Medieval Yuri

No es cierto que no haya a la vez nada nuevo ni mejor debajo de las estrellas ya que el reino de Saint Michael es un claro ejemplo de ello. Ubicado en una gran isla bastante apartada del continente de Michilda hacia el norte este reino aunque se mantuvo casi al margen de sus lejanos vecinos (aunque no sólo por la lejanía) esto en parte le permitió un desarrollo autónomo muy alejado del absolutismo que había asolado a casi todos los demás reinos de Michilda. Sólo Alhazard, un reino costero de mediana extensión, se mantenía al margen de los gobiernos absolutistas desde hace casi dos generaciones… y ya empezaba a quedar demostrado que su gente vivía de bastante a mucho mejor que las personas de reinos vecinos. Como esto último lo veían peligroso todas las demás coronas del poder absolutista puesto que si las ideas de libertad, paz y la consiguiente cohesión social se expandían por otros territorios del continente los reyes y emperadores de Michilda verían muy cuestionados sus reinados (que se caracterizaban por poseer leyes completamente draconianas) por amplios sectores de su población. Siendo así muchos otros reinos conformaron una confederación preparando sus ejércitos para destruir a Alhazard y en concreto y sobre todo a su capital: Lotric. Esta muestra de fuerza bruta sería ejemplificadora para otros monarcas y a la vez sin duda el absolutismo consolidaría aún más su poder punitivo. Claro que mientras se preparan los distintos ejércitos se intentó matar a Makino, la reina de Alhazard, mediante espías y traidores pero aquellos intentos fracasaron y hasta les resultaron contraproducentes a los absolutistas puesto que un espía fue capturado y obligado a confesar sus verdaderas intenciones descubriendo así el amplio complot contra el modo de gobierno de Alhazard. Y entonces Makino escribió urgente una carta pidiendo ayuda militar a la reina de Saint Michael: Rena Houraisen, que envió por unos emisarios por el medio más rápido: un portal que conectaba a Alhazard con Saint Michael, ubicados ambos en las capitales del reino y concretamente en una zona apartada del palacio real. Explicado por los emisarios el apremiante petitorio, Runa, que era amiga de la infancia de Makino no dudó: envió a sus mejores hombres y mujeres a defender la ciudad amurallada de Lotric. Y aquí continúa nuestra historia:

Rina, Nagisa, Aya y Ai otros miles de guerreros veían desde las murallas de Lotric que se acercaba por el horizonte el gran ejército de los absolutistas conformado por humanos, elfos, enanos, ogros, trolls, orcos, goblins, kobols y arpías. Este ejército quintuplicaba en número al ejército aliado de los liberales pero estos últimos tenían un arma secreta: los dragones. El único problema era que estas inmensas bestias eran demasiado grandes como para pasar por el portal que conectaban las capitales de los liberales así que obligatoriamente tuvieron que zarpar atravesando a vuelo el ancho mar que separaba la isla del continente. Los dragones eran sólo una decena pero poseían un gran poder destructivo. Hasta que estas bestias dirigidas por sus jinetas llegaran los liberales tendrían que resistir el ataque de los absolutistas.

Pronto vieron que del lado de los absolutistas se acercaban cinco jinetes a caballo y que cuatro de ellos portaban banderas pequeñas de los distintos reinos. El quinto era evidentemente un mensajero: nuestras cuatro protagonistas por su parte fueron escogidas por la reina Makino para encontrarse de frente en un pequeño descampado entre las murallas y el ejército agresor para informarse qué querían exactamente los absolutistas. La goblin que era la mensajera del enemigo anunció que habría un duelo entre el o la mejor guerrero de los liberales y el de los absolutistas para, según enunciaba la mensajera, evitar un mayor derramamiento de sangre. La propuesta fue aceptada por los liberales cuando la goblin terminó de informarles que el antiguo rey de Uminari, el más poderoso de todos los reinos absolutistas, murió de vejez poco después de dar la orden de ataque y que su hijo, el legítimo heredero, al igual que su padre era severo pero que a su diferencia era siempre justo (y que a además le gustaban los retos y las apuestas): si los liberares ganaban el duelo de uno contra uno no sólo los absolutistas se retirarían firmando un tratado de paz sino que les harían entrega de metales preciosos y otros objetos de gran valor como a modo de reafirmar lo acordado. En cambio si los liberales perdían éstos estarían obligados a hacer abdicar a la reina de Lotric e implantar en su lugar a un gobernante absolutista con todo lo que ello significaba para los liberales. El mensaje fue entregado a las once de la mañana de ese día y el duelo se llevaría a cabo a las doce y media de la tarde. Los dragones no llegarían hasta mañana a la mañana así que no quedaba de otra… Deliberaron los liberales por espacio de media hora para elegir a un campeón o campeona para representarlos y finalmente Nagisa fue elegida como la guerrera para librar el duelo. Rina estaba muy preocupada por su novia pero incluso ella sabía que nadie era mejor blandiendo una espada y empleando hechizos de ataque como Nagisa.

En un descampado a la hora del duelo…

Nagisa se adelantó del pequeño grupo que la acompañaba al descampado donde se llevaría a cabo la pelea y lo mismo hizo su rival que era un ogro de dos metros y medio de altura, bastante ancho y musculoso, con armadura mediana de cuero que esgrimía una larga porra de hierro que terminaba en unos filosos pinchos de mediana longitud. Nagisa tenía miedo pero valiente como era no dejó que por eso el otro viera que se amedrentaba un poco…

– ¡Muy bien, que empiece el duelo!

Vociferó la mensajera y portavoz goblin que hacía las veces de árbitro.

Nagisa desenvainó su espada mediana larga pero el ogro sin esperar más se abalanzó sobre la humana aunque sin poder asestarle con la gran porra pues la mejor guerrera de los liberales tenía excelentes reflejos. Nagisa saltó sobre la mitad de la porra y le llegó a hacer un corte en el cuello a su contrincante aunque no demasiado profundo… Mientras el ogro se agarraba el cuello muy cerca de a la altura de la quijada Nagisa aprovechó a crear un lazo mágico con el que le arrebató la porra de hierro al ogro y la arrojó fuera del área convenida para la lucha. El ogro, aunque desarmado, se enfureció y volvió a arremeter contra la morena. Pero Nagisa, que sabía que si la pelea se alargaba seguramente perdería, volvió a esquivarlo casi tirándose hacia un costado (la guerrera vestía sólo una armadura ligera de cuero). Acto seguido le clavó todo lo fuerte que pudo la punta de su espada en la axila del absolutista pues ya se sabe que las armaduras no protegen bien ni el cuello ni debajo de los brazos… El ogro rugió de dolor pero Nagisa ni lenta ni perezosa pegó un salto en el momento que consideró oportuno con todas sus fuerzas con la espada en horizontal a la que puso a la altura del cuello del ogro. Así logró hacerlo caer de espalda con ella encima y en una posición como para cortarle la garganta de cuajo si se lo proponía. El absolutista, quedó pasmado por haber sido vencido en primera instancia y tanto fue así para él que no tuvo tanto miedo de ser asesinado en un principio… Simplemente no se podía creer que una humana flacucha lo derrotara…

– ¿Te rindes, compadre?

Casi gritó la goblin que actuaba de árbitro en el combate para que se le escuchara en medio del cuchicheo de la multitud. Nagisa entonces hizo toda la presión posible con la espada en horizontal.

– Sí… ¡Sí…! Me rindo…

Nagisa se apartó rápido dejando al ogro respirar más tranquilo tras haber salvado el pellejo "por muy poco".

– ¡Estos dos pelearon como verdaderos valientes! ¡Y ganó la humana!

La goblin canturreaba y daba brincos divertida por la pelea que recién se terminó (lo cierto es que le daba igual cuál de los dos bandos ganara porque según ella aquello no le cambiaría la vida que ya llevaba en nada de nada).

Nagisa se acercó exhausta a los suyos y Rina casi saltó para abrazarla mientras lagrimeaba ligeramente. Entonces el comandante elfo de los absolutistas dio la orden de retirada… Orden que fue acatada sin chistar por las tropas. Lotric se había salvado de una batalla que la habría desangrado de forma terminal gracias en parte a Nagisa.

Aquella noche, en las piletas interiores del palacio…

– Estuviste genial, Nagisa. ¡Sabía que ganarías!

Le decía Rina poniendo un lado de la cabeza sobre el hombro de Nagisa. Ambas estaban completamente desnudas metidas hasta la altura del pecho en una de las piletas (albercas).

– ¡Hasta la reina de Lotric te entregó un cofre lleno de monedas de oro, plata y bronce!

Seguía diciendo Rina.

– Basta Rina, sólo cumplí con mi deber… y hasta cierto punto fue por pura buena fortuna que yo venciera… Pero no me gusta mucho sólo vencer porque yo creo que la verdadera victoria es convencer.

– Nagisa…

– Pero ya dejemos eso de lado. Ahora empiezo a estar muy cansada… Se me caen por párpados…

– Oh, debí suponerlo… Te acompaño a la cama para que… bueno, ya sabes…

– Qué raro que justo vos te andes con frases a medias y más cuando estamos a solas jeje.

– Es que por hoy quiero dejarte descansar… Cuando te vi luchando contra ese ogro tenía el corazón en un puño…

Nagisa y Rina pues fueron a los aposentos que les habían designado a ambas… y justo antes de dormirse tras haberse acostado en la gran cama de la habitación se hicieron bastantes mimos, se sonrieron y se rieron juntas. Lo suyo era todo afecto y complicidad. Pero a media madrugada las dos se despertaron oyendo gemidos del otro lado de la pared… Se trataba de las gemelas que habían dado rienda suelta a su forma especial de demostrarse su amor mutuo…

– Vaya, parece que esta madrugada algunas la están pasando más que bien.

Susurraba Rina y Nagisa le sonrió cómplice.

– ¿Quisieras hacer el amor ahora mismo? Ya descansé lo suficiente…

– Oh… entonces supongo que a la mañana le daré las gracias a Aya y a Ai por habernos despertado en plena madrugada…

FIN

Notas del Autor: ¿saben qué? Creí que este fanfic me iba a salir mejor… Mmm… Pero lo estuve redactando de a cachos y unas cosas medianamente buenas que pude plasmar se mezclaron con otras no tan buenas… Uh xD… Pero bueno, igual ojalá que a alguien le guste algo este mini fic ja ja ja… Y si no… pues… ¿mala leche? ¡Saludos, lectores y autores yuristas de Sono-Hana!