Era de noche y en el cementerio se hallaban dos figuras, una tumbada y otra llorando sobre ella. Le había fallado, Castle estaba en un charco de sangre con una bala alojada en el pecho,
-No te mueras.- susurró – Yo te quiero- lo besó. Un, dos, un, dos. Oprimía su pecho para devolverle la vida. Pero era tarde, por la experiencia del aquel oficio ella sabía que su mirada había captado el infinito y no volvería más. Eso fue demasiado para ella, las lágrimas desembocaban en el mar de sangre que había en el pecho de su compañero. No supo cuantas horas pasó abrazado al cuerpo de Castle, la policía había acordonado la zona, Expósito y Ryan forcejeaban con ella, querían apartarle de él, pero no estaba dispuesta a dejarle ir, no después de haberle fallado.
-¡Bekett! Déjanos hacer nuestro trabajo.- se revolvía como la guerrera que era, cayó de bruces, se arrastró e intentó coger su mano una última vez pero otra vez la retenían, la levantaron con fuerza del suelo, un cabezazo y una nariz rota... -¡SEDADLA!- un pinchazo en el cuello, notaba como entre varios policías la alejaban mientras el cuerpo del escritor se hacía más borroso. Con su último esfuerzo escapó, pero el vigor le había abandonado, cayendo de rodillas, levantó el brazo hacia donde veía a su difunto amor y susurró al viento un te amo.
Abrió los ojos, veía el cielo azul, los gritos se mezclaban, alguien le sostenía la mano. La cabeza le pesaba y los ojos también, los cerró.
Volvió a abrirlos estaba en su dormitorio, parecía que todo había sido un mal sueño, demasiado real. Aporrearon la puerta y salió a abrir, era Expósito
- ¿Cómo estás Bekett?- parecía que no había sido un mal sueño.
-Bien- mintió
- ¿Vamos a comisaría? Quiero coger al hijo de perra que le hizo eso a Castle- -¿Cómo no lo viste Kate? Si ibas con el os pusisteis como siempre a completar las frases el uno del otro y salisteis pitando de comisaria diciendo que teníais al bastardo que mató a Montgomery-
-Si claro...- ¿Cómo demonios no se acordaba de eso? Se sirvió un café y vio su silla donde siempre había estado, al lado de su mesa, a través de la persiana... respiró hondo mientras las preguntas asediaban su cabeza, pero no podía permitirse el lujo de dudar, de abandonar, se lo debía, él, que tanto había hecho por ella.
-¿Tenemos algo?- preguntó.
-Todavía no, Lanie está con la autopsia y los técnicos han peinado la zona y no han encontrado nada sospechoso.- dijo Ryan
- ¿Enserio me dices que no tenemos nada?-
-Bueno pensábamos que tu tendías algo para nosotros- prosiguió Ryan. - Fuiste la única que testigo, en el cementerio no había nadie a esas horas.- Miró la pizarra, revisó todas las pistas, cómo podían haber matado a Montgomery y no acordarse, era todo tan surrealista.
-Está bien, voy a hablar con la familia de Castle haber si le hubiera dejado algún mensaje, alguna pista o algo.-
-Espera Bekett, ¿de veras no te acuerdas de nada?.-
- No Ryan, no me acuerdo de nada, de veras piensas que no me gustaría saber quien lo ha matado-. Martha y Alexis le abrazaron era algo tan profundo que sólo pudo entregarse, fundirse con ellas en un sentimiento mutuo que en aquel momento las unía.
-Yo... quiero que sepas que seguramente fuiste el último pensamiento de mi padre.- dijo Alexis entre lágrimas.-Después de todo, parece que salió bien, jamás había visto a mi padre tan feliz fue gracias a ti.-
-Bueno esto es un poco incómodo pero no recuerdo que ha pasado en los últimos días- dijo Bekett
-¿Es eso cierto?- dijo Martha, las lágrimas alforaban de la abuela y la nieta.- Él te declaró su amor y bueno, tu... el nos contó que tu aceptaste-. No podía ser, eso era más de lo que podía asumir, salió corriendo. Llegó a su casa, su cara buceaba entre lagos de tristeza. Era imposible, la persona a que había amado tan reservadamente, la pasión como el fuego, Castle supo hacer florecer cosas en ella que nunca antes había sentido por alguien. Más de una vez saltó de ese muro que ella había creado.
Abrió los ojos, el techo se movía, las conversaciones se mezclaban la cabeza le pesaba y los ojos también, los cerró.
Se despertó bruscamente y se incorporó. Kate Bekett estaba en su apartamento, antes de que pudiera pensar vomitó, la boca le sabía a whisky y tomó conciencia de un dolor que recorría su brazo, se había cortado, pero empezó a recordar, y otro dolor se convirtió en el más importante. Se acurrucó y volvió a llorar como había estado haciendo toda la noche.
-Señor hemos estado buscando por todas partes, vigilamos su apartamento pero no apareció, y de todas formas creo que servirá de poco, ella es buena y sabe cómo ocultarse.- dijo al capitán al cargo.-
-Mire, Expósito, el tiempo que esté al frente de esta comisaría que va a ser poco, quiero encontrarla, ella ha matado a Richard Castle, y creo que la razón es para que se llevase los secretos del caso de Montgomery a la tumba.-
-Si señor-. Aún le costaba asumirlo ¿Bekett? ¿La gran Kate Bekett?, pero las pruebas decían todo, la bala hallada en el cuerpo de Castle, era de la pistola de Kate, balística no mentía y la actitud de Bekett...
-¿Javi, tu crees que fue ella? - preguntó Ryan
- No se tío, quizás sea un malentendido, pero las pruebas son las que son y la actitud de Bekett no ayuda-. Ryan acababa de llamar por enésima vez a su mujer, estaba preocupado, necesitaba alguien cercano con el que hablar, todas sus creencias del bien y el del mal se hallaban en tela de juicio. La autopsia decía que Castle había muerto por un disparo a quemarropa y dios no quisiera que encontrasen pólvora en las manos de Bekett. Unos pelos en el cuerpo, joder, ella estaba derrumbada sobre el cuerpo de su Castle. Se sentía viejo, parecía que llevase en el cuerpo de policía toda una vida. "En que te has metido". Su mirada estaba perdida en el infinito era lo más raro que le había pasado desde... desde que conoció a Castle, un escritor que tenía delirios de Sherlock Holmes. Tenía que descubrir la verdad, si había matado a Richard Castle.
Esta vez no abrió los ojos pero notó que le perforaban la garganta. ¿Sería la melancolía por el Rick?
Estaba en el cementerio, todas las pistas le habían llevado allí, desde que descubrió que Montgomery estaba implicado en el asesinato de su madre. Ella removió algo que no gustó y pagó, ¿sería ella la próxima?
Hacía frío, su aliento dibujaba nubes de humo. Parecía haber pasado una eternidad desde que Castle murió en el mismo sitio donde se encontraba ella, pero sólo había sido un día. El barro le impedía avanzar con normalidad. Llevaba todo el día lloviendo. Sólo su inquebrantable voluntad por encontrar la verdad se asemejaba a la tormenta que empezó y no quería acabar. Estaba furiosa con todo, el mundo le había defraudado empezó a correr entre las lápidas sin parar, no quería mirar atrás, para que iba a seguir con todo aquello, desenfundó la pistola y la apoyó en su sien. Entonces apareció detrás de ella, le puso la mano en su hombro. Era Richard Castle. Sólo le quedaba esa última pista, perder la cabeza pensó, todo era tan confuso que se dejó llevar.
-Tú no eres real, te vi morir.-dijo contendiendo las lágrimas, le increpó nada más verlo.
-Y te has estado torturando, ¿porqué lo hiciste? ¿Porque me mataste?- repuso el tranquilamente
- Castle no recuerdo nada de lo que pasó, ¿Por qué iba a matarte?... Yo, te quería.- dijo esto y se derrumbó.
-Quizá sea esa la razón.- hubo una ligera pausa en la que ambos se miraron. -Yo morí porque no hiciste nada.- Castle le ayudó a incorporarse y empezaron a caminar, la lluvia empezó a remitir y las nubes se fueron aclarando paulatinamente. -¿Hasta dónde se remontan tus pistas?-
-El día que te dispararon-
-Si partes de una pista falsa, no podrás encontrar la verdad.-
-Yo te vi morir, estabas tirado en el suelo con una bala en el pecho- ya no pudo más las lagrimas afloraron en los ojos de Bekett. Castle siguió hablando tan pausadamente como empezó, infundiéndole una paz que no había encontrado en mucho tiempo.
– ¿ Y si esto no fuese real? Yo creo que no me hirieron a mí, si no a ti.- eso tenía aun menos sentido -Creo que esto es un artificio de tu mente Kate, temes perderme- en ese instante Kate se llevó la mano al pecho - Sería una pena porque soy bastante guapo y un gran partido.- ambos sonrieron con la complicidad de siempre. -Piensas que tú me has matado, a fin de cuentas es una forma de perder, por no decirme antes lo que sentías, en parte es verdad. Pero también sabes que yo seguiré estando ahí. Sabes cómo acabará, si me quieres. Este es el final, al menos de una parte la que te impide sincerarte conmigo, igual que yo perdí esa parte cuando te hirieron a ti. También ha sido culpa mía, he de admitir te lo dije tarde- le rodeó con un brazo.
-Tengo miedo, miedo que no me aceptes, que lo nuestro acabe- dijo Kate – Que me uses, tengo miedo de perderte como...-
-¿Perdiste a tu madre?, sabes, no te pido que lo hagas ahora ni que lo hagas mañana ni tal vez pasado, sólo te pido que lo hagas.- Se miraron no sabía ni cómo ni porqué pero estaban en la biblioteca de Nueva York, era de día y todo parecía radiantemente luminoso. -He de irme Kate. Ahora te toca jugar a ti.-
-Tengo miles de preguntas.-
-La cuestión está en que creo que las podemos resolver tú y yo juntos.-
-¿Estarás cuando vuelva?-
-Siempre-.
Kate Bekett despertó en el hospital y recordó todo lo que le pasó el día que le dispararon.
