Hace poco me empecé a ver esta serie y esta pareja se ha vuelto mi nueva obsesión. He intentado lo mejor que he podido reflejar su relación sin dejar de lado el sarcasmo de Miércoles y lo mucho que se preocupa por Enid. Espero que os guste

La luz de la luna se colaba en la habitación, dibujando en el suelo el extraño patrón del gran ventanal. Miércoles Addams tecleaba en su máquina de escribir sin parar, iluminada solamente por la luz de una vela que tenía a su lado. Adoraba escribir por las noches. La soledad, el silencio y la oscuridad hacían que su cerebro funcionara más rápido de lo normal. A eso había que añadirle que había pasado demasiado tiempo con Enid durante los días, aunque Miércoles jamás admitiría lo mucho que disfrutaba de los momentos compartidos con ella. Cosa la acompañaba, dando pequeños golpecitos en la mesa para evitar quedarse dormido. Miércoles suspiró irritada cuando escuchó por enésima vez el mismo ritmo de golpes en la mesa.

-No hace falta que me acompañes toda la noche. Puedes dormir- Miércoles le dijo sin retirar la mirada de la hoja que tenía delante

Como contestación, Cosa golpeó más fuerte la mesa, haciéndole saber que no estaba dispuesto a dejarla sola

-Tú mismo. Ya sabes lo peligroso que es para la piel no descansar lo suficiente y no creo que ninguna de tus lociones sea suficiente para evitarlo

Sonó un "ding" en la máquina y Miércoles recolocó la página. Cosa se enrolló a su lado. No quería dejar sola en mitad de la noche a la joven Addams, pero el comentario que había hecho había afectado a su vanidad y, aunque la conocía perfectamente, decidió que era buena idea descansar sin alejarse demasiado de ella. Tampoco era capaz de dormir de otra manera. Desde que Miércoles había nacido, había estado a su lado, acompañándola en todos los momentos, incluso después de haberle roto los dedos varias veces.

Miércoles notó al apéndice relajándose al lado de la máquina que utilizaba y continuó escribiendo. Las horas pasaron mientras escuchaba los chasquidos de las teclas bajo sus dedos y la luna se movía por el firmamento. La vela que había encendido estaba por la mitad cuando escuchó un gruñido a sus espaldas. No le dio mayor importancia, Enid solía gruñir en sueños, por lo que ya se había llegado a acostumbrar. Otro gruñido, más fuerte que el anterior, hizo que Miércoles levantara una ceja. "Esto es nuevo", pensó para sí misma. Detrás de ella escuchó las sábanas de su compañera de cuarto moverse y Cosa se despertó. Golpeó la mesa para llamar la atención de Miércoles. Ella se llevo las manos a la cara y se presionó el puente de la nariz. Suspiró cansada.

-Sé que son las pesadillas otra vez… No sé cómo es incapaz de disfrutarlas como hacemos los demás

Enid solía tener pesadillas las noches antes de la luna llena. Miércoles desconocía si era algo de la licantropía en general o solo le pasaba a Enid, pero era algo que se repetía con bastante frecuencia. Otro sonido, esta vez era más bien una mezcla entre quejido y lloriqueo. Esa noche, sin embargo, parecía peor que las anteriores, hecho que hizo que Miércoles se preocupara de verdad.

-Enid- susurró en mitad de la noche, esperando que el oído superdesarrollado de su compañera lo escuchara y se despertara. Al ver que no surtía efecto, lo volvió a repetir más fuerte- ¡Enid!

Como respuesta, Enid se volvió a revolver en la cama y esta vez Miércoles sí pudo escuchar un lloriqueo. No podía seguir así, por lo que decidió pasar a la acción. Se levantó de donde estaba y se sentó en la cama de la rubia. La zarandeó de un lado a otro intentando despertarla. Cosa la observaba desde la mesa donde escribía y le hizo un par de signos que se arrepintió de hacer después de haberlo hecho.

-¡No me preocupo por ella, estúpida mano! Lo hago por el bien de mi novela. No puedo escribir con tanto ruido y como vuelvas a insinuar algo así me encargaré de que seas la próxima comida de Cleopatra.

Cosa se estremeció, recordando a la planta carnívora que tenía Morticia en su invernadero y que cuidaba con tanto esmero. Miércoles volvió a mover a Enid de un lado a otro con más fuerza. La rubia, por fin, abrió los ojos de par en par, llenos de terror.

-¡Socorro! ¡Mi demonio de la parálisis del sueño!- gritó cuando vio la figura de Miércoles sobre ella. El susto fue tal que Enid pegó un bote y se cayó de la cama, golpeándose en la espalda y la cabeza. Masajeándose la zona de las sienes donde se había golpeado, se enderezó y trepó otra vez a la cama.

-Me halaga el comentario, pero, por desgracia, no soy tu demonio de la parálisis del sueño- contestó Miércoles cruzándose de brazos y levantándose de la cama- espero que puedas dormir sin molestarme más.

-¡Espera!- Enid la llamó- ¿Te importaría dormir conmigo? Ha sido una pesadilla horrible y me vendría bien tener a alguien a mi lado.

Miércoles se paró en seco. La pregunta le había pillado de sorpresa. ¿Realmente Enid le acababa de preguntar eso? ¿A ella? Y lo peor de todo ¿Por qué tenía tantas ganas de decirle que sí? Carraspeó para aclararse la voz e intentó poner el tono de voz más neutro que pudo

-¿De verdad me acabas de pedir eso?

Enid palideció

-Lo siento- se disculpó rápidamente sin ser capaz de mirarle a los ojos- Es solo que… normalmente cuando me pasan este tipo de cosas suelo dormir con mi madre o con alguno de mis hermanos, pero como no están había pensado que… Da igual, es estúpido

Enid se volvió a acostar en la cama y se tapó la cabeza con las sábanas, sintiendo la vergüenza subiéndole por las mejillas. Solo se las quitó cuando sintió el colchón hundiéndose otra vez. Se sorprendió al ver que era Miércoles tumbándose a su lado

-Si no hay otra opción…-le dijo en cuanto le miró- puedo dormir contigo. Así, con un poco de suerte, quizá se me peguen tus pesadillas.

Enid sonrió y le hizo sitio en su colchón. Tumbadas una al lado de la otra, Miércoles se colocó los brazos en el pecho, dispuesta a dormirse y Enid se enroscó sobre sí misma

-Cosa, apaga la vela, por favor- le pidió desde la cama

Cosa hizo lo que le habían pedido, no sin antes decirle en lengua de signos un "Realmente le quieres" a Miércoles que hizo que frunciera el ceño. De haber tenido una boca, Cosa habría sonreído

Poco a poco las dos chicas se fueron dejando llevar por el sueño. Miércoles sentía el calor que emanaba de la piel de Enid, haciendo que en contraste con la suya fría le recorriera un escalofrío. Demasiado tiempo en su hielo personal había hecho que olvidara lo que se sentía con el calor de los demás. Para sorpresa de Miércoles, el cuerpo de Enid olía a la tierra mojada y le recordaba al cementerio donde había pasado tanto tiempo de pequeña. Instintivamente, en mitad de la noche, sus cuerpos se buscaron, permitiendo a sus corazones hacer lo que tanto tiempo habían deseado. Enid se quedó dormida sobre el hombro de Miércoles, con una sonrisa en la cara y sin más pesadillas en su cabeza.

Tengo un par de ideas más sobre esta pareja preparadas. Me encantaría saber si creéis que lo he plasmado bien para poder tener referencias para mis próximas historias y mejorar y si os ha gustado, también hacédmelo saber :)