¿Qué pretendes Malfoy? - dijo aguda
- ¿yo? Esperaba que me lo preguntaras, para poder decirte que pretendo besarte y luego llevarte a la cama y pasar gran parte de la tarde ahí – dijo Draco, con una media sonrisa en un lado de la boca.
Capitulo 4
oh!
Hace ya tiempo, Hermione no era la sabelotodo mojigata que todos habían conocido. La guerra la había cambiado, así como la muerte de Ron y otros de sus amigos. Seguía siendo dulce, amable y cariñosa, sin embargo, si se ponían dificil con ella, esta vez no saldría corriendo al baño como en Hogwarts. En cuatro años había formado carácter y personalidad, había escalado en la piramide social, no tan solo del mundo mágico sino que también del mundo muggle, por tanto, sabía como jugar.
Alargó la mano al rostro de Malfoy perfilando sus razgos, hasta que por fin dijo:
- Así que... quieres besarme – estrechó la distancia de sus cuerpos – llevarme a la cama y... - acercó sus labios al cuello del rubio – y hacerme el amor por horas? Vas a tener que esforzarte más para lograrlo, querido hurón, porque a mi no me cazas tan facil – dijo a centimetros del lobulo de la oreja del chico y dandole dos palmaditas en el rostro, abandonó la cocina, dejandolo desconcertado.
"Realmente es una fiera" pensó.
Mas tarde, Hermione estaba sumida en la lectura de Runas Antiguas: Significados Ancestrales, cuando Malfoy la interrumpió
- Estoy realmente aburrido, Granger – dijo el chico, apollado en el marco de la puerta.
- Hay un televisor y una radio adentro, puedes ocuparlas – le dijo sin mirar – el control está en la mesita.
Draco no tenía ni la menor idea de qué estaba hablando Hermione, pero no podía dejarse en evidencia, más aún luego de haber sido humillado de tal forma en la cocina, así que se dirgió hasta lo primero que encontró que tuviese ganas de llamarse televisor y eso fué: un microondas.
Oprimió botones y esperó... algo, cualquier cosa, hasta que el artefacto emitió un timbre agudo que lo asustó. No le pareció para nada divertido, pero lo hizo unas cuantas veces por si algo cambiaba. Así estuvo media hora, sintiendose muggle, uno muy tonto.
Escuchó pasos y oprimió más botones.
Hermione llegó a la cocina riendo.
- Tu televisor se ve tremendamente interesante – dijo con calma Malfoy – pero en realidad no me entretiene para nada.
Hermione seguía riendo, Draco nunca la había escuchado reir, y era una risa preciosa, de esas que contagian a cualquiera, por lo que le sonrió. Se veía preciosa, llevaba unos pantalones negros ajustados, botas bajas negras también, una polera roja ajustada al cuerpo y sobre ella un chaleco de hilo gris abierto adelante.
- ¡Malfoy! - le dijo tomando su mano y llevandolo a la sala de estar e indicandole el artefacto – ¡el televisor está ahí!
- Bueno... nunca había visto uno y pensé que era una especie de "arte contemporaneo muggle" ya sabes, una "gran caja negra" - intentó excusarse haciendo reir más a la chica.
Hermione, tomando el control de la mesita, le hizo sentar en el sofá y dijo:
- Malfoy, te presento un televisor, se prende así – oprimió un boton del "control" - cambias los canales así y el volumen así, tienes 200 canales, juega.
Ella volvió a la biblioteca pero regresó con el libro en las manos, se sentó junto a Draco, de otro extremo del sillon y le dedicó una fugaz sonrisa.
Draco realmente estaba a su pesar, desconcertado. El televisor era divertido, tenía carreras de caballos, musica, peliculas, noticieros y documentales con teorías muggles que lo hacían reir, pero tambien tenía cosas realmente aburridas como el "futbol" y el "tenis" donde se usaban pelotas pero no volaban.
Un aleteo lo distrajo, había una lechuza en la ventana.
Hermione se acercó a ella y liberó el pergamino – es de harry dijo. Abrió la carta y leyó.
Hermione:
Si leíste El Profeta hoy por la mañana, te habrás enterado de lo que ocurrió en Azkaban, pero hay algo más que debes saber, que no fué dicho a los medios y que les concierne. Ayer, después de nuestra conversacion, me enteré – por una fuente que no puedo revelar – que se estaba desarrollando un motín en Azkaban. Movilizamos a toda la unidad de Aurores para poder detenerlos, matamos a decenas, y perdimos a muchos de los nuestros. Sin embargo, logramos apresar a 8 magos, entre los cuales está: Narcissa Malfoy. Ciertamente ella no estaba prisionera en Azkaban, pero al parecer formaba parte del plan de escape de los profugos.
Llegamos a las dependencias del Ministerio – por protocolo – le pedimos que entregara su varita, objetos de metal u otros objetos que llevara consigo, La Sra. Malfoy, accedió sin decil palabra, entregó su varita, sus anillos, una cadena de oro rosa, un trozo de papel y cuando se dispuso a quitarse los aros que llevaba... Realmente no sé como decirles esto de una forma sutil... La Sra. Malfoy mordió y tragó un aro. Intentamos detenerla pero ya era demasiado tarde, falleció un minuto después, de muerte cerebral, por la ingesta de una pildora de cianuro de potasio oculta en el "dije" del aro.
Hermione, eso no es todo, el trozo de papel que ella llevaba consigo, era una carta... para Malfoy hijo. Por motivos de seguridad, no puedo revelar su contenido, por lo que Malfoy necesita venir al Ministerio. Ahora por favor, lean atentamente, hay un paquete en recepcion a nombre de Hermione, traiganlo y sigan las instrucciones. Suerte, los espero en el Ministerio.
H.P.
PD: quemen despues de leer.
Hermione miró con espanto a Malfoy, quien tenía una expresión de fría amargura. Ella tocó su hombro, en señal de pésame y dijo:
- Malfoy yo... - sentía mucha pena, quería decirle que todo saldría bien pero fué interrumpida – ve por el paquete Granger – dijo sacando su varita e incinerando la carta.
Y ella corrió con varita en mano escalera abajo. Cuando llegó a recepción, dijo seria:
- Eric, tienes una entrega que me pertenece
- Si, llegó hace unos minutos. Firme aquí – dijo Eric entregandole un recibo.
Firmó rapidamente, tomó el paquete y sin despedirse corrió hasta el asensor, que por suerte estaba vacío. Entró en él, pero cuando la puerta se estaba cerrando, una mano masculina con una varita en ella se coló por la entrada
- vaya, vaya – dijo el hombre en cuyo rostro surcaba una gran cicatriz en diagonal – tu debes ser la sangre sucia que...
Hermione aprovechó el momento, movió su varita y lo aturdió, conjuró unas cuerdas que lo atasen y lo hizo levitar para dejarlo oculto en el compartimiento que está sobre el asensor, y no se quedó tranquila, hasta que murmuró obliviate.
Abandonó el asensor y corrió escaleras arriba al departamento, tocó dos veces – Malfoy soy yo – este abrió de inmediato
- Tardaste mucho – dijo secamente
- me entretuve desarmando a un mortifago que venía hacia aquí – dijo ella en el mismo tono – traje el paquete.
Era un paquete no muy grande, no tenía remitente, era café y estaba acolchado por dentro. En su interior contenía multiples cosas: dos frascos medianos que en su interior tenían una masa viscosa, Hermione reconoció que era poción Multijugos. También habían cuatro bolsas transparentes: las primeras dos contenían dos trozos de cabello de alguna persona, las dos restantes contenían varitas. En cada una de las bolsas se leía "HG" y "DM" respectivamente. Junto a ellas, estaban unas tarjetas de identificación de funcionarios del Ministerio de una tal "Beth Matthews" y un tal "Osmund Rickson". Y había una nota breve.
Hermione:
Beban y vistanse, hay un vehiculo a tres calles a la derecha de tu apartamento, te llevará hasta la entrada del Ministerio. Se te hará una pregunta y tendrás que responder. Confío en tu cerebro.
H.P.
Hermione quemó la carta – Voy a preparar las pociones. Malfoy, tu puedes ir al vestidor, buscar tunicas negras para ambos y – le miró a los ojos – trae lo que hay dentro del baúl a los pies de mi cama – dijo ella.
Draco corrió a la habitación, se sentía fuera de su cuerpo, aún sin poder asimilar el contenido de la primera carta "Madre murió" se dijo. Se le aguaron los ojos mientras buscaba las tunicas. Pero toda emocion se detuvo cuando abrió el baúl y un escalofrío recorrió su espalda. Dentro de cofre, habían tres articulos: un bolso pequeño de fiesta que se notaba sospechosamente pesado y dos dagas con apariencia intimidante, estaban enfundadas y tenía correas para amarrar en los tobillos. Tomó todo y volvió a la sala de estar. Ahi se encontró con una rubia, alta y curvilinea que vestía como Hermione.
- Hola – le saludó la rubia – tomate la pocion que nos vamos.
Hermione tomó una de las dagas, el bolso y la tunica, se acomódó todo y esperó que a que Malfoy se transformara.
- Vamonos – dijo un hombre alto con razgos de medio oriente, pelo oscuro y barba.
Caminaron tres cuadras a la derecha y dieron con el vehiculo. Desde el interior bajaron la ventana del copiloto y una voz que Hermione reconoció de inmediato le dijo:
- "Para una mente bien organizada..." - Preguntó la voz, a lo que Hermione sin dudar y con lagrimas en los ojos respondió:
- "La muerte no es más que la siguiente gran aventura"
- Que esperan subanse – dijo Ginny – debemos apresurarnos.
En cuanto llegaron, Harry los esperaba en el Hall, caminaron en silencio por unos pasillos y entraron en una habitación abovedada, había una mesa de reuniones y sillas, se sentaron.
- Bien – dijo Harry mirando a Draco – en la habitacion contigua, está la Sra. Malfoy, por si quieres despedirte... y luego hablamos de la nota que te dejó.
- No quiero verla – Dijo Malfoy con decisión – ella tomó un camino, ya nada nos une.
Hermione miraba a un chico y al otro en medio del silencio hasta que se atrevió a decir:
- La carta, Harry...
- Si, tienes razon, aquí está – dijo él, y le entregó el trozo de papel a Malfoy. Éste, con una mueca de desagrado en los labios, tomó la carta y reconoció la pulcra letra de su madre, un poco mas desordenada que lo habitual:
Draco:
La guerra se ha desatado, POR FAVOR, procura estar del bando correcto esta vez, y mantenerte ahi. El ataque al Ministerio de la Magia es una pista falsa, Atacarán el sabado por la mañana en el Campo de Quidditch a las afueras de Londres. Detén a tu padre.
Tu madre
Narcissa Malfoy
- Murciélagos de Ballycastle vs Halcones de Falmouth – dijo Harry blanco como el papel – Ginny llevó a los niños... a acampar.
Salió corriendo por la puerta.
