Pairing: Murasakibara/Himuro
Género: Romance.
Rating: M
Capítulo 3: ¿La solución?
Afuera nevaba. Después de que el entrenamiento se diera por acabado había comenzado a caer pequeños copos de nieves que pronto convertirían las calles y el amplio patio de la preparatoria Yosen en un lugar completamente blanco. Lo mismo pasaba en las calles de aquel distrito, el frío comenzaba a darse espacio de forma más notoria en las calles, temperaturas contrariadas a las que se vivía en la habitación del más bajo.
Sus manos grandes, muchas veces aterradas por cualquier otra persona, rodeaban y acariciaban el delgado pero bien tonificado cuerpo del mayor, no era la primera vez que sus manos invadían más allá de lo que la ropa cubría, se podría decir que conocía el cuerpo del azabache a la perfección, porque a fin de cuentas, aquel cuerpo le pertenecía sólo a él y a nadie más, porque Murochin era de su pertenencia, así lo había decidido y nadie podría arrebatárselo. En esos momentos, el gigante se encontraba recostado en la cama, con el moreno sobre sí, sus manos exploraban la suave piel del mayor bajos las ropas, mientras su boca y lengua se veían ocupadas en una interminable, intensa, pero deliciosa batalla con las del contrario.
Solamente el ruido de las flexiones y algunos suspiros entre cortados y suprimidos por los acalorados besos se podían escuchar dentro de aquella habitación, donde los cuerpos de ambos cedían a convertirse en sólo uno, donde el pelimorado podía degustar a gusto su sabor favorito, morderlo, sentir la suave y tierna piel del azabache contra su cuerpo, sentir con todo su ser sucumbía al éxtasis en el que se encontraban ahora. Todo para luego de unos minutos de movimiento a la par, sentir la esencia del más bajo entre sus manos, sin esperar demasiado para poder hacer lo mismo. La parte favorita era cuando después del encuentro, podían quedarse acostados, retomando sus fuerzas mientras abrazaba el suave y pequeño cuerpo -para él- de su compañero, y sentir sus caricias en el torso.
¿Cómo habían llegado a eso después de tremendo espectáculo en el gimnasio, frente a sus compañeros de equipo? Al comienzo, las palabras de Murasakibara habían hecho que Himuro quedara perplejo, al menos eso había deducido por la cara que había puesto el mayor frente a sus ojos. Obviamente para él no era una molestia ni mucho menos le importaba hacer aquel tipo de insinuaciones frente a otras personas por lo que, la reacción de quién estaba frente suyo lo había tomado para mal.
-¿Entonces no me tenías fe, Muro-chin? -mencionó frunciendo sus labios al tiempo en que se ponía de pie y le miraba con rostro de niño decepcionado- Dije que yo iba a ganar y así fue, yo gano. -se señaló el pecho, haciendo que ese movimiento hiciera reaccionar al contrario que aún se encontraba en un pequeño trance.
-¡Ah..! No es eso, Atsushi lo que sucede es que... es que... -y nuevamente se quedaba en blanco frente al más alto, no era de aquellos que se mostrara condescendiente con el resto, más bien se consideraba alguien que seguía sus propios ideales, pero con el menor pelimorado frente a él, todo se le hacía más complicado de llevar.
-¿Es que qué...? -insistía el más alto, inclinándose hacia el azabache- Muro-chin ¿Te sientes bien? Tu cara está roja...
-¿Eh? -Abrió sus ojos a la par llevándose una mano a la mejilla, efectivamente. Él había sentido como sus mejillas comenzaban a arder, incluso se imaginaba como su rostro iba a cambiando de color, pero no admitiría, no con tantos testigos cerca- Aah... debe ser la presión, sólo eso... -le sonrió, con aquella tranquilidad tan característica de él.
Vio como el pelinegro desvió la mirada hacia donde estaban los otros jugadores estrellas de su equipo y en cuanto dirigió su violácea mirada hacia ellos desviaron la suya. No entendía, y le molestaba no entender por qué se comportaban de manera tan extraña ¿Acaso no se habían dado cuenta hasta ahora? Volvió la vista hacia el mayor, que comenzaba a retirarse y nuevamente lo retuvo de la muñeca, no iba a dejar que se fuera sin una explicación, conocía a Tatsuya, en lo que llevaban como compañeros, conocía algunas de sus respuestas.
El del lunar volteó a verlo y luego se soltó de forma suave, no lo acompañó, sólo lo siguió con la mirada. Observó que se acercaba a la entrenadora, intercambiaron un par de palabras y luego, sin mucho más que decir volvió a dirigirse hacia donde se encontraba el gigante morado, pasando por su lado como si nada.
-Nos vamos.
Fue lo único que escuchó por parte del pelinegro. Ahora era él el que quedaba confundido con todo, pero sin decir nada tomó sus golosinas y lo acompañó hasta los camerinos para ponerse el uniforme y salir de la institución juntos.
No habían conversado nada en todo el camino hasta la estación, aquella situación era algo incómoda por el más alto, en todos esos viajes siempre hablaban de cualquier cosa pero ahora, ahora sentía que si decía algo podría ver realmente enfadado al moreno que estaba a su lado ¿Es que en verdad se había enfadado porque había faltado al pequeño juego que él mismo había infundado? Aunque claro, no había sido su culpa del todo, ya que el mayor le había agregado esos detalles que no le parecían correctos. Cuando sintió que el más bajo se había detenido, éste también lo hizo.
Lo que pasó a continuación sorprendió al pelimorado, de un momento a otro se encontraba aprisionado por los firmes brazos de su senpai, incluso podía sentir el tibio chocar de la respiración en su pecho.
-¿Muro-chin...? -Le llamó algo confundido ante ello-
-¡Por qué haces las cosas tan difíciles! -exclama contra el pecho del menor, sin levantar la mirada-
-¿Uh...? No te entiendo... –
-¡Aaah! -exhala subiendo la mirada hacia el contrario, mostraba sus mejillas sonrojadas y su rostro se veía totalmente distinto al que le ponía a cualquier otro extra alrededor suyo- Si sigues haciendo ese tipo de cosas, harás que muera de ternura.
-¿Eh? Pero yo no quiero que Muro-chin muera por mi culpa... –
-Pfff... -Cubrió su boca con la mano al escuchar la respuesta del menor frente a sí ¿Cómo no querer a alguien con semejante ternura? Muchos no lograban comprender al pelimorado, pero agradecía que él si pudiera entenderlo. Posó sus frías manos en el rostro del menor y se alzó un poco para plantarle un beso suave en los dulces labios del contrario, que aún mantenían el sabor de los dulces que había consumido hacía poco.
El más alto alzó una ceja, aún confundido por aquel cambio repentino que había obtenido de Himuro, pero como niño sabiendo de conveniencias, respondió el beso el contrario con su propio e imponente ritmo en él, tomándolo de la nuca para alzarlo un poco más a sus labios, después de todo, eran suyos. No pasó mucho hasta que algo frío cayó sobre sus rostros, haciendo que al mismo tiempo subieran la mirada hacia el casi oscuro cielo.
-Nieve... -comentó de mal humor el más alto al notar como comenzaban a caer los primeros copos de nieve.
-Vaya, comenzará a helar en breve... -murmuró curioso de aquel suceso, el azabache. Se separó suavemente del menor y le sonrió- Será mejor que nos refugiemos del frío, no estamos tan alejados, después de todo.
El pelimorado le observó detalladamente y luego asintió, echando una mirada rápida a su mano que había sido entrelazada con la del mayor. Apretó el agarre y comenzó a caminar siguiendo aquella figura de piel blanquecina.
Extra~
En el gimnasio, una vez que el entrenamiento había acabado por completo…
-Eeh~ Con que a Atsushi-kun se le pegó las costumbres americanas de Tatsuya-kun… ¡Ahora todo tiene más sentido! –Reía a carcajadas un hombre robusto, mientras codeaba a un rubio que terminaba de ponerse el uniforme- Pensar que era una simple razón como esa…. ¡Jajajajaja! A que tú también pensaste otra cosa, Kensuke~
-Tsk… para de hacer eso. –Respondió el rubio con una pequeña gota descendiendo por su sien, mientras arreglaba su bolso- sólo un cabeza hueca como tú se creería esa farsa… -pensó, suspirando pesado- Eres tan ingenuo.
-¿Eh? ¿Qué hice…? –Sin entender el comentario-
Nuestro capitán seguirá siendo un hombre de fácil engañar, hasta el fin de los tiempos. Pero es nuestro capitán a fin de cuentas.
N/A: ¡Holas mis queridos lectores! ^^ Como las semanas pasadas, se agradece un montón el recibimiento que me dan al leer sus comentarios. Paso a disculparme por no haber podido subir capítulos los dos fin de semanas anteriores, de verdad, mi plan era terminar para navidad pero ocurrieron pequeños percances, entre ellos las mismas fiestas ú u' ¡Pero bueno! Espero hayan tenido una linda navidad, que Santa les haya traído lo que pidieron y sobre todo que hayan pasado una velada agradable y familiar con sus seres queridos~ También desearles un Feliz Año nuevo adelantado~ Que se cumplan todos sus deseos para el año que viene y dejar atrás los problemas que significaron este año. Espero les agrade el capítulo de esta semana. Saludines seres hermosos y de verdad, muchas gracias por el apoyo que me dan para escribir. ¡Besos! ^^
