Médium, parte II Locura de Luna Llena

-¿No piensas venir al baile?

-Nah, no tengo con quien ir, y no quiero que me dejes plantado cuando Scott aparezca – Lo único que hizo Isaac es reír un poco y soltar una gran sonrisa – A demás, hay algunas cosas que quiero resolver.

-Como… ¿Qué?

Justo después del día escolar de hoy, lo único que estaba en la cabeza de Isaac era la cita que le esperaba esa noche con Scott McCall, el amable, extrovertido y atractivo co-capitán del equipo de lacrosse de la escuela. Aún no podía creer que lo haya invitado al baile, para ir juntos, esa misma noche. Muy bien, eso para muchos en la escuela fue un hecho raro, muy raro… Obviamente, el hecho de que Scott haya invitado a otro hombre para ir al baile, y no a una chica linda y popular, que "esté dentro d su status". Isaac por dentro se sentía el chico más feliz de todo el mundo, incluso se le notaba muy notoriamente en la cara, Alex incluso se daba cuenta de ello.

Justo después del colegio, Alex invitó a Isaac a su departamento para almorzar los dos y… Bueno, solo digamos que Alex necesitaba ayuda limpiando y ordenando su departamento. Era un lugar no tan grande, pero muy cómodo y cálido. Se ubicaba en medio del centro, en una zona de edificios viejos y grandes, el edificio donde vivía Alex no era la excepción… Era uno de los más viejos, pero no era el más grande; aunque la gente era muy amable ahí, hasta una señora que vive a unas puertas del joven Darkray se ofreció para prepararles el almuerzo, pero para los dos chicos sería más divertido y cómodo hacerlo ellos mismos. Pero a partir de ahí, aprendieron una buena lección: No entretenerse con la televisión mientras hay algo cocinándose en la hornalla… Aunque el almuerzo estuvo delicioso, a pesar de que estaba un poco… "Tostado". La cuestión era que, luego del almuerzo y una larga siesta llena de videojuegos donde Isaac perdía constantemente, volvieron a la casa del chico Lahey para prepararse para el baile. Y porque Alex se puso a molestar a Isaac para conocer su casa. Puede llegar a ser un chico muy irritante, ¿saben?

-Luego de que ese demonio de Rez te atacara, comencé una pequeña investigación. Resulta que aquí, en Beacon Hills, hay una gran cantidad de actividad paranormal, pero lo extraño de esto es que en esta ciudad ningún Ejecutor puso un pie, de hecho, la ciudad está, por decirlo de una manera, inestable en cuanto a equilibrio. Supongo que sabes de lo que estoy hablando.

-Entiendo, pero… Si las cosas son así como tú lo dices – Dice Isaac mientras revisa su ropa amontonada en los rincones de su habitación – Si ningún Ejecutor se hizo presente aquí, ¿qué es lo que debe de significar? – Toma una de las camisas que encontró debajo de sus pies y se mira al espejo con ella puesta.

-Significa que hay algunos conflictos internos en la Organización – Isaac deja de lado la camisa que se estaba probando, y le da una mirada de preocupación a su pálido y delgado amigo. La forma en la que dijo eso le daba muy mala espina al chico alto – Aunque desconozco qué tipo de problemas debe de haber, es seguro que es algo grave. Aunque no sé si quiero saber…

-Oye, Alex – Isaac ahora mismo seguía revolviendo gran cantidad de ropa por los aires, buscando algún pantalón jean para vestir, al menos uno que no esté sucio o manchado – Jamás me dijiste por qué te habías retirado…

-Ah pues… En realidad, no quiero hablar de eso ahora – El chico Lahey pudo sentir la seriedad en el tono de su amigo, por lo cual, decidió no volver a preguntar del tema, al menos hasta que Alex quiera hablar de ello. Isaac finalmente encontró un pantalón decente para vestir.

-Isaac…

-¿Qué? ¿Qué pasa, Alex?

-Yo que tú me fijo en la hora… - Isaac desvía su mirada al reloj, y su cuerpo se paralizó por un minuto. Las 18:35. El pánico comenzó a correr por todo su cuerpo.

-¡¿QUÉ?! ¡¿LAS 18:35?! ¡Él va a estar aquí en 25 minutos! – Cuidadosamente empuja a Alex hasta la puerta principal – Lo siento, lo siento, pero necesito ducharme, cambiarme, prepararme y… ¡AY, DIOS, ESTOY ATRASADO!

-Está bien… Entonces me voy a mi departamento – Se abre la puerta principal y el chico Darkray ya se encontraba fuera de la casa de su nervioso amigo – Si llega a presentarse algo, te lo haré saber. Aunque, teniendo en cuenta de que no contestarás tu celular debido a que estarás en medio de una cita asquerosamente romántica, voy a tener que ir a buscarte al baile…

-Sí, sí, sí, sí, sí, no hay problema, ten cuidado camino a casa, suerte, espero que la próxima ves vayas al baile, nos vemos, suerte, cuidado por el camino, adiós – Isaac finalmente cerró la puerta en la cara de Alex, antes de que este siquiera pudiera despedirse. Da la vuelta y se dirige a su departamento. Le esperaba un largo recorrido… Pero al momento de comenzar a caminar, nubla su mente totalmente, necesitaba pensar en algunas cosas que rondaban por su cabeza.

"No sé porqué, pero me siento preocupado por Isaac. No es que desconfíe en Scott, para nada, me pareció una persona muy agradable y sincera, no creo que sea capaz de lastimar ni a una mosca. Pero… Había algo más, algo extraño en ese chico, algo que me es muy familiar, pero no puedo reconocer bien qué es. Había sentido algo extraño en él, en su aura había una sensación muy familiar, una presencia fuerte, una gran confianza, como…" Por un minuto, detiene sus pasos y silencia sus pensamientos, y se dio cuenta de algo importante, y se odió un segundo por no haberse dado cuenta en el instante en que vio al chico McCall en la escuela. Volvió a sus pensamientos y comenzó a caminar de nuevo al instante. "Como si de un lobo se tratase… Pero, ¿será posible? Tendría que ponerlo a prueba para estar 100% seguro de eso… Aún así, me pregunto si estará acompañado de una manada, o si se tratará de un Omega, pero no parecía ser tan débil como para ser un Omega. ¿Qué estás escondiendo, Scott McCall?" Luego de esa pregunta, el muy delgado chico siguió su camino a casa, donde le esperaba una larga noche llena de aburrimiento e investigaciones por hacer. A demás, sabía que no solamente era a Scott a quien tenía que investigar…

Por otro lado, Isaac ahora mismo se encontraba tomando una ducha caliente, repasando imágenes de todas las cosas que pasaron en un corto periodo de tiempo, sin dudas iría a su lista de "Cosas-Que-Nunca-Jamás-En-Mi-Maldita-Vida-Olvidaré ".

Primero que nada, fueron sucesos extraños los que lo llevaron a perderse en una noche sin fin en el bosque, donde no podía salir ni aunque lo deseara con todo el corazón, no tenía escape de ese terrorífico y oscuro lugar; fue atacado por una bestia horripilante, llamada un "Demonio de Rez", y fue Alex quien apareció entre la oscura noche y las frías ventiscas para salvar su vida; Alex le cuenta que es un Ejecutor de Sombras y explica los deberes como tal, como mantener el equilibrio entre los dos mundos que, al parecer y obviamente, estaban unidos; al día siguiente, se encuentra con el muy atractivo y simpático Scott McCall, e intercambiaron miradas y más de una sonrisa varias veces; había encontrado a Alex en su clase de filosofía bajo el pretexto de que "ahora estudiaba ahí"; Scott lo había invitado a la fiesta de esa misma noche, como si de una "cita" se tratase.

Isaac sale de la ducha, y aún contaba con 15 minutos para vestirse. Aún no podía creer que… Bueno, ya saben: Cita, Scott, Baile… Sería su primera cita, ya que nunca había ido a ninguna con nadie en especial. Creo que esta estaba siendo la mejor semana de su vida, al menos eso pesaba.

Primero que nada, por Alex; no era porque le salvó la vida de ese demonio, pero lo llegó a considerar su primer amigo. Por el hecho de que, no solo compartían tantas cosas en común, sino que, en su interior, Isaac sentía que Alex se preocupaba en serio por él, más cuando se había marchado de la casa hace poco; podía sentir un aura de preocupación alrededor de su muy delgado amigo. A demás, no cualquier compañero de clases lo invitaría a almorzar y jugar videojuegos todo el día en su departamento. Sentía que, por primera vez, Isaac era querido.

Por otro lado, obviamente, estaba Scott; Desde primer año de secundaria, Isaac sentía una extraña sensación cuando estaba cerca del co-capitán del equipo de lacrosse; su corazón aceleraba a ritmos que ni siquiera él podía describir; su pálida piel se tornaba un poco rojiza, más sus mejillas; se sentía seguro a su lado, sentía que el mundo no sería capaz de derrotarle estando Scott a su lado, se sentía invencible. Aún recordaba la primera vez que aquellos dos intercambiaron una profunda mirada a los ojos del otro, y fue ahí cuando Isaac se dio cuenta de lo que en realidad sentía.

Era el primer día de Isaac en el equipo de lacrosse, estaba más que nervioso, no, decir que estaba nervioso era poco, muy poco, estaba aterrado, tan aterrado que se podía notar que sus brazos y piernas temblaban. Tenía el presentimiento de que algo malo estaba por ocurrir, siempre tiene ese presentimiento, y no sabía por qué, era algo normal en él. Uno de los co-capitanes, Jackson Whittemore, no ayudaba mucho a los nuevos jugadores. Ese idiota estaba tan ocupado sintiéndose superior a todo ser existente en la escuela, que ni siquiera prestaba atención al resto de los jugadores, solo a él mismo, y a un espejo… Sin embargo, cuando ingresó el segundo co-capitán al campo de juego, los ojos del joven Lahey quedaron sumamente atónitos por lo que estaban viendo, su mente se tornó en un pensamiento en blanco, y el mundo a su alrededor parecía ser más lindo. Fue ahí cuando conoció a Scott McCall, un chico de estatura normal (A Isaac le molestaba, y MUCHO, el hecho de que su altura lo haga ver como un gigante, más cuando se paraba al lado de todos sus compañeros hombres), un cabello castaño oscuro, ojos marrones hermosos con un brillo precioso en ellos, una sonrisa tan contagiosa que haría hasta sonreír al tipo más amargado, o al chico más serio y callado (Isaac era un claro ejemplo de lo segundo), un cuerpo muy bien formado, un carisma y confianza de acero. Para muchos en la escuela, no era fácil en NO querer a alguien como Scott, no, no podían, simplemente no.

Fue en un descuido cuando Isaac miraba desde la banca a sus compañeros de juego y desvió un poco, tan solo un poco, su mirada al chico McCall, quien se encontraba haciendo de mentor a los nuevos. Cuando éste se da cuenta, queda mirando a Isaac con una sonrisa tan hermosa, tan brillante, que el chico alto no pudo dar reacción ninguna, más que devolver la sonrisa con un amable gesto en su rostro. De repente, todo tenía sentido para Isaac.

¡KNOCK, KNOCK, KNOCK!

"¿Qué? ¿Ya llegó? ¡Aún no estoy listo!" fueron los pensamientos desesperados de Isaac, ya estaba vestido, se había puesto algo de colonia, pero obviamente la inseguridad de la "primera cita" lo tenía así. Corre desesperado hasta la puerta, antes que nada se mira al espejo, arreglando su peinado y su camisa, revisando su aliento y sus dientes. Bien, todo parecía estar en orden. Fue muy emocionado hasta la puerta para recibir a Scott como se debe, pero al abrirla se encontró con una gran decepción: No era Scott quién tocó la puerta, sino que era la Sra. Lovegood, antigua vecina del barrio, una mujer que ya se encontraba en sus años dorados quien estaba frente al muy decepcionado y confundido Isaac. La mujer miró sorprendida al chico Lahey, mientras lo saluda educadamente.

-¡Vaya, vaya! Te ves muy bien, Isaac, muy atractivo, de hecho. ¿Una ocasión especial?

-Eh… Algo así, voy a un baile en mi escuela con… Una persona.

-Ya veo. Más te vale que no rompas tantos corazones esta noche, muchacho – Y la pobre e inocente anciana comienza a reír con ganas, mientras que Isaac solo sonreía un poco avergonzado – En fin, solo venía a preguntarte si es que has visto a mi gato. No veo a Strauss desde hace dos días ya…

-No, honestamente no lo he visto. Pero prometo que si lo veo se lo llevaré yo mismo, Sra. Lovegood.

-Muchas gracias, Isaac, es bueno saber que aún hay chicos educados en este barrio – Y la muy amable señora se aleja de la casa. ¿En serio? Entendía que era un animal al cual quería, y mucho, pero… ¿En serio? No pasaron ni 5 segundos cuando Isaac había cerrado la puerta detrás de él y ya estaban golpeando, pensé que era la Sra. Lovegood de nuevo, así que se dirigió con un poco más de paciencia a atender a la amable mujer.

-¡Ya abro, Sra. Lovegood! – Fue grande, enorme, monstruosa, vergonzosa y devastadora la expresión en el rostro de Isaac cuando vio que, no era la Sra. Lovegood la que golpeó a la puerta, sino que era Scott quien ahora se encontraba en el pórtico de Isaac, frente a él, con una mirada un tanto… Confusa en él. Un poco más y Isaac se pondría más rojo que un tomate.

-Creo que mi apellido es "McCall", y no creo ser tan viejo, mucho menos mujer, para que me digan "señora" – Comienza a reír un rato, y la cara de Isaac no tenía precio, solo trataba de que las palabras salieran de su boca de alguna manera.

-Sí, no, digo… Pasa que mi vecina, la Sra. Lovegood perdió a su gato y vino a preguntarme por él hace un rato – No, la muy vergonzosa expresión no abandonaba aún su rostro, pero al menos intentó sonreír – Y pensé que se trataba de ella. Lo siento – Fue solo un segundo hasta que Scott dejó de reír.

-No hay problema, me pasó muchas veces. Por cierto, ¿estás listo? – Al escuchar esa frase, la emoción por el cuerpo de Isaac corría como si se tratara de la ducha misma.

-Sí, claro. Vámonos ya – Acto seguido, Isaac apaga las luces de dentro de su casa, enciende las de afuera, cierra la puerta detrás de él, y ya estaba preparado. Aún no podía creer que esto no fuera un sueño… Y así comenzó el recorrido de los dos, iban caminando, ya que la escuela no quedaba tan lejos del hogar de ambos, por lo cual decidieron estirar las piernas un poco, charlas sobre cualquier estupidez y hacer malos chistes de los que sólo ellos dos se reirían.

Una noche fría, ventiscas heladas, noche de luna llena. Qué hermosas eran esas noches, las noches que Isaac anhela desde pequeño. Ahora, en una noche de luna llena, le toca una cita. Pensaba que nada podría ser más perfecto que eso.

En medio de una densa oscuridad, Alex yacía en su viejo sillón, tan cómodo como siempre, medio dormido, pensando en un millón de cosas que aún no entendía. Por ejemplo, el posible hecho de que Scott era un hombre lobo, el que en Beacon Hills haya una enorme cantidad de actividad paranormal, pero lo más importante: El hecho de que ningún Ejecutor de Sombras haya pisado ese lugar nunca, o sea, jamás. Era muy obvio, al menos para Alex, que algo muy malo debe andar pasando en la Organización para que ningún Ejecutor haya puesto un solo pie en Beacon Hills, más con esta inestabilidad que Alex pudo descubrir. Moralmente, sabía lo que tenía que hacer, averiguar bien qué es lo que estaba sucediendo y por qué, pero luego comenzó a recordar algo, y una figura en especial se le vino a la mente. "No, mejor no. Voy a esperar hasta que el momento indicado para hacerlo llegue, por el momento es problema de ellos y a mi no me concierne en nada tener que meter narices", fueron sus pensamientos. Estaba a punto de quedarse dormido, hasta que su computadora portátil, la que se encontraba al lado de él, comenzó a hacer un ruido extraño, como una especie de alarma. Fue ahí cuando todos sus sentidos volvieron a activarse (Con bastante disgusto, odiaba que eso pase siempre que estaba a punto de dormirse), se sentó en frente de su computadora, y sus ojos se abrieron como platos.

"¿Una manada de lobos? Pero… ¿A dónde van?", fue lo que pensó en ese instante, pero su cuerpo se congeló por un momento, y su boca quedó entreabierta con un par de segundos, estaba paralizado. Sin pensarlo, volvió a vestirse para salir, tomó un abrigo y rápidamente se dirigió a la puerta de su departamento, y al salir estaba corriendo, como si su vida dependiera de ello. Se quedó totalmente aterrorizado e intranquilo al ver dónde los lobos se estaban dirigiendo, y deseaba que solo fuera de pasada.

Por otro lado, Scott e Isaac se encontraban ya en el baile. La música sonaba fuerte, todos estaban bailando, y un poco más y el grupo de Jackson saltaba en medio del salón, aunque había un par de personas sentadas, parecían de primer año; era obvio, y Isaac los entendía, ser de primer año no es nada fácil, especialmente cuando eres una persona muy tímida como él.

Unos segundos después de mirar alrededor, Scott toma a Isaac de la mano y lo arrastra hasta donde todos estaban bailando tan alocadamente. "Él… ¿Me tomó de la mano? ¿En serio?", pensó Isaac, con su rostro ardiendo totalmente, y sus mejillas quemaban un poco más (Hablando de manera exagerada). Scott había comenzado a bailar, y Isaac no tenía ni maldita idea de qué hacer, pero luego miró a su alrededor por última vez, y analizó la situación: Todo el mundo la estaba pasando bien, la música era genial para bailar, estaba ahora mismo con Scott, con quien anhelaba desde hace mucho tiempo poder estar en una cita (Aunque bueno, no sabía si ir a un baile donde toda la escuela bailaba desenfrenadamente se podía considerar una cita, pero algo es algo); en definitiva, no había razón alguna para no divertirse un rato, a demás, hacía bastante tiempo que no disfrutaba momentos como éste, así que tenía el derecho de poder descontrolarse un poco él también. No lo pensó dos veces, así que se unió al gran grupo de estudiantes y compañeros que estaban bailando alrededor suyo.

Como siempre, el tiempo pasó muy rápido, pero Isaac aún seguía bailando junto a Scott, en un momento Stiles y Lydia se unieron, pero pasados dos minutos más o menos, los dos se habían ido, Dios solo sabe dónde…

Todo estaba muy bien, perfecto de hecho, hasta que en un momento, todo alrededor de Isaac se estaba deteniendo, o al menos eso parecía. Estaba un poco confundido, había mirado de nuevo hacia Scott, y había parado de bailar, es más, estaba mirándolo a él, a los ojos. Los dos se quedaron así por un par de minutos, hasta que Scott se acerca más a Isaac, y lo toma de los brazos, acercándolo más a él y tomando su cintura. Los dos estaban frente a frente, estaban muy cerca, demasiado. El aliento de Isaac parecía haberse detenido, cuando Scott habló primero.

-Por favor, no te detengas – Fue lo que dijo, bastante confuso para Isaac – No detengas tu respiración. Cuando la siento cerca de mí, me siento… Vivo.

Su corazón había acelerado más de la cuenta, sentía que estaba en el lugar correcto, con la persona correcta, en el momento correcto. Solo sentía que necesitaba decir algo, algo que estaba pidiendo a gritos salir de su corazón.

-Estoy tan enamorado de ti – No se arrepintió de lo que acaba de decir, y Scott solo lo miró con una hermosa y radiante sonrisa, acercando más a Isaac hacia él.

-¿Yo? ¡Yo estoy loco por ti! – Fue la respuesta de Scott hacia Isaac, quien solo sonrió con una gran alegría. Pareciera que encontró al amor de su vida.

Los dos estaban cerca, muy cerca. Ambos estaban a punto de sellar sus destinos con un beso, estaba por pasar. Pero de un momento a otro, Scott se aleja bruscamente de Isaac, mirando de lado a lado, se había dado la vuelta y le daba la espalda a un muy confundido Isaac, pero se mantenía cerca de él, tomando su mano. La cara de Scott era preocupante, como que se había puesto en alerta máxima. Algo estaba pasando, pero Isaac no sabía qué exactamente. De pronto, se da vuelta para mirar fijamente de nuevo a Isaac, pero con una mirada llena de tristeza y preocupación.

-Si te pido que te quedes aquí, y que no vayas dentro de la escuela, ¿lo harías? – Isaac no pudo hacer nada, solo quedar sorprendido por un largo rato, más que nada confundido. Solo logró asentar con la cabeza, pero Scott dijo algo más – Lo siento mucho, prometo que voy a compensarte de cualquier manera, pero… Tengo que irme – Fueron las palabras de McCall, y luego salio corriendo del salón. Isaac solo se limitó a preguntarse qué demonios pasó. La expresión en la cara de Scott decía que algo estaba mal, aunque no pasó mucho tiempo hasta que Alex apareció, gritando su nombre.

-¡Isaac! ¡Isaac! – Parecía bastante alterado, ¿acaso es el día de "ponerse nerviosos y alterados en medio de la noche"?

-¿Qué pasa? ¿Sucede algo?

-Hombres lobo – Los ojos del chico Lahey se abrieron como si de la misma bola de cristal del salón se tratase – Una manada de hombres lobo se dirige hasta acá. Tengo que sacarte de aquí, evacuaré al resto en un rato – Alex había agarrado el brazo de Isaac para salir del salón, pero éste se detuvo.

-¡Espera! No puedo irme, Scott entró a la escuela él solo – La expresión en el rostro de Alex no tenía precio. Parecía preocupado, pero había algo más… Algo que parecía estar diciendo que sus sospechas serían confirmadas en poco tiempo. Isaac seguía sin entender nada – ¿Alex? ¿Ocurre algo? – El otro chico no dijo nada, pero suspiró en grande, y los dos se dirigieron al interior de la escuela.

-Hay algo que debo contarte – Ambos salían del salón por la puerta que lo conectaba con la escuela, y Alex parecía estar más preocupado que nunca – Pero no puedo estar 100% seguro aún…

Recorrieron curso por curso, pasillo por pasillo, y nada… No había señal alguna de Scott, mucho menos de la manada de lobos que se acercaba a la escuela. Alex estaba a punto de darse por vencido, pero Isaac no, él sería capaz de buscar toda la noche para encontrar a Scott, Y Alex lo sabía muy bien, lo sospechaba.

-Estás diciendo que… ¿Scott es un hombre lobo?

Aún no puedo estar seguro del todo. Pero tengo la enorme sospecha de que ese chico oculta algo, ¡lo sé!

Pero fue un grito fuerte lo que llamó la atención de los dos adolescentes hasta un pasillo cercano. Temían que se tratase de Scott, así que apresuraron el paso y… No podían creer lo que estaban viendo. Tres personas, adolescentes de su misma edad quizás, estaban tiradas en el suelo, retorciéndose del dolor. Dos mujeres, una rubia un poco pálida, la otra era castaña con piel de tonalidad un tanto oscura; El único hombre parecía ser mucho más grande que Alex e Isaac, un hombre afroamericano calvo. Pero era la cuarta figura lo que en realidad llamó la atención de los dos.

Era un segundo hombre, pero estaba parado en medio de las otras personas retorcidas del dolor, parecía que tenía garras en vez de uñas, garras grandes y parecían filosas, contaba con un poco más de cabello facial en los alrededores, y su rostro tenía rasgos animales. Cuando se dio cuenta de la presencia de los dos adolescentes, miró por un segundo a Alex, con una mirada fría y amenazadora, pero al voltearse a Isaac, se pudo ver que la "persona" había puesto una mirada triste. Isaac sabía perfectamente quién era, sin importar el aterrador aspecto que tenía. Pero no creía que fuera posible, no quería creerlo.

-¿Scott? – Fue lo único que el chico Lahey pudo decir en ese momento. Sin dudas era él, ya que al escuchar su nombre bajó la mirada en vergüenza. Alex tenía esa mirada de "ya lo sabía".

-Yo… Yo no quería que me vieras así – Fue lo que el tercer adolescente se limitó a decir, sin mirar a ninguno de los otros dos a la cara. Alex iba a ser el primero en hablar, pero fue interrumpido por… ¿Un aplauso? Todos fijaron su mirada a la entrada del gimnasio, donde una figura masculina, alta, oscura, con ojos rojos y una sonrisa diabólica esperaba frente a todos ellos. El más sorprendido de los tres era Isaac, porque no podía creer lo que estaba viendo. "Éste tipo… ¡Es el que vi esa noche en el bosque! Mientras estaba recordando el cumpleaños de esa niña…", fueron sus confusos pensamientos.

-Impresionante – La misteriosa figura comenzaba a hablar – Sabía que serías capaz de algo así. Ningún Omega cualquiera hubiese sido capaz de derrotar a un grupo de tres Betas como los míos.

-Así que tú eres el Alfa – Fue el único comentario que hizo Alex, el misterioso Alfa solo se limitó a asentar con un movimiento de su cabeza – ¿Qué es lo que quieres aquí? Por si no te das cuenta, cualquiera podría darse cuenta, y la gente comenzaría a hacer muchas preguntas que no tendrían respuestas.

-Créeme cuando te digo – El Alfa comienza a retroceder, acercándose más a las puertas del gimnasio – Que aquí, en Beacon Hills, eso no es nada nuevo – Finalmente había entrado al gimnasio, cerrando las puertas detrás de él. Alex estaba a punto de ir tras él hasta que Scott decide hacerlo por él.

-¡Derek! – Fue lo único que se atrevió a decir antes de lanzarse hasta el gimnasio y entrar por la fuerza.

Alex estaba por hacer lo mismo, indicando a Isaac que se quede ahí y no se acerque a la pelea, pero antes de siquiera dar un paso, el chico Darkray comenzó a retorcerse del dolor y no fue capaz de moverse por un rato mientras escuchaban que la pelea entre Derek y Scott había comenzado. Se escuchaban los gritos de dolor provenientes de Scott, y eso preocupó mucho más a Isaac, no sabía qué hacer…

-Si me lanzo a la batalla ahora… No creo poder aguantar mucho tiempo peleando contra un Alfa, aún si Scott pelea también contra él – Admite Alex, manteniendo su brazo en la zona dolorida. Isaac solo guardaba silencio.

Por otro lado, Scott y Derek estaban peleando en el gimnasio, y pareciera que Derek tenía la mayor ventaja, ya que el chico McCall estaba en el suelo, escupiendo sangre. Derek solo se limitaba a sonreír fríamente.

-Puede que hayas derrotado a mis Betas en tan solo un minuto, Scott, pero no tienes posibilidad alguna contra mí, un Alfa. ¿Entiendes ahora por qué me necesitas?

-¿Quieres que te diga una cosa? – Scott comienza a levantarse de a poco mientras va cerrando su puño – Antes de ser parte de tu manada, prefiero morir aquí mismo, ¡y ahora! – Con un movimiento rápido, le propina un fuerte puñetazo en la cara a Derek, y éste retrocede unos pasos cubriéndose el rostro. Pero al quitar sus manos del lugar, sus ojos se volvieron rojos como la sangre misma sus rasgos faciales cambiaron a unos más animales y unas enormes garras crecieron de sus dedos. Esto no era buena señal para Scott, y él lo sabía…

Isaac estaba totalmente desesperado, y Alex intentaba levantarse con todas sus fuerzas, pero no, la herida dolía tanto, a tal punto de que esta no le permitía siquiera pararse, esto era una situación grave, muy grave.

Mientras Isaac pensaba qué hacer, qué podía hacer, recordó algo que Alex le había dicho esa mañana en la enfermería: "Ellos (Los Médiums) son los únicos capaces de destruir el sello que guarda nuestro verdadero poder". Si no quedaba otra alternativa, entonces Isaac iba a arriesgarse a hacer algo que, posiblemente, cambie su vida para siempre.

-¡Está bien! ¡Está bien! ¡Lo haré! – La expresión en la cara de Alex reflejaba algo como "¿De qué demonios estás hablando?" – Tú dijiste que un Médium es el único capaz de destruir los sellos de los Ejecutores, ¿verdad? – El chico Darkray asentó con un movimiento de su cabeza – Entonces seré uno, ¡yo seré tu Médium!

-¡¿QUÉ?! – Fue lo que llegó a decir Alex al instante de haber escuchado lo que su alto amigo pudo decir - ¡Isaac! ¡No!

-Yo sé que no poseo los poderes de un Ejecutor, ni siquiera algo cerca, pero si hay algo que pueda hacer para detener esta locura, ¡haré lo que sea necesario!

-¡Isaac! No sabes en lo que te estás metiendo.

-¡NO ME INTERESA! – Alex solo pudo mantener silencio y mirar fijo a Isaac, con una mirada de confusión más grande de lo que se imaginaba. ¿Por qué querría Isaac hacer semejante cosa? – Yo… Yo he visto como mi madre murió en ese accidente, perdí a mi hermano en la guerra, y mi padre me mataba a golpes todos los días de mi maldita vida, han estado abusando de mí y de muchos chicos más en éste colegio, y no he podido hacer nada al respecto. Yo… ¡Por primera vez quiero hacer algo para ayudar!

Hubo un silencio perturbador, solo escuchaban los gritos de pelea en el gimnasio, pero ninguno de los dos chicos fuera de él dijo una sola palabra. Aunque con el pasar de tan solo un minuto, Alex dio una mirada de resignación y levantó la manga izquierda de su camisa, mostrando una cadena con un dije extraño, Isaac no podría describir bien qué era.

-Intenta romper éstas cadenas con tus propias manos – Fue lo único que Alex se atrevió a decirle a Isaac. Éste sin pensarlo tomó con sus dos manos la cadena en la muñeca de su amigo y comenzó a tirar de ella. A los pocos segundos, la fina cadena parece comenzar a agrietarse. A esto, Alex solo pudo mirar sorprendido, y con una sorpresa enorme en su rostro, no podía creer lo que estaba viendo.

"¡¿QUÉ DEMONIOS?! Jamás en mi vida he visto que un simple humano como él pudiera romper las cadenas con gran facilidad, y en tan poco tiempo. ¿Qué clase de poder estás escondiendo, Isaac?" Fueron sus pensamientos, aunque mientras ya estaba a la mitad de ellos, Isaac estaba a punto de romper las cadenas, cuando, en un segundo, en un descuido, una sola mirada, una distracción, sucede. Sucede lo que Alex jamás esperó que iba a suceder: Isaac Lahey, un simple chico de secundaria, un chico normal como cualquier otro, había roto el sello de Alex en pedazos. Isaac estaba destinado a ser un Médium, el Médium de Alex. El chico Darkray no podía creer lo que estaba viendo, mucho menos Isaac. Alex parecía que estaba por desmayarse, Isaac estaba desesperado por escuchar a Scott siendo lastimado, entraría en pánico si su amigo, quien combatió a un demonio gigante la otra noche, quien puede llegar a salvar a Scott, se llega a desmayar. Pero en un momento, Alex toma del hombro al chico Lahey y lo mira fijamente, mientras se levanta del suelo de un tirón, como su el dolor que sufría ya hubiese desaparecido.

-Isaac – Alex comenzó a hablar, e Isaac prestó atención a lo que su amigo le tenía que decir – Mejor aléjate de mi camino – Parecía que del cabello de Alex una pequeña e inofensiva corriente eléctrica comenzaba a surgir – Si es que no quieres convertirte en barbacoa.

Scott se encontraba muy herido, apenas pudo levantarse del piso del gimnasio. Derek, por otro lado, estaba seco y fresco, ni una sola gota de sudor. Con un rugido de su parte, había anunciado que éste era el fin del chico McCall, hasta que, por un segundo, pareciera que alguien estaba mirándolo, y cuando trata de darse la vuelta, lo único que podía sentir ahora, era una patada muy fuerte en su mandíbula, Eso lo manda a volar hasta el otro lado del gimnasio. Solo tardó un par de segundos en reincorporarse, pero su mandíbula estaba rota, así que se la tuvo que acomodar.

-Y eso que no te he dado una patada muy fuerte. Se nota que eres un Alfa nuevo – Aquel que le proporcionó esa gran patada que lo mandó a volar estaba en frente suyo, a unos metros de distancia, al lado de un muy herido Scott. Éste pudo reconocer que era Alex quien mandó a volar a Derek.

-¡Alex! Qué… ¿Qué demonios estás haciendo?

-Tratando de ayudarte a no morir. De nada, por cierto – Derek se estaba acercando a toda velocidad, totalmente decidido a despedazar al delgado amigo de Scott. Pero al momento de acercarse a los dos, Alex levanta su mano izquierda y la cierra en un puño, y sin mucho esfuerzo, golpea a Derek en la frente con su puño izquierdo. Scott no podía creer lo que estaba viendo, primero que nada, por el hecho de que el chico nuevo estuviera moliendo a Derek a golpes, y por el otro lado, que al momento del golpe, unas pequeñas descargas eléctricas salieron del impacto. Derek se encontraba muy mareado, tratando de recuperarse del golpe, pero no podía, pareciera que fue golpeado por una bola demoledora en la frente - ¿Te importaría? Estamos en medio de una conversación. Si tienes tantas ganas de ser una bolsa de boxeo, entonces deja que los adultos terminen de hablar primero – Fue lo que había comentado el chico Darkray, pero justo después de decir esas palabras, Scott se lanza hacia Derek, y le propina un gran puñetazo en la cara, obviamente aprovechando su estado de debilidad – O quizás no…

Derek cae al suelo, pero se recupera nuevamente y toma del cuello a Scott, éste hace lo mismo y ambos sueltan un gran aullido de furia hacia los dos, pero justo en ese momento Alex interviene en medio de los dos, y de un puñetazo manda a Derek por los aires. Obviamente la expresión de Scott lo decía todo, "¡¿QUÉ DEMONIOS?!".

-¿Scott? – Lo llama el chico Darkray desde un costado del gimnasio, observando la caída del Alfa al suelo, y su reincorporación instantánea – Isaac está en los pasillos fuera de aquí, será mejor que vayas con él antes de que esos Betas despierten de nuevo – Scott sin pensarlo corrió hasta donde Isaac se encontraba. Derek estaba preparado para atacar de nuevo – ¿Sabes una cosa? Pensé que eras un Alfa interesante – Derek se lanza de nuevo contra Alex, pero hay una gran cantidad de energía eléctrica saliendo de su puño derecho. Esto era señal de que algo feo estaba por pasarle al confundido Alfa – Pero resulta ser – Derek ya estaba muy cerca de Alex, y éste se prepara para darle el golpe de gracia al Alfa – ¡Que no eres más que un novato!

Scott ya se encontraba con Isaac, es más, los dos estaban abrazados, estaban preocupados el uno por el otro. Mientras eso pasaba, una gran cantidad de energía eléctrica escapaba del gimnasio, y los gritos del lobo Alfa eran muy notables. Parecía que la peles ya había terminado.

En un momento, el chico McCall se sentía avergonzado de cómo se veía, y se alejó de Isaac, mirando por la ventana de los pasillos. Lahey solo se acercó y tomó la mano de Scott, y éste volvió a su forma normal, sonriendo al otro chico.

Alex sale lentamente del gimnasio, solo para ver que Isaac y Scott estaban besándose tan tiernamente, que solo guardó silencio. Estaba feliz por Isaac, estaba feliz por Scott, estaba feliz por los dos.

Pero era más que obvio que esto era solo el comienzo, el comienzo de una batalla sangrienta, una guerra sin fin, un genocidio. Pero Alex había prometido algo hace tres años, y ahora remarcó su promesa: "Los protegeré. Los protegeré con mi vida".