Hola a todos c:

Confirmando que no he muerto, decidí actualizar este fic también.

Perdón por las faltas ortográficas. Y por los errores de formato que creo que ya pude arreglar Dx

Aquí verán a un Craig más... diferente, pero no se preocupen. Pronto tendremos a un sensual y rudo Craig de vuelta, en cuando se adapte a los cambios por los que le he hecho pasar c:


Advertencias: Aún nada...

Forma de lectura: Cambios extraños, pero parte de mi narración anormal común xD

Ya saben, South Park y sus personajes son creaciones totales de Trey y Matt, yo solo puse a Craig en situaciones raras.


¿Cuántos días han pasado ya? Ya ni sé. Deben haber sido... ¿diecisiete? ¿dieciocho? tal vez más.
El tiempo pasa muy rápido por mi mente y aún no me adapto

Kyle sigue asustadizo ante mis actos, pero un poco menos. Marsh me observa con cautela, sospecha, se nota que no confía en mí. Es una suerte que no se haya enterado que "vivo" con Kyle porque si supiese haría un escándalo, pero también una lástima, ya hubiese querido ver su expresión de horror y celos.
A Cartman, poco parece importarle lo que haga, lo cual hace que llegue a caerme bien de alguna manera...muy rara
...Kenny... ese maldito bastardo, a pesar de que lo veo casi a diario por la casa de Kyle, no ha vuelto a mostrar su burla y sarcasmo. He llegado a pensar que esa situación es invento de mi mente...

Las mejorías de mis calificaciones suben demasiado y eso que ni me esfuerzo. Tengo la extraña sensación de que Kyle está tras eso... pero puede que también sea mi imaginación.
¿Puedo confiar en lo que mis ojos ven?¿Esta es la realidad?
Es que ahora todo parece tan irreal que me idiotiza. Hay luz en el día. Hay lucecillas maricas en la noche.
No hay preocupación, no hay lamentos. Hay vida.

Mi hermana, Ruby, aún mantiene -al igual que yo- parte de esa actitud que aborrezco, es menos notoria en ella ahora, pero sigue.
He llegado a sentir que su actitud dulce y alegre es un disfraz sobre esa coraza, y recién bajo ella está mi hermana, mi verdadera hermana.

Como ya he dicho, tanta felicidad me parece falsa. Llevo años acostumbrado al sufrimiento silencioso y sin más compañía que la de Ruby, los viejos y descuidados muebles de mi casa y el dolor físico de parte de mis padres, de las peleas y de mi mismo.
Esta es una realidad alterna, tan simple y común de aquellos cuentos de hadas y canciones de cuna que solía escuchar que le contaban a mi hermana, creo que cuando yo tenía unos 5 años igual los oía con atención.
Pero esa melancolía que me trae aquellas viejas y olvidadas nanas que tarareaba mi madre a nosotros, sus hijos, como hijos, no como cosas ni objetivos enemigos, no es la misma sensación que me envuelve esta situación. Esta es menos pura, menos inocente, más irreal... pero más placentera.

¿Así se siente encontrar la calma luego de la ira? ¿Se irá alguna vez el rencor por completo?

La señora Broflovski, Sheila, parece estar muy a gusto con nosotros bajo su protección, pero hoy la he oído mencionar por teléfono que está pensando en visitar a los señores Tucker, mis padres, claro ¿quiénes más?
No me parece la mejor de las ideas, si no es por aquella mención que oí durante mi espionaje para poder coger una galleta de la cocina (...Creo que algo dentro de mí quiere cambiar...) no hubiese recordado la existencia viva de los señores Tucker.

Para mí deberían estar muertos, pero no, sé que no lo están.

¿Que habrá sido de Stripe? ¡Stripe!

Debo ir por él.

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-¿¡Qué!? No... no...no ...no ¿¡Estás loco!?

-No es para tanto... iré solo de todas formas.

- Craig, de todas tus locuras...

-¿Me conoces bien acaso?

-...- el pelirrojo calló de golpe-...no...yo no te conozco para nada...-murmullo luego del breve y frío silencio- pero no creo que...

- No te pedí tu opinión...Ni siquiera te lo mencioné, tu fuiste quién se metió- bramó.

-¿¡Cómo querías que no me metiera si me despertaste a esta hora!?

Craig Tucker, se encontraba en plena medianoche elaborando una forma de salvar su mascota de su verdadera casa.

-Tsk. Haces mucho ruido- gruñó- Y no te desperté, eso lo hiciste por tu cuenta.

De esa manera, sabía que no avanzaría en el intento de hablar con normalidad con Kyle, pero se trataba de su Cuyo.

-Iré contigo.

-No.

-¡Craig...!

-Tu te quedas.

-Entonces despertaré a Kenny.

Paró en seco. ¿¡Había dicho algo de la pelea a Kyle!?

-¿Para qué?- Preguntó seco.

- Para que vaya contigo- Ni pasaron 5 segundos y el escurridizo pelirrojo ya estaba en la puerta, cruzando el marco para bajar las escaleras y despertar al dormido rubio del sofá.

Dos minutos más tarde, dos minutos de paralización de parte de Craig, Kyle subía con un hiperactivo Kenny trás él.

"Mierda, en serio lo hizo"- chasqueó la lengua enojado.

-¿Entonces nos infiltramos en tu casa...?

- No. Yo me infiltro. Ustedes se quedan aquí.

-No le quites la emoción- hizo un puchero.

-Dije que no.

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-No puedo creer que haya venido contigo...

-¿Y qué esperabas? ¿Que Kyle se quedase preocupado?- sonrió con sorna, nuevamente- ¿Entraremos por la ventana?

Una extraña sensación de odio hacia el rubio le invadió.

-Sí. Ten esto- le entregó un extremo de soga. Lo jaló un poco y se lanzó por la cuerda a diferentes partes sobresalientes del muro.

-¿Hay alguien dentro?

El pelinegro caminó por su pieza sin hacer mayor ruido. Parecía más destrozada que cuando se fue.

-¿Tucker? ¿Craig?- seguía preguntando.

Recorrió un laberinto de destrucción, como si una máquina se hubiese abierto un sendero en un campo de maiz.

Una luz encendida, la lámpara de escritorio en la misma posición con la misma tenue e inútil luz alumbrando un trozo de papel arrugado y con manchas de sangre.

Una abrasadora furia se paseó fugaz por su mente. Recordaba los gritos. Los desgarradores gritos de su hermana, los de su madre, los de su padre, y los propios.
Más de nueve años no debió haber tenido en tal desastroso día.

Las peleas pasaron de lo verbal y gestual a la agresividad. Todo se había hecho más confuso.
Las miradas cambiaron. Había que llegar sin fiarse de nadie, buscando nuevos escondites, tomando alimentos, hurtando de la propia casa, consiguiendo dinero de una forma u otra.

Muchas veces tuvo que dormir con su hermana a la interperie, bajo la lluvia y sin siquiera una manta.
Llegaba cansado al colegio y la desconcentración terminaba con él y su pequeño esfuerzo de mantenerse en pie.
Debió atacar con culpa a gente cerca de callejones para conseguir algo de dinero y víveres.
Los rumores llegaron pronto a las aulas, y la admiración y el respeto llegaron junto con el temor.

Los Tucker. Una activa y cariñosa familia.
Ellos dejaron de tener invitados. Dejaron de asistir a las reuniones escolares y de los clubes sociales.
El auto nunca más se movió de su estacionamiento. Nadie volvió a oír la voz de los adultos de esa familia y los hijos se volvieron casi mudos.

Sólo sabían que mensualmente, llegaban docenas de cajas al umbral y siempre eran recibidos por los menores.

Nadie jamás se atrevió a preguntar o indagar. Solamente los hijos sabían.

El sonido metálico de algo bajo su zapatilla le hace bajar la mirada.

Un cartonero yacía inservible entre la lana de la alfombra.
Con el pulso tembloroso reconoció la herramienta causante de varios cortes.

Un ruido tras él le hizo soltar el objeto.

-Vaya...¿Este es tu cuarto?

-...

-No me lo esperaba... así- Tomó un marco de fotografía trizado- ¿Has encontrado lo que buscas?

-No. Aún no.

-¿Puedo escarbar...?

-Ya que. Eso haces- Gruñó al ver como la sombra del rubio revolvía las cajoneras.

-Interesante... ¿Qué es esto?-apuntó un agujero tapado con la cajonera.

-Un escondite.

-¿...?

-Quédate aquí. Escucho algo abajo.

Kenny lo observó desaparecer por la puerta.
No se iba a quedar allí.

La pieza de Craig estaba bastante dañada. Incluso le parecía ver sangre en partes de las paredes.

Sale de allí y frena para observar embobado la pieza de la chica.
Un colchón atravesado impide el paso. Lo escala con cuidado y se encuentra con tablas rotas reforzando la especie de portón de la entrada. Unos cuantos osos de felpa algo dañados y sucios están en orden sobre el suelo formando un círculo.

Una agenda negra está en medio de las sábanas.
Se acerca y la abre en las primeras páginas.

Unos dibujos a mano alzada de una familia feliz y con la seña, aparece.
Craig Tucker- añade atrás con la letra de Mackey.

Varios otros dibujos con notas del consejero de primaria están en las hojas del inicio.

Luego las típicas frases que hacía escribir el consejero como castigo, repetidas decenas de veces.

Luego la tarea que enviaron alguna vez: Escribir el día a día por 150 días.

Recordó algo y río por lo bajo, feliz.

-'De camino a casa, corrí a encontrarme con Kyle y una chica de exuberante busto apareció frente a mí...'- murmuró. Era lo que había puesto en uno de los días de la tarea, luego recibió una mirada amenazante del consejero y tuvo que esperarle en su sala junto a un Craig indiferente.

Se concentró en la libreta y comenzó la lectura mental.

Día 1:
Hubo examen sorpresa. Copiar no estuvo en mi mente luego de haber sido descubierto varias veces.
La materia era fácil. Logré hacer un gran esfuerzo.

Durante el recreo fui llamado donde Mackey y me interrogaron sobre haber copiado. Les expliqué. No me creyeron. Casi me expulsan, pero mi madre llegó a hablarles.

Día 2:

El marica de Cartman engañó nuevamente a Tweek. No lo puedo creer. Es taan ingenuo.

Hoy me encontré con mi abuela en la calle.

Pasó varias páginas.

Día 65:
Mi hermana menor le dió una paliza a Cartman. Fue muy gracioso, pero Stripe enfermó.

Día: 66:
Mi cuyo sigue mal.
Hemos comprado entradas para el circo de 2 próximos meses. Yo no quiero ir. Eso es para maricas.

Día 67:
Mi tranquilidad se arruinó con la llegada de mi prima.
Pero por suerte Token vino a ayudarme con la tarea.

Mi Cuyo está mejorando por fin.

Saltó varias hojas más.

-Día 78:
Mañana iremos al cine de Denver con mi familia. La última vez fui con mi grupo. Clyde como llorica que es, interrumpió mucho y tuvimos que ver una peli de romance y acción en vez de terror, porque Tweek no quería.
¿Esta vez podré ir al cine con tranquilidad?

Día 79:

Día 80:

Día 81:

Las marcas de los días con plumón decían su desocupación. Pasó otras cuantas vacías.

Día 115:

Ya estamos de vuelta.

Día 116:

La madre de Kyle llegó a visitarnos.

Día 117:

No sé que hacer ahora.

Día 118:

Todo mejorará.

Día 119:

Fui con Ruby caminar por el parque.

Día 120:

¿Alguien?

Día 121:

Necesito a Ruby de vuelta.

Día 122:

No saldré de mi cuarto.

Día 123:
No iremos al circo esta noche. Lo prometieron y ella estaba muy contenta con la idea. Hizo las tareas. Es un fastidio. ¿¡Algún día entenderá qué ya no podemos confiar en esas promesas!?

Extrañado, guardó la libreta al oír llegar a Craig.

-¿¡Qué haces aquí!? ¡Escóndete!

Todo pasó muy rápido.

La desesperación del azabache hizo que no se controlara muy bien y a gran velocidad empujara al rubio a un escondite en la pared de la pieza y cerrara la puerta disfrazada con un golpe seco.

Los osos se desparramaron y luz se filtró por la tabla de mala calidad que les tapaba.

-¿Ruby? ¿Eres tú? ¿Craig? ¿Cariño?

Golpes en el colchón de la entrada de la pieza lo hicieron ceder. El estruendo que se armó puso a ambos atentos.

Apretó los puños y sintió la reacción del cuerpo de Kenny. Tenía intenciones de salir, por lo que puso un brazo entre él y la tabla.

-No salgas- susurró serio al ojiceleste...


OK... les agradecería que me dieran sus opiniones c:

Me endulzan el día y se me quita el bloqueo mental y el estrés. Y ustedes reciben un dulce psicológico.

Jaa ne c: