Peregrinación.

Descanso.

Blasphemus.

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Crisanta pensó que ya no habría dudas en su camino, que ningún obstáculo la frenaría o detendría que su corazón estaba libre de dudas, entonces aun en su invidencia contemplo el Nudo de las Tres Palabras…

Sus pasos los llevaron a toparse con Esdras… quien sorprendido ante la presencia de su capitana cayo de rodillas, suplicándole una explicación del porque ahora estaba en contra de todo lo que había jurado proteger, fue ahí arrodillado junto a él donde Crisanta le mostro el "Escapulario Incompleto", Esdras solo pudo verlo por un momento antes de soltar unas lágrimas;

-Habéis obtenido el favor, tan preciado, tan bienaventurado, de mi hermana.-, Esdras se tomó un momento, para ahogar un gemido, mientras continuaba hablando, -Con su bendición os ha concedido la facultad de poder oír su noble voz, llena de gratitudes.-, Entonces poniéndose nuevamente de pie y tomando su martillo, Esdras los miro con una nueva determinación en sus ojos, -Penitentes. Reuníos conmigo en la capilla donde la Culpa obtuvo su nacimiento. Allí donde uno de ustedes fuiste clamado Penitente, donde os arrodillasteis por primera vez. Sera entonces, en ese apartado lugar, cuando mi hermana oirá mi ruego, y así me traerá su Voz de nuevo.-, Esdras entonces salió corriendo seguido de ambos penitentes.

Crisanta paro en seco, cuando llegaron a su destino, ahí bajo el naranja cielo y siendo devorado por los carroñeros, estaba lo que alguna vez fue toda la orden del lamento mudo…

No solo vergüenza, si no culpa y un gran malestar la invadió, este había sido su obrar por orden de Esdras, el Penitente simplemente contemplo el páramo lleno de cadáveres en silencio, como lanzando una plegaria en su silencio tan característico.

Después de un minuto el Penitente continúo caminando seguido de cerca de Crisanta, hasta llegar a aquel lugar, donde él había encontrado la Mea Culpa.

Ahí de pie junto a la estatua estaba Esdras, serenamente parado y con una mirada de determinación, con su martillo colocado en la entrada de la iglesia, para no mancillar este templo, como ella hizo.

-Penitente en la Virtud, este fue el lugar donde vuestra espada nació de la culpa misma, llevando el dolor a la carne pues no podía doler más en el alma-, Esdras se detuvo miro la estatua nuevamente y continuo, -La voz de mi hermana, glorias la guarden, me recitó versos tan tiernos como sabios, que me revelaron un destino diferente para ambos-.

Esdras se sentía diferente, se sentía más libre a sabiendas de que estaba haciendo lo correcto, incluso sintiendo la aprobación de su hermana.

-Más lejano, aunque no es distancia. Urdido en sombras, aunque de luz ando pleno-, Dijo lo último con una sonrisa, aunque esa sonrisa dejo su rostro cuando tomo algo de su cuello un collar, -Largo tiempo llevo custodiando esta llave.-, Esdras entonces tomo la mano derecha del Penitente silencioso y la mano izquierda de su capitana Crisanta colocando en ambas la Llave Crecida en Madera Retorcida.

-Abrirá la puerta tras la que se encuentra lo que la misma santidad ha condenado a la eterna reclusión.-, Fue bueno que Crisanta tuviera su máscara, ya que las palabras de Esdras calaron fuertemente en el Crisanta, ella sabía muy bien lo que estaba ahí, o mejor dicho quien estaba encerrado allí.

Cuando iban de regreso Crisanta se detuvo, se acercó al Penitente lo tomo de la mano y lo paro en seco, quería decirle directamente lo que ahí estaba, Esdras tenía una noción de lo que podría estar en esa habitación olvidada, pero en realidad no sabía bien lo que allí abría.

Crisanta busco las palabras en su mente para empezar a explicar lo que ella sabía de ese lugar, pero nada, no pudo encontrar las palabras para empezar a explicar lo que sabía, y pronto se había vuelto tan silencioso como él.

El Penitente la miro, podía sentir la inquietud y vergüenza en ella, entonces supo que estaba ocultando algo y eso lo inquieto, preguntándose qué sabia con respecto a esa llave.

Entonces el tomo su mano derecha y lentamente con su dedo comenzó a escribir letras para tratar de decirle algo, " S", Crisanta sintió la suave caricia sonriendo ante el tacto, alegre de tomarse otro un descanso antes de lo que sigue.

Crisanta se preguntó cuál sería su destino, ella había supuesto que el Penitente y ella harían algún campamento, y pasarían un momento tranquilo pero al parecer no, en cambio caminaron hasta Albero.

Ella no quería interrogarle así que caminaron juntos por un momento más hasta llegar a un viejo edificio, -Maravilloso es verte de nuevo Penitente en silencio-, Dijo un hombre que Crisanta no tardo en reconocer como el líder de los Besadores de Llagas, -Y veo que traes compañía contigo-, Dijo esto mientras se acercaba a ellos, para extender su mano, la cual fue estrechada, el olor a hiervas y sangre impregno pronto la nariz de Crisanta, -Soy Tirso, mucho gusto-, Dijo confirmando su identidad y el lugar en el que estaban, -¿No eres Crisanta, de la guardia personal de Esdras?-, Pregunto después de un momento.

-Lo era-, Dijo Crisanta debajo de su máscara, -Ahora solo soy una… compañera en la peregrinación del Penitente silencioso-, No sabía exactamente que pensaba Esdras, pero su aura era de cierta amistad, ella nunca había tenido nada en contra de su orden, ya que habían demostrado en varios ocasiones ayudar a los desamparados y afligidos, incluso ayudando a los soldados de las legiones heridos.

-¿Bueno en que puedo ayudarte este viejo?-, Pregunto Tirso después de un momento, entonces el Penitente procedió a decir algo en su silencio tan característico, tal vez con señas o escrito, algún medio de comunicarse que bueno no serviría con Crisanta y su ceguera, -¿Un lugar para descansar?-, Pregunta Tirso después de un rato, -Claro viejo amigo, prepare dos habitaciones y les diré que les suban agua caliente para que se puedan asear y comida caliente-, Dijo Tirso después un momento.

Crisanta fue sorprendida por esta enorme amabilidad, preguntándose cuál es la relación que tienen o de donde se conocían.

Ambos fueron llevados a una sección un poco alejada de los pacientes, y de los mismos médicos y enfermeros del lugar, son dos modestas habitaciones con colchones de eno, almohadas hechas de retazos y cobijas limpias, un lujo en estos tiempos.

No quería admitirlo pero extrañaba la privacidad de cuatro paredes y un techo, y la comodidad de una cama.

Apenas pudo dejar su espadón al lado de su cama cuando tocaron a la puerta, -Permiso, traigo el agua caliente-, Crisanta se levantó abrió la puerta para permitir que una criada regordeta envuelta en un traje verde claro entrara con un cuenco con agua caliente en brazos, toallas y un camisón al hombro.

-Mi lady-, Empezó la criada, pero Crisanta la detuvo, con un movimiento de su mano.

-Por favor, solo llámame Crisanta-, Dijo con cansancio en su voz, ella no era parte de la nobleza, ella no quería estar en ese círculo, después de las cosas que ha visto, con las que ha peleado y sobre todo después de observar de primera mano el cómo tratan a la población.

La, criado sonrió y volvió a hacer una reverencia antes de dejar sola a Crisanta.

Ella solo la vio salir, con una sonrisa pero preguntas en su cabeza, entonces se dio cuenta de que habían venido aquí para hablar con respecto a la Llave Crecida en Madera Retorcida…

Lo había olvidado, pensó que lo que había allí no era necesario… que era algo… malo… y en cambio ahora se encontraba con la incertidumbre, de que mal pudo hacerle a alguien inocente.

Como antes la armadura fue colocada con cuidada en un lado de la habitación, con la espada a un lado para ser tomada por si eran emboscados.

Después de limpiarse Crisanta se colocó el camisón y se recostó en la cama, su mente vagando entre los pensamientos de lo que hay debajo de aquella maldita biblioteca.

En algún momento el sueño la venció.

Se despertó más tarde con alguien tocando a su puerta, era el Penitente, que traía algo de pan y estofado para cenar, se sentaron juntos en la cama comiendo bueno ella en silencio, su sueño había servido para poner en claro sus pensamientos, ella sabía lo que había allí, ella tenía que explicarle lo que encontrarían allí.

Cuando terminaron de comer, se quedaron un rato en silencio, las palabras eran difíciles, pero encontró el valor de hablar de quien estaba allí.

Y se lo conto todo, lo que se escondía ahí abajo, lo que iban a encontrar ya que ella ya había visto lo que había, y el únicamente escucho en su respectivo silencio tan característico de él, cuando al fin Crisanta termino, suspiro, sus músculos estaban tensos, y su mirada no se despegaba del piso de madera.

En respuesta el Penitente tomo su mano, y como ya lo había hecho comenzó a comunicarse como antes, " N", esto la calmo de inmediato, sintió que el Penitente se detuvo por un momento pero continuo, " R" se detuvo por un momento, le dio una suave caricia y continuo, " N".

Crisanta no sabía cómo reaccionar, estaba tranquila, en paz y sobre todo confundida, -¿Por qué estás bien con todo?-, Le pregunto, espero que le dijera algo en su forma, pero nada.

-Yo… yo sabía ya todo esto, si hubiera hablado antes… no hubiéramos perdido tan…-, Pero el Penitente la detuvo con un ligero apretón de su mano, antes de continuar, escribiendo, " I".

Crisanta entonces se inclinó y lo beso, un suave beso que fue correspondido.

El beso poco a poco se intensifico y sus manos se entrelazaron, mientras se movían tímidamente, solo se separaron por un momento viéndose para después seguir.

Se tocaron y besaron de manera curiosa, Crisanta no se sentía atractiva, su cuerpo musculoso y su altura eran intimidantes, por no decir que era, la guardaespaldas personal de Esdras, así que la idea de que su lecho fuera compartido con alguien era algo de una vida pasada, sin mencionar su penitencia.

Y supuso que el Penitente tenía casi los mismos votos.

Pero al parecer no hoy, mientras el camisón de ella y el pantalón caían al suelo, mientras se entrelazaban en un abrazo de pasión.

Esa pequeña habitación atestiguo uno de esos momentos que rara vez se ven ahora en Cvstodia, mientras las manos se entrelazaban y cuerpos se funcionaban en una danza tan, conocida y desconocida al mismo tiempo.

Crisanta a día de hoy sigue describiendo ese momento como;

Yo lo había amado, pero de quien no estaba enamorada.

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Y aquí estoy con un nuevo capítulo de esta aventura, a cualquiera que quiera que lea recuerden comentar y dejar sus críticas, espero de corazón que hayan disfrutado la historia y sin más que decir por ahora será hasta la próxima historia.