Contenido: Oneshot, romance, lemon, un poco de insinuaciones sobre el final del manga (no como tal spoilers), Chifuyu es en realidad un personaje femenino en esta historia, Baji está vivo y un pequeño time skip.
Pareja: BajiFuyuFem (Baji keisuke x Matsuno Chifuyu Fem).
Disclaimer:
Hikari: Tengo mil fanfics pendientes dentro de mi cabeza que quiero sacar para antes de que termine el año, así que esto será rápido. Ya saben que ni Tokyo Revengers ni sus personajes me pertenecen, todo es auditoría de Ken Wakui, por lo que este fanfic fue escrito únicamente por ocio y no tiene fines lucrativos.
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No pudo evitar soltar un estornudo mientras frotaba sus brazos continuamente, queriendo encontrar un poco de calor en su gruesa chaqueta. Decidido, apresuró el paso, maldiciendo entre dientes a sus amigos que tuvieron la espléndida idea de alargar tanto lo que se supone que en un principio era tan solo una mera comida de celebración.
Baji visualizaba el vapor saliendo de su boca mientras esperaba el cambio de color en el semáforo, aunque dadas las altas horas que marcaba el reloj aquella noche, ningún automóvil circulaba por aquella solitaria avenida, aun así, aguardó pacientemente hasta que pudo volver a andar.
A pesar de sentir cómo su cuerpo titiritaba de frio, no puede negar el hecho de que se siente realmente aliviado. Durante la tarde presentó (por segunda ocasión en su vida) el examen para entrar a la universidad que deseaba, esa donde se encontraba la carrera de veterinaria y presumía ser siempre una de las mejores del país.
Hace un año había decidido apuntar hacia el ingreso, sin embargo, su puntaje no fue el suficiente, y aun si esa calificación era la más alta que había logrado sacar en toda su vida estudiantil, no era lo suficientemente alta para poder inscribirse a la escuela. Sus amigos y familiares lo alentaron para tomar la carrera en otra institución, sin embargo, él renuente a no querer escoger otra opción, decidió estudiar durante un año entero sin descanso para poder cubrir ese vacío de 10 aciertos que lo habían dejado fuera la primera vez
Fue bastante duro, él más que nadie sabe que los estudios jamás han sido su fuerte, pero la idea de poder hacer sus propios sueños y el apoyo incondicional de su persona favorita empujando su espalda para lograrlo, fue más que suficiente para que no perdiera la motivación y así intentarlo nuevamente.
Keisuke sonrió de medio lado al recordar los gritos de ánimo que su pareja siempre estaba lista para ofrecerle cada vez que sentía ganas de tirar la toalla.
-Supongo que puedo ir a visitarla. Me dijo que no tendría clases mañana.- murmura para sí mismo mientras ve la pantalla de su teléfono celular, aunque termina dudando un poco cuando sus ojos ven la hora marcada en la esquina superior.
Tan solo 10 minutos antes de que marquen las 2 am.
De haber sido posible, Baji hubiese querido acortar lo más posible la salida con sus amigos, algunos chicos de los cursos de estudio que terminó conociendo mientras iba a clases extras, pero terminó siendo llevado luego de que todos salieran con aires de confianza y grandeza después de entregar el examen.
¿Hace cuánto tiempo que no veía a su novia? Todos los días ella se encargaba de enviarle un par de mensajes de texto, algunas veces cortas llamadas de no más de dos minutos de duración, bajo la excusa de no querer distraerlo demasiado. Aun así, es probable que hayan pasado más de dos meses desde la última vez que tuvieron una verdadera conversación cara a cara sin ningún libro de algebra o química de por medio.
"La extraño…".
Se llevó con una palmada fuerte su mano hacia su frente. "Maldita sea, te has convertido en un cursi de mierda…" pensó, avergonzado por aquel honesto pensamiento.
¿Cuánto más tendría que pasar sin poder verla? Sin poder escucharla. Sin tenerla entre sus brazos y disfrutar su aroma, la textura de su piel bajo las yemas de sus dedos, sin ver el sonrojo que coloreaba sus pómulos cuando comenzaba a explorar los músculos de su espalda y caderas debajo del suéter beige extremadamente grande que siempre solía usar. Sin escuchar la manera en que susurra su nombre en un inútil intento de no perder la cordura cuando él comienza a despojarla de su brasier o las pantaletas.
"Cursi y además, pervertido…".
"Maldita sea, debo ir a verla…".
Acomodándose la bufanda en el cuello, dispuesto a comenzar a correr en busca del primer taxi que se le atravesara, Baji casi estampa su cara al suelo por la forma tan abrupta que detuvo sus pasos, creyendo que lo que sus ojos vislumbraron no era más que una simple alucinación.
Entre algunos tropiezos, su boca casi se abre más de un metro cuando reconoce la figura humana que se encuentra debajo de la farola de luz más cercana.
Botas de invierno en sus pequeños pies. Sus piernas largas estarían al descubierto de no ser por aquel par de medias, color natural, que las envolvían. De su cintura caía con gracia una mini falda color marrón. Su pecho cubierto por una gruesa chaqueta marfil. En su cuello una bufanda azul claro envolvía también parte de sus delgados dedos de sus manos, además de alborotar de manera curiosa el largo cabello teñido que ya casi llegaba hasta sus glúteos. Sus ojos azules no dejaban de intercalar su mirada entre la calle vacía que tenía a sus espaldas y la esquina de algunos metros enfrente.
-¿Chifuyu?- su voz no sonó lo suficientemente fuerte para que la chica lo volteara a ver. Pero fue suficiente para que Baji realmente verificara la identidad de la chica. Sintiéndose algo avergonzado, empujado por la curiosidad y la confusión, dio grandes pasos con sus gruesas botas militares, tal vez demasiado presurosos y ruidosos para que fueran la razón por la que ella al fin volteara a verlo.
Sus ojos claros brillaron aún más cuando acortaron la distancia entre ellos.
-¡Baji-san!- como si fuese alguna clase de mascota, Chifuyu no perdió el tiempo para abalanzarse hacia el pelinegro, riendo cuando éste la atrapó en un descuidado abrazo.- ¿Cómo te fue? ¿Qué tal estuvo el examen? ¿Ya comiste? Si no lo has hecho podemos ir a cenar a casa, oh, aunque primero tendríamos que pasar al conbini para comprar algunos yakisoba peyoung, y luego…
Abrumado, Baji tapó el rostro de la rubia con su enorme mano, impidiendo que continuara hablando y, de paso, también acortando un poco su respiración. Ella solo se limitó a contener el aire en sus pulmones hasta que, luego de algunos silenciosos segundos, el mayor al fin la dejó libre.
-Mierda, ¿en serio sueltas todo eso apenas vernos?- le sonrió irónico, pasando ahora su mano hacia su cabeza, aprovechando la oportunidad para despeinarla aún más.- ¿Que se supone que estás haciendo a estas horas aquí?
-Vine a buscarte…- respondió, algo tímida mientras recibía los mimos.- Me mandaste la ubicación del lugar donde estabas con tus amigos, así que creí que si te esperaba aquí podríamos encontrarnos después de que salieras.
Tal vez Chifuyu creyó que Keisuke se sentiría conmovido por aquella acción, sin embargo, la venita palpitando en su cien no era ningún sinónimo de ello, es más, la suave caricia de repente se tornó algo brusca cuando sus dedos se anclaron fuertemente.
-¿¡Que estupidez es esa?!- gruñó, acercando su rostro al de la joven, que intentaba alejarse pero el fuerte agarre se lo impedía.- ¡Eso fue desde la tarde! ¿¡Sabes que mierda de hora es!? ¿¡Cuantas horas llevas esperándome en este bastardo frio?!
Ella desvió la mirada, incapaz de poder mentirle de frente. Luego de algunos segundos solo pudo soltar algo parecido a una pequeña risita que pretendía calmar los nervios.
-¿Seis…siete… tal vez, ocho horas?- soltó un quejido cuando la fuerza en los dedos ajenos aumentó, trató de apartarla pero no fue hasta que el mayor lo hizo a voluntad que ella al fin suspiró tranquila.
-Debes de dejar de juntarte con Takemicchi, se te está contagiando su estupidez.- aun frunciendo el ceño, Baji tomó la mano helada de la joven justo antes de comenzar a caminar a un lado del sendero.- No era seguro que yo regresara por este camino, maldita sea, ¿hasta qué hora planeabas esperarme?
-No lo sé… pensé por unos momentos que tal vez podría ver el amanecer desde aquí.- Chifuyu se mordió la lengua cuando la expresión de Baji se tornó aún más severa.- ¡Pero no creas que te estuve esperando todo el tiempo ahí parada! Tomé varias tazas de café en una cafetería cercana, aunque tuve que pagar cuando llegó la hora del cierre. ¡Pero estuve bastante cómoda la mayoría del tiempo!- queriendo convencerlo, Chifuyu comenzó a tratar de dar explicaciones, aunque Baji no parecía demasiado convencido al respecto.
No queriendo parecer demasiado rudo con ella, simplemente soltaba algunos bufidos, reteniendo el mal humor que se presentaba aun en su estómago.
¿Cómo era posible que una chica tan tonta pudiese causarle tantos problemas? De ponerse a pensar en todo lo que pudo haber hecho durante los meses que no estuvo demasiado al pendiente de ella…solo eso bastaba para que le provocara dolor de estómago por los nervios ocasionados.
No era una chica débil. Él lo sabía perfectamente, sin embargo, de alguna manera siempre Chifuyu se las ingeniaba para que él terminara preocupado de sobremanera por ella. Cuando creía que no podría hacer algo más tonto o temerario, siempre sobrepasaba sus expectativas.
De la peor o mejor manera posible, dependiendo de cómo se viera.
-Busquemos un taxi y regresemos a casa.- por supuesto, con "casa" se refería al departamento donde la chica se había independizado hasta hace menos de un año, lugar que por cierto, estuvo frecuentando bastante durante los primeros meses.
-Ah, en realidad mamá me prestó su coche. Dijo que sería mortal conducir una motocicleta con este clima tan frío. Está en un estacionamiento público un par de calles más adelante.- Baji sintió un salto dentro de su pecho cuando la mano de Matsuno, que por cierto aún mantenía apresada entre sus dedos, le devolvía el apretón.
No pasó demasiado tiempo para que el mal humor de Baji (o lo que fingía era mal humor) terminara disipándose. Colmo si el tiempo hubiese ido de reversa, ambos comenzaron a platicar de temas triviales mientras caminaban a un paso lento, justo como aquellos días en que ambos asistían a la escuela secundaria, con la única diferencia de que ahora sus manos se entrelazaban de manera tan casual que ni siquiera les provocaba algún rubor extra en sus mejillas además del ocasionado por las bajas temperaturas.
Sin embargo, ambos habían crecido. Sus cuerpos comenzaban a parecer más a los de un adulto antes que los de unos simples pubertos. Y no solamente los cambios físicos fueron notables cuando, luego de localizar el automóvil buscado, sin siquiera un intercambio simple de palabras o cualquier clase de excusa, ambos pares de labios se buscaron se encontraron en un acuerdo mudo para fundirse entre ellos.
Entre algunos tropezones, Chifuyu hizo sonar el auto al deshabilitar la alarma, pudiendo abrir la portezuela del asiento trasero palmeando sobre el cofre sin poder verlo, demasiado entretenida besando al más alto y cayendo de espaldas suavemente dentro del angosto automóvil.
Siendo Baji tan corpulento y alto, fue difícil cerrar nuevamente la portezuela luego de que él también entrara, aun con el cuerpo de la rubia por debajo del suyo y tratando que su cabeza no golpeara contra el bajo techo, mientras intentaba despojarla de la chaqueta. Todo aumentaba exponencialmente la dificultad cuando ninguno de los dos parecía dispuesto a querer dejar se besarse.
Al fin, la prenda terminó cayendo en un estruendo seco a un lado de los asientos, junto con ambas bufandas y con el cinturón de los vaqueros de Baji.
Sufriendo verdaderamente de asfixia, Chifuyu se atrevió a separarse mientras su pecho subía y bajaba con rapidez, tratando de regular su jadeante respiración. Por lo mientras, Baji se relamía los labios, percibiendo el sabor aun de los de Chifuyu, pasando su lengua sobre su filoso colmillo que siempre sobresalía entre sus comisuras.
-Baji…san.- la manera entrecortada en que lo nombró fue suficiente para hacerlo entender que ella estaba pensando en lo mismo que deseaba Baji en esos instantes. De hecho, reafirmó su hambre cuando también trataba de hacer caer su chaqueta sobre sus hombros cuando pasó sus manos sobre su cuello.
Sonriendo, movió su cuerpo para facilitarle su misión, y a pesar de sentir una pequeña corriente de aire, ninguno sintió realmente el frio que los rodeaba.
Tratando de acomodar su cuerpo en el reducido espacio, Baji tomó el cuerpo de la chica entre sus brazos, permitiéndole a sus manos colarse debajo de la blusa que ella llevaba. Chifuyu soltó un pequeño gritito bañado en placer cuando el broche de su brasier se abrió, soltando la presión de sus pechos.
-Joder, llevo semanas sin esto, dudo poder esperar hasta llegar a casa.- murmuró, sin moverse ningún centímetro.- Si quieres que pare, este es el momento en que debes decirlo.
-Yo también…- Baji alzó la mirada para poder verla a los ojos. Aun con la oscuridad rodeándoles no le fue difícil encontrar ese par de orbes azules.- Llevo aguantándome desde hace un buen tiempo, Baji-san.- Chifuyu tomó su rostro entre sus manos antes de depositarle un suave beso justo en la frente, soltando un suspiro cuando se percató que eso conllevaba que la nariz del chico estuviese peligrosamente cerca de su pecho, aun si éste aún estaba cubierto por la ropa.- Solo intentemos no hacer demasiado ruido. Nos meteríamos grandes problemas si nos descubren.
-No digas después que no te lo advertí.- ansioso, Baji dejó resbalar la mano que aún mantenía en la espalda de Chifuyu hasta sus muslos, masajeándolos mientras ella abría lo mayor posible sus piernas, como si lo estuviese invitando a explorar aún más profundo.
Sin hacerse del rogar, bajaba poco a poco el rostro, divertido mientras escuchaba como la respiración de la rubia sufría de algunos espasmos cuando dejaba libre su aliento sobre alguna zona en particular. Cuando supuso que pasaba cerca del ombligo, cuando descansó su barbilla por sobre la entre pierna, o simplemente cuando su mano derecha ignoró la corta falta para inmiscuirse por debajo hasta llegar al contorno de su cintura.
-Baji-san…no vayas tan lento.- utilizó su mano derecha para revolver su larga cabellera negra, queriendo aumentar el ritmo cuando sintió un roce aun sobre la tela cuando tocó una zona intima. Su mano izquierda era su único apoyo para que su cuerpo, que se arqueaba con la más mínima caricia, no rodara hacia el espacio en donde ya no había asiento.
Aun ante aquel ruego, el ritmo marcado por el joven no aumentó. Sus dedos acariciaban de manera constante sobre la ropa, lo cual hizo dudar un poco a la chica, que no comprendía la rara paciencia que parecía estar teniendo su novio. Curiosa, levantó la vista solo para encontrarlo con el ceño fruncido y, cuando descubrió que ella lo miraba interrogativamente, no le quedó otra más que soltar un suspiro cansado.
-No me culpes solo a mí. Tú y tu manía de utilizar ropa ajustada.- no quiso verse demasiado patético, pero tal vez aquello resultó completamente lo contrario cuando escuchó una risita por parte de la menor al comprender lo que estaba sucediendo. ¿Las culpables? Probablemente las medias térmicas que decidió utilizar esa tarde en una medida contra el frío y la manera en que éstas parecían más una segunda capa de piel en lugar de una simple prenda de vestir, por la manera en que se pegaban perfectamente a su cuerpo.
-A la mierda.- las risas se detuvieron de golpe cuando ya no fueron los dedos de Baji lo que exploraban sus muslos, si no que una fuerte mordida le arrebató un quejido de su garganta. Los dientes se incrustaron con fuerza, sobrepasando la tela y dejando una leve marca sobre su piel.
Victorioso, Baji introdujo su dedo índice sobre la abertura de la tela y, aun con un poco de trabajo, tiró de ella para hacer la abertura aún más grande, lo suficiente para al fin distinguir las pantaletas que llevaba puestas.
-¿Las rompiste?- jadeante, Chifuyu trató de levantar su cuello y cabeza para descubrir la escena, pero la sensación de la lengua de Baji sobre su piel lastimada, fue suficiente para que otra vez dejara caer su cabeza hacia atrás.
-Ya después te compraré otras, son solo medias.- ocultando una risita seca, Baji utilizó ambas manos para terminar de abrir las medias, que gracias a las costuras, terminaron echas tirones, especialmente en la pierna derecha de la joven. Sin perder más el tiempo, aproximó su mano hacia la zona intima, palpando un par de segundos antes de finalmente, dejarla resbalar aun sin retirar la ropa prenda por completo.
-Eran... mis favoritas….- tratando de concentrarse en el supuesto reclamo, Chifuyu trataba de girar su rostro para ocultarlo, Keisuke, por otro lado, dejó que su pecho se recargara en ella para acercar así su rostro y deslumbrar de mejor manera sus gestos, eso sí, jamás pretendiendo detener o disminuir el vaivén de su mano.
-Como si no tuvieras más de esas en casa.- dio otro pequeño mordisco, esta vez, en la oreja de la chica, entreteniendo su lengua en el pendiente plateado que siempre llevaba puesto.
-No tengo. Takemicchi y Hina… ellos me las regalaron en mi cumpleaños del año pasado.- su voz sonó entrecortada y pausada, sin embargo, se atrevió a tratar de mantener la mirada fija en los ojos oscuros de Baji, quien alzó la ceja al escucharla.
-No me parecen demasiado importantes entonces.- el apoyo izquierdo de Chifuyu casi resbala cuando siente una intromisión en el interior de su cuerpo. Logrando estabilizarse, deja al fin la cabellera negra, para ahora apoyarse más en el antebrazo de Baji, donde encuentra otro modo para equilibrarse. Ya no siente ni siquiera la voluntad de continuar con tan trivial discusión sobre la que hablaban.
Los dedos de Baji se mueven con cierta agresividad, pero el momento en que se detiene abruptamente es tan sorpresivo que Chifuyu tiene que volver a abrir ambos ojos tratando de encontrar la nueva distracción de Baji.
-Mierda, dime que traes un maldito preservativo. De lo contrario, la idea de ser padre prematuro suena como mejor opción comparada a buscar una farmacia abierta con una erección atrapada en mis pantalones.- Chifuyu quiere reír pero se ve incapaz de formular alguna respuesta lo suficientemente elaborada ante tal comentario.
-Los compré. Mientras te esperaba… los compré.- soltando algunos suspiros, Chifuyu apunta torpemente al asiento copiloto del vehículo.
Captando la señal, entre algunos patéticos estirones, Baji localiza una bolsa de plástico en dicho asiento. Sonríe de medio lado al ver que no solo hay preservativos, sino también, algunas botellas de lubricantes. Sin comentar nada (para no perder el tiempo en banalidades) se dispuso a bajar la cremallera de su pantalón, todo a la vista urgida de la chica, que relamía sus labios mientras trataba de abrir más ambas piernas para hacerle el suficiente lugar a Keisuke.
-Eres una genio.- murmuró, cuando terminó de estirar el condón sobre su miembro erecto.- Eres más impaciente que yo.
-Pero eso no es novedad.- Chifuyu alzó sus caderas levemente, encontrando un pequeño, aunque un poco incómodo, apoyo contra las rodillas de Baji, quien la tomó fuerte de las piernas para que ambos acercaran sus cuerpos.
Las respiraciones de ambos se detuvieron en ese pequeño momento, tratando de tranquilizar los alborotados latidos de sus corazones, se tomaron el tiempo necesario hasta que la punta comenzó a introducirse en lo que parecía una estrecha cavidad.
Chifuyu mordió sus labios al sentir que, de manera paralela, los dedos de Baji trataban de alejar la tensión con un masaje en su clítoris, resbalando de manera ya habilidosa las yemas de sus dedos por toda la zona húmeda.
De haber continuado, la invasión no hubiese sido diferente que un tranquilo paseo por el campo, pero un fuerte estruendo alertó a ambos, inmovilizándolos y hasta arrebatándoles el aire que estaban conteniendo en sus pulmones.
Un fuerte golpe contra lo que pareció ser láminas o latas vacías resonó por el silencioso estacionamiento. Perplejos, se mantuvieron inmóviles en caso de que el sonido volviera a replicarse.
-¿Habrá sido un gato callejero?- preguntó en un susurro la chica, esta vez, ya solo sosteniéndose de los brazos de Baji, que estaban a cada lado de su cuerpo.
Keisuke estaba a punto de también opinar lo mismo, sin embargo el reflejo de una luz luminosa entró por la esquina de sus ojos. Pegó su cuerpo al de Chifuyu lo más posible para ocultarse detrás del asiento cuando dicha luz pasó por el vidrio trasero, iluminando tenue y rápidamente, parte del interior del vehículo.
Alguien se encontraba afuera. La luz, y ahora el eco de pasos sobre el pavimento se los había dado a entender.
-Algún idiota ha venido a hacer guardia nocturna.- comentó Baji, sin atreverse a erguir la espalda.
-Si nos atrapan, será un verdadero problema.- respondió Matsuno.- Mi madre se morirá cuando se entere que estaba teniendo sexo en su auto.- su voz temblaba de una manera muy diferente a como lo hacía hasta hace unos momentos.
-Solo si nos atrapan.- sin saber a qué se refería exactamente, Chifuyu no tuvo el tiempo necesario para preguntar antes de que Baji volviera a su posición anterior y terminara de introducir su miembro por su canal vaginal. Ella habría soltado un grito agudo de no ser porque al instante, Baji colocó su mano sobre su boca, ahogando su confundida expresión.- Te lo dije, llegados a este punto es imposible que pueda parar.
Los ojos vidriosos de Chifuyu le indicaron que quería protestar, pero pronto dicho brillo pareció haber sido remplazado por la fuerte ola de placer que ardía en todo su cuerpo.
Baji intentaba no moverse bruscamente, no queriendo que el vehículo se moviera al ritmo de las embestidas, pero admitía que le estaba costando bastante trabajo el contenerse. Las uñas de Chifuyu se anclaban dolorosamente en su brazo, al principio, tratando de apartarlo, después, solo como reflejo cuando ella misma trataba también de acallar lo más posible los gemidos sordos que salían desde su garganta.
Entrecerró los ojos, intentando sincronizarse a los movimientos de su pareja, claro que era complicado al tener que contener su voz y, además, sentir una breve asfixia por el extenuante acto.
Sus piernas y espalda se curveaban, rogando en silencio que la invasión de Baji llegara a rincones más profundos. La luz que habían visto no regresó, es más, ni siquiera estaban seguros que la supuesta persona ya se habría marchado del lugar, estaban más concentrados en continuar su supuesto objetivo en silencio mientras movían las caderas en un indecoro acto.
Los minutos pasaron y para Baji la idea de no parecer rudo fue alejándose más y más de su mente, al tiempo que ya no le importaba que su presencia fuese obvio desde afuera. El automóvil se mecía levemente cuando entraba y salía del cuerpo de Chifuyu, pero su mano recta no cambiaba de posición.
Solo bastaron algunos minutos más antes de que ambos saborearan el éxtasis del orgasmo.
El calor asfixiante. El vapor de sus suspiros pegándose en sus pieles. El sudor mojando las prendas que ni siquiera habían sido removidas de su lugar.
Las piernas cansadas de Chifuyu terminaron inmóviles a los lados de Baji justo antes de que él apartara al fin su palma. Ella inmediatamente dio una gran bocanada de aire acompañada de pequeños espasmos de tos.
-No nos descubrieron.- no queriendo verse patético, Baji mantenía la fuerza necesaria para no caer rendido sobre los pechos de Chifuyu. Se acomodó el cabello hacia atrás, dándole una vista, sin saberlo, maravillosa desde la perspectiva de la rubia, quien volvió a sentir un cosquilleo en su estómago ante el sencillo movimiento.
-No. No lo hicieron.- su voz salió más ronca de lo esperado. Dio algunos suspiros antes de también dejar caer sus brazos. Uno de ellos se balanceó por el espacio entre los asientos.- Baji-san, más te vale no haber tomado alcohol en la reunión con tus amigos.- Baji no pareció comprender del todo el comentario.- Ni loca podría encontrar la fuerza para sentarme a conducir. Y tampoco me pidas que salga con mis medias rotas a buscar algún taxi a alguna avenida.
Ambos retuvieron una risa al regresar al tema de las medias.
-Aprovecha el corto paseo para descansar aquí atrás. Cuando lleguemos a casa te espera el round 2.- con sus manos, tomó las adoloridas rodillas de Chifuyu para poder acomodarla de mejor manera sobre el asiento. Vio disimuladamente por el vidrio hacia afuera antes de decidir al fin abrir la portezuela para acomodarse el par de vaqueros una vez afuera del coche. De inmediato sintió el aire frio rozar sus descubiertos brazos y cuello.
Regresando un poco a su lado caballeroso, ante el frio, Baji no tardó en recoger una de las chaquetas para lanzársela a la chica, para que la usase como manta. La rubia solamente sonrió.
-¿No te bastó con cogerme dentro del auto? ¿Ahora también quieres continuar en el departamento?- la faceta de inocente y tierna de Chifuyu ya no era efectiva contra Baji, con quien ya había pasado demasiadas situaciones entre vergonzosas y divertidas en todos esos años. Regalándole una sonrisa sínica, Baji corrió hacia el frente para, ahora sí, sentarse en el asiento del volante.
-Yo no fui el que compró toda una caja de condones. ¿Tú no habrás quedado satisfecha con solo haberlo hecho una vez, o si?- "bingo" pensó divertida, ocultando la mitad de su cara debajo de la chaqueta.- Nadie me creería, ni siquiera Takemicchi o Mikey, que la ex vice capitana de la ToMan, la chica que logró entrar a una de las mejores universidades empresariales y de emprendimiento, fuese en realidad, una jovencita de lo más pervertida, que gusta que la follen en el auto de su madre.- mientras hablaba, logró poner a andar el motor del coche. Las luces de sus focos iluminaron la vista del frente.
-Ya quisieras que te creyeran, Baji-san.- continuando con la broma, Chifuyu soltó una risa sarcástica desde atrás. Baji solo rodó los ojos, aunque no estaban ni una pizca alterado por aquella actitud tan insolente de su novia.
Soltó un bufido divertido al ver por el retrovisor la cara decepcionada de Chifuyu al ver nuevamente sus medias maltrechas enrolladas en sus piernas.
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Hikari: Si de por sí soy mala escribiendo fanfics con escenas explícitas homo, creo que lo soy aun peor escribiendo escenas heterosexuales. Aun así, espero que hayan disfrutado un poco la lectura. La idea e inspiración del fic surgió cuando vi una imagen de Baji en Facebook con una descripción que iba sobre "personajes que te cogerían en el carro, mientras te rompe las medias y te tapa la boca para no hacer ruido". Así que lamento haber dado un resultado tan patético cuando la idea era realmente buena xD. En fin, espero poder verlos un par de veces más antes de que tengamos que despedir este 2022. ¡Bye bye-perowna!
