S: ¿Podrías dejar de mirarnos así?.-Preguntó dejando caer su cuchara sobre la mesa.-Ya han pasado meses, supéralo.
R: Siento mucho si te incomodo.-Dijo limpiando la comisura de su boca.-Pero debes comprender que para mi fue una gran sorpresa que tu y mi cuñada se relacionaran de esa manera.
H: Te puedo asegurar que sentí lo mismo que tú cuando mi cuñada y mi reina hacían lo mismo.-Susurró cuando vio como las otras damas se sentaban junto a ellas.
-Buenos días Duquesa, Santana, Harmony.-Saludó una dama que se encargaba de asear a Quinn.
R: Muy buenos días Sugar. Debo decir que es muy extraño para mi que me digan duquesa, te agradecería que siguieras llamándome por mi nombre.
Su: Pero si la duquesa Catalina se entera…
R: Yo hablaré con ella.-Interrumpió.
S: Claro, como Berry ahora es la consentida de Catalina.-Murmuró.
R: Si siguieras sus ordenes se portaría de la misma forma contigo.
H: Cierto.
S: ¿Te pones de su lado?
H: Tiene razón. Si no siguieras con tu actitud rebelde dejaría de presionarte.
Santana rodó los ojos y siguió jugando con su comida.
Nadie habló por unos minutos, hasta que sugar no soportó el silencio.
Su: Y…¿Ya se enteraron de quien regresó al palacio?
S: Habla de una vez, urraca.
R: Santana.-La reprendió.
S: Lo siento duquesa, no volverá a suceder.
H: No le prestes atención Sugar, cuentanos, ¿Quién volvió?
Su: María Teresa.-Dijo emocionada al ver el asombro en el rostro de las otras tres.-Llegó en la madrugada, durmió en un cuarto de huespedes y fue a visitar a la reina justo después de que terminamos de maquillarla.
S: ¿Enserio? Tengo que ir a saludarla.-Dijo haciendo el ademán de levantarse.
Su: Imposible. La reina exigió que nadie la molestara mientras está con ella. Incluso desalojó todo el pasillo.
H: Pero, hace 3 horas que terminamos de arreglar a Qui… a la reina.
Su: Exacto.-Dijo sonriendo con malicia.-Teresa vino solamente a visitarla. Nada mas.
H: Bueno, me imagino que se enteró de su embarazo y quiso felicitarla.-Señaló. Rachel estaba mas que incomoda con esa platica y Harmony lo notó.
Su: Pues supongo que puede ser así, pero ¿no se les hace extraño que lleven tanto tiempo solas, y mas con los rumores de su supuesto romance?.-Harmony y Santana solo encogieron los hombros.-¿O tu que opinas Rachel?
La morena levantó la vista de su plato para observar a Sugar.
R: Opino que no debemos meternos en los asuntos de otras personas. Si fue o no su amante no nos interesa en lo más minimo. ¿Por qué no mejor te ocúpas de todas esas voces que dicen que eres una cualquiera?
Dicho eso se levantó de la mesa y abandonó el comedor, dejando a Harmony, Santana y Sugar con la boca abierta.
H: Disculpala Sugar, está muy presionada y cualquier situación la pone de masl humor.-Dijo levantandose para seguir a la morena.
S: Sabes, Catalina puede ayudarte con tu problema.-Susurró.-Bueno, adios CUALQUIERA, nos vemos despues.
Todo el comedor miró a Sugar mientras esta se encogia en su asiento.
-Lo siento duquesa, nadie puede pasar, son ordenes de la reina.-Decía el guardia que vigilaba el pasillo.
R: No voy a molestarla, solo iré a mi habitación.
-Disculpeme, pero no puedo hacerlo.
Rachel suspiró frustrada.
R: Bien, no quería recurrir a esto, pero ¿Cómo crees que reaccionaría la reina al saber que no dejaron pasar a SU favorita a su propia habitación?
No le gustaba usar su posición para amenazar a los demás, pero en ese momento era muy necesario.
-P-pero, su majestad…
R: ¿No has notado que casi ninguna regla que la reina dicte aquí no se aplica para mi? ¿No crees que esta sea una de esas dichosas reglas?
-Tiene razón duquesa, lo siento tanto, por favor no mencione esto a su majestad.-Suplicó abriendo las puertas.
R: Lo pensaré.-Murmuró adentrandose en el pasillo.
Caminaba a paso lento, sabiendo que el guardia la observaba. Tenía suerte de que Quinn ubiera ordenado mudarla al cuarto contiguo.
Entró a su habitación y rápididamense te dirigió a la puerta que conectaba su habitación y la de Quinn a un cuarto pequeño en el que la rubia y ella podían pasar horas y horas sin que nadie supiera en donde se encontraban.
Empujó un poco la pared para poder entrar a la habitación que contenía solo una cama real y un tocador con un gran espejo que abarcaba casi toda la pares. Quinn tenía esa extraña obsesión de mirarse cada tanto en el espejo.
Se pegó completamente en la puerta del cuarto de Quinn para poder escuchar la conversación que Maria Antonieta y SU Quinn tenían.
-Y aprovechaban cualquier oportunidad para preguntarme sobre ti: ¿Y como es la reina? ¿Es tan hermosa como dicen? ¿Es cierto que se baña en sangre de gallinas para mantenerse tan joven?.-Escuchó una carcajada proveniente de Quinn.
Q.- Que absurdo.
-Exacto, todos sabemos que te bañas en sangre de cordero.
"Jajaja, muy gracioso" Pensó Rachel al escuchar el comentario de la chica.
Q.- Aún no comprendo de donde sacan todas esas cosas.-Dijo riendo.
-No te tienen confianza; una austriaca gobernando a los franceses no es bien visto, así que comienzan a crear rumores conforme a lo que piensan de ti, la rara, pálida y rubia austriaca.
Q.- Pensé que todo cambiaría con lo de mi embarazo.-Rachel podía notar la tristeza en su voz.
-Cambió un poco, pero todos están enfadados con la corona: los impuestos son muy elevados y se han filtrado las listas de gastos que has realizado. Todos piensan que es excesivo.
Q: Bien, no tengo excusa para eso.
-Deberías tenerla, el pueblo busca explicaciones.
Q: ¿Haz venido solo para esto.-Sonaba enojada.
-Solo creí que deberías saberlo.-Dijo con voz triste.
Q: Lo tengo muy presente, gracias.
-No te enfades, es solo un tema de conversación, además, solo vine a visitar a mi próximo sobrino.
H: Todo el palacio lo sabe, al parecer tu eres la excepción.-Dijo acariciando a Arthur, el perro de Quinn.
S: No toques esa cosa, se te pegará su fealdad.-Arruó la nariz.
H: No es feo, es una ternura.
S: Está bizco, babea mucho, apenas y puede caminar y tiene la cara deforme, eso es fealdad
H: Si, es un poco feo, pero es muy cariñoso, eso lo compensa.
R: Podemos dejar de hablar del perro para concentrarnos en lo importante?.-Interrumpió.-¿Por qué yo no lo sabía?
S: Porque tu y Quinn se la pasan día y noche en su "cuarto secreto" y no se enteran de lo que pasa fuera.
H: Puede ser eso.-Dijo pensativa.
S: Además, no van a estar gritando por todo el palacio la situación actual, y mucho menos a la preferida de la reina.
R: ¿Y por que no me lo dirían?
H: Miedo.
R: ¿A mi?
H: Claro, como favorita de la reina y por la ferviente "amistad" que ustedes dos tienen, es mejor guardarse algunos detalles. ¿Cuál sería tu reacción cuando te dijeran todas esas calumnias sobre los ritos satánicos que Quinn supuestamente lleva acabo?
Santana comenzó a reír.
S: Ese rumor es uno de mis favoritos, pero prefiero el de la orgía.-Rachel y Harmony la miraron interrogantes.-Ya saben, en donde toda la corte utiliza la catedral para hacer una orgía. Yo le lamo los pies a Quinn, tu.-Señaló a Rachel.-Estás entre sus piernas y un demonio este detrás de ella agarrando su…
R: Si, definitivamente fue mejor que no me dijeran nada.-Interrumpió.-Pero una bancarrota no es algo que se pueda ocultar.
H: No es bancarrota, simplemente es un exceso de gastos, El valor de las cosas aumenta y los campesinos se quejan. Eso es lo que pasa.
S: Quinn comenzó a despilfarrar dinero que no era de ella y eso tiene consecuencias.
R: Pero, no es tan grave, tiene solución.
S: Claro, pero Quinn no deja de tirar dinero.
H: No pasa nada, Quinn es muy inteligente.
S: Para ti lo es, para los demás es solo una niña consentida.
S: Oh Dios, oh Dios, oh Dios.-Decía cubriendo sus ojos.
-¿Todo bien?.-Preguntó subiendo con besos por el cuerpo de la morocha.
S: Excelente, cada vez lo haces mejor.-Respondió abrazando a la
-Y eso que perdí practica.-Bromeó.
Santana solo sonrió, Teresa sabía que después de tener sexo Santana solía tomar una siesta.
Pero ahora necesitaba hablar con ella.
-¿Santana?
S: Mhmm.-Gruñó
-¿Estás despierta?.-Preguntó viendo que la chica no abría los ojos.
S: Casi.
-¿Podemos hablar?
S: Dormir
-Por favor.
S: Dormir.
-Es importante.
S: Bien.-Dijo incorporándose.-¿Qué es mas importante que mi siesta?
-Quinn.
S: Claro, Quinn es mas importante que mi siesta.
-Hablo enserio.
S: Yo también. ¿Qué pasa con ella?
-Bien, sabes que me voy pasado mañana.-La morena asintió.-Necesito que cuides a Quinn por mi.
S: Tiene a miles de guardias que cuidan de ella, no me necesita.
-Como hermana, tienes que cuidarla como una hermana.
S: No soy su hermana.-Frunció el ceño
-No lo eres.
S: Tu no eres su hermana.
-¿Podrías concentrarte?
S: Para hacer eso necesito dormir.-Dijo recostándose para seguir durmiendo
-Solo prométeme que la cuidarás.
S: Para eso tiene a la enana.-Murmuró
-¿Enana?
S: Rachel
-¿Qué tiene que ver la dama de…
S: ¡Está bien! Prometo cuidarla, ahora ¿Podemos dormir?
Teresa sonrió acurrucándose junto a la morena.
Tener el calor de Teresa en su espalda, el suave viento que entraba por su ventana acompañado por los rayos del sol y la quietud del palacio condujeron a Santana a su tan preciado sueño.
TOC. TOC. TOC.
S: ¡pero QUIEN CARAJOS ES!.-Gritó incorporándose.
-Se-señorita Polignac, la reina está a punto de dar a luz. Demanda su presencia.
-¿Se le ofrece un vaso de agua, su majestad?
Q: "Lo único que se me ofrece es golpearte en la cara para que sientas lo mismo que yo" Si, por favor.
-¡Un vaso de agua para su majestad!
Las personas que estaban ahí (Miembros de la corte, la iglesia y la corona) se hicieron a un lado para dejar pasar al anciano que llevaba una copa con agua.
Q: Muchas gracias.-Dijo intentado sonreír.
Sus manos temblaban por el dolor así que no era de sorprender cuando derramó un poco de agua.
R: Permítame.-Dijo tomando la copa de las manos de Quinn para llevarla hasta los labios de esta.
Q: Gracias.
S: Permiso, permiso ¿Se podría quitar de mi camino? Gracias.-Santana y Teresa se abrían camino entre la multitud para llegar a Quinn.-¿Qué tal rubia? ¿En el paraíso?.-Bromeó ganándose un codazo de Harmony.
Quinn se limitó a sonreír y hacerle una seña a la morocha para que se acercara.
Q: No sabes cuanto te odio.-Susurró mientras fingía abrazarla.-Te odio tanto que tendré que inventar una nueva palabra para describir mi odio hacia ti.
Santana se separó sonriente, sabia que Quinn no lo decía enserio.
-Bien, si no tenemos que esperar a nadie más, empecemos.
El camisón de Quinn fue subido hasta su abdomen y sus piernas fueron separadas exponiéndola a todos los presentes.
-Vamos, puje su majestad.
Quinn obedeció sintiendo como su rostro enrojecía al instante por la fuerza y como el dolor incrementaba. Después de unos segundos relajó cerrando los ojos y respirando con agitación hasta que sintió algo frío y mojado en su frente.
Se encontró con la sonrisa calida de Rachel mientras pasaba un paño húmedo por su rostro.
-Una vez mas.
Tres intentos después su cuerpo se relajó considerablemente mientras la habitación se llenaba de murmullos y gritos del recién nacido.
Todos esperaban el veredicto final.
Heredero o princesa.
Su vista comenzó a oscurecerse aún sin dejar de mirar a Rachel.
Lo ultimo que recuerda escuchar es el grito de la partera.
-¡Es una niña!
Ha pasado tanto tiempo.
lo siento, si es que alguien sigue leyendo el fic, lo siento.
Bien solo tengo dos cosas que decir:
1.- ¡QUINNTANA EN EL PRÓXIMO EPISODIO!(Espero que Murphy no esté de broma)
2.-Le quedan 3 o tres capítulos a la historia. ):
Bien nos vemos y gracias a los que siguen leyendo! (Y a los que comentan, a ellos también)
