la gran habitación y ubicándose frente al gran escritorio guardaron silencio.
C: Bien, como no tengo intención alguna de escucharlas les diré las nuevas reglas y ustedes se retirarán. ¿Entendido?
H,Q,S,R: Si duquesa.-Dijeron a coro.
C: Santana, se te retira del puesto de superintendente, no podrás salir si no es para cenas formales o alguna situación en la que se requiera tu presencia. Tus padres están al tanto de la situación y accedieron a mi consejo de enviarte a un convento si es que desobedeces. Te mudarás al palacio y estarás bajo mi tutela.
Santana solo asintió apretando sus puños y tensando la mandíbula. Cuantas ganas tenia de gritarle a la duquesa que era una bruja.
C: Lucy…Realmente no se que hacer contigo.-Dijo con un suspiro cansado.-Está de mas decir que tampoco tienes autorización para salir. Tu esposo llega hoy.-Agregó lo ultimo mirándola seriamente.- Será mejor que te pongas a trabajar, el plazo se vence en un mes.
Quinn asintió.
C: Señorita Devereux, señorita Berry, se aplicarán las mismas reglas para ustedes, solo que con mas libertades, tengo entendido, señorita Berry, que su boda se adelantará y eso la distrae, así que se ha llegado al acuerdo de llevar a cabo la boda en el palacio.-Rachel asintió.-Esto no quiere decir que puede descuidar sus deberes para con su reina.
Harmony y Quinn miraron a Rachel, aun sin entender nada.
C: ¿Qué esperan para retirarse?
