- Murciélagos de Ballycastle vs Halcones de Falmouth – dijo Harry blanco como el papel – Ginny llevó a los niños... a acampar.

Salió corriendo por la puerta.

Capitulo 5

Hermione vió correr a su amigo y miró al tipo medio oriental que tenía en frente y sin dudarlo corrió tras Harry dejando a Osmund Rickson sólo en la habitación.

Divisó el pelo oscuro del joven, estaba hablando acaloradamente con el primer Ministro, esperó a la distancia para no levantar sospechas. Mientras escuchaba la conversación, la rubia Hermione comenzó a pensar como llegar rapidamente al campo de Quidditch, tuvo una idea y comenzó a urgar en su bolsito.

- Kingsley, ¡estás escuchando lo que te digo! - dijo Harry - ¡Toda mi familia está ahi, no me digas que envíe un escuadrón de aurores y me quede sentado haciendo un asqueroso papeleo! - gimió

- Harry, creeme que te entiendo, pero es el protocolo y... - se interrumpió el Ministro – Disculpe, estamos teniendo una conversación ¿Quién es Usted? - dijo Kingsley con el ceño fruncido a Hermione que había aparecido junto a Harry.

- Verá Sr. Ministro – dijo la rubia sacando discretamente su varita – nosotros...

No alcanzó a terminar la frase cuando algo había sucedido. Lo supo por el cambio en la expresión del Ministro: de un ceño fruncido, sus facciones cambiaron a la sonrisa más dulce que se podía plasmar en la tez oscura de su rostro.

- Claro que puedes ir Potter, pon a salvo a tu familia – dijo el ministro aun con una sonrisa en el rostro. Y se marchó.

Se miraron confusos. Hermione miró hacia todos lados, hasta que lo encontró: un mago de pelo oscuro y razgos medio orientales que le giñó un ojo y se acercó.

- No hay nada que un Imperius no pueda solucionar – dijo con suficiencia.

- Que-has-hecho-pedazo-de... - dijo Harry al borde de un infarto.

- No te quejes tanto, Potter, tenemos que ir al campo de Quidditch – dijo el turco y se dirigió a la salida.

Hermione, sin dudarlo, se unió al elegante caminar del que en algún momento, fué su enemigo.

Harry por su parte, conjuró un Patronus para avisarle a Luna que: "ella estaba a cargo, que enviara un memo al Departamento de Deportes y Juegos Mágicos para que cancelaran el partido de mañana y que enviara escuadrones de aurores al campo de Quidditch para evacuar a la gente". Cuando el ciervo se hubo ido, Harry corrió para alcanzar a los otros dos jovenes.

Caminaron en silencio buscando una callejuela que les sirviera para desaparecer.

- Por aquí – dijo Hermione, empujando a los dos jovenes por una calle lateral. Y poniendo su improvisado plan en marcha abrió su bolso y convocó el traslador que había fabricado minutos antes. Y una olla salió volando del bolso y aterrizó en las manos de Harry.

- ¡Qué demonios Hermione! ¿quien trae una olla consigo?

- Quieren callarse y agarrar... - No alcanzó a terminar la frase porque justo cuando los tres magos tocaron la olla fueron envueltos por un vórtice de colores que solo se detuvo cuando sus rodillas se derrumbaron en lo que parecía, un prado.

Era una noche sin luna, estaba muy oscuro.

- El campo está en esa dirección – dijo Harry y comenzaron a caminar a paso rápido sacando su capa de invisibilidad del bolsillo interno encantado de su abrigo. Hermione comenzó a sentir que el efecto de la pocion multijugos había terminado, y dijo ansiosa:

- debemos alterar nuestros razgos, no queremos ser descubiertos

- yo me encargo – dijo Harry y dibujó con la varita en la cara de Hermione hasta que ella tuvo el cabello corto, desordenado y negro, tenía ojos grises y según lo que pensó harry era la version femenina de su padrino. Lo mismo iba a hacer con Malfoy cuando éste le detuvo.

- No dejaré que pongas tu varíta en mi rostro, Potter – dijo desconfiado

- Pero Malfoy, ¡ellos creen que estás muerto! - chilló Hermione

- Y lo seguirán creyendo – dijo Malfoy, al mismo tiempo que se agachó y recogió una piedra alargada del suelo, que con un toque de su varita, transformó en un elegante antifáz. Hermione quedó impresionada.

- Vamonos – dijo Malfoy.

Caminaron lo que, según Harry, eran 200 metros, hasta que llegaron a la zona de camping. Carpas, luces, risas de niños, escobas voladoras...

Se le hizo un nudo en la garganta. Puso su varita en horizontal en la mano izquierda, murmuró un hechizo y la varita dio vueltas sobre si misma y se detuvo apuntando en diagonal hacia la derecha de Harry.

- Quedate vigilando Hermione – dijo mientras se alejaba – prepara un traslador a La Madriguera.

- Está bien - murmuró Hermione – tendrás 30 minutos luego de que fabrique el traslador. Harry asintió con preocupación y corrió por entre las carpas.

Se internó en el ambiente festivo esquivando a la gente. Corrió pasando unas 20 carpas, y luego giró a la derecha, tal como le había indicado la varita. No reconocía su carpa. Puso su varita en horizontal nuevamente y ésta apuntó una carpa que se encontraba 5 metros a su izquierda.

Caminó y entró a la carpa quitandose la capa. La carpa era una maravilla, tenía una sala de estar bellamente decorada, una cocina completamente implementada y una mesa redonda junto a la escalera que daba a los dormitorios.

- Ginny – dijo muy bajito y al instante la joven apareció frente a él saliendo de un rincon de la cocina.

- Cariño, que haces aquí, pensé que no... - no alcanzó a terminar la frase cuando tenía al joven apuntandole en la garganta con la varita.

- ¿Cómo es que llegaste a la Camara de los Secretos? - bramó en el oído de Ginny - ¡Respondeme!

- Harry, ¡que te pasa! Que grosero, pasa a la cocina, la cena está servida – dijo amablemente retrocediendo hacia la cocina.

Harry miró a la mujer que tenía frente a él, la mujer que decía ser su esposa, no lo dudó, movió su varita y en un abrir y cerrar de ojos, la mujer estaba sentada e inmobilizada. Sacó un frasquito bolsillo interno de su abrigo, veritaserum.

- ¡Cariño! Podemos jugar más tarde, cuando los niños se vayan a la cama – dijo sugerentemente la mujer.

- bebe – le dijo mientras le abría bruscamente la mandibula con una mano y vertía tres gotas en su boca. Su expresión se relajó.

- Tu nombre – gruñó Harry, mientras recorría la carpa. Él sospechaba con quien podía estar tratando pero debía confirmarlo.

- Ninelle Ira Volkova – dijo Ginny. Harry estaba en lo cierto. Volkova era la más reciente adquisición de Voldemort poco antes de morir, era sangre pura y una asesina despiadada. Su real apariencia, era descrita como "El fuego y el hielo, vengandose". Era alta y delgada, tenía una cara alargada con pomulos sobresalientes, cabello corto rojo brillante con un flequillo que enmarcaba unos ojos grises delineados en negro. Se sabía que tenía gran parte del cuerpo tatuado mágicamente, pero aparte de las inscripciones en protonórdico que se movían en sus brazos y cuello, no se conocía el resto. Se decía, sin embargo, que en los viejos tiempos, cuando Voldemort convocaba a sus mortifagos tocando la marca tenebrosa en el brazo de uno de sus seguidores, Ninelle Ira Volkova gritaba desgarradoramente quejandose de una quemazón que nacía en un hombro derecho, atravesaba su espalda y terminaba en el muslo izquierdo.

Él sabía que ella no era su Ginny, desde el momento en que la vió en la carpa, tenía un brillo malevolo en los ojos. Continuó interrogandola.

- Donde está Ginevra Potter y sus hijos – preguntó a la mujer

- Ginevra Potter e hijos, están ocultos en el bosque que está junto al campamento, bajo un arbol de hojas amarillas – contesto inmutable, como quien habla del tiempo

- ¿Están heridos?

- No tanto – rió – la mujer dió más problemas que sus retoños. Tuvimos un duelo que terminó con una fractura en su pierna, sólo ahi pude aturdirla y llevarla al bosque – dijo la mujer con una sonrisa de satisfacción en el rostro de Ginny. Harry sintió asco de la mujer, y se apartó de ella volviendose a la puerta de entrada de la carpa. Necesitaba salir de ahi rapido para buscar a su familia. Envió un patronus a Luna "Tengo a Volkova en mi carpa, voy a buscar a Ginny ahora. Apurate". Sabía que Luna llegaría en cualquier minuto, con un escuadron de aurores que se llevarían a Ninelle para que se pudriera en Azkaban.

Salió de la carpa, y mientras corría se colocó la capa de invisibilidad sobre sus hombros, desapareciendo.

Se internó en él e inmediatamente divisó el arbol de hojas amarillas, corrió como si su vida dependiera de ello y era verdad, Ginny y sus hijos eran su vida.

Y allí estaban sentados alrededor del arbol, inmobilizados por unas serpientes siseantes que cumplian la funcion de cuerdas. James y Albus miraban el suelo, mientras que Lily sollozaba junto a su madre. "Oh Ginny" Pensó Harry, tenía muchos cortes poco profundos en sus brazos, el rostro raspado, y una pierna sabgrante y le miraba ...¿sonriente?

- ¡Papá! - gritaron sus hijos cuando este apareció frente a ellos.

- Oh cariño, sabía que vendrías – le dijo a su marido mientras este se acercaba a ella.

- Braquiam Emendo – dijo Harry apuntando con su varita a la pierna de Ginny, reparandola. Mirando a sus hijos y a su amada mujer dijo – No sabes cuanto me alegro de verlos con vida, los sacaré de aquí. Y liberandolos de las serpientes que los ataban los guió de regreso al principio del bosque.

- Ginny, toma la capa, ve con los niños del otro lado del campamento, ahi estará Hermione con un traslador – Dijo harry dejando a Lily en los brazos de Ginny.

- James, Albus, cuiden a su madre si los atacan nuevamente, pueden usar sus varitas – les dijo a sus hijos, los cuales habrían sonreido pero tomando en cuenta las circunstancias solo asintieron serios y asustados.

Con un beso rápido, se despidió de Ginny y sus hijos y los observó internarse en el campamento. En cuanto a él, aún tenía que averiguar si habian más mortifagos cerca. Se internó en el bosque en compañía del patronus de un conejo que le dijo: "La tenemos. Comenzaremos la evacuación."

Hermione esperaba nerviosa junto a una olla. Estaba muy ansiosa, ya habían pasado 20 minutos y ni Harry ni Ginny habían aparecido, y estaba sola. Malfoy la había abandonado luego de 10 minutos de espera, se había ido al bosque tras decir casi para si mismo "Yo no soy como él, no esta vez"

Cuando estaba dispuesta a ingresar al campamento a buscar a sus amigos, vió a Ginny y a los niños.

- ¡Ginny! - gritó Hermione y abrazó a su amiga que tenía a Lily en los brazos. A su lado aparecieron james y Albus que habían caminado bajo capa de invisibilidad.

- Oh, Hermione, cuanto me alegro de verte – dijo Ginny con los ojos brillantes de lagrimas.

- Vamos, por aquí, un traslador sale en unos minutos. Caminaron en silencio hasta la olla. Y esperaron.

Luego de abandonar a Hermione, caminó con la varita en alto, rodeando el campamento, y se internó en el bosque, para pensar "Su querida madre había cometido suicidio, un acto desesperado, eso significaba que se habia metido en un lío de tal tamaño, que no podía volver junto a Lucius." "Debía hacerlo, e hizo bien." "Todo esto es culpa de Lucius" pensó Draco. Tenía un presentimiento, sentía calor en el estómago, sus sentidos estaban más agudos.

Estaba cazando mortifagos.

Escuchó voces más adentro en el bosque, se acercó a unos arbustos y los vió.

Eran trés, alrededor de una fogata, estaban bebiendo licor, lo supo porque se notaban borrachos. "No sería dificil matarlos" pensó Draco, sin embargo, por más ansias que tuviera de vengar el suicidio de su madre, tuvo una mejor idea.

Fué más facil de lo que pensó, aturdió a los tres mortifagos, y los llevó levitando al borde del bosque. Les quitó las mascaras y razgó sus tunicas. Vió la calavera y la serpiente en el brazo de uno de ellos y una sonrisa macabra surcó su rostro. Tomo el brazo de uno con una mano firmemente y con la otra buscó la daga sujeta a su pierna y comenzó a despellejar el brazo del mortifago dejando una herida en carne viva en el lugar donde antes estaba la marca tenebrosa. Sonrió. Cuando hubo terminado los otros dos brazos, conjuró una jaula de hilos dorados al rededor de los prisioneros y los hizo levitar justo sobre el campamento, dejandolos suspendidos ahi. Juntó los trozos de piel que les había arrancado de los brazos y se los guardó para más tarde, enviarselos a su padre. Seguido a esto, murmuró ¡Sonorus! Y dijo fuerte y claro:

- Queridos aficionados al buen deporte, si miran por sobre sus cabezas, verán un trío de malditos asesinos, antiguamente conocidos como "Mortifagos", que acampaban en las cercanías de sus familias planeando matarlos o herirlos gravemente mañana a la hora del juego. Les sugiero, que junten sus pertenencias, y vuelvan a sus hogares. Y porfavor... tomenselo con calma, si veo a alguien gritando o corriendo, tendrá la misma suerte que los de están en la jaula. Buenas noches.

Y dicho esto, Malfoy se internó en el bosque escuchando nada más que un murmullo asustado y lleno de espectación de parte de la gente.

Harry caminaba por la orilla del bosque y vió lo que Malfoy le había hecho a los Mortifagos, corrió hasta alcanzarlo.

- Oye, Malfoy – dijo Harry confuso – gran trabajo. Malfoy, aún con el antifáz, sonrió con burla.

- Oye Potter, ¿no tenías una familia que salvar en vez de dar un paseo por el bosque?

- Ya estan con Hermione, vamos, se nos va el traslador – dijo Harry, y comenzó a correr en dirección a su amiga. Malfoy no se hizo de rogar y lo siguió también.

Corrieron por entre la gente porque era el camino más corto, y gracias a Malfoy y su advertencia, las familias desaparecían del prado en grupos ordenados acompañados de los aurores. Cuando por fin llegaron junto a Hermione, ésta dijo:

- Justo a tiempo, toquen la olla, nos quedan 30 segundos. Por cierto, Malfoy, buen trabajo – y sonrojada, le sonrió.

El aludido le sonrió a Hermione, una sonrisa sincera, que no pudo ser apreciada por los Potter porque en ese intante, el traslador se activó y las dos sonrisas sólo fueron manchas de colores.

Aterrizaron a metros de La Madriguera.

Malfoy realmente no quería estar ahi, se sentía incomodo estando en la misma casa con Potter y muchos, muchos Weasley, pero tampoco podía volver al departamento de Hermione sin ella, se propuso manipular levemente la situación a su favor.

- Granger – le dijo, sacandose el antifáz y apartandola de los demás que ingresaban a la casa – debo hablar contigo.

- Ahora no Malfoy, necesito un te, luego hablamos – dijo ella, aún conmocionada. Malfoy vió como entraba en la casa abrazandose los costados. No tuvo mas remedio que seguirla dentro.

En la sala de estar, estaba Harry abrazando a Ginny, Hermione sentada en un sillón con lagrimas en los ojos y la señora y el señor Weasley abrazando a sus nietos.

- Oh Ginny, estaba tan preocupada cuando vi tu nombre en el reloj – dijo la mujer hipando – gracias Harry nuevamente por devolvermela sana y salva y a mis retoños también.

Harry solo asintió con la cabeza, ya que dificilmente podía articular una palabra. Ginny dijo:

- vamos a la cocina, quiero darle algo caliente a los niños y una poción para dormir sin soñar... y yo quiero un whisky de fuego.

Con un murmullo de asentimiento, todos caminaron a la cocina dejando a Hermione y a Malfoy solos.

- Granger – dijo el joven, iba a continuar su discurso cuando la chica lo interrumpió.

- lo sé, debemos volver al departamento y darle un espacio a la familia de Harry para que se recuperen del trauma – miró a Malfoy – vamos a despedirnos.

Entraron a la cocina, dando sus excusas. Los señores weasley lo miraron como quien dice "Qué hace ÉL aquí" a lo que Hermione les dijo:

- Malfoy está conmigo. Nos ayudó hoy y les dió una buena lección a los Mortifagos que estaban rondando a sus nietos.

A su pesar, el señor Weasley le dió las gracias.

Se despidieron de todos, y dejando la casa detrás, desaparecieron en la oscuridad.

Aparecieron en una esquina, caminaron media cuadra y entraron al edificio. Subieron el asensor en silencio y llegaron al departamento directo a la habitación.

Hermione entró en su habitación, entró en el vestidor y comenzó a quitarse el abrigo para ponerse el pijama verde agua.

- Realmente me gustó lo que hiciste con los Mortifagos esta noche, Malfoy – le dijo con cautela – en especial el mensaje – susurró

- Bueno, Granger, seguramente te espantarás cuando te cuente que les arranqué la marca tenebrosa de los brazos y las tengo ocultas en mi abrigo – dijo el rubio de espaldas a ella, esperando ser echado de la habitación, pero lo unico que escuchó, fué el silencio. Se volteó para ver la expresión de la chica: estaba sorprendida y finalmente rió.

- No me lo puedo creer – dijo acercandose – tú, ¡despellejando mortifagos! Realmente estoy desconcertada – Necesito una copa

Y desapareció hacia la cocina volviendo con dos copas de un vino oscuro. Le ofreció una a Malfoy, sonriendo.

- Por tu cacería de Mortifagos – le dijo, levantando la copa sonriendo.

- Salud – respondió Malfoy con una media sonrisa, sorprendido.

Bebieron media botella, riendo y hablando de la hazaña de Malfoy, hasta que Hermione bostezó y dejo caer su cuerpo en la cama.

Malfoy la miraba, estaba preciosa. Alargó su mano hasta su cabello y lo acarició. Era el mismo cabello castaño que se veía a leguas en Hogwarts, pero ahora lo habían domado. Se veía tan vulnerable, ahi, recostada sobre la cama, semidesnuda. Gruño. Realmente se sentía confundido cuando estaba cerca de ella, su simplicidad, la forma en la que lo defendía siempre. Se levantó se quitó el abrigo con cuidado, la tunica y la camisa, fue al mueble a coger unas mantas. tapó a Hermione con una, y con la otra se dirigió a la sala de estar para dormir en el sofá, pero cuando estaba saliendo de la habitación Hermione dijo somnolienta

- Draco, quedate conmigo

Era todo lo que necesitaba, sin dudarlo volvió donde la chica, la levantó en sus brazos y metió correctamente en la cama. Hermione lo miraba con los ojos somnolientos y una sonrisa. Se acomodó del otro lado de la cama, pero la joven lo atrajo hacia ella apoyando la cabeza en su pecho y entrelazando sus piernas con las de él. Y durmieron sin sueños, como si la mutua compañía hubiera espantado todas las pesadillas, igual que una poción.


Gracias por sus comentarios querubinas, me alegra saber que les gusta la historia. Si ven mi avatar, verán a Ninelle, ella es muy mala. Dejen comentarios criticas y sugerencias, un beso

A.