Q: Y también me gustaría tener un establo, tal vez por allá.-Señaló una arboleda.
R: Interesante. Le llamas aldea pero en realidad parece el palacio real.
Hubo un momento de silencio, no absoluto, aún podía escuchar como los pájaros cantaban y como el viento arremetía contra los árboles, pero por parte de Quinn nada.
Su mano izquierda seguía acariciando el brazo de la morocha y su ojos seguían conectados a los de esta, pero no sabía que más hacer. ¿Cómo reaccionar ante algo así? De repente recordó lo que Rachel hizo cuando se enteró de su embarazo: Lo tomó con toda la calma del mundo y la apoyó.
Q: Y ¿Cómo…-Aclaró su garganta.-¿Cómo fue?
R: No me quejo, pero no es la forma en la que me imaginé entregarme a una persona. No fue especial.
La mirada de Rachel se perdió entre las ramas del árbol debajo del cual estaban. Recordaba esa noche. Finn no fue brusco ni torpe (como imaginó) todo lo contrario, fue cariñoso y a cada momento se aseguraba de que la chica no se sintiera incomoda, pero simplemente no disfrutó nada de sus acciones.
R: Te hubiera preferido a ti como mi primera.-Hizo un puchero.-Pero mi querida suegra se aseguraba que yo fuera pura.
Q: ¿Cómo?
R: No querrás saberlo. Fue tan horrible y bochornoso.
Q: Me lo puedo imaginar.-Arrugó la nariz.
Ella sabía que a veces las creencias de la iglesia en cuanto al matrimonio puro eran absurdas.
R: Y por poco me meto en problemas por un rasguño que tenía en el abdomen. Por suerte Harmony inventó algo para salvarme.
Q: Lo siento.-Dijo riendo.-Pero se me hace muy irresistible no marcarte, reclamarte como mía.
R: Pues temo que tendrás que dejar de hacerlo.-Besó la nariz de la rubia.-Aunque a mi también me encante que lo hagas.
Q: Esta bien, pero tendré que recompensarte por todo lo que pasaste por mi culpa.-Dijo besando su cuello.-Y puedo hacerlo muy bien.
R: ¿A si? ¿Y como piensas hacerlo?
Q: Mmm.-Gimió contra su cuello.-Solo te diré que implica una cama y tu y yo sin nada de ropa.
R: Tu, yo y la linda criaturita que está dentro de ti.
Q: Ugg, no, Rachel no.-Dijo separándose.-Eso no es algo que quisiera oír cuando te ofrezco una noche inolvidable, ahora no dejaré de pensar en que mi hijo está presente en nuestros…asuntos.
R: Que te parece si olvidamos que dije eso.-Propuso al darse cuenta de su error.
Q: Lo siento pero no, me has traumatizado.
Q: Comienzo a pensar que no fue buena idea hacer esto.-Dijo mirando a su alrededor.
R: ¿Enserio? Desde que lo propusiste supe que no era buena idea.
Q: Debimos haber esperado a Santana, por lo menos hubiéramos tenido compañía.
R: ¿Por qué tardará tanto? ¡Quiero irme de aquí!
Después de descansar en la hierba la ojiverde quiso estrenar un pequeño bote que compró a un pescador de una aldea cercana.
Con ayuda de Rachel lograron impulsar la barca hasta alejarse del pequeño muelle. Después de unos minutos de disfrutar el leve movimiento que ofrecía el agua decidieron regresar a las cabañas.
Quinn quería remar pero Rachel se lo impedía por su embarazo. Terminaron peleando por el remo, que resbaló de sus manos y se hundió en el agua.
Llevaban una hora varadas en el centro del lago y comenzaba a anochecer.
R: Dios.-Dijo arrodillándose, provocando que la barca se balanceara peligrosamente.-Si me estás escuchando te ruego que no me dejes morir aquí. Soy muy joven y muy talentosa, necesitan gente así en este lugar. Te lo ruego Dios.
Q: Y yo que pensaba que Santana era la dramática.-Murmuró rodando los ojos.
R: ¿Dramática?.-Preguntó levantándose.-Quinn ¿Te das cuenta de la situación critica en la que estamos? ¡Podemos morir aquí! Nadie encontrará nuestros cuerpos.-La ojiverde elevó una ceja, al parecer la morena se estaba volviendo loca.-Basta, me lanzaré.-Definitivamente estaba loca.
Q: Rachel no.-Dijo cuando la morena se quitaba las zapatillas.-Rachel por favor. ¡Rachel…!
El sonido del agua chapoteando opacó cualquier otro grito que Quinn lanzó. No pudo hacer nada más que cubrirse con sus manos para que el agua no mojara su rostro.
R: ¡Libertad!.-Gritó levantando los puños.
Q: Estás tan mojada, cariño. ¿Es eso por mi?.-Dijo bromeando.
R: Ja ja ja. Es usted muy graciosa, su majestad.-Respondió con sarcasmo.
Apartaba algunos mechones de cabello que se habían pegado a su rostro permitiendo una vista más completa de su cuerpo debajo del agua a Quinn.
Q: Wow, ese blusón te queda perfectamente bien ahora..-Exclamó recargando su barbilla en el borde de la barca para poder verla mejor.
R: ¿Por qué lo di…?.-No formuló la pregunta, se dio cuenta de que solo portaba un blusón blanco, nada más, así que sus pechos se transparentaban gracias a el agua.-Idiota.
La sonrisa de Quinn desapareció cundo vio como la morena nadaba hacia la orilla dejándola ahí.
Q: ¿Qué haces? ¡Ayúdame!.-Gritó
R: ¿Y como te puedo ayudar Quinn?.-Preguntó deteniéndose.-No voy a arrastrar eso conmigo, la única forma en la que podrás salir de ahí será nadando.
Q: Pero, mi vestido…-Murmuró mirándose.
R: Quítatelo.
Quinn se estremeció. Rachel había sonado tan dominante y sensual.
Llevó su manos hasta los botones de aquel vestido azul, hecho expresamente ara ella.
Lo desabotonó lentamente ante la atenta mirada de Rachel. Se deshizo de este deslizándolo por su cuerpo, hasta quedar solo en las medias y el corsé.
La morena observaba cada movimiento con los ojos ya oscurecidos por el deseo al ver como las medias abandonaban las piernas de Quinn, acariciando la pálida piel a su paso.
La ultima prenda era el corsé, que la ojiverde se encargó de retirar, no sin antes pelear con el nudo que lo sostenía. Después de quitarse la peluca para dejar que su rubio cabello descansara sobre sus hombros miró a Rachel, quien lamía sus labios al recorrer con la mirada el cuerpo desnudo de Quinn.
Y, de repente, la ojiverde se sintió avergonzada. Para terminar con eso, se lanzó.
Q: ¡Dios, está helada!.-Dijo tiritando.-¿Por qué no te has congelado aún?
R: Era pobre, Quinn, me bañaba con agua fría para evitar gastos mayores.
La rubia solo asintió. No sabía como responder a algo así.
R: Eres hermosa Quinn.-Dijo nadando hasta estar frente a la rubia.-La chica mas hermosa que he conocido.
Y la besó, con tanta pasión y urgencia que la ojiverde pasó del frío al calor en cuanto pudo percibir el sabor del vino en la boca de Rachel.
Las manos de la morocha, que hasta entonces estaban en la cintura de Quinn, bajaron a su trasero, apretándolo y clavando las uñas en el. La ojiverde no pudo controlar que un pequeño gemido escapara de su boca, pero tomo eso como una señal para poder explorar el cuerpo de la morena.
S: ¡Hey, ustedes! ¡Las de las manos inquietas!.-Las dos se separaron bruscamente para observar como Santana y Harmony se burlaban de ellas desde el muelle.-Por mas que disfrute viéndolas manosearse necesitan salir de ahí. Y Rachel, si es sin ropa sería mucho mejor.
S: ¿Y por eso nadaban desnudas mientras se succionaban la una a la otra?
Q: No quería arruinar mi vestido.-Dijo secando su cabello.
R: Y yo no estaba desnuda.
H: Te vi los pechos.-Interfirió sentándose en la cama de Quinn
S: Tus firmes y redondos pechos.-Susurró recibiendo una mirada asesina de parte de Quinn.-¿Qué? Es verdad.
R: Como sea, si no les importa, Quinn y yo tenemos mucho sueño así que…-Señaló la puerta.
S: Claro, porque ustedes si pueden follar.-Murmuró saliendo de la habitación.
H: No le hagan caso, está irritada porque Catalina ordenó una serie de revisiones para asegurarse que Santana no se acuesta con nadie.-Dijo en el marco de la puerta.-Que pasen buena noche.-Se despidió cerrando la puerta.
R: ¡Por fin solas!.-Exclamó recostándose boca arriba en la cama, con los pies colgando de esta.-¿Quinn?
Al no recibir respuesta se incorporó apoyándose en sus codos. La imagen frente a ella la dejó sin aliento.
Quinn. Desnuda.
Una corriente eléctrica se extendió por todo su cuerpo para termina impactando con fuerza en el pequeño órgano rosa entre sus piernas. Gimió.
La rubia dibujó una sonrisa arrogante en su rostro. Sabía el efecto que su cuerpo tenía en Rachel, no por nada tardaba tanto en vestirla o desvestirla, pero en ese momento no estaba para juegos. Quería que Rachel fuera suya en todos los sentidos.
R: ¿Q-quinn?.
Q: Quítate eso.-Ordenó refiriéndose al camisón blanco que Rachel aún tenía.
R: ¿Qué?.-Al parecer solo podía pronunciar monosílabos.
La ojiverde avanzó hacia ella a paso lento y sensual hasta que sus rodillas chocaron con las de Rachel. Se inclinó ayudándose de sus manos para poder hundir su rostro en el cuello de la morena.
Q: Te ordené que te quitaras eso antes de que pierda la paciencia y te lo arranque.
No necesitó que se lo dijeran dos veces. En cuanto Quinn se incorporó, retiró torpemente la prenda de su cuerpo hasta quedar tan desnuda como la ojiverde.
Quinn la recorría con la mirada. Su cabello suelto y alborotado, sus labios entreabiertos, sus pechos justo como Santana los había descrito: firmes y redondos, su abdomen tan plano y con los abdominales marcados tal vez por el trabajo que realizaba antes de conocerla, sus piernas largas y torneadas. Ante su mirada, Rachel era una Diosa.
Se arrodilló frente a la morena, mirándola a los ojos y lamiéndose los labios.
Q: Eres tan perfecta.-Murmuró acariciando sus muslos.-Quisiera que fueras completamente mía, nadie tendría el privilegio de tocarte o mirarte. Joder, ni siquiera yo merecería hacerlo.
R: Quinn.-Gimió cuando la rubia beso el interior de su muslo.
Q: Recuéstate boca arriba en el centro de la cama, brazos extendidos tocando la cabecera.-Ordenó levantándose.
Rachel obedeció tomando la posición ordenada lo más rápido posible, temblando de excitación ante la Quinn autoritaria que se le mostraba.
Se removía inquieta al escuchar cajones abriéndose y cerrándose, deseando saber que era lo que Quinn buscaba.
Q: Tengo miedo de lastimarte.-Dijo cesando su movimientos.-Tengo miedo de hacer algo torpe o brusco y herirte.-Se acercaba a Rachel.-Así que procuraré no tocarte más de lo necesario, para poder hacerlo me ayudaré de esto.
La rubia se sentó a un costado de Rachel, mostrándole un pañuelo de seda morada que enredó entre sus dedos dejando solo una punta colgando.
Rachel observaba el pedazo de tela con la respiración agitada.
Oh Dios, eso iba a ser épico.
Q: Cierra los ojos.-La morocha obedeció.-Quiero que solo te dediques a sentir, no pienses en nada más, ¿entendido?.-Rachel afirmó.-Bien, aquí vamos.
La primera caricia fue en sus manos, descendiendo por sus brazos hasta llegar a su rostro. Era lento y suave, muy suave, con un leve cosquilleo, pero mas que nada con placer. Un raro placer que esa fina tela le proporcionaba al arrastrarse por su piel.
Q: Inclina tu rostro a la izquierda.
Tan pronto lo hizo la tela se deslizó desde su frente a su barbilla y después a su cuello. Ahí fue donde escapó su tercer gemido.
El pañuelo acariciaba su piel tan delicadamente que el placer remplazó a las cosquillas.
Después de sacar unos cuantos suspiros más de Rachel, la ojiverde descendió con el pañuelo, pasándolo entre los pechos de la morena.
R: ¡Quinn!.-Gimió cuando la tela subió por su pecho izquierdo jugando con su pezón.
Cuando Quinn se aseguró de que estaba totalmente duró pasó al otro pecho para hacer lo mismo.
La rubia estaba disfrutando tanto como Rachel. El verla tan expuesta y a su merced la excitaba.
Abandonando los pechos, la tela bajó hasta llegar al abdomen.
Q: Estos.-Habló con voz ronca mientras acariciaba los abdominales con el pañuelo.-serán mis favoritos a partir de ahora.
Rachel mordió su labio asintiendo. Desecharía la propuesta de su suegra de eliminarlos.
Quinn gateó sobre la cama hasta arrodillarse entre las piernas de la morocha. Solo faltaba recorrer esa parte con el pañuelo, pero la vista frente a ella la distrajo.
Rachel estaba jadeando y temblando, sus manos se sujetaban fuertemente para evitar moverlas. Sus ojos estaban cerrados con fuerza y su rostro ya tomaba una coloración rojiza.
Pasó por ultima vez el pañuelo por su abdomen para bajarlo por el muslo izquierdo, pero se detuvo. Oh Dios, no debió haber mirado.
El clítoris de Rachel estaba totalmente hinchado, se dejaba ver debajo del capuchón desprendiendo un ligero brillo. Y más abajo Quinn pudo ver toda la humedad que Rachel desprendía entre su labios hinchados. Solo quería hundir su rostro entre esas piernas y probarla.
Sacudió la cabeza para tratar de concentrarse.
El pañuelo siguió su camino por el muslo de Ra…
Q: Al diablo.-Susurró
Tiró el pañuelo, se recostó sobre el colchón y tomando los muslos de Rachel, la probó por primera vez.
Las dos emitieron un gemido. Quinn por el nuevo sabor, Rachel por la sensación.
Las manos de Rachel encontraron su caminó a la cabellera dorada de Quinn, presionándola para que no se despegara ni un segundo. Abrió los ojos y reaccionó.
R: ¡Quinn!.-Gritó apartándola de su cuerpo.-No puedes estar bocabajo.
Q: Bien.-Gruñó.-Siéntate.
R: Tampoco puedes estar en cuclillas.
Q: Levántate.
La morena obedeció una vez más, para después ver como la rubia ocupaba la misma posición en la que Rachel estaba.
Q: ¿Así está bien o tampoco puedo recostarme boca arriba?.-Preguntó con sarcasmo.-Ahora ven.
Rachel gateó por la cama, y cuando iba a sentarse en el tronco de Quinn, esta la detuvo.
Q: No, en mi cara.
R: ¿Qué?
Q: Siéntate en mi cara.
R: Quinn, no creo que…
Q: Rachel te necesito tanto como tu me necesitas, ahora ven aquí y siéntate en mi cara.
Rachel no dijo nada más, Quinn tenía razón.
Subió hasta quedar a la altura del rostro de la ojiverde poniendo sus rodillas a ambos lados de este. Quinn subió sus manos para descansarlas en los muslos de la morena.
R: Quinn, por favor…-El aliento de la rubia golpeaba su clítoris.
Q: Baja un poco.
Al momento que lo hizo, la lengua de Quinn reanudó su tarea, explorando el sexo de Rachel.
R: ¡Joder! Ah…Quinn.-Gimió cuando los labios de la chica se cerraron en su clítoris, succionándolo fuertemente.
Con una mano se sostenía en el cabecero, y con la otra sostenía el cabello de Quinn.
R: Mmm Quinn s-se siente tan bien, cariño.
Quinn estaba en el cielo. La vista que tenía desde su lugar era simplemente maravillosa. Podía admirar más de cerca el abdomen de la morocha y aprovechaba para acariciar los músculos lo más que pudiera; los pechos de Rachel se movían exquisitamente cada vez que esta gemía o jadeaba. Y su rostro, reflejaba todo el placer que estaba sintiendo gracias a ella. Era maravilloso.
R: Estoy t-tan cerca Quinn, sigue por favor.-Suplicó.
Quinn tomó esto como su señal. Sabiendo que la morena ya no era virgen y aprovechando la humedad, deslizó dos dedos dentro de la morena.
R: ¡Carajo, Quinn!.
Rachel comenzó a mover sus caderas a la misma velocidad en la que Quinn la embestía hasta que, finalmente, su orgasmo llegó inundando la boca de Quinn con sus jugos.
R: ¡QUINN!
El primer orgasmo de su vida la golpeó tan fuerte que por un momento pensó que se desmayaría, pero aparte de eso era simplemente maravilloso.
Quinn seguía lamiendo a la chica, evitando tocar el clítoris para darle un respiro.
R: Gracias, gracias.-Susurró aún con la respiración agitada.
Q: Es un placer.-Respondió besando y acariciando los muslos de la morena.-Creo que será mejor que cambiemos de posiciones, tengo un pequeño problema aquí abajo y solo tus labios pueden solucionarlo.
Q: Ne-necesitamos parar.-Dijo regulando su respiración.
R: Pero si la estamos pasando bien.-Respondió subiendo por el cuerpo de Quinn mientras dejaba besos húmedos en el camino.
Q: Rachel, son las 7 de la mañana, no hemos parado en toda la noche y realmente debemos parar.
R: Bien, pero que conste que yo podría seguir mientras tu descansas, no tienes porque devolver el favor.-Dijo descansando su cabeza en el hombro de la rubia.
Q: Aunque me muera de ganas por decirte que si debo declinar tu oferta. No sabía que eras una fiera en la cama.
R: Es uno de mis tantos dotes.
Q: Apuesto a que si.-Besó la frente de la morena.
Se mantuvieron en esa posición por unos instantes, disfrutando de la calidez de la piel de la otra y de las tiernas caricias que se ofrecían pero, de repente, un golpeteo interrumpió su tranquilidad.
R: ¿Qué es eso?.-Preguntó incorporándose.
Q: No lo se, viene del cuarto contiguo.
El ruido seguía y las dos se miraban interrogantemente.
-¡Más fuerte! ¡Aah!
R: E-es Harmony.-Susurró al distinguir la voz de la muchacha.
Q: Al parecer también se está divirtiendo. Mas le vale no haber metido a un desconocido en mi cabaña.
-No pares Santana, no te detengas.
Sus rostros cambiaron del asombro al asco en solo un segundo. El imaginarse a Santana y a Harmony juntas les revolvía el estomago.
R: Oh Dios no.
Q: Ew, ew, ew. Vamos, vístete, no pienso escuchar esto.
R: No voy a abandonar la comodidad de esta cama solo porque ellas están fo…
-Me voy a correr tan fuerte que me sentirás toda la semana.
R: Está bien, salgamos de aquí.-Dijo buscando su ropa.
S: Buenos días.-Dijo entrando a la cocina.
H: Buenos días.-Saludó entrando detrás de Santana.
Ninguna de las dos respondió, solo se dedicaban a mirarlas.
S: ¿Qué?.-Preguntó sirviéndose un vaso de jugo de naranja.
No hubo respuesta.
Santana y Harmony se sentaron frente a ellas para comenzar una guerra de miradas. Santana contra Quinn y Rachel contra Harmony.
Q: ¿Ustedes dos…
S: Si,
R: ¿Estás bien?
H: Perfectamente.
Q: ¿Es algo serio?
S: Acordamos que no lo sería.
R: ¿Estás bien?
H: Per-fec-ta-men-te
Se miraron por unos minutos más sin cruzar ni una palabra, hasta que Quinn reaccionó.
Q: Iremos a alimentar a los animales.-Informó a las chicas.
S: Bien.
H: Maravilloso.
Dieron el tema por cerrado y cada quien se dedicó a comer su desayuno. Claro, hasta que Quinn comenzó a molestarlas y Santana tuvo que tirarle una rebanada de pan en la cara para que se callara. Ahí si dieron el tema por cerrado.
El capitulo más largo que he escrito para esta historia, y fue simplemente desastroso el tratar de plasmarlo.
¿Alguien siente un tipo de depresión cada vez que ve un anuncio de Chicago: The musical (que al parecer están en todas partes) porque sabe que no podrá ir? Yo si.
Bien, un aviso: Como ya se marcaron los avances en la relación de las Faberry, voy a hacer saltos en el tiempo para resaltar solo eventos importantes, así que solo faltan uno capítulos más.
Si les gustó el capitulo: Dejen un review, me gusta leer lo que tienen que decir.
Si no les gustó: Dejen un review y díganme por que.
Si no quieren dejar un review: Dejen un review diciéndome que no quieren dejar un review.
Gracias por leer!
:)
