Capítulo 2: El entrenamiento.La mañana había pasado más lenta que otros días, para muchos esos días eran extenuantes y se hacían largos y es que teniendo las vacaciones navideñas a un paso la emoción jugaba en contra de muchos, salvo la de un azabache que más que emoción mostraba preocupación, al menos, interiormente.

Suspiró pesado mientras ordenaba sus cosas en el pupitre. Ya era hora de que fueran a las prácticas por lo que era contradictorio al amor que sentía por aquel deporte.

-¿Aún estás pensando en eso?

-Más que todo, me preocupa el cómo afectará esto a las prácticas. Sobre todo las de hoy. -respondió poniéndose de pie, tan calmo como siempre.

Si había alguien con el cual había compartido casi la misma cantidad de tiempo en lo que había vuelto a Japón, había sido con su compañero de clases y equipo Wei Liu, el chico extranjero que tenía una altura similar a la del peli morado, pero no lo superaba. Había tomado esa amistad cómplice, donde los dos se contaban los problemas y conversaban de temas mundanos. Para muchos la amistad de estos dos era aburrida, ver a dos sujetos serios hablar era difícil de seguir y cuando comenzaban a entablar conversación varios se hacían a un lado.

Tomó su bolso y esperando a que el contrario le siguiera se puso a andar hasta el gimnasio.

-Realmente debiste pensar un poco más las cosas, Himuro.

-Lo sé, pero debía ejercer un poco más de presión. No es un chico tonto, sólo es darle un pequeño empujón para que haga las cosas como deberían ser.

-Pero poner esa condición, pusiste a la única cosa que puede llegar a domarlo contra él, tú.

-No me trates como a una cosa, Liu. -mencionó en un tono poco convencido.

El chino rió levemente ante la reacción del más bajo y luego Himuro le acompañó la risa antes de volver a un semblante serio. A pesar que lo hacía para subirle un poco el ánimo, todo lo que decía era cierto y el sólo pensar que lo vería en la cancha hacía que todo se complicara aún más, pero debía de ser firme con su palabra, después de todo conocía demasiado bien a Murasakibara, si se doblegaba tan solo un poco frente a él ya no podría escapar del característico encanto del gigante morado.

En cuanto llegaron al gimnasio y una vez cambiados de ropa, el ambiente se sentía tenso. Por un lado se encontraba un pelimorado sentado en las bancas, con una pila de golosinas a un costado de él, por otro lado y el ambiente aún más pesado estaba una chica que si pudiera golpear con la mirada todo el mundo en ese instante estaría camino al hospital.

Los recién llegados se vieron de reojo, Liu dio una pequeña palmada en el hombro al azabache antes de avanzar hasta los otros dos miembros del equipo.

-¡Ustedes malditos, llegan tarde! -Gritaba el rubio con cara de pocos amigos. Se veía frustrado o al menos, algo más molesto que de costumbre- ¡Por su culpa la entrenadora está enfadada! ¡Ustedes y ese gigante de allá! ¡Agh!

-Hey Kensuke, no le eches la culpa a ellos, calma, seguro encontraremos una solución... -Habló el tercero presente mientras trataba de bajar las revoluciones del rubio-

-Um... lo lamentamos Capitán, Fukui-senpai, nosotros... -Himuro no entendía la reacción de todos en el lugar. Vio de reojo al peli morado a lo lejos cruzando sus miradas por un momento, aunque no tardó mucho en desviarla. Suspiró pesado volviendo la mirada a los mayores.

-¡Himuro-kun! -exclamó el capitán tomándolo de los hombros haciendo que obviamente el del lunar se sobresaltara al ser tomado de esa forma.

-¿S-sí Okamura-senpai? -respondió tratando de sonar claro y poco nervioso. A veces la confianza tomada por el capitán siempre resultaban casi penosas para él, ya que a pesar de que era el mayor y el rostro del equipo, mantenía cierto comportamiento torpe.

-¡Tienes que ayudarnos! ¡Por favor! -Y... aquí venía- Masako está a punto de estallar y si no hacemos algo para que Atsushi-kun quiera participar todo será oscuro.. y -Una gota de sudor fría corrió por la sien del mayor, algo notorio incluso para el más bajo. Sus manos también estaban sudadas- no querrás verla realmente enfada ¿Verdad? Las mujeres en ese estado son terroríficas... -Kenichi se veía realmente afectado ante todo aquello y no era el único que temía por una entrenadora enfadada, no, quizás si era el único que lo demostraba tan sinceramente pero, todos temían lo que pudiese pasar-

El azabache volvió a dar un suspiro pesado ¿Cuantos habían sido ese día ya? Realmente se estaba agotando con todo este asunto y apenas llevaban medio día. Quitó las manos del mayor con suavidad y negó suavemente con la cabeza.

-Lo siento, no puedo ayudarlo.

-¿E-eh? Pero, eres el único de hacer cambiar de parecer a Atsushi-kun ¿Ha pasado algo entre ustedes?

Himuro mordió su mejilla por dentro, después de todo, no era de los de decir lo que pensaba y hacía, no con todos.

-Hemos discutido. -mencionó con suavidad mientras desviaba la mirada- Ah pero, no es algo con demasiada importancia, no deben preocuparse.

-Tsk... Tendrán que dejar esa discusión infantil de lado ¡No es tan importante! -Exclamó el rubio, aún más cabreado- Joder...

-Bueno... seguro lo arreglaran pronto, Himuro-kun -volvió a cargar sus enormes manos en el menor- Pero por ahora... -Le miró serio por un momento antes de darle un empujón hacia donde se encontraba el menor de todo el equipo-

Se vio sorprendido nuevamente por aquel empujón, cayendo justo sobre sus dos pies, frente al más alto. Vio por sobre su hombro hasta donde estaban los otros tres, notando los gestos de "Estamos contigo" que hacían con sus manos. Verlos desde lejos les hacía parecer unos completos dementes, aunque claro, muchos de los otros equipos también tenían integrantes bastantes peculiares. Escuchó un leve gruñido ronco que hizo que volviera su vista hacia el frente. Desde su posición podía ver la molestia en el rostro del menor, sus labios estaban levemente fruncidos y su ceño era más notorio. A pesar de que estuviera molesto, aún le parecía considerablemente tierno y atractivo, sobre todo porque ahora estaba de pie frente al contrario y le veía desde arriba, muy pocas veces tenía la oportunidad de verle de ese modo.

Dibujó una diminuta sonrisa en el rostro y apoyó sus manos en las rodillas, inclinándose un poco hacia adelante.

-Atsushi, me han dicho que no quieres entrenar. -Comenzó a decir en voz suave, siendo respondido por un desviamiento de mirada-

-Atsushi, si tomas esta actitud por lo que hablamos en la mañana no saldrá nada bueno. Puedes enfadarte conmigo todo lo que quieras, pero no metas al resto del equipo en esto.

Continuó diciendo sin obtener respuesta alguna. El contrarío sólo se dedicó a terminar sus golosinas para abrir el siguiente paquete, aún sin siquiera querer mirar al azabache frente a sí.

-¿No me hablarás? Bien, entonces si así lo quieres, no hablaremos por el resto de lo que queda de clases. -Odiaba que le ignoraran, muchas veces en el pasado había discutido con el tigre que consideraba su hermano por esto y que se lo hiciera aquel que consideraba "algo más", le fastidiaba aún más.

Se dio media vuelta dispuesto a retirarse de su lado, los otros tres que estaban al pendiente de todo habían adoptado unos rostros de decepción pero la de él, sólo los mechones del flequillo cubrían lo que mostraba su rostro realmente. Ninguno se esperó que el gigante morado detuviese el andar de Himuro, reteniéndolo de la muñeca para tirar de éste y aproximarlo a sí, haciendo que el azabache cayera encima del contrario.

-¿Atsu-...?

Abrió sus ojos a la par, mucho menos se esperaba que ahora sus labios estuviesen atrapados por los del menor, siendo obligado a acomodarse por una de las enormes y tibias manos de Murasakibara.

El intercambio había durado poco, pero fue lo suficiente para quedar con el sabor dulzor en los labios. Se relamió suavemente, pero aquel gesto se vio opacado por el rostro del menor dirigido completamente a él.

-Yo gano. -murmuró el más alto desde abajo, mirándole con cara de niño reprimido antes de soltarle para dejarle ir.

Estas palabras dejaron atónito al más bajo, ladeando suave la cabeza sin tener respuesta a alguna a sus palabras.

En cuanto los otros tres vieron aquella escena quedaron boquiabiertos, desviando la mirada rápidamente para hacer como si no hubiesen visto nada. Okamura había comenzado a reír nervioso, mientras que Fukui maldecía por lo bajo, ruborizado levemente ante esa acción. El único que se mantenía calmo era Wei Liu, que se repetía mentalmente en como Himuro le iba a deber un gran favor para encubrir tamaña exhibición.


N/A: ¡Buenas de nuevo gentecilla! ^^ Bueno ¿Que puedo decir? Muchas gracias por su recibimiento. Sé que hay poquito material de este par y la verdad es uno de mis OTP's dentro del mundo de Kurobasu! Así que me hacen feliz el tener este recibimiento por parte de ustedes :) Espero que este capítulo sea de su agrado. Con respecto a los capítulos, tengo pensado hacer uno por semana, pero quién sabe, quizás haya sorpresas o algo así, hahaha.

Sin más que decir y agradeciendo su apoyo, que estén bien gentecilla!