Sin importar si se trataba de la cálida del verano o de la fría del invierno, la brisa siempre era gentil, el césped tenía un hermoso color verde y estaba bien cuidado, los árboles proveían de una sombra refrescante durante los días de mucho sol; era el lugar perfecto para sus paseos a solas. Libby amaba el parque de Brighton por eso, la hacía sentir tranquila, la relajaba y la hacía sentir feliz consigo misma. En esos cortos paseos sentía una gran libertad en el aire que respiraba, los sonidos de los pequeños animales y los pequeños gritos de miedo, hacían de su paseo más…

…Su caminar se detuvo en seco, observó en todas las direcciones sin ver nada fuera de lo normal, ¿quizás las aventuras fantasmales con Molly y Scratch la habían alterado un poco? Era probable, después de su encuentro con aquel fantasma obsesionado con las cajas en la biblioteca, había estado algo nerviosa (lo cual motivo aquel paseo), tomó aire profundo para calmarse y seguir con su paseo, todavía algo nerviosa pero calmándose con cada paso que avanzaba, ya casi llegaba hasta donde estaba su banco preferido del parque cuando se escuchó de nuevo aquel grito, un poco más fuerte y acompañado de un sollozo está vez, Libby sintió el calor abandonar su rostro y sus manos empezaron a temblar un poco, el grito provino de a pocos pasos delante de ella; su garganta se sintió seca y tragar saliva fue algo difícil, escucho el zureo de unas palomas del mismo lugar del que vino aquel grito lastimero y eso llamó su atención, por lo que armándose del poco valor que poseía avanzó hasta el árbol del que parecían derivar todos esos sonidos, y sinceramente, lo que vio la impacto un poco. Se mantuvo a una distancia segura por si lo que encontraba representaba algún peligro, pero detrás de ese árbol, efectivamente había un grupo de palomas zureando tal y como escucho, pero no lo hacían contra algo, sino hacia alguien, alguien a quien Libby conocía.

Andrea se apegaba al árbol que si su vida dependiera de ello, con los ojos fuertemente cerrados y derramando lágrimas que para ese punto ya habían arruinado su maquillaje e intentaba usar sus manos como una suerte de barrera entre ella y las palomas, pidiéndoles entre hipidos que se fueran, Libby se quedó ahí estupefacta, plantada por un momento mientras procesaba por completo lo que estaba observando. Antes de darse cuenta ya estaba corriendo hacía las palomas, haciendo ruido y agitando los brazos para asustarlas, puede que Andrea no fuera exactamente de su agrado, ¿pero de verdad tenía que serlo para que quisiera ayudarla? Las palomas levantaron vuelo ante su arrebato y se fueron a otra parte del parque, sin embargo Andrea no parecía darse cuenta de eso, ni siquiera parecía que hubiese escuchado el alboroto que Libby había armado. Teniendo cuidado de no tocarla Libby se acercó un poco a ella y trato de captar su atención, la llamo por su nombre varias veces pidiéndole intentara tranquilizarse eso surtió efecto después de un rato, poco a poco su respiración se estabilizó un poco y había dejado de temblar, el siguiente paso de Libby fue hacerle saber quién era y pedirle permiso para tocarla, cuando Andrea asintió en respuesta Libby coloco su mano sobre su hombro, todavía manteniendo algo de distancia entre ellas, poco a poco Andrea abrió los ojos y su respiración termino de normalizarse, miró a su alrededor, las palomas ya no estaban, solo Libby tratando de darle una sonrisa tranquilizadora, su vista fue hasta la mano sobre su hombro y regreso nuevamente al rostro de ésta; de nuevo sus ojos vidriaron, abalanzándose sobre Libby se aferró a ella en un fuerte abrazo y rompió en llanto agradeciéndole su ayuda. Si bien incomoda Libby no se quejó por lo fuerte del abrazo y tan solo dio palmadas suaves a la espalda de Andrea, esperando que terminara de liberar todo el miedo que había sentido, cuando termino se disculpó por haber manchado todo el suerte de Libby con su maquillaje, a Libby realmente no le preocupaba, lo lavaría al llegar a su casa y estaba segura de que su madre entendería. Andrea vio detrás de Libby el parque y pareció ponerse nerviosa de nuevo, Libby no tuvo que pensarlo mucho, era claro que tendría miedo de encontrarse de nuevo a esas palomas (o a cualquier otra); se ofreció acompañarla hasta su casa.

El recorrido fue silencioso más no incómodo y al ser Brighton un pueblo algo pequeño no tardaron demasiado en llegar a la mansión Davenport, y afortunadamente ninguna paloma se cruzó en su camino, Libby se mantuvo detrás de Andrea mientras ésta abría la gran cerca de la mansión, una vez hecho esto Andrea se volvió a hacia Libby.

— Sé que ya lo dije, pero, gracias—Andrea mostró una sonrisa junto a un rostro sonrosado, Libby no alcanzó a responderle, sus palabras se perdieron por completo cuando Andrea beso su mejilla murmurando un "gracias" nuevamente y camino rápidamente hasta la puerta de la casa; antes de cerrarla se despidió de Libby con su mano y Libby aún sorprendida hizo lo mismo, cuando la puerta terminó de cerrarse Libby tenía un fuerte sonrojo en el rostro y una sonrisa tonta que la acompañaron todo el camino hasta la librería de su madre—.


Nota 1: Agradezco a "genesis"; no tenía idea de que el fic estaba…¿corrupto?

Nota 2: También estoy publicando mis fics en "AO3" y probablemente publique más en esa pagina