Médium, parte I – El Sello del Ejecutor
La mañana había comenzado tranquila. El cielo estaba despejado de toda nube, el sol estaba más que radiante, pero no hacía calor, al contrario, había un clima agradable sobre Beacon Hills, ventiscas frescas y un sol radiante. Todo estaba más que tranquilo, era un día perfecto, tenía que serlo.
Isaac se encontraba sereno, sentado en su lugar, escuchando con atención la clase del Sr. Harris. Aún de sorprendía sobre su manera de no aburrirse en las clases de química, Harris a veces se encargaba de hacerlas lo más aburridas posible. Estaba dando un tema que se había toado el año anterior, ya que se encontraban en periodo de repaso antes de comenzar el nuevo programa. No le interesaba mucho, Isaac comprendía mejor que nadie esos ejercicios de química que nadie pudo resolver en el examen de final del primer semestre del año pasado, por lo que se limitó a inclinar su mirada hacia fuera del salón de clases, fuera del colegio, para ser más precisos. Comenzó a observar sus alrededores; sentía envidia de aquellos que tenían, por lo menos, una camioneta usada para conducir, él solo contaba con su bicicleta que, por cierto, estaba en muy buen estado. Quizás podría venderla y comenzar a ahorrar algo de dinero para por lo menos rentar un auto usado y usarlo para conducir a la escuela, pedalear tanto ya comenzaba a molestarlo.
En un momento, sin darse cuenta, comenzó a ver una pequeña entrada a los bosques, quizás tendría que agacharse para poder entrar en ese agujero de ramas y yerbas; ser un chico alto como él tenía sus desventajas… Pero en un momento, comenzó a recordar todos los sucesos de aquella noche… Todo lo que sucedió la noche anterior. Cuando comenzó a recordarlo todo, sus ojos se abrieron más y sus sentidos se despertaron.
Comenzaron a llegar imágenes de la nada, imágenes de cuando se adentró al bosque con su cámara, cuando de la nada se hizo de noche y no podía encontrar su camino a casa, cuando apareció esa bestia horripilante con la intención de devorarlo, pero… Una imagen que nunca sería capaz de olvidar, fue el momento en el que Alex, ese Ejecutor de Sombras que decía ser, ese chico alto, delgado, de cabello largo y ojos raros, apareció de entre los árboles para salvar a Isaac. Aún recuerda con lujo de detalle cada momento de la pelea entre Alex y el monstruo gigante, esa manera tan brutal en la que los dos pelearon, y la forma tan fantástica e irreal en la que el otro chico acabó con él; con un chasquido de dedos que trajo relámpagos del cielo estrellado y con un solo movimiento de su espada que vaporizó a la bestia en un minuto. Todavía no podía caer en la idea de que ESO no fue un sueño, era demasiado real como para serlo.
*Flashback*
Esa misma noche, Alex e Isaac se encontraban caminando por el centro de la ciudad. Como era de esperarse, Isaac tenía un millón de preguntas que necesitaba hacer, y a Alex no le importó en lo más mínimo contestar todas y cada una de ellas, es más, se mostró bastante tranquilo cuando daba sus respuestas, en ningún momento se lo vio protestar ni hacer un gesto raro mientras contaba sus relatos, lo cual llevó a Isaac a pensar que estaba diciendo la verdad, quizás…
-¿Qué es lo que se supone que debe hacer un Ejecutor de Sombras? Es decir, deben de tener un objetivo en especial, ¿no?
-La verdad es que sí. Pero… ¿Cómo supiste que nosotros tenemos un objetivo? ¿Muchas películas? – Isaac soltó una pequeña carcajada y asentó con la cabeza – Está bien. Sí, tenemos un objetivo, pero solo uno: Debemos mantener el equilibrio que hay entre los dos mundos. Creo que sabrás bien a qué me refiero.
-¿El mundo real y el mundo paranormal? ¿Así como dijiste en tu "discurso de presentación en el bosque? – Isaac nueve sus manos por el aire, dando señal de que fue algo bastante loco de parte del otro chico dar una presentación de esa manera. Alex sonrió y asentó.
-"Real" y "paranormal" entre comillas – Afirma Alex mientras ambos se detienen, se recuesta contra unas barras de hierro, justo cuando llegaron a la vista al mar. Isaac hace lo mismo.
-¿Porqué "entre comillas"?
-Porque no son diferentes, no son mundos separados. En realidad tendrían que serlo, pero no lo son. Me explico: Desde tiempos antiguos, criaturas como los licántropos o los demonios han estado conviviendo en el mundo de los humanos, con los humanos mismos, de una manera u otra. Ambos mundos son uno solo, jamás han existido dos – Alex le explica a un boquiabierto Isaac con gran seriedad, Isaac aún estaba sorprendido de lo que escuchaba.
*Fin del Flashback*
Había sonado la campana del recreo, Isaac apenas se dio cuenta. Estaba tan concentrado en sus recuerdos que se separó del mundo real por un largo rato. Aunque jamás pensó que "mundo real" sonaría tan extraño ahora.
La hora del recreo pasó bastante rápido, aunque le dio bastante tiempo para conseguir una barra de cereal en los pasillos, algo es algo. Aún recordaba lo que Alex le había dicho la noche anterior respecto a su organización. "Los orígenes de la organización son desconocidos, no es un tema del que se hable mucho, pero tengo entendido que solo los Ejecutores con mayor rango pueden saber algo. Ellos, o los eruditos del lugar, o alguien que esté muy interesado en el mundo paranormal". Isaac pensó por un momento, ¿alguien que esté interesado en el mundo paranormal? "Yo soy ese tipo de persona", pensó, por lo cual, estaba más que decidido en ir a investigar a la biblioteca de la escuela. Solo esperaba tener el próximo periodo libre, ya que el profesor de biología nunca asistía a clases.
Pero hay algo que aún rondaba en la cabeza del joven Isaac de su conversación de anoche con Alex. En una ocasión, antes de salir del bosque, Alex había dicho: "Demonios, me he vuelto bastante débil en éstos últimos meses… No sé qué será de mí después si no llego a conseguir un Médium. Aunque creo que podré arreglármelas por mí mismo por ahora". ¿Médium? ¿A qué se refería Alex con eso? Isaac tenía un concepto de lo que "Médium" significaba, pero luego se detuvo por un momento y pensó: "Quizás… Quizás para Alex, un Médium signifique otra cosa, ¿verdad?" Eso despertó de gran manera a su curiosidad, sus ganas de ponerse a investigar eran tan grandes que deseaba ir corriendo a la biblioteca para poder descubrir algo. Quizás descubra algo que mucha gente no sabe. Y es que, obviamente, sería algo que muchos no conocerán, ¿quién conocería la existencia de un grupo de Ejecutores de Sombras quienes mantienen el equilibrio entre dos mundos que están en uno solo y que criaturas como los lobos, quizás también los vampiros y las hadas existieran? Aunque bueno, Isaac ha visto tantas cosas la noche anterior, que no le sorprendería en lo más mínimo si hay alguien en la ciudad que haya sabido de eso antes que él. "Todo puede pasar, todo puede ser posible hoy en día", pensó por un segundo.
-¡15 minutos! ¡Vámonos de aquí! – Gritó Danny, imponiendo la "regla de los 15 minutos", dando señal de que un profesor no asistió a clases. Ese fue el llamado para Isaac de salir rápido del salón de clases e ir a la biblioteca. Esperaba encontrar respuestas.
Ni bien llegó al lugar, comenzó a revolver todos los libros que se encontraban en un viejo estante para buscar una referencia de lo que buscaba. Isaac siempre fue muy minucioso cuando se trataba de buscar información tan valiosa y jugosa como la que buscaba ahora. Buscó por unos 20 minutos. "Médium… Médium… Médium… Tiene que haber algo por aquí, estoy seguro". Para suerte suya, había encontrado varios libros grandes y viejos que hacían referencia a los Médiums, por lo cual fue colocándolos a todos, poco a poco, en una mesa que estaba desocupada cerca de donde comenzó a buscar. Para su suerte, no había nadie en la biblioteca, así que decidió aprovechar esa gran tranquilidad para comenzar su investigación.
Justo en el momento en el que se dio vuelta para ir a buscar los últimos libros que le faltaban, tropieza con una silla que estaba a un lado de él y algunos libros que tenía en mano comenzaron a volar por los aires. Esperaba sentir pronto que su cabeza golpeara contra el piso, pero no, nada. Es más, pudo sentir que ya no estaba cayendo, alguien lo estaba sujetando. Sentía unos brazos a su alrededor, unos brazos tan cálidos, tan acogedores… No quería abrir los ojos por alguna razón, ni él sabía cuál era la razón.
-¿Estás bien? – Escuchó una voz que le era familiar, pero… No, ¿será posible? Poco a poco, Isaac abre sus ojos, y frente a él estaba la persona que lo salvo de golpearse fuertemente contra el piso del lugar, una persona que reconocía perfectamente bien. Muy bien, de hecho.
-¿S-Scott? ¿E-Eres tú? – Pregunta el alto chico a aquel que lo tenía en brazos. Intercambiaron una mirada, una mirada a los ojos del otro. Isaac solo miraba y pensaba en los hermosos ojos marrones que tenía Scott.
-Sí, de hecho – El otro chico suelta una pequeña carcajada, dejando ver su hermosa y cálida sonrisa que le encantaba tanto a Isaac, hacía que su corazón latiera mil veces por segundo, por no decirlo de otra forma. Los dos comienzan a levantarse, y al ya estar de pie vuelven a intercambiar miradas por un minuto más.
-Ah, yo… Este… Lo siento mucho, yo no- Es interrumpido por Scott de repente, con una mirada confusa en su rostro.
-¿Por qué pides perdón? Que yo sepa no es tu culpa el que te hayas tropezado, ¿verdad?
-Ah, sí… Lo sien- Digo, gracias por sostenerme, me hubiese dado un gran golpe sino.
-Cuando quieras – Por otro largo rato, intercambiaron miradas y un par de sonrisas, pero ninguna palabra. Antes de que alguno de los dos diga algo, Stiles aparece justo detrás de Scott, con su típica cara de "Oh oh, creo que interrumpí algo importante…", y Isaac decía en su cabeza: "Sí, algo muy, pero MUY importante".
-Eh… Hola chicos, ¿interrumpí algo? – Tanto Isaac como Scott sentían el gran deseo de gritar "¡CLARO QUE SÍ!", pero se limitaron a decir otra cosa.
-No, para nada – Dice Scott, con una mirada asesina.
-No, nada importante, creo – Dice Isaac, con la misma mirada asesina. Stiles quería cambiar el tema antes de que esos dos lo maten, así que se dio cuenta de la cantidad de libros que estaban detrás de Isaac.
-Oye, Isaac, cuántos libros eh…
-Ah sí, yo estaba por… Este… Hacer una… Investigación. Sí, una investigación.
-¿Para qué clase? – Pregunta Scott, con una mirada preocupada, como diciendo "¿Había algo que hacer? ¡Lo olvidé!".
-Ah… No, ninguna en especial, es una investigación que quiero hacer para poder quitarme unas dudas que tengo hace bastante tiempo.
-¿Quieres ayuda? – Pregunta Stiles, con sus instintos investigativos totalmente activados, esto no es buena señal.
-Eh, no, gracias pero- Isaac es interrumpido por el mismo Stiles.
-Oh, vamos, amigo. Scott, tú sabes que en éstas cosas soy muy bueno, díselo – Hablando a su mejor amigo, quién se queda mudo un rato.
-Stiles, está bien, yo- Interrumpe de nuevo.
-¿Qué estás buscando? Esos libros parecen muy viejos – Parece que está muy entusiasmado, quién sabe por qué – Los siento, tenemos el periodo libre y no sé qué hacer para matar el aburrimiento – Esa es una muy buena razón.
-Stiles – Scott interrumpe en la charla, con un tono serio en su voz – Mejor dejemos a Isaac solo y nosotros vamos a practicar al campo, ¿si? – Estaba a punto de protestar, pero como no le quedaba otra alternativa, Stiles asintió, y arrastró con él a Scott fuera de la biblioteca.
-Adiós, Isaac. Suerte con eso. A la próxima, no te salvarás de mí, ¿entendido? – Se despide Stiles mientras empuja con él a Scott.
-¡Nos vemos! – Saluda Scott desde lejos. Isaac se queda ahí, sin decir mucho.
-Hasta luego, chicos… - Despide a los dos cuando ya salieron del lugar. Ahora sí era momento de comenzar.
Isaac estuvo leyendo libro tras libro, página por página, línea por línea. Así estuvo por casi una hora, y el tiempo se le terminaba. Desgraciadamente, no encontró mucho, solo lo típico que esperaba: Que los Médiums son aquellas personas que se comunican con un espíritu, bla bla bla… Diablos, esto pareciera inútil. Hasta que comienza a revisar uno de los libros más grandes y viejos, es ahí cuando encuentra algunos garabatos que, más bien, parecen ser símbolos, y debajo de ellos, hay algo escrito:
"Se conoce que, desde tiempos inmemorables, el Médium es aquel que posee un poder desconocido. Para muchos, en la actualidad es un tema tabú, por lo cual se lo ha cubierto con un montón de mentiras o falsos contextos. Según algunos escritos arcaicos, los Médiums fueron capaces de destruir hasta el más poderoso sello mágico, fueron capaces de ver todo en la nada misma, los que siempre fueron capaces de observar el pasado, el presente, y el futuro con una sola mirada. En la actualidad, sus funciones deben ser desconocidas, o quizás, tapadas por mensajes falsos o significados sin sentido." Los textos terminan ahí, el resto de las páginas están muy dañadas como para poder descifrar a simple vista lo que quieren decir las palabras. El resto de los libros no tienen nada como lo que Isaac acabó de leer, nada útil, por lo cual decidió marcharse bastante decepcionado. Debió de haber aceptado la ayuda de Stiles cuando este se lo ofreció, así hubiese sido más fácil.
Isaac sabía que algo importante se encontraba bajo la palabra "Médium", al menos para Alex, o para todos. Quién sabe. Quizás ya era hora de dejar de dar tantas e ir directo al grano: Preguntarle a Alex. No tuvo ningún problema en contestar todas las preguntas que Isaac le hizo anoche, debió de haberle preguntado sobre los Médiums cuando mencionó que necesitaba de uno. Solo existía un problema: ¿Dónde demonios iba a encontrar a Alex de nuevo? No se atrevería a adentrarse de nuevo en los bosques, sabiendo lo que pudo haberle pasado de no haber sido por el Ejecutor de Sombras. Y ahora se encontraba en un gran dilema. "Demonios, debí haberle pedido su número de teléfono, si es que tiene uno… O dirección, o algo para poder contactarlo", pensó el joven Lahey con mucha frustración. ¿Qué se supone que hará ahora?
Nuevamente, el timbre de recreo sonó por los pasillos, pero éste no duró mucho, nadie sabe por qué, el día de hoy era bastante extraño para algunos en la escuela. Ni bien pasaron cinco minutos, todos ya estaban dentro de sus respectivos salones de clases. A Isaac le tocaba filosofía en el anteúltimo periodo, le gustaba mucho esa hora, ya que todo lo que no tuviera que ver con números le gustaba, a demás, en ese periodo también estaban Scott y Stiles, especialmente Scott. Scott… Cada vez que pensaba en eso, el chico Lahey se ponía colorado y su corazón aceleraba cada latido. No podía esperar hasta verlo en el salón de clases, con esa mirada tan radiante que tenía, esos ojos marrones tan hermosos, su sonrisa… Todo de Scott era perfecto, "¿qué más puedo pedir?", pensó Isaac con un poco de picardía. Con una sonrisa en el rostro, se acercaba más y más a su salón de clases, esperando encontrar al joven McCall ahí.
Finalmente llega al salón, y sí, como esperaba, Scott se encontraba ahí, riéndose junto a su mejor amigo. "Dios, no puede ser tan perfecto", pensó Isaac por un segundo, al rato, Scott se dio cuenta de que estaba ahí, y se saludan con una pequeña sonrisa. Isaac estaba yendo directamente a su lugar, y nunca imaginó encontrarse con una sorpresa como esa. Justo al lado de su asiento, se encontraba un chico de tez pálida, con cabello largo hasta la nuca y ondulado, delgado, con una camiseta roja y una camisa negra con el logotipo de la banda Five Finger Death Punch, unos jeans azul oscuro y unos zapatos azules eléctricos. ¿Quieren adivinar quién era? El Ejecutor de Sombras que salvó la vida de Isaac la noche anterior, era Alex.
El chico Lahey estaba congelado, no podía creer que Alex se encontraba ahí, justo en el banco al lado del suyo. El chico de pelo oscuro se da cuenta de que lo observan, mira que es Isaac, y lo saluda sentado desde su banco. Isaac, como reacción, se dirige poco a poco a su lugar para hablar con él. Ahora sí que tenía más preguntas. Cuando ya están lado a lado, el chico Lahey no sabe que decir y se queda mirando a Alex, éste con una cara como "¿Por qué me miras así?", y fue él quien rompió el muy incómodo silencio.
-Eh… Hola – Comienza Alex con la conversación.
-Hola, yo… ¿Q-Qué estás haciendo aquí?
-Pues – Alex mira a su alrededor, con manos medio en alto, y vuelve su mirada a un muy confundido Isaac – Aquí estudio – Fue su respuesta, tan simple como eso – Bueno, en realidad este es mi primer día en la escuela, pero los dos primeros periodos el director me hizo dar un millón de vueltas debido a que mi "tutor" no vive conmigo, y yo vivo solo, y no hay nadie para que venga a retirarme en caso de emergencias, bla bla bla. Esas cosas. – Y antes de que el chico Lahey dijera algo, la joven profesora entra por la puerta del salón para iniciar su clase.
-Muy bien, gente, espero que hayan tenido unas buenas vacaciones, porque no voy a dejarlos en paz hasta las próximas vacaciones. Muy bien, hoy tenemos un nuevo estudiante, su nombre es Alexander Darkray. Eh… ¿Dónde estás, Alex? – El chico que se encontraba al lado de Isaac levanta la mano sin problema, y todos se quedan mirándolo por un rato – Muy bien, quiero darte la bienvenida especialmente, y quiero advertirte que no doy muchas oportunidades, así que te sugiero que tu comportamiento y desempeño sean muy buenos en mi hora, y esto va para todos.
El resto de la clase fue un aburrimiento de muerte. Isaac le prestaba la mejor atención a la clase, y se alegraba de que Alex hiciera lo mismo, hasta hace poco, todos los que se sentaban al lado suyo eran un grupo de charlatanes que hacían todo tipo de ruidos y no lo dejaban en paz, agradecía que Alex fuera un caso contrario.
Su concentración se ve interrumpida cuando Alex le pasa una nota, Isaac la abre confundido y comienza a leerla sin que la profesora se de cuenta.
-Se nota que tenías una sonrisa de oreja a oreja cuando entraste al salón, antes de verme, claro – Decía la nota del chico Darkray, Isaac se sonroja un poco y sin darse cuenta suelta una pequeña sonrisa. Escribe su respuesta en el papel de manera disimulada.
-Ay no, ¿era muy obvio? Quiero decir, ¿se notaba mucho?
-Sí, demasiado. Acaso… ¿Será por una persona en especial?
-Pues… Podría decirse.
-Está en éste salón, ¿verdad? Espera, no será ese chico castaño que está al otro extremo del lugar, ¿no?
-¿Qué? ¿Cómo…? ¿Cómo supiste?
-Porque hace 20 minutos te quedaste mirando en esa dirección por un largo rato, en el momento en el que la profesora dejó de hablar. Eso también fue bastante obvio. En fin, ¿es él?
-Dah, sí, es él… ¿Contento?
-Mucho
-Fuera de eso… Hay algo que quiero preguntarte.
-¿Sobre qué es?
-Anoche, mientras estábamos saliendo del bosque, pude escuchar que dijiste la palabra Médium, y que te preocupaste sobre qué te pasaría si no consigues uno.
Alex se sorprendió al ver lo que le acaba de decir el joven Lahey, y justo en el momento en el que estaba por escribir algo, se torció un poco del dolor y colocó su mano izquierda en el lado derecho se su cintura. Por su cara, se nota que el dolor era bastante molesto. Isaac no lo dudó dos veces y pidió a la profesora el llevar a Alex a la enfermería, ésta al ver al chico Darkray y su cara que se quejaba del dolor, asintió, y comenzaron su camino a la enfermería.
Una vez ahí, la enfermera le pide a Alex que se quite la camisa, para ver dónde le duele, tanto ella como Isaac se quedaron casi petrificados al ver la herida del chico Darkray; Parecía como si un palo de hierro enorme le había golpeado en la cintura, tenía un hematoma bastante grande. La enfermera hace un poco de presión donde Alex tenía el hematoma, y se sorprendió de que no pareciera tener ninguna costilla rota.
-¿Estás seguro de que estás bien? – Pregunta un muy preocupado Isaac.
-Isaac, estoy más que bien, solo me dolió un poco, pero no es para tanto – Fue la tranquila respuesta de Alex, quien empieza a vestirse de nuevo.
-Traeré algo para que te cubras la herida. Solo por si acaso – Afirma la enfermera, antes de salir de su lugar de trabajo. Isaac vio esto como una oportunidad de sacarle a su herido compañero la información que necesitaba, pero antes de decir algo, Alex es el primero en hablar.
-En fin. ¿Tú querías saber acerca de los Médium?
-Eh… Sí, si no es mucha molestia.
-Sí que eres un chico muy curioso, ¿eh? – Isaac se lomita a guardar silencio y afirmar moviendo su cabeza, con una sonrisa en su rostro – Está bien, te lo diré. Cada tanto, un grupo específico de humanos es elegido para convertirse en Ejecutores de Sombras, esas personas siempre cuentan con un gran poder, que a veces se teme que se salgan de control. Por lo tanto, cuando un humano es nombrado Ejecutor, la organización sella gran parte de sus poderes por medio de un sello en cualquier parte del cuerpo. Es ahí donde entran los Médium. Ellos son los únicos capaces de destruir esos sellos que guardan nuestro verdadero poder, sin embargo, ningún Ejecutor sabe quién es o quién será su Médium, por lo cual se comienza una búsqueda para encontrarlos.
-Entonces… ¿Estás aquí para buscar uno? – Alex guarda silencio por un instante, el chico Lahey sentía que algo andaba mal…
-La verdad es que no veía la necesidad de encontrar uno, pero… Veo que a estas alturas no me queda otra alternativa. A demás – El joven de pelo largo pretende seguir con su explicación – Cuesta mucho encontrar un Médium, ya que normalmente poseen un gran poder fuera de lo normal, casi idéntico al de un Ejecutor.
"Un poder casi idéntico al de un Ejecutor". Cada segundo pasaba, Isaac no pudo sacarse de la cabeza las palabras de su pálido amigo. Conforme transcurría el resto del día, Isaac encontró muy cómodo y agradable el estar en compañía de Alex, y es que los dos son tan parecidos. Les encanta leer, tomar fotografías, la misma música les gustaba a ambos, era extraño. A demás de eso, Alex parecía ser una persona muy confiada, amigable, simpática, tranquila. Le gustaba estar con él, y quizás, tan solo quizás, existía la mínima posibilidad, de que Isaac finalmente haya encontrado un amigo… Un amigo con un montón de secretos y poderes sobrenaturales. Sí, era extraño, pero por alguna razón no le prestó mucha atención a eso.
La clase de filosofía había terminado, justo a tiempo para la hora del almuerzo, se podían escuchar los estómagos de todo el mundo rugiendo del hambre. Justo cuando todos estaban saliendo del salón de clases, directamente al comedor, tanto Isaac como Alex se detienen al escuchar una voz en particular. "¡Isaac! ¡Alex! ¡Esperen!", fue lo que escucharon los dos adolescentes, pero el chico Lahey pudo reconocer perfectamente esa voz, y se sonrojó con tan solo pensarlo. Sí señores, era Scott McCall quien llamaba por su atención. Era Scott McCall quien se encontraba casi corriendo por los pasillos para llegar a ellos. Era el mismo Scott McCall quien se las arregló para que Isaac no se diera un fuerte golpe contra el piso. El mismo Scott McCall con quien Isaac intercambió más de una mirada a los ojos y más de una radiante sonrisa en un solo día. Era el co-capitán del equipo de lacrosse de la escuela, envidiado por muchos varones en la institución por su talento y su físico, adorado por todas las chicas por su hermosa sonrisa, ojos marrones y gran carisma, Scott McCall, quien llamaba a ambos chicos por sus nombres.
-Hola, muchachos, ¿qué cuentan? – Y así era, más o menos, como el chico McCall saluda tanto a Alex como a Isaac, al alcanzarlos a ambos en los corredores. Isaac solo sonrió al joven co-capitán, quien de repente miró a Alex – Así que tú eres el chico nuevo. Entonces… Bienvenido.
-Muchas gracias. Alex – Estira su brazo para saludar – Alex Darkray.
-Scott. Scott McCall – Ahí estrechan las manos, Isaac solo pensaba en una cosa: "Por favor, mírame, mírame, mírame". Alex se dio cuenta y decide hacer su jugada.
-Bueno, creo que iré a conocer la cafetería por mí mismo. Ustedes chicos – Toma unos pasos mientras se aleja lentamente – Los dejaré solos – Antes de marcharse, le da una mirada de complicidad a Isaac, y este hace un gesto de "¡¿Qué?! ¡No me dejes solo! ¡Espera!", pero en el interior, muy en el interior se lo agradecía profundamente. Luego de un par de segundos, ambos chicos se encontraban de nuevo, intercambiando miradas y una sonrisa, pero no pasó mucho tiempo hasta que Scott rompió el silencio.
- Este… Quería hacerte una pregunta hoy en la biblioteca cuando te encontré, pero justo llegó Stiles y, bueno, ya sabes, me arrastró fuera de ahí.
-Sí, bueno… No hay problema, yo… Bueno, ya sabes – Intentaba decir aunque sea UNA sola frase de manera coherente, pero no, no lo logró por un buen rato. Eso no le molestó a Scott, al contrario, se rió un poco al ver que Isaac tartamudeando de esa manera era gracioso, y, dentro de todo, tierno – Por cierto, ¿qué querías preguntarme?
-Ah sí, claro. Verás, ¿recuerdas que esta noche es el baile para dar la bienvenida a los chicos de primero? – El chico Lahey asiente, un poco dudoso sobre lo que Scott tenía para preguntarle – Bueno, Stiles irá con Lydia, y estaba pensando – "¿Qué? No, no, no, no, no, esto no es un sueño, ¿verdad?", Fueron los pensamientos de Isaac cuando escuchó esa parte. No pudo evitar sonrojarse, parecía estar más rojo que un tomate, exageradamente hablando – Estaba pensando en invitarte a ti, para ir conmigo al baile. Si no te molesta, claro.
"Muy bien, repasemos: Anoche me adentré al bosque para sacar algunas fotografías y de la nada, al recordar un cumpleaños y al ver a un hombre de negro, quien se supone, no debería estar ahí, se hizo de noche al instante, me encontré con esta criatura gigante que por poco me come, y aparece Alex entre los árboles, luchando con esa criatura de manera feroz. Luego, Alex me explica que él antes fue miembro de una organización donde los Ejecutores de Sombras como él están reunidos como grupo para mantener el equilibrio entre el mundo normal y el mundo paranormal. Más tarde, aparece Alex sentado en el banco que se encuentra justo al lado del mío en el periodo de filosofía, y dice ser estudiante de la escuela ahora, y resulta que los Ejecutores deben buscar a una persona que se denomina Médium para romper un sello que tiene todos sus verdaderos poderes encerrados. No solo eso, ahora mismo, Scott me está invitando para ir al baile de esta noche. ¿Será una cita? Ay Dios, esto es demasiado…" Fueron los pensamientos del joven Lahey por un momento. Luego, regresó finalmente al planeta tierra.
-Yo… Sí, me encantaría ir contigo.
-¡Perfecto! Pasaré por tu casa a las 19:30, ¿está bien para ti?
-Sí, claro, no hay ningún problema – Su corazón latía un millón de veces por segundo. No podía creer que saldría en una cita con Scott McCall, ¡Scott! El chico que le ha gustado desde que ingresó a secundaria, el chico de sus sueños… Bueno, eso sonó muy cliché, pero era verdad.
-Muy bien. Entonces… Nos vemos a las 19:00 – Y el atractivo muchacho se despide de un entusiasmado y emocionado Isaac. De la nada, Alex aparece con una cara de sorpresa indescriptible, y con una sonrisa de oreja a oreja. Se va acercando a su paralizado compañero y lo sorprende.
-Entonces… ¿Tienes una cita esta noche?
-Creo… ¡Creo que sí!
