La pequeña María Teresa caminaba a un lado de su madre, cada cierto tiempo apartaba los rizos que el viento llevaba a su rostro y sonreía cuando las mariposas se posaban en las flores que cubrían la pequeña caja de madera.
Jugaba con Luís, su hermano menor, haciéndole muecas cuando se asomaba detrás del vestido de su mamá para que no se aburriera. Tía Harmony le había explicado que ese iba a ser un día muy pesado y que mami estaría triste.
Se detuvieron frente a un hoyo en la tierra que le recordaba a Arthur, el perro de mamá, a el lo metieron en unos de esos hoyos el día en el que no despertó. Tía Santana había dicho que Arthur estaba muy cansado, así que se había ido a otro lugar a descasar.
No entendía como podría descansar en un hoyo y con un montón de tierra encima.
Mientras algunos guardias bajaban la cajita de madera tía Rachel se paró junto a ella, acariciando su cabeza y sonriéndole dulcemente.
M: ¿Puedo verlo?.-preguntó señalando a su otro hermano que su tía cargaba.
R: Claro, pero no hagas ruido.-Dijo inclinándose a la altura de la rubia menor.-Está durmiendo.
M: Es muy guapo, como mamá..-Susurró acariciando el rostro del pequeño.
R: Y como sus hermanos.
Teresa solo sonrió.
Rachel seguía platicando con la pequeña y de reojo miraba a Quinn que limpiaba sus lagrimas con un pañuelo de seda. Daría todo lo porque la rubia no se sintiera así.
Un sacerdote comenzaba a hablar, distrayéndola de sus pensamientos. Se incorporó lanzándole una ultima sonrisa a la pequeña y miró al frente, lista para darle el ultimo adiós a la pequeña Sofía. La que sería la ultima hija de Quinn.
-Solo nos llevó a la ruina.
-Es austriaca, ¿Qué esperabas?
-Cierto, su intelecto es prácticamente nulo.
Con la frente en alto y con Rachel detrás seguía su camino hacia su cuarto. Eran cada vez más frecuentes los comentarios de odio y en lugar de murmurarlos, como lo hacían antes, ahora los gritaban justo cuando la rubia pasaba frente a ellos.
Quinn trataba de pensar con claridad. Todos esos comentarios tenían razón bueno, casi todos. Los había llevado a la ruina con todos esos gastos que ahora veía como innecesarios.
En los últimos años había gastado mas del dinero que tenían, ocasionando una fuerte crisis económica que dejó al pueblo literalmente sin nada. Ni pan, ni ganado ni agua. Nada. Y obviamente el pueblo estaba mas que enfadado.
¿Se arrepentía? Claro.
¿Trataba de solucionarlo? Si.
Pero era demasiado tarde.
Ingresó al "cuarto secreto" junto con Rachel para hacer lo que había acostumbrado a hacer desde hace algunos años.
Llorar abrazada a la morena.
-¡Majestad! ¡Majestad! ¡Tiene que ver esto!
Un guardia llegaba a su altura, agitado mientras le extendía una hoja sucia. Un miembro de su corte la tomó leyendo el titulo que hizo que todos se estremecieran.
-"Cabezas por cortar"
1.-María Antonieta.
2.-Luis XVI
3.-Rachel Berry
4.-María Teresa de Saboya
5.-Santana de Polastron
6.-Harmony Devereux-Knollys
7.-Blaine A.
8.-Sugar M.
Y la lista seguía. Nombre tras nombre, todos favoritos de la reina.
S: Nunca pensé decir esto, pero, te extrañaré.-Susurró tratando de contener las lagrimas que amenazaban escapar de sus ojos.
Quinn la abrazó sin saber que mas hacer.
Q: Cuídate, por favor.-Dijo.
S: Nos volveremos a ver, ¿No?.-Preguntó separándose para sostener el rostro de Quinn entre sus manos.
Q: Obviamente. No te librarás tan fácil de mi.-Sonrió depositando un pequeño beso en los labios de la morena.
S: Nos veremos.
Q: Adiós.-Logró pronunciar cuando Santana subía al carruaje que la alejaría de ella.
H: Quinn.-La llamó con el rostro empapado en lagrimas.
La rubia corrió a su encuentro abrazándola con todas las fuerzas que le quedaban, llorando libremente en el hombro de la chica.
H: Te odio cuando lloras.-Pronunció entre sollozos haciendo reír a la rubia.
Q: Pues debes haberme odiado en los últimos años.-Harmony sonrió.-Gracias por todo Harmony. Fuiste como una madre para mi. Una madre de mi edad, pero supongo que eso cuenta.
H: Esto me está sonando como una despedida definitiva, y no quiero que sea así.-Dijo separándose de la rubia.-Se que nos volveremos a encontrar. Todo se solucionará y volveremos a la normalidad.
Q: Claro que si. Volveremos a la aldea para correr descalzas en el pasto; gritando y bailando a media noche y recordando los viejos tiempos. Eso es lo que haremos.
Harmony la abrazó una ultima vez con una sonrisa triste y con un mal presentimiento en el corazón.
H: Cuídate Quinn. Hazlo por tus hijos, por ella y por ti.
Sin mas subió al carruaje evitando mirar a la ojiverde.
No sabía cuanto tiempo llevaba en la entrada del palacio, mirando en la misma dirección en la que todos sus amigos se fueron. Pero no le importaba ni el frío ni la oscuridad.
R: Vas a enfermarte.-Habló detrás de ella.
Q: No me interesa. Estoy perdiendo todo lo que me importa. Solo me quedas tu y mis hijos.-Dijo sintiendo un nuevo mar de lagrimas cubrir su rostro. Después de un momento de silencio habló.-Tu también deberías irte.
La morena sonrió tristemente. ¿Cuándo aprendería esa mujer que su lugar era junto a ella y nadie mas?
R: Entremos.-Dijo abrazándola dulcemente por la espalda.-Tomemos chocolate caliente y acurruquémonos frente a la chimenea.
Quinn sonrió besando la mejilla de la morena.
Si, ese era su lugar.
Capitulo pequeño pero con gran importancia.
2 capítulos más. ¿O será 1?
Gracias por los reviews (en especial a fuckbray(me encanta tu nickname) me encantó tu comentario) (?)
