Este es un capitulo largo, por la espera. Quiero agradecer los reviews de StarlightBlue 26, Luna White 29, Makaa, Guest :), Mrsfainello, y Serena Princesita Hale que dicen que la trama está buena. y también gracias a aquellos lectores fantasmas que aún continúan leyendo. dejen comentarios para ir construyendo la historia juntos. besos, A.
Capitulo 6
Sentía mucha rabia. Tanta que la mano que sostenía su varita le hacía cosquillas, queriendo matar. El ataque en el campo de Quidditch había sido frustado y todas esas familias sangre sucias y traidoras de sangre habían sido evacuadas. Sobre esa situación, habían capturado a 4 de sus mejores seguidores, incluida Ira. Fué una mala noche y tenía un traidor, un perro, dentro de sus filas.
Traición. Eso era lo que sentía, incluyendo la se su hijo y la de su mujer, su obediente mujer.
Caminó por la habitación hasta la ventana. Veía como el amanecer avanzaba, iluminandolo todo. No le preocupaba que encontraran su guarida, había planeado por tanto tiempo esto, cubierto tan bien sus huellas, que era imposible que le siguieran el rastro.
Pero aún así tenía un traidor, y traidor una vez, traidor para siempre.
Cerró las cortinas y fué al mueble y se sirvió una copa con un liquido denso, azul y humeante. Sangre de unicornio fermentada en barriles de sauco, para potenciar el intelecto... y la vida. Esa botella era de la reserva del 1145, su familia siempre fué muy precavida. Caminó con la copa hasta llegar al sillon, se dedicó a pensar. Algo se le estaba pasando por frente a su afilada nariz y él, Lucius Malfoy, no se estaba dando cuenta. Hasta que algo encajó.
Tal vez Draco no estaba muerto.
Recordó que cuando mató a Pansy, torturó a su hijo hasta dejando inconciente y sangrando en el suelo, como no se volvió a mover, lo asumió muerto. "Que gran error" dijo para si mismo. Seguramente esa pequeña serpiente escapó cuando nadie veía y se escondió como el rastrero animal que es.
Esa mañana Lucius Malfoy, ordenó que buscaran el paradero de su hijo y se lo entregaran con vida, si Draco había sido su traidor, quería ver como la vida escapaba de sus ojos él mismo.
En cuanto a los mortifagos que habían sido capturados por los aurores, ya escaparían. Tenían a Ira con ellos y eso se lo garantizaba, ella era una caja de sorpresas y los jodidos aurores se darían cuenta mas temprano que tarde.
Esa mañana, Hermione despertó temprano. Aún sin abrir los ojos, evaluó su situación. Estaba acurrucada contra el cuerpo fibroso y caliente, de Draco Malfoy. El brazo del chico la acunaba mientras que ella le había devuelto el gesto poniendo una mano sobre su pecho y no era todo, sus piernas estaban entrelazadas y ambos estaban desnudos. Sonrió recordando lo que hace tan solo unas horas, había ocurrido...
"Había despertado a mitad de la noche, con una brisa en el rostro. Estaba de costado. Abrió los ojos y vió que Malfoy estaba frente a ella soplandole. Molesta, estaba por decirle que se dejara de juegos y volviera a dormir en su lado de la cama cuando súbitamente, él la besó... y ella le correspondió. Sus labios eran tan suaves y sus besos hipnotizantes. Sintió la mano de Malfoy se posaba furtivamente en su cintura para traerla hacia él, a lo que ella repondió ubicando la mano que tenía disponible en su pelo, profundizando el beso. Gruñidos. Sus lenguas, sus cuerpos, sus manos. Draco se giró para ubicarse sobre ella, depositó besos en su cuello hasta que se le arqueó la espalda de placer. se separó un segundo para habilmente quitarle el pijama por la cabeza. Hermione le miró a los ojos, llenos de deseo, quió sus manos por sobre el pecho del chico, pasaando por sus abdominales y deteniendose en el pantalón. Se lo quitó de inmediato. Siguieron besandose mientras sus cuerpos se unían y sólo se detuvieron cuando ambos llenaron el silencio con el sonido del placer. Y durmieron"
La situación era extraña, hacía pocos días Malfoy había tocado su puerta ni más ni menos que pidiendo ayuda y hoy estaban compartiendo la cama "más que la cama". Sin embargo, la cercanía del chico no le provocaba incomodidad, de hecho, le gustaba.
Draco Malfoy le gustaba. En algún momento, desde que él había irrumpido en su departamento malherido, algo en su "muy-poco-cordial-relación-de-estudantes-de-Hogwar ts" de antaño, había cambiado. Al parecer habían madurado, dejando las peleas, distinciones de sangre y rencores en segundo plano. Los inicios de una guerra los había juntado, en el mismo bando. Sonrió melancólica, se había acordado de Ron, de cuanto lo había querido. Ella sabía, que si Ron hubiese sobrevivido, ahora estarían juntos viviendo una vida perfecta, con dos hijos maravillosos... En aquel entonces, no escuchó a su corazon, nunca pudo decirle a Ron cuanto le amaba, y cuando lo hizo, Ron se encontraba dos metros bajo la tierra.
Y esa, era la lección de su vida y de la unica cosa que prometió no arrepentirse nunca más y ésta no sería la ocación. Si su corazon le decía que mirara a Malfoy con otros ojos, lo haría y punto. Se arriesgaría a salir herida, avergonzada e incluso desdichada, pero "podría ser esta la oportunidad del destino"
Se levantó cuidadosamente de la cama. Tomó una ducha, se vistió para un sábado en casa y fué a preparar desayuno pensando que desde ese día, su vida sería más colorida.
Draco despertó y estaba solo, por suerte, pensó él. Cerró lo ojos, pensando. No sabía muy bien como Hermione Granger había entrado en su vida y sacudiendo sus cimientos. La había observado esos días y ella era maravillosa; una excelente compañía, inteligente, atractiva, dueña de una seducción natural, exitosa... y auque la noche anterior había sido tan apasionada que la recordaría por el resto de su vida, no pudo evitar sentirse poca cosa e incluso tonto. Tonto por no fijarse en ella antes, por tener que "descubrirla" cuando su propia vida era tal desastre, que no podía ofrecerle otra cosa que sangre, magia negra, y guerra. No la merecía, no ahora. Sin embargo, pensó, en otros tiempos – en tiempos en los que Lucius Malfoy gobernaba su vida – una hipotetico acercamiento a Hermione hubiese sido inconcebible... no ahora, se repitió, no mientras mi padre esté vivo. Pero él no lo mataría ¿o si? No podía sentirse responsable sólo por que fuese su padre... es problema del Ministerio ¡Que lo haga Potter, ya lo hizo una vez!
Con los ojos ya abiertos y sentado en la cama, tomó una bocanada de aire, unos pantalones, una camisa y caminó rumbo a la cocina.
Mientras bebía jugo de naranja y escuchaba el noticiero muggle sumida en sus pensamientos, llegó su ejemplar gratuito de El Profeta,que escribía como titular de ese día "Mago enmascarado frustra atentado en campo de Quidditch, pagina 4" buscó la pagina.
Mago enmascarado frustra atentado mortifago.
Ocurrió anoche en el campamento donde los fanáticos esperaban el encuentro deportivo de hoy.
La noche de ayer, en el campamento aledaño al campo de Quidditch a las afueras de Londres, las familias disfrutaban de la previa a un encuentro deportivo cuando su apacible estadía fué interrumpida por una jaula flotante que en su interior contenía a tres personas inconcientes vestidas de negro, según relatan los testigos, inmediatamente despues de aparecer la jaula, se escuchó una voz que decía (reconstrucción exacta):
"Queridos aficionados al buen deporte, si miran por sobre sus cabezas, verán un trío de malditos asesinos, antiguamente conocidos como "Mortifagos", que acampaban en las cercanías de sus familias planeando matarlos o herirlos gravemente mañana a la hora del juego. Les sugiero, que junten sus pertenencias, y vuelvan a sus hogares. Y porfavor... tomenselo con calma, si veo a alguien gritando o corriendo, tendrá la misma suerte que los de están en la jaula. Buenas noches."
Lo sorprendente, es que las personas del campamento comenzaron a autoevacuarse de forma tranquila y pacifica. Casi en sincronía, llegó un escadrón de Aurores que facilitó el desalojo de las familias del campamento.
En cuanto al misterioso mago, testigos dicen haber visto a un mago enmascarado adentrarse en el bosque poco despues de emitido el mensaje.
Horas después, el Jefe del Cuartel General de Aurores, Harry Potter, dió una conferencia en la cual destacó que el operativo fué exitoso, que se apresaron a cuatro magos oscuros, todos identificados pero cuyas identidades y estados de salud se recervaría y que el Ministerio los pondría a dispocision de un tribunal el próximo lunes para dilucidar su destino y en lo posible, ser enviados a Azkaban.
Terminó de leer justo cuando escuchó los pasos de Draco que se acercaban a la cocina. Inmediatamente dejó el periodico de lado y se levantó de su asiento, con la intención de hablarle acerca de lo de anoche. Y ahi estaba él, con el cabello rubio desordenado y con la ropa de ayer, mirandola. Ella sonreía pero algo en los ojos de Draco le dijo que no lo hiciera. Él habló primero.
- Grang... eh, Hermione... ven – dijo Draco agarrando su mano y tirando de ella más cerca de él. Tomando su mano, continuó – Yo... no se como decirte esto. Estoy realmente agradecido de la manera en que me has acogido en tu casa, dejando olimpicamente de lado el horrendo trato que tuve contigo durante todo el colegio. Estos últimos días, he vivido muchas cosas, pasando por el suicidio de mi madre, la demencia de mi padre y el estrés de una nueva batalla, sin embargo, tambien me di cuenta que eres una persona llena de cualidades maravillosas... - Hermione, que tenía una sonrisa modesta, se acercó a él sonriendo – ...Y por como te portaste conmigo, quiero que sepas que desde hoy tienes mi lealtad y la mas sincera de mis gratitudes – concluyó.
- Draco... - dijo ella – no hay nada que agradecer, yo nunca...
- sin embargo... - siguió Draco, para sorpresa de Hermione – y auque lo de anoche fué fantástico y lo recordaré por siempre, debo rime, no puedo seguir poniendo en riesto tu vida, por intentar ocultar la mia de mi padre, así que he decidido irme del país. Y sin más, soltó su mano y dió media vuelta en busca de su abrigo. Mientras tanto, Hermione le miraba llena de dudas y consternacion por el giro de 180 grados en la situación. Debía intervenir.
- No puedes irte, tu padre sigue por ahí pensando en una tercera guerra, ¡hay que detenerlo! - le riñó indignada desde la cama.
- Claro que puedo irme – dijo Draco mirandole como si se tratara de una tonta niña pequeña – soy una serpiente y voy a arrancar del fuego. Se abotonaba el abrigo.
- Eres un cobarde – Le gritó
- No, tengo instinto de auto-preservación
- Pero... - intentó Hermione con los ojos llorosos de frustración – ¡es TU padre!
- si... - replicó mordazmente – pero Potter podrá detenerlo, así como lo hizo con el Señor Oscuro. "MI padre no es MI problema"
Hermione entrecerró los ojos mi miró a Draco, no podía dejar que se escapara así como así de su vida, se lo había prometido a su corazón. Y se lanzó al vacío.
- Draco, me gustas – y avanzó con vehemencia – es decir, estos días contigo, me he sentido más viva, como en mucho tiempo... no puedes irte ahora... - dijo con voz apagada.
Draco la miraba con sorpresa y Hermione le sonrió con timidez, acercandose más. Reinó el silencio.
- ven conmigo, Hermione – le dijo Draco tendiendole una mano y con una sonrisa torcida – vamonos.
- Draco yo... mi trabajo... el Ministerio... - dijo a modo de disculpa. Vió como el rostro de Draco Malfoy, ese rostro que le miraba mordáz en los años de estudio, hoy le devolvía la mirada con... decepción. Lo vió alejarse y salir por una puerta borrosa, por las lagrimas.
Draco bajó las escaleras, sentía una opresion en el pecho, salió del edificio y se apareció en Charing Cross Road para luego entrar en El Caldero Chorreante. Ahí de diriguió a la entrada del callejón Diagon. Caminó y se diriguió a Gringotts. Ya en su bóbeda, llenó un saco pequeño con oro y dejó allí, bajo un sortilegio, los tres pedazos de piel con la marca tenebrosa que le había arrancado a los mortifagos la noche anterior. Olían como el demonio.
Habiendo sacado ya una gran cantidad de oro, se fué de compras. En Madame Malkin compró 3 tunicas negras, con detalles verdes, grises y negro mate en las mangas y cuello, compró una capa de viaje, guantes de piel de dragón, un elegante bolso de cuero, con correa incluida, con el interior expandido, indetectable, una ganga. También compró ropa interior, calcetines inholoros y zapatos magicos reversibles para invierno y verano. Salió de la tienda con todas sus compras en el bolso cruzado de un hombro y caminó unos metros para entrar en Articulos de Calidad para el Quidditch, para comprar una escoba nueva.
En la vitrina, estaba la nueva Llamarada, ligera, compacta, con filtro de impermeabilidad e indetectabilidad incluidas. La compró.
Tambien compró un diario encuadernado en piel de topo, una pluma, dos dagas con tobillera, y un kit de pociones de emergencia.
Y le sobró oro.
No tenía claro donde iba a ir. Tal vez Estados Unidos, o Nueva Zelanda. Pero tuvo una corazonada y decidió quedarse cerca (No, no es por hermione, se decía.) subió a la escoba y viajó, hasta Dublín, Irlanda. Justo a tiempo para tomar el té, se dijo.
En el Ministerio de la Magia, los animos estaban agitados, por decir lo menos. La noche anterior el Departamento de Seguridad Mágica había desplegado un operativo de evacuacion sobre el Campamento junto al Campo de Quidditch de las afueras de Londres, sin embargo, no llegaron a tiempo para evacuar a las familias, porque un desconocido ya les había advertido. A pesar de eso, los aurores lograron bajar de la jaula a los tres mortifagos que estaban atados y con los brazos despellejados con una grave perdida de sangre, habían sido identificados como Yates, Higgs y Mavery. Estaban en custodia junto con la mejor captura del año, el nuevo orgullo del Departamento: la metamorfomaga rusa Ninelle Ira Volkova, mano derecha de Voldemort en susúltimos días. Ira, como le conocían sus colegas mortifagos, tenía orden de captura internacional por los cargos de: robo, desorden público, secuestro, magnicidio tortura y homicidio con arma blanca – tanto a muggles como a magos – le gustaban las dagas más que la varita, para matar.
Había sido una mañana tranquila para harry, despues de todo. Era sabado y estaba en el Ministerio, pero no era del todo tedioso. Se presentó a media mañana, dadas las circunstancias y redactó un informe de lo ocurrido en el campamento, se lo presentó al Ministro. Luego de eso, fué a su despacho a ordenar unos papeles antes de irse cuando tocaron su puerta.
- pase...
- Harry – dijo Luna con los ojos inexpresivamente gigantes – ha ocurrido algo espantoso.
Corrieron a la sala donde mantenían a sus capturas, era una sala amplia, había un escritorio, donde estaba el guardia, en medio de la habitacion estaba la jaula de metal, sin puertas ya que solo podía ser abierta por el guardia.
Cuando Harry y Luna entraron en la habitacion, encontraron al guardia, Flint, recostado sobre su silla, desnudo y degollado. La puerta de la jaula había sido abierta, pero habian cuerpos en su interior. Entró y lo que encontró fué un gran charco de sangre. Tres hombres, estaban tendidos en el suelo en la mitad de la selda, con expresiones de horror en sus rostros, mientras que la sangre les brotaba por las heridas en el cuello.
- Harry, avisé cuanto antes a la red flú para que cerrara las chimeneas, pero no se si habré llegado a tiempo, yo quería interrogarlos pero... - lo miró son saber que decir – fué muy tarde.
- entiendo – dijo Harry secamente – vamos Luna, hay que emitir una orden de busqueda y arresto, a mi despacho – dijo mientras la guiaba escaleras arriba – despues de ti
La rubia subió las escaleras, y se diriguieron a la oficina de Harry. Luna esperó a que Harry abriera la puerta de su despacho y lo dejó entrar primero.
Harry abrió la puerta y allí estaba, vestida con una tunica celeste, el pelo suelto y rubio, y le miraba con unos ojos grandes y sorprendidos.
- ¿Luna?
